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Ruta en coche por la Isla de Skye

ETAPA 2: ruta circular por la Isla de Skye

Aunque la Isla de Skye es de las más grandes que tiene Escocia y podría dar para unas vacaciones en exclusiva, en poco más de un día puedes ver lo más bonito, disfrutar de su gastronomía y relajarte. Nosotras estuvimos un día y medio y nos cundió muchísimo… sobre todo porque en verano los días son eternos (el sol sale antes de les 6 de la mañana y no se pone hasta bien pasadas las 10 de la noche).

Después de la primera parte de nuestra ruta en coche por las Highlands en media hora de navegación desde Mallaig llegamos al puerto de Armadale, más sitio de paso que otra cosa. Y así empezamos la exploración de una de las maravillas de Escocia. La Isla de Skye tiene un microclima especial y concentra en relativamente pocos quilómetros algunos de los parajes naturales más bonitos que he visto. Además, aunque era verano, había muy pocos turistas, las carreteras estaban prácticamente desiertas y pudimos disfrutar de la hospitalidad escocesa en su estado más puro.

¿Qué ver en la isla de Skye?

La lista es interminable. Nosotras optamos por ir primero a nuestro Bed & Breakfast en Portree, dejar las maletas y empezar la ruta. Eso sí, antes de llegar hicimos varias paradas técnicas (léase fotográficas).

  1. Desde la carretera de Armadale a Portree hay unas vistas fantásticas de los Montes Cuillin, que se alzan majestuosos a la izquierda.
Montes Cuillin en Skye

Los montes Cuillin alzándose junto a la carretera en Skye

2. El Castillo de Dunvegan es una fortaleza de estilo normando preciosa con unos jardines impresionantes propiedad del clan MacLeod. Eso sí, es de pago y bastante caro. Presumen de tener la “fairy flag” o la bandera de las hadas pero a nosotras no nos compensó… así que tomamos una pequeña carretera estrecha que se adentraba en un pequeño bosque y que da la vuelta a la península. Después de conducir unos pocos minutos las vistas son impresionantes: el castillo, el loch, el contraste entre el azul del agua y del cielo con el verde y el marrón de las montañas… Y un perfecto remanso de paz.

Castillo de Dunvegan en Skye

El castillo de Dunvegan desde una carretera secundaria

3. Uig: esta pequeña población pesquera está situada en una de las bahías más al norte de la isla de Skye. El sitio es increíblemente pintoresco aunque para muchos sólo es un lugar de paso para tomar el ferry hacia las islas del Mar del Norte. La llegada por la carretera de la costa, bordeando acantilados verdes y llenos de flores es imprescindible. Pero aparte de lo bonito que es, hay poco que hacer.

Coche antiguo aparcado en Uig
Un coche antiguo aparcado en el puerto de Uig

4. Una vez en Uig, hay que tomar una pequeña carretera secundaria que indica Fairy Glen para llegar a un valle recóndito lleno de formaciones naturales cónicas donde, según la leyenda, viven las hadas. Llegar allí fue un poco una odisea. Aunque sólo hay que seguir la carretera hasta el final, no hay indicaciones y nos tropezamos con un grupo de ganaderos esquilando en medio de la carretera a unas cincuenta ovejas. Varias saltaron sobre el capó del coche… pero ante nuestra cara de “guiris perdidas” los buenos hombres nos dijeron que, en efecto, íbamos bien. El sitio creo que es de los que más me gustaron (disfrutar de un sitio poco conocido a solas tiene su qué).

Fairy Glen, en la isla de Skye

Fairy Glen (“El valle de las hadas”) en la isla de Skye

Para volver a Portree hay dos opciones:

  • tomar la carretera interna que cruza el Quiraing, un paso de montaña espectacular.
  • tomar la carretera de la costa que llega al punto más al Norte de Skye (en la península de Trotternish) y disfrutar del atardecer.

Nosotras optamos por la segunda porque nos apetecía conducir junto al mar. La carretera bordea acantilados y calas. Es de doble sentido pero sólo cabe un coche, así que constantemente tienes que estar cediendo el paso (son increíblemente educados y siempre nos dejaban pasar), de manera que tienes que conducir bastante lento… cosa que nos permitió disfrutar del viaje, del paisaje y de la conducción con el volante a la derecha.

Pocos kilómetros más al norte de Hungladder dejamos el coche frente a estas vistas y andamos unos 20 minutos hasta la ruina del castillo de Duntulm. No son nada especial… pero las vistas sí.

Vistas de la costa norte de Skye desde el castillo de Duntulm

Vistas de la costa norte de Skye desde el castillo de Duntulm

Siguiendo por la misma carretera hicimos una parada para visitar el Skye Museum of Highland Life. Nos pareció muy interesante, con sus cottages tradicionales y sus explicaciones sobre lo dura que era la vida hasta hace relativamente poco tiempo en las Islas. A pocos minutos a pie, cruzando prados, está la tumba de la heroína nacional Flora MacDonald, famosa por haber ayudado al príncipe Bonnie Prince Charlie a huir de las fuerzas hanoverianas.

5. Bajando en dirección sur, de vuelta hacia Portree, llegamos hasta el parking del Old Man of Storr y andamos hasta esta roca enorme cruzando bosques, campos y en el tramo final subiendo por una especie de escaleras de roca. Tardamos una hora de trekking en llegar y valió la pena cada gota de sudor (y las agujetas del día siguiente). Si tenéis tiempo y os gusta andar, 100% recomendado.

Camino del Old Man of Storr

Camino del Old Man of Storr, en la isla de Skye

6. De vuelta, por la misma carretera, paramos junto a la cascada conocida como Kilt Rock porque, según dicen, se asemeja a los pliegues de la falda escocesa. Nosotras no le vimos la similitud, pero sin dudarlo los acantilados por los que cae el agua en cascada hasta el mar bien valen 5 o 10 minutos de tu tiempo.

¿Qué más ver en Skye?

  • La destilería de whisky Talisker (ideal para los días de lluvia porque estás a cubierto, calentito y puedes probar un gran whisky).
  • El Neist Point en Glendale (paraje natural)
  • El Clan Donald Skye and the Museum of the Isles, un espacio natural y cultural que rodea el Castillo de Armadale y que pertenece al clan homónimo.

¿Dónde alojarse en la isla de Skye?

Por ser la ciudad más importante (y muy mona) nosotras reservamos una habitación preciosa en el Woodlands B&B. Joan Ann y sus hijas fueron unas anfitrionas perfectas.

 

¿Cómo llegar a la Isla de Skye?

Básicamente hay 2 maneras: en coche o en ferry.

  • En coche: tendrás que tomar la carretera desde Fort William hasta Kyle of Lochalsh y una vez allí cruzar el puente que construyeron hace casi 20 años hasta el pequeño pueblo pesquero de Kyleakin. Esta opción es gratis pero nosotras la descartamos porque nos apetecía ir hasta Mallaig y luego dar toda la vuelta para llegar al puente no nos compensaba. Eso sí, volvimos a tierra firme por él.
  • En ferry: básicamente porque estábamos en Mallaig, porque a mi me hacía ilusión ir en ferry y porque nos permitía acercarnos a la isla disfrutando de la brisa del mar, elegimos esta opción. En verano es muy recomendable reservar con antelación. Hay relativamente pocos ferries y si vas con coche es muy posible que te quedes sin plaza. Además, tampoco es caro y las vistas compensan de sobras. La única empresa que conecta Mallaig con Armadale (al sur de Skye) es Caledonian Macbrayne, popularmente conocida como Calmac ;) y por 24 libras viajamos las 2 y el coche.

Saliendo del puerto de Mallaig hacia Armadale (Skye)

Ruta en coche por las Highlands de Escocia (1)

ETAPA 1: Stirling – Doune – Falls of Dochart – Glencoe – Fort William – Road to the Isles – Mallaig

Si vas con el tiempo justo a Escocia y no te quieres perder las Highlands (o Tierras Altas, aunque a mi me gusta más llamarlas en su lengua materna) la mejor opción es alquilar un coche. Así puedes pararte dónde te apetezca, descubrir rincones fuera de las rutas turísticas, ir a tu ritmo y cubrir más terreno que con el transporte público. Conducir por la izquierda por carreteras secundarias y prácticamente sin tráfico no es tan complicado como parece.

Nuestra ruta por las Highlands en coche empieza en Stirling (básicamente porque fue nuestra base los primeros días, y porque el tráfico en Edimburgo es terrible) y se adentra a lo largo de 3 días por los básicos que cualquiera que vaya a Escocia debería ver (en mi humilde opinión). Mi compañera de viaje no había estado nunca y el principal objetivo de mi propuesta era enseñarle mis sitios preferidos ;)

Así que… en marcha!

Castillo de Doune

Castillo de Doune, famoso por aparecer en “Los caballeros de la mesa cuadrada” de Monty Python

Saliendo de Stirling y tomando la carretera local hacia Fort William hay que hacer una pequeña parada en Doune. Si eres fan de los Monty Python es imprescindible! Si no, también! El castillo de Doune es una fortaleza muy bien conservada, bastante accesible, y situada en un entorno de cuento. Para los más frikis, si os acercáis a taquilla y pedís unos cocos podréis emular al Rey Arturo y su escudero de la película haciendo ver que iban a caballo.

Vaca de las Highlands

Vaca de las Highlands descansando de camino a Glencoe

En Escocia hasta las vacas son pelirrojas… el mejor ejemplo es esta preciosidad que nos hizo parar unos minutos. Aunque no se ven con frecuencia, las hay y son preciosas…

Seguimos, siempre en dirección a Fort William y a izquierda y derecha dejamos una sucesión de lagos a cuál más bonito. Tomamos un desvío hacia Killin, un pueblo muy pequeño pero conocido por los Falls of Dochart, un prodigio de la naturaleza en que el río esquiva unas formaciones rocosas de película y sortea islas llenas de árboles altos y oscuros. Hay un molino de agua en el que no vale demasiado la pena entrar. Eso sí, es imprescindible sentarse un rato en las rocas, incluso mojar los pies en el agua helada y disfrutar de la tranquilidad de la isla que alberga el cementerio del clan McNab (y en el que te advierten de que entres “bajo tu responsabilidad”).

Falls of Dochart, en Killin

Falls of Dochart (Killin)

Después del descanso, retomamos la ruta, volvimos a la carretera principal y empezamos a adentrarnos en Glencoe, con sus montañas majestuosas, sus riachuelos y los mil matices de verde, tierra y violeta. Si por mi fuera, me pararía cada pocos metros, porque los paisajes de película se suceden, uno tras otro. Para muestra, un botón.

Glencoe, Highlands escocesas

Glencoe, en las Highlands de Escocia

Y mejor no hablar de la vegetación o las flores que motean de colores los picos rocosos y las laderas verdes.

Flores en Glencoe (Highlands de Escocia)

Flores en Glencoe

Cruzando las Highlands llegamos a Fort William a media tarde. Nos tomamos nuestro tiempo explorando una de las zonas con más encanto de Escocia y, la verdad, no teníamos ninguna prisa por llegar a las laderas del Ben Nevis en la ciudad. Del fuerte que le da el nombre a Fort William apenas quedan un par de cimientos junto al Firth y (a no ser que te propongas escalar el pico más alto del Reino Unido, o esquiar) no tiene mucho interés. Eso sí, es el punto de partida de la espectacular Road to the Isles: la carretera que lleva hasta Mallaig y que antes de que se construyera el puente de Kyle of Lochalsh (más al norte) era el punto de partida para la mayoría de los que tomaban un ferry para explorar la isla de Skye.

La carretera sigue a la vía del tren por las que pasa el famoso tren de vapor que sale en Harry Potter (el Hogwarts Express!) y nuestra intención era llegar hasta el viaducto de Glenfinnan (que también sale en la película y domina un paraje precioso). Es una maravilla y para la próxima vez nos quedó pendiente hacer el recorrido en tren ;) En cualquier caso, llegamos a Glenfinnan justo cuando estaban cerrando el monumento que domina el valle (a las 17h). Es una estructura circular con una torre sobre la que se erige una escultura al Highlander, justo enfrente de una lengua de agua que se adentra en la tierra. Aunque estaba “cerrado” al público el monumento no está vallado, así que pudimos verlo de cerca. El acueducto está justo detrás, a la derecha de la carretera (si vas en dirección a Mallaig). Hay un parking enorme y el viaducto se ve muy pequeño. Acercarse es complicado, a no ser que tomes un pequeño camino de montaña justo al lado de la oficina de información turística. En menos de 15 minutos llegas a una especie de mirador rocoso desde donde se ve el paisaje como nunca.

Valle y monumento de Glenfinnan

Glenfinnan

A medida que la tarde avanzaba, seguimos por la Road to the Isles, dejamos atrás las maravillosas playas de arena blanca y fina de Morar (the Silver Sands of Morar) y llegamos hasta nuestro B&B en Mallaig. Nos alojamos en Heatherlea B&B y todavía no tengo palabras para sus dueños, Lynsey y Nick. La casa es una maravilla, el desayuno de los mejores que he tomado nunca y las vistas de las islas son impagables. Esta puesta de sol nos acompañó mientras nos acercábamos al centro a cenar.

Atardecer en Skye visto desde Mallaig

Atardecer en Skye visto desde Mallaig

¡Mañana tomamos el ferry y nos plantamos en la isla de Skye!

Qué ver y hacer en un día en Glasgow

Si nunca antes has estado en Glasgow, te sorprenderá que las distancias son más grandes que en Edimburgo, que el centro histórico es bastante pequeño y que tras su fachada industrial y sus hileras de casas georginas parece haber engullido cualquier resto medieval. Glasgow no es fácil y muchos la han tachado de fea (sobre todo comparándola con su vecina y rival -los piques entre las dos ciudades más importantes de Escocia son legendarios). Pero se equivocan. El encanto de esta moderna ciudad en continua transformación reside precisamente en sus calles bulliciosas, su gran vida nocturna, el arte que rezuma hasta en los cafés más pequeños y su relación amor-odio con el río Clyde (ahora, con su regeneración y la rehabilitación de las factorías a su orilla, el romance pasa por una buena época). Por eso, Glasgow bien vale una visita, aunque sea corta.

El nombre de Glasgow escrito en una lápida funeraria

El nombre de Glasgow escrito en una lápida funeraria

En esta ocasión, teníamos sólo 1 día para explorar la ciudad y aunque podríamos habernos pegado una gran paliza para intentar verlo todo en un dia, optamos por hacer una selección. Así que aquí van mis imprescindibles de Glasgow:

1. Kelvingrove Museum

No había estado nunca (el edificio estuvo de reformas años) y me moría de ganas. Todas las maravillas que me habían contado son ciertas. Este museo de pequeñas dimensiones pero con una colección imprescindible y para todos los públicos es gratis y para llegar hay que caminar un buen rato desde el centro o tomar la línea circular del metro, parar en Kelvin Hall, andar un poco y voilà!

Kelvingrove Museum, Glasgow

Museo de Kelvingrove, Glasgow

Fue lo primero que hicimos ese día e incluso comimos allí. Es el lugar ideal para refugiarse en un día de lluvia y también para descubrir una colección que combina piezas medievales con salas sobre animales y geología, otras con obras de arte y una fantástica selección de obras y maquetas del arquitecto y artista por excelencia del país. Mackintosh es a Glasgow lo que Gaudí a Barcelona. Ahí es nada! Ah, si visitáis Glasgow con niños, es una apuesta más que segura.

2. St. Mungo’s Cathedral

La tarde decidimos pasarla por el centro de la ciudad. Y empezamos por su parte más antigua (o lo que queda de ella): la Catedral de St. Mungo (una maravilla gótica en proceso de limpieza) y Provand’s Lordship. Esta última es la casa más antigua que queda en pie en la ciudad y entrando por su diminuta puerta se puede experimentar cómo debían vivir las clases acomodadas hace más de 400 años (gratis también!)

3. Merchant City

Y de vuelta hacia “el centro” más vibrante. Merchant City es una maravilla. Los edificios, centros comerciales, cafés y monumentos de factura clasicista se suceden en un entorno vibrante y lleno de cultura. La Gallery of Modern Art ocupa un lugar preeminente, con su escultura de un caballero tocado por un cono de tráfico (el cono cada día cambia de sitio… todo un misterio que todavía no me he sabido explicar).

Galería de Arte Moderno de Glasgow

Glasgow’s Gallery of Modern Art

En su interior siempre hay alguna exposición interesante. Pero (y sobre todo si hace bueno) lo mejor es callejear, sentarse en alguna terracita (en verano se multiplican) o incluso en la señorial plaza de George Square para ver pasar a la gente.

4. Y más…

Si teneis más tiempo (y estáis en Glasgow en domingo) no os perdáis el mercadillo de The Barras. Aunque hay que tener cuidado con los carteristas (obvio, como en todo lugar con aglomeraciónes) es uno de los mejores lugares para desconcertarse con el acento weegie y conseguir alguna ganga.

O pasear por la orilla del río Clyde hasta el Clyde Auditorium o el “Armadillo”.

Disfrutar de alguno de los fantásticos pubs de Glasgow como, por ejemplo, The Horseshoe, que presume de tener la barra continua más larga del mundo, junto a una excelente selección de pub food y cervezas.

Dedicar todo un día a explorar el legado de Mackintosh en Glasgow: The House for an Art Lover, el salón de té Willow Tea Rooms (con su punto kitsch y masificado, pero igual de bonito), The Lighthouse...

Disfrutar de un concierto en el local en el que Oasis se dieron a conocer (o eso dicen ellos), King Tuts, y siempre disfrutar de música en directo en cualquier rincón o bar de la ciudad que ha visto nacer a bandas míticas como Orange Juice, Belle and Sebastian, Travis, Franz Ferdinand, etc… 

No one gets bored in Glesga!