Archivo por meses: noviembre 2012

Arenas Festival

Si hay algo que no falta en Barcelona es oferta cultural (podría haber más, pero eso ya es otro tema). Una de las incorporaciones más recientes a la escena local es la Cúpula del Centro Comercial Las Arenas. Situada a 27 metros de altura en la última planta de lo que un día fue una plaza de toros rehabilitada, hoy en día el tipo de entretenimiento que ofrece es mucho más enriquecedor.

Hasta el 16 de febrero, durante 12 semanas, se citarán en este espacio único en la ciudad más de 15 espectáculos culturales para todos los públicos. Es el Arenas Festivaluna apuesta clara por la cultura y el arte en un lugar espectacular, amplio y diáfano que debe ser aún más espectacular visto al natural.

160 funciones que incluyen conciertos, teatro, programación infantil, musicales, flamenco cabaret dan cuerpo a un proyecto único en la ciudad. Durante tres meses circularán debajo de la Cúpula artistas de todo tipo y para todos los gustos. La verdad es que el programa es muy completo (podéis consultarlo en su web) y yo ya he hecho mi elección.

En cuanto vi que iban a traer el musical basado en la película de Evil Dead no me pude resistir. Tendré que esperar hasta febrero, pero ya tengo ganas de que llegue el día… Su combinación de terror con humor y con musical es algo digno de ver :)

Otros espectáculos del Arenas Festival

  • CONCIERTOS: India Martínez, Tamara & Moncho, Concierto de Navidad, Merche o Pitingo
  • TEATRO: las obras Rumores Sé infiel y no mires con quién o el Golfus Hispanicus de Moncho Borrajo
  • INFANTIL: Salvar al señor Pérez, El Ratón Pérez y la Brújula Viajera, La Varita Mágica La Magia de los cuentos
  • MUSICALES: Peter Pan el Musical Evil Dead
  • FLAMENCO: El Indiano, Gala Caf con Mayte Martín

Las entradas se pueden comprar en la web del festival, a través de los canales de venta online habituales y también en las taquillas de las Arenas. Hay precios para todos los bolsillos y si se compran varias entradas a la vez se aplican descuentos muy interesantes. Así que no tenéis excusa para no salir de casa y disfrutar de un buen espectáculo al lado de casa.

 Consejo

Subid a la cúpula aunque sólo sea para disfrutar de las magníficas vistas de 360º de Barcelona. Es una experiencia gratis que se puede hacer a cualquier hora del día y que permite ver la ciudad de una manera totalmente diferente. No os arrepentiréis!

Qué ver en un fin de semana en Roma (día 3)

El domingo era nuestro último día en Roma. Bien, nuestra última mañana en Roma. El vuelo salía a las 4 de la tarde del aerorpuerto de Fiumicino, así que nos organizamos para aprovechar al máximo nuestras últimas horas en la ciudad eterna.

Ciudad del Vaticano

Nos levantamos a primera hora, desayunamos, dejamos las maletas en la recepción del hotel y tomamos el metro hacia Ciudad del Vaticano. Aunque Roma tiene únicamente 2 líneas de metro, funcionan bastante bien y son prácticas. Bajamos en la parada de Ottaviano y echamos a andar en dirección a la Plaza de San Pedro.

Doble columnata en la plaza de San Pedro del Vaticano

Doble columnata en la plaza de San Pedro del Vaticano

Quizás porque era pronto, pero no había casi nadie y se respiraba paz. Ciudad del Vaticano es señorial y tranquila. Accedimos a la plaza por uno de sus laterales, a través de las dobles columnatas que la rodean a lado y lado. No había prácticamente cola y como ya habíamos descartado entrar en los Museos Vaticanos (no nos apetecía verlos con prisa porque no los hubieramos disfrutado, así que me los dejo para otra ocasión), nos entretuvimos admirando una de las plazas más famosas del mundo.

Exterior de la Basílica de San Pedro del Vaticano

Exterior de la Basílica de San Pedro del Vaticano

Diseñada al milímetro a lo largo de los años, es verdaderamente espectacular. Con la Basílica al fondo, tiene pequeños detalles que sorprenden como, por ejemplo, unas placas con los nombres y direcciones de los vientos en el suelo, y otras con los signos del zodiaco.

Símbolo de Capricornio en la plaza de San Pedro del Vaticano

Símbolo de Capricornio en la plaza de San Pedro del Vaticano

La entrada a Basílica de San Pedro del Vaticano es gratis, así que entramos. Antes, en la cola, descubrimos que (por lo visto) las monjas tienen preferencia (o eso o mucho morro) porque se la saltaron toda en un santiamén (y sin esconderse). Lo que te encuentras allí es sobrecogedor. No tenía suficientes ojos para capturar tanta belleza… Fue cruzar las puertas y allí estaba aquella explosión del mejor arte que ha dado Italia en siglos: Bernini, Miguel Ángel…

Y hablando de Miguel Ángel, en un lateral a la derecha estaba una de sus obras maestras. Detrás de un cristal antibalas después del atentado de 1972, allí estaba la delicada PiedadEl mármol esculpido al detalle, las texturas, los pliegues, el gesto sereno de María…

La Piedad de Miguel Ángel en San Pedro del Vaticano

La Piedad de Miguel Ángel en San Pedro del Vaticano

El lugar está tan lleno de detalles que es imposible estar poco rato. Además de su espectacular cúpula central (a la que no subimos por falta de tiempo y exceso de cola, a pesar de que es de pago), incluso las pequeñas están decoradas con profusión.

Cúpula secundaria en San Pedro del Vaticano

Cúpula secundaria en San Pedro del Vaticano

Y allí en medio se alza el famoso Baldaquino de Berninitoda una obra maestra del Barroco que recuerdo a la perfección de mis clases de Historia del Arte… Me fascinan sus columnas que se retuercen y ascienden. Y me sorprendió su tamaño, mucho más grande de lo que esperaba.

Baldaquino de Bernini en San Pedro del Vaticano

Baldaquino de Bernini en San Pedro del Vaticano

A la salida de la basílica pudimos ver el cambio de la Guardia Suiza Pontificia. Una experiencia curiosa… porque por mucho que me digan que su uniforme lo diseñó Miguel Ángel, a mi me siguen pareciendo un cruce entre disfraz de payaso y pijama ;)

Cambio de la guardia en Ciudad del Vaticano

Cambio de la guardia en Ciudad del Vaticano

A sabiendas de que eran nuestra últimas horas en Roma y de que el tiempo corría, echamos a andar por la Vía della Conziliazione hasta el río Tíber. Y una vez allí optamos por entrar en el Castel Sant’Angelo.

Roma y el río Tíber vistos desde el puente de Sant'Angelo

Roma y el río Tíber vistos desde el puente de Sant’Angelo

Castel Sant’Angelo

El Castillo de Sant’Angelo está comunicado desde hace más de 800 años con la Basílica de San Pedro a través de un túnel estrecho y elevado que los Papas usaban para escapar en caso de peligro: Il PassettoIniciado en el año 135 como el mausoleo del emperador Adriano, más tarde se convirtió en fortaleza y residencia de Papas.

Pero antes de entrar, justo enfrente está el precioso Puente de Sant’Angelo.

El Castillo de Sant'Angelo visto desde el puente Sant'Angelo

El Castillo de Sant’Angelo visto desde el puente Sant’Angelo

Flanqueado por las estatuas de 10 ángeles es una de las vistas más fotografiadas de la ciudad, y seguramente una de las más bonitas.

Ángel en el Puente de Sant'Angelo, Roma

Ángel en el Puente de Sant’Angelo, Roma

La entrada cuesta 8.50€ y vale la pena (además, si compráis la Roma Pass está incluida). Esta imponente mole conserva en sus niveles inferiores la estructura del mausoleo romano sobre el que luego los papas levantaron su residencia. Las rampas de acceso son una obra de ingeniería impresionante para la época.

Rampa de acceso al interior del Castillo de Sant'Angelo

Rampa de acceso al interior del Castillo de Sant’Angelo

En los niveles superiores, además de las cárceles, hay estancias de uso militar que luego dan paso a las habitaciones papales, ricamente decoradas. Todo allí es circular: la ruta, la disposición de las habitaciones, las murallas… Es muy fácil ver dónde termina la construcción de Adriano y dónde empiezan los añadidos medievales.

Interior del Castillo de Sant'Angelo, Roma

Interior del Castillo de Sant’Angelo, Roma

Desde la terraza superior es muy fácil disfrutar de unas vistas privilegiadas de Roma, por si fuera poco todo lo que se deja atrás…

Vistas de Ciudad del Vaticano desde el Castillo de Sant'Angelo

Vistas de Ciudad del Vaticano desde el Castillo de Sant’Angelo

El Castillo de Sant’Angelo fue otro de los momentos álgidos del fin de semana. Aúna posiblemente como ningún otro lugar la herencia del pasado de la Roma imperial con el legado medieval.

A las 12, ya con nostalgia, estábamos en el hotel. Recogimos nuestras cosas y volvimos al aeropuerto. Se acababan así 48 horas de sueño cumplido que se me hicieron cortas. Volveré, y espero que pronto, para seguir empapándome de Roma.

¿Sugerencias para la próxima vez?

Qué ver en un fin de semana en Roma (día 2)

En el segundo día en Roma dedicamos la mañana a explorar el patrimonio arqueológico del Imperio Romano, la tarde a callejear por sus plazas barrocas y la noche a perdernos una vez más por el Trastévere, que nos robó el corazón.

Empezamos nuestra segunda jornada romana con un desayuno estupendo en el hotel y salimos a primera hora de la mañana hacia la zona del Coliseo, el Palatino, el Foro Romano… para saciar mi sed de historia antigua (¿os he dicho alguna vez que el Imperio Romano es mi periodo histórico favorito?).

El Coliseo

Ver el Coliseo de Roma en persona era un sueño que hacía años que quería ver cumplido. Y quería vivirlo y sentirlo con la máxima tranquilidad posible… Por eso decidimos estar allí antes de que abrieran puertas.

Coliseo de Roma, Italia

Coliseo de Roma, Italia

Entramos cuando no había casi nadie y aunque muchos me habían dicho que me decepcionaría… no fue así. Me encantó. Es increíble que una estructura tan grande, compleja y preciosa haya sobrevivido más de 2.000 años. Me gustó especialmente la exposición que había por los pasillos entre las vomitoria sobre la Domus Aurea de Nerón y la construcción y funcionamiento del Coliseo de RomaPasear por sus pasillos, pensar cuántos millones de personas habían pasado por allí, la cantidad de espectáculos que habrían visto…

Interior del Coliseo de Roma

Interior del Coliseo de Roma

Eso sí, me quedé con las ganas de ver las plantas inferiores, las entrañas del Coliseo. Me contaron que sólo se pueden visitar contratando una visita guiada… así que ya lo sé para la próxima vez ;)

El Palatino

Con la entrada conjunta del Coliseo y el Foro Romano se puede acceder al PalatinoPor su peso histórico y su significado simbólico para los romanos, era otra visita imprescindible.

“Hipódromo” de Domiciano en el Palatino de Roma

Estuvimos unas dos horas recorriendo el lugar y maravillándonos con los prodigios que nos han legado los romanos. El Monte Palatino es la colina más céntrica de las siete sobre las que se construyó Roma y es una de las partes más antiguas de la ciudad. Según la leyenda, aquí está el Lupercal, la cueva donde la loba capitolina amamantó a los gemelos Rómulo y Remo. A 40 metros sobre el Foro Romano, tiene las mejores vistas desde las alturas.

Vista del Foro Romano desde el Palatino, Roma

Vista del Foro Romano desde el Palatino, Roma

Durante la República Romana se convirtió en la residencia de los patricios y gobernantes de la ciudad, que construyeron allí palacios y jardines de los que hoy en día sólo nos podemos hacer una vaga idea. Aún así, es sobrecogedor pasear entre tanta historia. El lugar está perfectamente acondicionado y las plantas y las flores hacen de la visita una experiencia única.

IMPRESCINDIBLES: La Domus Flavia, la Casa de Livia, la Casa de Augusto y sus frescos de colores, los Jardines Farnesianos, el Hipódromo de Domiciano o el Museo Palatino.

El Foro Romano

El Foro Romano merece una entrada aparte. Es tan inmenso y está tan lleno de restos históricos que me quedaré corta. Hay que visitarlo con calma y sin prisas… y así nos lo tomamos. Fuimos paso a paso, pisando la misma calzada que pisó en su día Julio César, entramos en la casa de las Vestales, admiramos las columnas supervivientes de tantos templos… Nos empapamos del lugar y casi conseguimos ignorar la presencia de las hordas de turistas.

 

Foro Romano, Roma

Foro Romano, Roma

Detalle de un capitel de mármol tallado en el Foro Romano

Detalle de un capitel de mármol tallado en el Foro Romano

Circo Máximo

Cuando salimos del Foro Romano apretaba el hambre. En la zona del Coliseo no hay muchos restaurantes, la verdad… y los que hay tienen precios algo prohibitivos. Así que hicimos algo tan romano como comprarnos un panini y un refresco en un puesto callejero y nos lo comimos sentadas en lo que antiguamente era el Circo Máximo. Se conserva muy poco, únicamente siguen en pie la parte central o spina (alrededor de la cual corrian los carros de caballos), la pista (ahora cubierta de hierba) y poco más… Pero nos pareció el lugar perfecto para descansar y reflexionar sobre el legado de Roma.

Circo Máximo, Roma

Circo Máximo, Roma

Nos apetecía ir a ver la famosa Bocca della Verità, situada en un lateral de la cercana iglesia de Santa María in Cosmedin. Pero al llegar allí había tal cola de gente que únicamente quería posar metiendo la mano en la boca que nos fuimos. Justo enfrente hay dos de los templos mejor conservados de la ciudad, mucho más tranquilos y que nos parecieron bastante más interesantes que no hacer el borrego. El templete circular dedicado a Hércules Victor es el edificio de mármol más antiguo de Roma (año 15 dC) y a su lado está el templo de la Fortuna Viril.

Templo de Hércules Victorioso, Roma

Templo de Hércules Víctor, Roma

Andamos luego junto al río Tíber y tomamos el tranvía hasta el centro para descubrir las plazas más famosas de Roma.

Campo de’ Fiori

El Campo de’ Fiori es el escenario a diario de un mercado popular lleno de delicias muy frecuentado por los romanos. Creado en 1456 sobre un prado florido por órden del papa Calixto III, lo rodean muchos edificios señoriales y establecimientos comerciales. La estatua de Giordano Bruno, quemado vivo en este lugar, domina el lugar y nos recuerda que lo que hoy es uno de los lugares de reunión y diversión de los romanos antes fue el lugar de las ejecuciones públicas.

Mercado en el Campo de' Fiori, Roma

Mercado en el Campo de’ Fiori, Roma

Por algunas de las calles más bonitas y típicas de la Roma más auténtica dimos con otro lugar imprescindible.

Piazza Navona

La Piazza Navona es uno de esos lugares sin los que la Roma Barroca no se entendería. La plaza sigue el trazado del Stadium de Domiciano y está rodeada por muchos edificios notables. La preciosa iglesia de Santa Inés en Agona, el Palacio de la familia Pamphili y otros no hacen sombra a las fuentes de Bernini, que ocupan su centro.

Fuente de los Cuatro Ríos en la Piazza Navona de Roma

Fuente de los Cuatro Ríos en la Piazza Navona de Roma

La magia del agua y la piedra se unen para configurar uno de los rincones más bonitos de Roma.

El Panteón

Otro sueño hecho realidad, el Panteón de Agripa, tan perfecto, tan bien conservado fue uno de los hitos del día, a pesar de que estaba llenísimo. El edificio ha sobrevivido más de 19 siglos gracias a que se transformó en iglesia y de que nunca ha dejado de tener un uso público.

Panteón de Agripa, Roma

Panteón de Agripa, Roma

Su cúpula es una de las mayores obras de ingenieria de la antigüedad y hay que verla en todo su esplendor para hacerse una idea del dominio de la técnica que tenían los Romanos. No podía ni pestañear de la emoción… mientras el resto de la gente iba de un lado a otro haciendo ruido y tomando fotos, sin pararse a disfrutar de los detalles.

Interior del Panteón de Roma

Interior del Panteón de Roma

De camino a la Fontana di Trevi, pasamos por la Columna de Marco Aurelio, que recuerda las victorias del emperador romano contra los Germanos y los Sármatas en el Danubio.

Columna de Marco Aurelio, Roma

Columna de Marco Aurelio, Roma

Fontana di Trevi

Muy cerca, en una plaza increíblemente pequeña y abarrotada de gente, está la famosa Fontana di Trevi. Mundialmente famosa por la escena del baño de Anita Eckberg en La Dolce Vitacada año miles de turistas van allí a lanzar una moneda para volver algún día. Nosotras cumplimos con la tradición después de admirar un buen rato la fuente barroca más importante de Roma, que tenía un lateral cubierto por andamios por obras…

Fontana di Trevi

Fontana di Trevi

Seguimos nuestro deambular romano hasta llegar a otro de los lugares más fotografiados de Roma.

Plaza de España

La plaza de España de Roma fue algo decepcionante. Quizás había tanta gente que era imposible subir sus famosas escaleras, quizás porque antes nos habían clavado 12 euros por un helado y estábamos indignadas… o quizás porque nos habíamos saturado, no nos pareció gran cosa :(

Plaza de España en Roma

Masificación turística en la Plaza de España de Roma

Así que descansamos un poco y optamos por callejear por algunas de las principales zonas comerciales de la ciudad, hasta que llegamos al Mausoleo de Augusto. Me hacía especial ilusión visitar el lugar pero estaba completamente vallado, cerrado y era imposible acceder tanto al edificio como al parque que lo rodea. Parece ser que hay planes para restaurarlo, pero de momento no se ha hecho nada al respecto. Y después de esta decepción, otra.

Mausoleo de Augusto en Roma

Mausoleo de Augusto en Roma

Quería ver el Ara Pacis, el Altar de la Paz que el Senado Romano dedicó a Augusto después de sus victoriosas campañas en Hispania y en la Galia. Encerrado en un controvertido museo de cristal del arquitecto estadounidense Richard Meier estaba cerrado…

Así que nos fuimos con la música a otra parte hacia otra de las plazas más conocidas de Roma, la Plaza del Popolo. Con su obelisco central y las iglesias gemelas en uno de sus extremos, al atardecer lucía preciosa.

Piazza del Popolo, Roma

Piazza del Popolo, Roma

Por la noche volvimos al mágico Trastevere para cenar y, antes de ir a dormir, paseamos junto al río Tíber donde se estaban celebrando conciertos y había muchísima actividad.

Río Tíber por la noche, Roma

Río Tíber por la noche, Roma

De vuelta al hotel nos equivocamos de autobús y vivimos una pequeña odisea para volver a la ciudad… Pero al final todo salió bien y pudimos recuperar fuerzas para descubrir El Vaticano el domingo por la mañana.

Qué ver en un fin de semana en Roma (día 1)

Roma era mi asignatura pendiente desde hacía mucho tiempo. Como buena enamorada de la historia de la República y el Imperio Romano, me llamaba mucho la atención y todos los que me conocen que ya habían estado me repetían que me iba a encantar… y así fue. 

La bella Roma, milenaria, luminosa, abierta, bulliciosa y caótica está llena de sorpresas en cada rincón. Pasé allí un fin de semana en septiembre con una amiga, 48 horas que me permitieron conocer un poco más de cerca una de las ciudades con más encanto que he pisado y empaparme de su historia antigua.

Una tarde a la romana

Llegué a Roma con un par de horas de retraso, porque mi vuelo decidió salir más tarde de lo previsto… Pero después de tomar el tren hacia Termini, allí estaba a las 3 de la tarde. El primer paso era dejar la maleta en el hotel y recoger a Isabella, mi amiga vienesa que me esperaba allí desde hacía un par de horas…

El primer objetivo era el Coliseo y su zona. Pero en lugar de salir corriendo en metro, preferimos tomárnoslo con más calma y callejear hasta allí, para empaparnos de Roma lentamente

Así dimos de bruces con la majestuosa basílica de Santa María Maggiore.

Iglesia de Santa Maria Maggiore, Roma

Iglesia de Santa Maria Maggiore, Roma

Y pudimos comprobar con nuestros propios ojos el amor que los italianos les profesan a sus coches.

Coches romanos

Coches romanos

Deambular por sus calles y dejarte llevar es una de las mejores maneras de descubrir las ciudades… Por ejemplo, dimos por casualidad con algunos rincones de gran belleza y nos topamos sin quererlo con el Moisés de Miguel Ángelprácticamente oculto en un lateral de la iglesia de San Pietro in Vincoli, llamada así porque supuestamente alberga las cadenas (“vincoli” en italiano) con las que ataron a San Pedro durante su encarcelamiento en Jerusalén.

Pasaje romano

Pasaje romano

El Moisés de Miguel Ángel en San Pietro in Vincoli, Roma

El Moisés de Miguel Ángel en San Pietro in Vincoli, Roma

Desde allí el Coloseo está a tiro de piedra, pero aún así nos dejamos llevar por el buen día y paseamos por el precioso y tranquilo Parco di Traiano. Situado en lo que antiguamente fue una de las siete colinas de Roma, el Esquilino, alberga ruinas muy interesantes como las de las Termas de Trajano y la actualmente cerrada Domus Aurea

Parque de Trajano, Roma

Parque de Trajano, Roma

Lamentablemente, el Coliseo de Roma ya no admitía visitas y estaba a punto de cerrar… así que nos recreamos haciéndole fotos y decidimos volver a primera hora del sábado.

Coliseo, Roma

Coliseo, Roma

Nos maravillamos con el buen estado de conservación de los relieves del Arco de Tito y con la fotogenia del conjunto. Quizás por ser última hora de la tarde, las hordas de turistas no eran tales y pudimos disfrutar del lugar con bastante tranquilidad.

Arco de Tito, Roma

Arco de Tito, Roma

Y también descartamos entrar en el Foro Romano y el Palatino hasta la mañana siguiente. Era aún pronto para nosotras y con la energía y los nervios del que descubre una ciudad por primera vez, echamos a andar por la amplia Via dei Fori Imperiali junto a estatuas de emperadores muertos hace siglos y con vistas a los restos que nos han llegado de su civilización.

Mercados de Trajano, Foro de Trajano, Roma

Mercados de Trajano, Foro de Trajano, Roma

Como el Mercado de Trajano o los Foros Imperiales de Romaa los que la luz dorada del atardecer daba unas tonalidades rojizas encantadoras. Allí mismo está la famosa Columna de Trajanoque conmemora desde el año 114 la victoria del emperador sobre los Dacios, una tribu de la zona que hoy ocupa Rumanía.

Columna Trajana, Roma

Columna Trajana, Roma

Pero no sólo de historia se alimentan mis viajes… Atardeceres silueteados como este le roban el corazón a cualquiera.

Contraluz en Roma

Contraluz en Roma

Centro de Roma al atardecer

Centro de Roma al atardecer

Ya con algo de hambre, pasamos por esa mole imponente y de dudoso gusto que es el Monumento a Vittorio Emanuele II.

Monumento a Vittorio Emanuele II, Roma

Monumento a Vittorio Emanuele II, Roma

Subimos ya de noche a la Plaza del Campidoglio que proyectó Miguel Ángel por encargo del Papa Pablo III sobre la cima de la Colina CapitolinaEs verdaderamente espectacular y a esas horas las vistas que ofrecía del Foro Romano eran impagables.

Plaza del Campidoglio al anochecer (Roma)

Plaza del Campidoglio al anochecer (Roma)

Dejamos atrás del imponente Teatro de Marcelo y pusimos rumbo hacia el bullicioso barrio del Trastevere. Andar junto al río Tíber, cruzar el puente más antiguo de Roma (Puente Fabricio), deambular por la Isla Tiberina y luego atravesar el Puente Cestio en una noche de verano tiene su magia…

Anochecer sobre el río Tíber

Anochecer sobre el río Tíber

Cenamos en una pequeña trattoria monísima en el Trastevere… pero eso mejor lo dejo para otro post de recomendaciones gastronómicas romanas.

¿Dónde alojarse en Roma?

  • Encontrar un hotel bueno, bonito y barato en Roma parecía misión imposible hasta que Mercè de Mil Camins me hechó un cable y me recomendó uno. El Hotel Dina estaba perfectamente ubicado a 5 minutos de Termini (cuando tienes poco tiempo y quieres aprovecharlo al máximo, para mi es muy importante estar cerca del transporte hasta el aeropuerto, para poder apurar los minutos), limpio, con un desayuno espectacular y tranquilo… No es un hotel de diseño, pero para pasar algunos días por 60€ la habitación doble, me pareció que estaba muy bien.

Ruta senderista al Castell de Burriac desde Argentona

Como buena aficionada a la naturaleza, muchos fines de semana los dedico a hacer rutas senderistas sola, acompañada o en grupo. Me gusta combinar los paisajes, la flora y la fauna con lugares que tengan algún ingrediente cultural y la ruta que va desde Argentona hasta el Castell de Burriac es perfecta en ese sentido.

Era mi cuarta o quinta vez en el castillo, pero la primera desde Argentona. Me habían advertido de que la subida era más dura y complicada que desde Cabrera y ¡vaya si lo era! Subida constante (sin respiros, sin trozos de bajada, sin llanos) hasta llegar al castillo… Tardamos unas 2 horas, teniendo en cuenta que me paré varias veces a hacer fotos y para desayunar (y yo me tomo mi tiempo para desayunar)… y la recompensa al llegar arriba es espectacular.

Pero vayamos por pasos.

Un edificio medieval en el centro de Argentona

Un edificio medieval en el centro de Argentona

Empezamos a andar a las 9 de la mañana desde el centro del precioso pueblo de Argentona. Conocido por su Feria del càntir (botijo, en catalán), empezamos a andar hacia la Serralada Litoral. El sendero está perfectamente señalizado con unas balizas y con flechas. Pasamos junto a algunas casas modernistas espectaculares… e incluso alguna que tenía una puerta del garaje redonda parecida a la de Bolsón Cerrado.

Verja de una casa modernista en Argentona

Verja de una casa modernista en Argentona

Dejamos atrás la urbanización y empieza la ascensión, dejando a la izquierda una de las fuentes que han hecho famosa la zona… Son 10 kilómetros de ida y vuelta y si se hace sin parar, se tardan 2 horas y media en hacer toda la ruta. Aunque cuando lleguéis a la cima, exploréis el castillo y admiréis las vistas seguro que tardaréis algo más…

En fin, no tiene pérdida. Sólo hay que subir, subir y subir…

Subiendo pendientes hacia el Castillo de Burriac desde Argentona

Subiendo pendientes hacia el Castillo de Burriac desde Argentona

… i disfrutar del paisaje y de la naturaleza, que en otoño el Parc de la Serralada Litoral se pone precioso… Y entre los pinos y el azul del mar asoman provocadores los madroños maduros y las bellotas a punto de desprenderse de los árboles…

Pinos en el camino al Castell de Burriac desde Argentona

Pinos en el camino al Castell de Burriac desde Argentona

Madroños y bellotas en la serralada de Marina, Catalunya

Madroños y bellotas en la serralada de Marina, Catalunya

En todo momento el castillo nos guía. Es un faro al final del camino y visible desde todas partes, por lo que es imposible perderse.

Vistas del Castell de Burriac desde Argentona, Catalunya

Vistas del Castell de Burriac desde Argentona, Catalunya

El Castillo de Sant Vicenç de Burriac

El verdadero nombre del castillo que se alza sobre el turó (la colina) de Burriac es Castell de Sant Vicenç, en honor a la capilla medieval consagrada a San Vicente, que es una de las primeras construcciones en la zona. Elevado a 387,5 metros sobre el nivel del mar, pertenece al término municipal de Cabrera de Mar, justo al lado de Argentona. Es visible desde buena parte de la comarca del Maresme y domina el paisaje con vistas hasta Barcelona.

Cada vez que voy aprendo algo nuevo y me fascina aún más el hecho de que hace más de 10 siglos alguien fuera capaz de subir hasta allí y edificar una fortaleza tan imponente. En este enlace podréis ver una reconstrucción de cómo debería ser en su tiempo de esplendor.

Vistas de la Torre del homenaje del Castell de Burriac, Cabrera de Mar

Vistas de la Torre del homenaje del Castell de Burriac, Cabrera de Mar

Aunque buena parte de su interior está en ruinas, la torre del homenaje, parte de las murallas y algunos muros han sobrevivido al paso del tiempo. El castillo se levantó sobre la roca de Burriac a finales del siglo X, aunque se han encontrado restos de una cisterna romana del siglo II-I aC en el mismo lugar. Su historia está vinculada a algunos de los grandes nombres de la historia catalana como el conde de Barcelona Berenguer Ramon I y su madre, la condesa Ermessenda. Entre los siglos XII y XIII se construyó la torre del homenaje, el almacén y la capilla. Y sobre el siglo XV se expandió el recinto. Es muy curiosa la existencia de 3 grandes depósitos de agua en el castillo para almacenar el agua de la lluvia o la que subían los habitantes del castillo, dada la inexistencia de fuentes en la cima de la colina. Finalmente, hacia el siglo XVIII dejó de utilizarse el castillo y en 1836 se abandonó la capilla.

Sus vistas privilegiadas lo convirtieron en un punto clave para el control de la zona y las comunicaciones durante siglos, en especial durante los ataques piratas de la Edad Media

Vistas del Maresme desde el Castell de Burriac, Cabrera de Mar

Vistas del Maresme desde el Castell de Burriac, Cabrera de Mar

Aunque visto lo duro del ascenso desde Argentona podría parecer que no habría nadie en la cima… resulta que desde Cabrera de Mar el acceso es mucho más sencillo, fácil y rápido… y por eso suele haber bastante gente. Así que si queréis disfrutarlo con calma, madrugad e id pronto. ¡Os compensará!

La vuelta se hace por el mismo camino que la ida y es mucho más fácil y rápida… A la vista del buen día que hacía, aproveché para explorar Argentona y conocer algunos de sus encantos… Como la bonita iglésia gótica de Sant Julià, que tiene algunas de las gárgolas más curiosas que he visto en la vida.

Iglesia Parroquial de Sant Julià en Argentona

Iglesia Parroquial de Sant Julià en Argentona

Gárgolas en la iglesia de Sant Julià de Argentona

Gárgolas en la iglesia de Sant Julià de Argentona

El patrimonio modernista en Argentona es muy importante. Tanto que el arquitecto Josep Puig i Cadafalch tenía aquí su casa de veraneo. Como que estaba cerrada por reformas, ya tengo excusa para volver :)

Casa de veraneo de Josep Puig i Cadafalch en Argentona

Casa de veraneo de Josep Puig i Cadafalch en Argentona

Y, para redondear la ruta y recuperar fuerzas, nada mejor que probar uno de los ricos dulces artesanos del Forn Can Moré, que lleva más de 150 años haciendo pan y otras delicias. Su coca de recapte es de campeonato.

Si os animáis, aquí tenéis un enlace con la ruta y algunos datos técnicos. Y si tenéis alguna duda… estoy aquí ;)