Archivo por meses: diciembre 2011

Qué ver y hacer en dos días en Edimburgo (día 1)

Este post me ha costado. Una enormidad. He estado tantas veces en Edimburgo, de paso, de visita, viví allí, de vacaciones… que me resulta complicadísimo resumir cuáles son mis sitios preferidos. Estoy enamorada y, por supuesto, no soy imparcial. Adoro a la antigua e histórica Edinburgh y me fascina su modernidad underground. Imaginaos el dilema de enseñarle a mi compañera de aventuras este verano la que para mi es la ciudad más maravillosa del mundo entero (lo se, no lo he visto todo pero, ¿y que? Ya os he dicho que tengo un idilio con la ciudad)… Así que después de exprimirme mucho los sesos, decidí dedicar el primer día a recorrer la Royal Mile (con sus atracciones y sus callejuelas o closes aledaños) y el segundo a la New Town, la parte más nueva.

Princes Gardens, Edimburgo

Princes Gardens, Edinburgh

Así que vamos por pasos

DIA 1

Edinburgh Castle

Estratégicamente, nos alojamos en el Art Roch Hostel, un albergue limpio, moderno, bastante tranquilo por la noche (a pesar de estar en uno de los epicentros de la fiesta local, la zona de Grassmarket, que cerró en 2013). Así, de buena mañana, empezamos subiendo al Castillo de Edimburgo. ¿Que si vale la pena? Si te van la historia y los castillos (mi caso) y te sobra el tiempo te compensará de sobras pagar la entrada de 15 pounds. Es una fortaleza increíble, llena de recovecos… y más allá de las trilladas joyas de la corona escocesa (las tendrás que ver en procesión, de la gente que hay, en especial si vas en verano), es muy interesante recorrer las estancias reales y tomar buena nota de todos los eventos históricos que sucedieron allí. Eso sí, si sólo quieres disfrutar de las vistas de lo que los antepasados de William Wallace llamaron Dun Edin, desde la esplanada situada justo a la entrada del castillo son magníficas (y gratis). Sin embargo, en verano, durante el Fringe, este espacio acoge cada noche un desfile militar de gaiteros muy multitudinario y se montan gradas a ambos lados, así que no hay vistas durante las últimas semanas de julio y toda la duración del evento (hasta mediados/finales de agosto).

A nosotras nos llovió (algo nada raro si hablamos de Escocia)… y bastante. Para muestra, la foto. En casos como éste, el castillo ofrece un refugio la mar de interesante ;)

Castillo de Edimburgo

Castillo de Edinburgh

Royal Mile

A partir de aquí, empieza lo bueno, la Royal Mile. Una calle de 1,8kms de largo que se llama así porque unía (y une) el Castillo con el Palacio de Holyrood (una distancia de exactamente 1 milla escocesa). A lado y lado, se acumula una sucesión sin fin de pubs, tiendas de souvenirs para turistas, museos y monumentos imprescindibles, y calles estrechas y empinadas que parecen salidas de la Edad Media (y han sobrevivido bastante bien desde entonces). En caso de lluvia, además, es ideal porque siempre tienes donde refugiarte a tomar una pinta (perdonad la insistencia, pero en Escocia siempre hay que contar con la lluvia, por si acaso).

Principio de la Royal Mile de Edimburgo

Principio de la Royal Mile de Edimburgo

1. Camera Obscura: esta atracción (junto con la Whisky Experience) es bastante popular pero, francamente, si lo que os interesa es descubrir la ciudad, lo haréis mejor a pie de calle. Y respecto a la Scotch Whisky Experience, hay 2 opciones mejores: irse a un pub a catar whiskys autóctonos o apuntarse a una excursión a una destileria en las Highlands

2. Saint Giles’ Cathedral: aunque durante algun tiempo fue catedral, la iglesia de San Giles es uno de los iconos de Edimburgo. Vale la pena entrar por sus vidrieras medievales y para ver los estandartes que hace siglos que se descoloran en su interior. La Thistle Chapel en su interior es una pequeña maravilla. Justo fuera está el Corazón de Midlothian, un corazón realizado con adoquines en el suelo en el que (según dicen), si escupes volverás a la ciudad… Baste decir que yo no he escupido nunca y eso no me ha impedido volver…

Catedral de Saint Giles, Edimburgo

Catedral de Saint Giles, Edimburgo

3. Mary Kings Close: Im-pres-cin-di-ble! Para mi, Mary Kings Close es LA ATRACCIÓN. Hace años no era tan popular como hoy en día, así que os recomiendo reservar con antelación en su web porque vale mucho la pena. Se trata de un complejo de callejones de la antigua Edimburgo del siglo XVI que han sobrevivido al paso del tiempo y que se conservan, tal cual eran, debajo del actual ayuntamiento o City Chambers. Aunque las malas lenguas aseguran que tras el último brote de peste se tapió la calle con sus habitantes dentro, la realidad es que, progresivamente, sus habitantes fueron abandonando la insalubridad de la zona, el ayuntamiento expropió primero una parte (y luego casi todo) para usarlos de cimientos del ayuntamiento y al final languideció. Dicen también que el sitio está encantado. En cualquier caso, aunque sólo sea para conocer de primera mano la Edimburgo subterránea y un poco más sobre su historia oculta, es totalmente recomendable.

Llegados a este punto, seguimos bajando por la Royal Mile, aunque lo ideal es adentrarse en alguno de sus callejones, closes o wynds, para hacerse una idea de cómo debía ser en una ciudad increíblemente laberíntica hace años, perderse en Grassmarket (paraíso de pubs y antiguo lugar de ejecuciones), callejear y comprar en Cockburn y Victoria Street  (en estas dos calles se concentran las tiendas más geniales y menos turísticas de la ciudad, sobre todo si hablamos de ropa, libros o discos)…

El castillo de Edimburgo visto desde Grassmarket

Pero volviendo a la Royal Mile, a media altura (a mano derecha primero y luego a izquierda) hay tres museos gratis muy interesantes para disfrutar (en especial si el tiempo no acompaña o viajamos con niños):

4. Museum of Childhood o el Museo de la Infancia tiene todo lo que un niño (uno grande también vale) podría desear: juegos antiguos, modernos, retazos de historia, cosas que se pueden tocar… y es (lo he dicho ya?) gratis

Canongate Tolbooth, Royal Mile de Edimburgo

Canongate Tolbooth, Royal Mile de Edimburgo

5. People’s Story Museum, alojado en el antiguo Canongate Tolbooth (un edificio del siglo XVI, símbolo de la independencia de la zona por aquel entonces, dónde se cobraban impuestos y hacía las veces de juzgado y prisión), nos pone en situación y nos muestra de una manera gráfica y muy fascinante cómo era la vida, el trabajo y las diversiones de los vecinos de Edimburgo del siglo XVIII hasta hoy en día.

The People's Story Museum, Edinburgh

The People’s Story Museum, Edinburgh

6. Museum of Edinburgh (y tres!) cubre la historia de la ciudad desde la Prehistoria hasta la época actual con maquetas, documentos y objetos históricos. Nosotras nos refugiamos de un aguacero de media tarde allí y no nos arrepentimos (no me costó nada convencer a mi compañera de viaje para que entrase… pero sí para salir de allí!). En su interior alberga, entre otros, el collar y el cuenco de la comida del Greyfriars Bobby, el perro más famoso de la ciudad.

Un poco más adelante ya divisamos el Palacio de Holyrood pero, antes, es de rigor una parada en la Canongate Kirk  (la iglesia de Canongate, nombre de esta zona de la Royal Mile) y su magnífico cementerio, en el que están enterrados ilustres como el economista Adam Smith o la Mrs. Agnes MacLehose, la “Clarinda” de los poemas de amor del bardo escocés Robert Burns. Tal era su devoción por la dama que pagó por la lápida e ideó el epitafio que en ella se inscribió (por si os interesa, está detrás). Este verano se casó allí un día después de nuestra visita una nieta de la Reina de Inglaterra y no nos dejaron entrar…

Parlamento de Escocia

El Parlamento de Escocia bajando por la Royal MIle

7. El Parlamento de Escocia (Scottish Parliament) es obra del catalán Enric Miralles y se inauguró en 2004 con un presupuesto 300 millones de libras por encima del presupuestado (la cifra es, además de escandalosa, real). Se supone que imita el entorno natural del Holyrood Park (y del volcán extinto Arthur’s Seat) contiguos… y aunque al principio se me hacía difícil de mirar, cada vez me gusta más. Se puede visitar su interior concertando una visita guiada. A su lado hay un edificio más o menos igual de moderno que alberga un museo de historia natural que hará las delicias de toda la familia: Our Dynamic Earth es mucho más que un museo donde explorar de forma interactiva la historia de la Tierra desde el Big Bang hasta hoy.

Y, al final del recorrido la “joya de la corona”…

8. Palace of Holyroodhouse o el Palacio de Holyrood es la residencia oficial de la familia real en Edimburgo y toma su nombre de una antigua abadía (hoy en ruinas, en sus jardines), la Abadia de Holyrood, del siglo XII. El Palacio se edificó junto a este edificio religioso como edificio anexo y finalmente creció tanto que de la abadía poco queda. Aún así, su parte más antigua todavía en pie data de 1529 y es la torre noroeste, los antiguos apartamentos reales de Jaimes V y su esposa Mary of Guise. Aunque cuando la casa real está de visita está cerrado (este verano, por ejemplo, por la boda de la nieta de la reina, cuyo nombre prefiero no recordar), vale la pena visitarlo. Es imprescindible visitar la habitación de la reina Mary, Queen of Scots (profundamente amada hoy en día y con un pasado sentimental algo turbulento… para más detalles sobre sus amantes tendréis que ir) y la Gran Galería, donde se exponen los retratos de 89 reyes de Escocia. A su lado está la Queen’s Gallery, que hace de sala de exposiciones temporales de arte de las colecciones reales.

Si os sobra el tiempo y todavía no os habéis cansado de caminar, podéis dar una vuelta por el parque de Holyrood Park e incluso, si os animáis, subir hasta la cima de Arthur’s Seat (poco recomendable si llueve, porque el terreno se pone algo resbaladizo): con 251 metros de altura, es el punto más elevado de la ciudad y la cima de un volcán que ya nadie recuerda cuándo se apagó. Se tarda unos 45 minutos en llegar hasta arriba de todo. Las vistas valen la pena, y mucho… 

Para más información, la New Town, parques, bares, compras y un poquito de Harry Potter, el siguiente post ;)

Los mejores Mercados de Navidad de Viena

Viena siempre merece una visita. En primavera y verano porque sus parques están en su máximo esplendor y porque la ciudad se vuelca con multitud de actividades al aire libre. Y en otoño e invierno porque los mercados de Navidad llenan cada plaza y monumento de espíritu navideño. Son increíblemente románticos y el lugar de reunión perfecto para hacer frente al frío con los amigos. Con una tradición que se remonta en el tiempo hasta la Edad Media, están por todas partes en la ciudad. La mayoría están en plazas y zonas peatonales, pero también los hay en parques, en cada barrio y en los jardines de varios palacios (entre ellos los del Belvedere Superior e Inferior y del palacio de Schonbrunn). En ellos se sirven delicias tradicionales como el pan de jengibre, las almendras garrapiñadas, los gofres, las castañas y las patatas asadas, infinidad de tipos de salchichas y, mis preferidos, ¡el vino (gluhwein) y el ponche calientes (punsch)!

Aunque tengo pendiente dedicarle algunos posts más a mi último viaje a la capital austríaca, no podía dejar pasar más el tiempo. Así que aquí va mi selección de los mejores mercadillos navideños de Viena.

Una parada del Mercado de Navidad del Ayuntamiento de Viena

Una parada del Mercado de Navidad del Ayuntamiento de Viena

Fechas: Los Mercados de Navidad (en alemán Christkindlmarkt, otras veces llamados Weihnachtsmarkt o Adventmarkt) duran durante toda la temporada de Adviento y suelen abrir a partir de la mitad de noviembre y duran hasta Navidad.

Mercados de Navidad de Viena

1. Mercado de Navidad en el Freyung (Altwiener Christkindlmarkt at the Freyung): mi favorito, sin ninguna duda. Es pequeñito pero está en una de las plazas más bonitas del corazón de Viena, Freyung. Tiene una gran y maravillosa selección de artesanía y es menos turístico que otros mercadillos. Siempre que voy acabo picando y comprando algo…

Artesanía navideña en el Mercado de Navidad de Freyung, en Viena

Artesanía navideña en el Mercado de Navidad de Freyung, en Viena

2. Mercado de Navidad frente al Ayuntamiento de Viena (Wiener Christkindlmarkt at Rathausplatz): este mercadillo navideño es uno de los más grandes y populares de la ciudad. Está ubicado entre grandes árboles decorados con corazones, muñecos de nieve y otros prodigios de la iluminación navideña. Su selección de paradas de artesanía y decoraciones navideñas es enorme (y fantástica). Además, sirven el mejor punsch de toda la ciudad (no dejéis de probar el de frutas de bosque o el de amaretto). Abren hasta las 22h.

Mercado de Navidad frente al Ayuntamiento de Viena

Mercado de Navidad frente al Ayuntamiento de Viena

3. Mercado de Navidad frente al palacio de Schönbrunn: Para llegar hay que tomar el metro hasta la parada homónima y luego andar un poco. No está en el centro, precisamente, pero sí cerca. Además, ¡el palacio es de visita imprescindible! Tiene un árbol de Navidad enorme, rodeado de paradas muy variadas. La artesanía es su fuerte, aunque los pasteles y las galletas no tienen desperdicio.

Una parada del Mercado de Navidad frente al Palacio de Schonbrunn

Una parada del Mercado de Navidad frente al Palacio de Schonbrunn

4. Mercado de Navidad de Spittelberg (Weihnachtsmarkt am Spittelberg): Situado en el idílico y bohemio barrio de Spittelberg (detrás del Museums Quartier), este mercado de Navidad se centra en la artesanía y los productos gastronómicos locales, con una suculenta selección de dulces, quesos, vinos procedentes de los heuriger de Viena y sitios dónde tomar algo. Esta es la segunda zona peatonal más grande de la ciudad y tiene un encanto un punto hippy y relajado ideal para primera hora de la tarde.

Mercado de Navidad de Spittelberg

Mercado de Navidad de Spittelberg

5. Mercado de Navidad (Adventmarkt) frente a la Karlskirche: Otro mercado más que presta especial atención a la producción de artistas locales. Situado frente a la maravillosa iglesia Karlskirche, en el parque Resselpark, se pueden ver demostraciones de trabajo del cuero, forja y algún soplador de vidrio. Hay incluso una zona infantil con ponys para los más pequeños. Cierran a las 20h, pero es imprescindible.

Decoraciones Navideñas en el Mercado frente a la Karlskirche

Decoraciones Navideñas en el Mercado de Navidad frente a la Karlskirche

Aunque estos cinco son mis favoritos, hay muchos más. Entre otros, estos que no están nada mal:

- Mercado de Navidad en la plaza de Maria Teresa (Weihnachtsdorf Maria Theresien-Platz): está entre los dos museos más importantes de la ciudad (el Kuntshistoriches y el Naturhistorisches, o sea, el de Historia del Arte y el de Historia Natural) y alrededor de la estatua a la emperatriz Maria Teresa. Las vistas del anillo o Ringstrasse son fantásticas, y es un sitio ideal para comer algo.

- Mercado de Navidad del Campus (Weihnachtsdorf im Alten AKH): tiene un ambiente hogareño, quizás porque lo envuelven los edificios del antiguo Hospital General de Viena (ahora reconvertidos en campus universitario). Comparten web con el mercadillo anterior.

- Mercado de Navidad (Weihnachtsdorf) frente al palacio del Belvedere: Con el magnífico barroco de este palacio como telón de fondo, hay un poco de todo y, francamente, no está nada mal.

- Mercado de Navidad de Am Hof (Adventmarkt Am Hof) está en una de las plazas más antiguas de Viena. El arte contemporáneo está bastante representado en sus paradas, junto con velas, cerámica, joyería y objetos de madera tallada, entre otros. Está muy cerca de Freyung, aunque su punsch no es tan bueno. En su web se pueden ver algunos de los artistas presentes.

En este mapa está indicada su ubicación: