Un fin de semana en Carcassonne

Este post llega con meses de retraso y quizás para contrastar con el calor espectacular que está haciendo últimamente, me apetecía compartir el fin de semana de chicas que pasé a finales de enero con unas amigas en Carcassonne. Llegamos un viernes cuando ya oscurecía y nos alojamos en uno de los prácticos y cómodos estudios del aparthotel a las afueras de Carcassonne Appart City. Medio muertas después de más de 3 horas de coche desde Barcelona, cenamos y cargamos las pilas para el día siguiente.

Nos levantamos muy temprano para visitar La Cité de Carcassonne, la antigua ciudadela fortificada y reconstruida en el siglo XIX por el controvertido Violet-le-Duc. Casi toda la gente que conozco me había advertido de las hordas de turistas, de la marea humana que a penas te deja disfrutar de las callejuelas de una de las construcciones medievales más impresionantes que he visto en la vida, perderte por sus rincones… Me habían dicho que era como las Ramblas… pues bien, hacía tantísimo frío que ¡no había casi nadie! Íbamos abrigadísimas y disfrutamos como niñas explorando lo mejor de Carcassona.

Entrada a Carcassonne por la Porte Narbonnaise

Entrada a Carcassonne por la Porte Narbonnaise

¿QUÉ VER EN CARCASSONNE EN UN DÍA?

Nada más cruzar la Porte Narbonnaise (la más habitual para entrar, ya que está justo al lado del parquing), a mano derecha, está la Oficina de Información Turística, donde nos dieron un plano estupendo del recinto de La Cité.

Mapa de La Cité de Carcassonne

Mapa de La Cité de Carcassonne

Nos dejamos llevar por sus calles empedradas, sus edificios con siglos de historia en cada piedra y por rincones encantadores a la vuelta de cada esquina. Quizá porque no era temporada turística, muchas de las tiendas de souvenirs estaban cerradas… pero casi que mejor, porque el nivel de horterada era similar al de tantos otros lugares…

Calle de La cité de Carcassonne

Calle de La cité de Carcassonne

… para acabar en el Chateau Comtal. Previo pago de una entrada de 8,50 €, tuvimos acceso libre a todas las salas del palacio, a una exposición bastante completa de capiteles y demás objetos de piedra góticos y a la joya de la corona: las murallas. El paso por pasarelas de madera y piedra, entre torres, ofrece algunas de las vistas más espectaculares de la ciudad vieja y de la nueva, que se extiende junto al río, fuera del recinto medieval.  Aunque prescindible si queréis ahorrar, la visita vale la pena.

Entrada al Chateau Comtal de Carcassonne

Entrada al Chateau Comtal de Carcassonne

La siguiente parada (atención, que cierran al mediodía) fue la Basílica de Saint Lazare y Saint Celse. Un prodigio de la arquitectura gótica reconstruido con maestría (no exenta de polémica) por el mismo Violet-le-Duc, que devolvió Carcassonne a su gloria pasada y la recuperó para que hoy la podamos conocer. Sus vidrieras son dignas de atención.

Puerta de la Basílica de Saint Nazare y Saint Celse en Carcassonne

Puerta de la Basílica de Saint Nazare y Saint Celse en Carcassonne

Y algunas de las gárgolas de su exterior, de lo más sorprendente ;)

Gárgola en la Basílica de Saint Nazaire en Carcassonne

Gárgola en la Basílica de Saint Nazaire en Carcassonne

Seguimos paseando y maravillándonos por la tranquilidad de Carcassonne en enero, degustandola como si fuéramos unas lugareñas y tomándonos nuestro tiempo.

Calles de Carcassonne

Calles de Carcassonne

Una vez escudriñado hasta el último rincón del núcleo de la Cité, otro de los platos fuertes: pasear por la muralla exterior. Dimos la vuelta entera a todo el recinto. Nos llevó un rato, pero nos permitió ver la ciudad desde otra perspectiva, conocer los sistemas defensivos de que disponía y alejarnos aún más de la poca gente que había.

Murallas exteriores de La Cité de Carcassonne

Murallas exteriores de La Cité de Carcassonne

Y es una de las mejores maneras de descubrir una puerta menos masificada, más desconocida y que a mi me encantó: la Porte d’Aude.

Porte d'Aude en Carcassonne

Porte d’Aude en Carcassonne

Después de una visita tan completa, bajamos tranquilamente, deshicimos nuestros pasos, nos perdimos por el entramado de la Carcassonne moderna que se extiende a los pies de la fortaleza y llegamos hasta el Puente Viejo, desde el que las vistas de la ciudadela en todo su esplendor son magníficas.

La Cité de Carcassonne vista desde el Pont Vieux

La Cité de Carcassonne vista desde el Pont Vieux

Volvimos por la noche, para hacer fotos de las murallas iluminadas… pero eso es otra historia.

¿CÓMO LLEGAR A CARCASSONNE?

En coche: Desde Barcelona, tomar la AP7 hasta Francia; seguir las indicaciones hasta Narbonne y, una vez allí, desviarnos en dirección a Toulouse. Carcassonne está a medio camino y muy bien señalizada.

Me encanta viajar, descubrir rincones, perderme por callejuelas, encantarme con la inmensidad del mar, soñar despierta mientras me tomo un chocolate caliente con vistas a algun paisaje, explorar y dejarme llevar por la intuición. Con este blog, la idea es contaros mis experiencias viajeras, compartir información y aprender cada día un poco más.