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Ruta en coche por las Highlands de Escocia (3)

ETAPA 3: De Kyle of Lochalsh a Stirling

Como ya comenté en el post anterior sobre la Isla de Skye, decidimos volver a tierra firme cruzando con el coche el puente que une Kyleakin con Kyle of Lochalsh desde 1995 para continuar con nuestra ruta por las Highlands en coche. Es increíble darse cuenta de lo cerca que está la isla de la península y lo rápido que se cruza el puente. Hasta 2004 el puente fue de pago, pero los lugareños se manifestaron y desde entonces es gratis. No hay mucho que ver en Kyle of Lochalsh, es sobre todo un lugar de paso pero siguiendo por la carretera en dirección a Fort William, a media milla del pueblecito pintoresco de Dornie, en una isla en Loch Duich se alza el que posiblemente sea el castillo más visitado, más fotografiado y más filmado de toda Escocia: el castillo de Eilean Donan.

Castillo de Eilean Donan

Castillo de Eilean Donan

Construido inicialmente en este enclave de lujo (el reflejo del castillo sobre las tranquilas aguas del loch, cuando no está plagado de algas, es maravilloso) en el siglo XIII, fue destruido durante la guerra Jacobita en el XVIII y lo que hoy en día se puede visitar es básicamente una reconstrucción del siglo XX a cargo del Clan MacRae, que todavía celebra allí sus reuniones anuales y otros eventos. Al castillo se llega desde un puente monísimo y la entrada (4,95 £) no es nada cara si se compara con la de algunos castillos del National Trust (el de Edimburgo, por ejemplo, supera las 12 £). Realmente, si os gustan los castillos, vale la pena. Está restaurado con muchísimo gusto y permite hacerte una idea de cómo debía vivir un jefe de clan en la Edad Media. Pero si queréis ahorrar, las vistas desde el parking son fantásticas y hace falta poco más. Es como estar en una postal (bueno, de no ser por las hordas de turistas).

Acto seguido, decidimos volver a ponernos en marcha en dirección al lago Ness. La carretera es maravillosa, pequeña, poco transitada incluso en verano y sembrada de riachuelos y puentes de piedra que surgen bajo las montañas. En poco más de una hora nos plantamos en Fort Augustus, una pequeña población que prácticamente vive del Lago Ness y su monstruo. No voy a negar que el lago es espectacular. Largo, oscuro y profundo llega hasta Inverness, pero su popularidad creció de manera descomunal cuando, a principios del siglo XX empezaron a haber avistamientos de “la bestia”. Más leyenda que verdad, todavía hay quien espera que Nessie se asome a saludar. En su defecto, muchos se conforman con un paseo en barco por el lago en el que te cuentan las mil y una historias sobre el tímido animal… En fin, que nosotras no nos subimos en ninguno, pero nos mojamos los pies en la orilla del lago y todavía conservamos los diez dedos!

Lago Ness

Lago Ness visto desde Fort Augustus

Ah! Y comimos en un fantástico restaurante con vistas el BoatHouse Restaurant. Me gustó tanto que no puedo dejar de recomendarlo ;) Está al lado de la antigua abadía de Fort Augustus, ahora reconvertida en apartamentos que bien vale una visita.

En Fort Augustus también está el sistema de esclusas que permite navegar el Great Glen: el Caledonian Canal. Es verdaderamente espectacular ver cómo los barcos superan el desnivel entre el Loch Ness y el Loch Ochy. Eso sí, hay que armarse de paciencia, porque las esclusas no van muy rápidas y el proceso puede tardar más de una hora.

Después de comer volvimos a subir al coche para bordear la orilla norte del lago Ness en dirección a Inverness. Antes, hicimos una parada en el Castillo de Urquart, que está básicamente en ruinas, es muy caro y que prácticamente ya ni se ve desde la carretera. Hace pocos años el National Trust remodeló el yacimiento y decidió construir unos muros muy altos, quizás para incentivar que más de uno pagase la entrada.

Urquhart Castle

Castillo de Urquhart

Nosotras, sin embargo, pusimos rumbo a Inverness, nos dimos el lujazo de pasear por su coqueto centro, subir al castillo (ahora sede de algun organismo gubernamental), admirar la estatua de la heroína Flora MacDonald y alucinar con la carta del restaurante español La Tortilla Asesina. No nos tomamos nada (apostamos por la gastronomía local siempre en los viajes) pero nos hizo mucha gracia!

Como que a la mañana siguiente teníamos que devolver el coche en Stirling, nos volvimos a poner en marcha y pasamos la noche en Pitlochry, centro neurálgico para la exploración de las montañas de los Cairngorms que tendré que explorar en cuanto vuelva a Escocia! Me quedé con las ganas… Eso sí, nuestro alojamiento fue de 10. Dormimos y desayunamos en el B&B Gleniffer donde David y Linda nos dieron una habitación preciosa y nos hicieron sentir como en casa.

Bed & Breakfast Home from Home, en Pitlochry

Nuestra habitación en el B&B Home from Home (Pitlochry)

Después de descansar en una cama como ésta, explorar Edimburgo fue coser y cantar! ;) En breve, un nuevo post