Qué ver y hacer en dos días en Edimburgo (día 1)

Este post me ha costado. Una enormidad. He estado tantas veces en Edimburgo, de paso, de visita, viví allí, de vacaciones… que me resulta complicadísimo resumir cuáles son mis sitios preferidos. Estoy enamorada y, por supuesto, no soy imparcial. Adoro a la antigua e histórica Edinburgh y me fascina su modernidad underground. Imaginaos el dilema de enseñarle a mi compañera de aventuras este verano la que para mi es la ciudad más maravillosa del mundo entero (lo se, no lo he visto todo pero, ¿y que? Ya os he dicho que tengo un idilio con la ciudad)… Así que después de exprimirme mucho los sesos, decidí dedicar el primer día a recorrer la Royal Mile (con sus atracciones y sus callejuelas o closes aledaños) y el segundo a New Town, la parte más nueva.

Princes Gardens, Edimburgo

Princes Gardens, Edinburgh

Así que vamos por pasos

DIA 1

Edinburgh Castle

Estratégicamente, nos alojamos en el Art Roch Hostel, un albergue limpio, moderno, bastante tranquilo por la noche (a pesar de estar en uno de los epicentros de la fiesta local, la zona de Grassmarket, que cerró en 2013). Así, de buena mañana, empezamos subiendo al Castillo de Edimburgo. ¿Que si vale la pena? Si te van la historia y los castillos (mi caso) y te sobra el tiempo te compensará de sobras pagar la entrada de 15 pounds. Es una fortaleza increíble, llena de recovecos… y más allá de las trilladas joyas de la corona escocesa (las tendrás que ver en procesión, de la gente que hay, en especial si vas en verano), es muy interesante recorrer las estancias reales y tomar buena nota de todos los eventos históricos que sucedieron allí. Eso sí, si sólo quieres disfrutar de las vistas de lo que los antepasados de William Wallace llamaron Dun Edin, desde la esplanada situada justo a la entrada del castillo son magníficas (y gratis). Sin embargo, en verano, durante el Fringe, este espacio acoge cada noche un desfile militar de gaiteros muy multitudinario y se montan gradas a ambos lados, así que no hay vistas durante las últimas semanas de julio y toda la duración del evento (hasta mediados/finales de agosto).

A nosotras nos llovió (algo nada raro si hablamos de Escocia)… y bastante. Para muestra, la foto. En casos como éste, el castillo ofrece un refugio la mar de interesante ;)

Castillo de Edimburgo

Castillo de Edinburgh

Royal Mile

A partir de aquí, empieza lo bueno, la Royal Mile. Una calle de 1,8kms de largo que se llama así porque unía (y une) el Castillo con el Palacio de Holyrood (una distancia de exactamente 1 milla escocesa). A lado y lado, se acumula una sucesión sin fin de pubs, tiendas de souvenirs para turistas, museos y monumentos imprescindibles, y calles estrechas y empinadas que parecen salidas de la Edad Media (y han sobrevivido bastante bien desde entonces). En caso de lluvia, además, es ideal porque siempre tienes donde refugiarte a tomar una pinta (perdonad la insistencia, pero en Escocia siempre hay que contar con la lluvia, por si acaso).

Principio de la Royal Mile de Edimburgo

Principio de la Royal Mile de Edimburgo

1. Camera Obscura: esta atracción (junto con la Whisky Experience) es bastante popular pero, francamente, si lo que os interesa es descubrir la ciudad, lo haréis mejor a pie de calle. Y respecto a la Scotch Whisky Experience, hay 2 opciones mejores: irse a un pub a catar whiskys autóctonos o apuntarse a una excursión a una destileria en las Highlands

2. Saint Giles’ Cathedral: aunque durante algun tiempo fue catedral, la iglesia de San Giles es uno de los iconos de Edimburgo. Vale la pena entrar por sus vidrieras medievales y para ver los estandartes que hace siglos que se descoloran en su interior. La Thistle Chapel en su interior es una pequeña maravilla. Justo fuera está el Corazón de Midlothian, un corazón realizado con adoquines en el suelo en el que (según dicen), si escupes volverás a la ciudad… Baste decir que yo no he escupido nunca y eso no me ha impedido volver…

Catedral de Saint Giles, Edimburgo

Catedral de Saint Giles, Edimburgo

3. Mary Kings Close: Im-pres-cin-di-ble! Para mi, Mary Kings Close es LA ATRACCIÓN. Hace años no era tan popular como hoy en día, así que os recomiendo reservar con antelación en su web porque vale mucho la pena. Se trata de un complejo de callejones de la antigua Edimburgo del siglo XVI que han sobrevivido al paso del tiempo y que se conservan, tal cual eran, debajo del actual ayuntamiento o City Chambers. Aunque las malas lenguas aseguran que tras el último brote de peste se tapió la calle con sus habitantes dentro, la realidad es que, progresivamente, sus habitantes fueron abandonando la insalubridad de la zona, el ayuntamiento expropió primero una parte (y luego casi todo) para usarlos de cimientos del ayuntamiento y al final languideció. Dicen también que el sitio está encantado. En cualquier caso, aunque sólo sea para conocer de primera mano la Edimburgo subterránea y un poco más sobre su historia oculta, es totalmente recomendable.

Llegados a este punto, seguimos bajando por la Royal Mile, aunque lo ideal es adentrarse en alguno de sus callejones, closes o wynds, para hacerse una idea de cómo debía ser en una ciudad increíblemente laberíntica hace años, perderse en Grassmarket (paraíso de pubs y antiguo lugar de ejecuciones), callejear y comprar en Cockburn y Victoria Street  (en estas dos calles se concentran las tiendas más geniales y menos turísticas de la ciudad, sobre todo si hablamos de ropa, libros o discos)…

El castillo de Edimburgo visto desde Grassmarket

Pero volviendo a la Royal Mile, a media altura (a mano derecha primero y luego a izquierda) hay tres museos gratis muy interesantes para disfrutar (en especial si el tiempo no acompaña o viajamos con niños):

4. Museum of Childhood o el Museo de la Infancia tiene todo lo que un niño (uno grande también vale) podría desear: juegos antiguos, modernos, retazos de historia, cosas que se pueden tocar… y es (lo he dicho ya?) gratis

Canongate Tolbooth, Royal Mile de Edimburgo

Canongate Tolbooth, Royal Mile de Edimburgo

5. People’s Story Museum, alojado en el antiguo Canongate Tolbooth (un edificio del siglo XVI, símbolo de la independencia de la zona por aquel entonces, dónde se cobraban impuestos y hacía las veces de juzgado y prisión), nos pone en situación y nos muestra de una manera gráfica y muy fascinante cómo era la vida, el trabajo y las diversiones de los vecinos de Edimburgo del siglo XVIII hasta hoy en día.

The People's Story Museum, Edinburgh

The People’s Story Museum, Edinburgh

6. Museum of Edinburgh (y tres!) cubre la historia de la ciudad desde la Prehistoria hasta la época actual con maquetas, documentos y objetos históricos. Nosotras nos refugiamos de un aguacero de media tarde allí y no nos arrepentimos (no me costó nada convencer a mi compañera de viaje para que entrase… pero sí para salir de allí!). En su interior alberga, entre otros, el collar y el cuenco de la comida del Greyfriars Bobby, el perro más famoso de la ciudad.

Un poco más adelante ya divisamos el Palacio de Holyrood pero, antes, es de rigor una parada en la Canongate Kirk  (la iglesia de Canongate, nombre de esta zona de la Royal Mile) y su magnífico cementerio, en el que están enterrados ilustres como el economista Adam Smith o la Mrs. Agnes MacLehose, la “Clarinda” de los poemas de amor del bardo escocés Robert Burns. Tal era su devoción por la dama que pagó por la lápida e ideó el epitafio que en ella se inscribió (por si os interesa, está detrás). Este verano se casó allí un día después de nuestra visita una nieta de la Reina de Inglaterra y no nos dejaron entrar…

Parlamento de Escocia

El Parlamento de Escocia bajando por la Royal MIle

7. El Parlamento de Escocia (Scottish Parliament) es obra del catalán Enric Miralles y se inauguró en 2004 con un presupuesto 300 millones de libras por encima del presupuestado (la cifra es, además de escandalosa, real). Se supone que imita el entorno natural del Holyrood Park (y del volcán extinto Arthur’s Seat) contiguos… y aunque al principio se me hacía difícil de mirar, cada vez me gusta más. Se puede visitar su interior concertando una visita guiada. A su lado hay un edificio más o menos igual de moderno que alberga un museo de historia natural que hará las delicias de toda la familia: Our Dynamic Earth es mucho más que un museo donde explorar de forma interactiva la historia de la Tierra desde el Big Bang hasta hoy.

Y, al final del recorrido la “joya de la corona”…

8. Palace of Holyroodehouse o el Palacio de Holyrood es la residencia oficial de la familia real en Edimburgo y toma su nombre de una antigua abadía (hoy en ruinas, en sus jardines), la Abadia de Holyrood, del siglo XII. El Palacio se edificó junto a este edificio religioso como edificio anexo y finalmente creció tanto que de la abadía poco queda. Aún así, su parte más antigua todavía en pie data de 1529 y es la torre noroeste, los antiguos apartamentos reales de Jaimes V y su esposa Mary of Guise. Aunque cuando la casa real está de visita está cerrado (este verano, por ejemplo, por la boda de la nieta de la reina, cuyo nombre prefiero no recordar), vale la pena visitarlo. Es imprescindible visitar la habitación de la reina Mary, Queen of Scots (profundamente amada hoy en día y con un pasado sentimental algo turbulento… para más detalles sobre sus amantes tendréis que ir) y la Gran Galería, donde se exponen los retratos de 89 reyes de Escocia. A su lado está la Queen’s Gallery, que hace de sala de exposiciones temporales de arte de las colecciones reales.

Si os sobra el tiempo y todavía no os habéis cansado de caminar, podéis dar una vuelta por el parque de Holyrood Park e incluso, si os animáis, subir hasta la cima de Arthur’s Seat (poco recomendable si llueve, porque el terreno se pone algo resbaladizo): con 251 metros de altura, es el punto más elevado de la ciudad y la cima de un volcán que ya nadie recuerda cuándo se apagó. Se tarda unos 45 minutos en llegar hasta arriba de todo. Las vistas valen la pena, y mucho… 

Para más información, la New Town, parques, bares, compras y un poquito de Harry Potter, el siguiente post ;)

Me encanta viajar, descubrir rincones, perderme por callejuelas, encantarme con la inmensidad del mar, soñar despierta mientras me tomo un chocolate caliente con vistas a algun paisaje, explorar y dejarme llevar por la intuición. Con este blog, la idea es contaros mis experiencias viajeras, compartir información y aprender cada día un poco más.