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Qué ver y hacer en un día en Stirling

Mis vacaciones en Escocia de este verano empezaron de una forma poco convencional. La idea era explorar el país como un nativo, tomarnos nuestro tiempo para disfrutar de altos en el camino y saborear la Caledonia más auténtica. Por este motivo, para hacer una primera aproximación a su pasado lleno de historia y, a la vez, huir de las multitudes, decidimos empezar por la preciosa ciudad de Stirling.

Situada a medio camino entre Glasgow y Edimburgo, Stirling es una pequeña población edificada sobre las faldas de la colina sobre la que hace más de 600 años se construyó el Castillo de Stirling. Es el lugar ideal para adentrarse en las Highlands o Tierras Altas. Y para descubrir su encanto más allá de la fortaleza y palacio medieval… Pero no me adelanto.

En mi humilde opinión, lo ideal es empezar la visita a Stirling por el castillo. La entrada es algo cara (13 pounds) pero vale la pena (incluso más que el de Edinburgh que, sí, acoge las joyas de la corona y demás… pero no tiene la autenticidad que se respira aquí). Aun así, si no teneis demasiado tiempo/dinero/interés, subir hasta la esplanada tiene como recompensa las vistas más espectaculares de la ciudad y las montañas que la rodean por todos lados.

Stirling

Stirling y el monumento a William Wallace vistos desde el Castillo de Stirling

La ruta a continuación es fácil: bajar hasta el centro del municipio por la calle principal. Eso sí, imprescindible degustar algunas de las mejores pints y algo de gastronomía local en el pub del hotel Portcullis, entre el castillo y el cementerio, para luego continuar hasta el Puente de Stirling (Old Bridge o Stirling Bridge, famoso por la Batalla del Puente de Stirling).

Y cómo no hay prisa, bajando nos adentramos en Argyll’s Lodging (entrada incluida con la del castillo y perfecto ejemplo de cómo vivía la nobleza local en los tiempos de Mary Queen of Scots) el cementerio local (una maravilla), la ruina de Mar’s Wark (la fachada de una casa del siglo XVI que nunca se llegó a completar), la antigua cárcel (Old Town Jail) y así hasta el centro, siempre en constante ebullición de tiendas y bares.

Una vez abajo, en unos 10 minutos a pie nos plantamos en el Puente de Stirling, una maravilla de piedra que sustituye al que William Wallace usó estratégicamente para derrotar a los ingleses el 11 de septiembre de 1297.

Y siguiendo por Causewayhead Road nos plantamos en el monumento a William Wallace (fantásticas vistas, charlas históricas gratis al aire libre en verano)… Eso sí (aviso para urbanitas), hay que subir la colina a pie, y hay un poco de pendiente.

William Wallace Monument

La cúpula del monumento a William Wallace sobresaliendo entre los árboles

Cómo en verano los días son largos, nos acercamos a la University of Stirling (junto al monumento) y nos tomamos una pint más en The Wallace (un pub con mucho encanto junto a la carretera que lleva al campus, con open mic todos los lunes por la tarde-noche).

Y lo dicho, como Stirling da mucho de sí, si os sobra el tiempo, el campo de batalla de Bannockburn (parece ser que las batallas más importantes de la historia de Escocia sucedieron en la zona…) es un remanso de paz coronado por la estatua de Robert The Bruce.

Robert The Bruce en Bannockburn

Estatua del rey Robert The Bruce en Bannockburn

Y el próximo día más: Glasgow en 6 horas ;) (difícil, pero posible)

Ruta por Escocia de once días

Un alto en el camino en Glencoe en las Highlands (Escocia)

Tomé esta fotografía hace escasamente un mes, durante un viaje por las Tierras Altas (las Highlands). Once días recorriendo Escocia en coche y en tren, redescubriendo mis rincones preferidos y algunos en los que todavía no había podido poner el pie. Es mi cuarto viaje a Alba, Caledonia, Escocia, Scotland, Écosse o como queráis llamarla y a la vuelta he dejado un poquito más de mi allí. Más de 800 millas, alrededor de 20 horas en transportes para ver “lo básico” y con tiempo para perderse en bosques frondosos, mojar los pies en lagos helados y dejarse llevar por la marea humana que recorre la Royal Mile de Edimburgo.

Ruta de mi ruta por Escocia en 2011

Como hay mucho (y contarlo todo en un post seria eterno), a partir de hoy os iré contando por entregar cada una de las etapas de un viaje que no me importaría repetir de vez en cuando. Espero que me acompañeis :)

DÍA 1: Stirling

DÍA 2: Un día en Glasgow

DÍA 3: Ruta en coche por las Highlands (1)

DÍA 4: Ruta en coche por la Isla de Skye

DÍA 5: Ruta en coche por las Highlands (3)

DÍA 6: Primer día en Edimburgo

DÍA 7: Segundo día en Edimburgo

DÍA 8: Castillo de Dunnottar

DÍA 9: Un día en Saint Andrews

DÍA 10: Dundee

Mad about what? O porqué me encanta viajar…

Después de darle mil vueltas, de querer pero no decidirme o no encontrar el momento, por fin me lanzo al mundo blogger. Me apasiona viajar, me vuelve loca y el gusanillo es tal que en cuanto vuelvo de un lugar ya estoy planeando cuál será el siguiente, cuándo será y mientras voy construyendo castillos en el aire, me compro una guía, investigo, leo otros blogs y ya está, ya estoy de viaje otra vez (a veces incluso meses antes de haberme ido).

A decir verdad, me he movido bastante pero no conozco ni un 10% de todos los lugares que querría. Adoro Barcelona y la conozco bastante bien, he vivido en el Reino Unido (Inglaterra y Escocia) e Irlanda, hecho escapadas a varios puntos de Europa y algún viaje largo overseas (Mexico, USA y Canadá). Y la mayoría de veces me he dedicado más a explorar que a visitar lo típico. Así que después de inspirarme por otros blogs, he decidido que era el momento de compartir algunos de mis rincones de mundo preferidos y hacer volar la imaginación de los que me han hecho soñar a mi.

Y sí, voy a escribir sobre viajes, escapadas, excursiones, propuestas de ocio… y algo más! So, let’s go!