Archivo por meses: diciembre 2012

2012 en números en el blog Mad About Travel por WordPress

El primer año de vida de este blog ha sido muy importante para mi. Verlo crecer, evolucionar y compartirlo con vosotros ha sido una de las mejores experiencias que podría haber imaginado. Por todo esto, mil gracias por estar ahí… y en 2013 nos vemos con más novedades, destinos y rincones.

Aquí van los datos que WordPress me ha mandado y que quiero compartir porque, sin vosotros, esto no hubiera sido posible :)

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2012 de este blog.

Aquí hay un extracto:

4,329 films were submitted to the 2012 Cannes Film Festival. This blog had 18.000 views in 2012. If each view were a film, this blog would power 4 Film Festivals

¿Dónde he estado en 2012?

En pocas horas se acaba este año. El funesto 2012 en el que el mundo tenía que acabarse llega a su fin y aunque no soy muy dada a mirar atrás, me ha parecido apropiado hacer memoria y recordar los lugares en los que he estado, lo que he visto y lo que he vivido.

No ha sido un año de grandes viajes, pero sí de muchas escapadas, de rutas senderistas y de una vuelta a las raíces. Y me hace muy feliz acordarme de todos los buenos momentos vividos en la carretera, en aviones, en la montaña o en el extranjero. Así que allá vamos.

Enero

Huesca

Empecé el año con una escapada a la comarca de la Litera, en Huesca. Fue una oferta de última hora y todo un descubrimiento. Un fin de semana descubriendo el castillo de Monzón, catando quesos y vinos y explorando los preciosos pueblos de Fonz y Azanuy fue la manera perfecta de empezar el año viajero. La combinación perfecta de relax, historia, gastronomía y naturaleza. ¿Qué más se puede pedir?

Castillo de Monzón

Castillo de Monzón

Carcassonne

Una semana después de volver de Huesca, me fui con mis amigas defin de semana de chicas a Carcassonne. Además de explorar la ciudad (pasando mucho frío) y su impresionante ciudadela medieval, catamos en un chateau unos de los vinos más ricos que he probadoy descubrimos los encantos de la preciosa Lagrasse.

Ciudadela de Carcassonne

Ciudadela de Carcassonne

Abril: Núria y Queralbs

En plena Semana Santa fui con unos amigos a un apartamento en Queralbs, en los Pirineos catalanes. Además de hacer varias rutas a pie que tengo pendiente contaros, disfrutamos del Valle de Núria completamente nevado y con el lago helado… Quería volver al pueblo a pie, pero hacía tanto frío que tuve que desistir. Así que ya tengo excusa para volver :)

Valle de Núria nevado

Valle de Núria nevado

Mayo: Berlín

Gracias a un concurso gané un vuelo a donde quisiera… y acabé pasando un fin de semana fabuloso (aunque algo frío para ser mayo) en Berlín. Dos días para explorar el pasado de la capital alemana y para descubrir su cara más alternativa.  Eso sí, me di cuenta de que Berlín tiene tanto por ver y por ofrecer que sólo dos días no son suficientes. Tocará volver, y pronto.

Control de pasaportes en el muro de Berlín

Control de pasaportes en el muro de Berlín

Junio: Ibiza

Por motivos profesionales, a principios del verano tuve que ir varias veces a Ibiza. Aunque normalmente no tenía tiempo para hacer turismo, me dio tiempo a callejear por las calles empedradas y medievales de Dalt Vila y a soñar en la zona de las Salinas… Suficiente como para darme cuenta de que la Ibiza fiestera no es lo mío, pero sus playas y pueblos sí.

Callejuelas en Dalt Vila, Ibiza

Callejuelas en Dalt Vila, Ibiza

Julio: Viena

Después de varios años visitando Viena en Navidad para disfrutar de sus mercados de Navidad, este año fui por primera vez en verano. Aunque esperaba buen tiempo y poder bañarme en el Danubio, coincidí con una ola de frío. En lugar de frustrarme, aproveché para descubrir la Viena que sale en la película “Antes del Amanecer”, una de mis preferidas, para pasear por Naschmarkt, tomar muchos cafés y disfrutar de la ciudad como si viviera allí. El reto de bañarme sigue en pie… y no soy de las que se dan por vencidas, así que volveré.

Noria del Prater, Viena

Noria del Prater, Viena

Agosto

Cadiz

Por temas presupuestarios y sentimentales, este verano volví a la tierra de mi madre y de mis vacaciones cuando era pequeña. Además de visitar a la familia, que vive en la bahía de Algeciras, mi hermana y yo aprovechamos para visitar los pueblos blancos, redescubrir la tacita de plata, tapear en Tarifa, decepcionarnos con Tánger y bañarnos en algunas de las mejores playas que tiene el país (y el mundo). Fue una gran experiencia y no descarto repetirla más a menudo, porque me dejé muchos pueblos y playas en el tintero.

Playa en Barbate

Playa en Barbate

Roma

El último fin de semana de agosto (y primero de septiembre) pude cumplir uno de mis sueños: visitar Roma. Me acompañó Isabella, mi amiga de Viena y aunque sólo estuvimos 48 horas tuvimos tiempo de ver lo esencial y quedarnos con ganas de volver. Después de pisar el Coliseo y empaparnos de historia y arte el primer día, el segundo lo dedicamos al Vaticano. Fue el viaje del timo del helado y de la comida deliciosa

Río Tíber, Roma

Río Tíber, Roma

Huesca: Loarre, el Reino de los Mallos y San Juan de la Peña

A la semana de volver a Roma, aproveché una oferta de hotel en Loarre para ver su castillo, que hacía años que me llamaba la atención. Y, ya de paso, exploré la zona. El “Reino de los Mallos” es precioso, el turquesa del río Gállego una maravilla y el románico de San Juan de la Peña uno de los más espectaculares que he visto. La zona de la Hoya de Huesca tiene muchísimo por ver y el turismo rural es ideal para eso.

Castillo de Loarre, Huesca

Castillo de Loarre, Huesca

Octubre: Blogtrip a Albacete

Aunque tengo amigos en Albacete, nunca antes había estado. La oportunidad llegó de la mano de mi primer blogtrip, la #ABexperience. Con una compañía inmejorable, pudimos descubrir lo mucho que tiene por ofrecer una de las provincias menos explotadas turísticamente de España. Albacete vale la pena, y no sólo por sus ricas tapas o por el Museo de la Cuchillería, sino por una naturaleza privilegiada y escenarios de película a los que quiero volver para disfrutarlos con más calma.

#ABExperience en Ayna, la Suiza Manchega

#ABExperience en Ayna, la Suiza Manchega

Noviembre: Escocia

Aprovechando que una de mis mejores amigas organizaba un Ceilidh por su cumpleaños, me tomé 4 días para volver a mi lugar preferido en el mundo. Días de reencuentros con mis ex compañeras de piso, de mercados de Navidad, de excursiones, de rutas por valles poco conocidos, de visitar nuevos castillos y de fotografiar puentes y templos góticos, de probar nuevas comidas… Pero, sobre todo, días muy felices en los que mis amigas me recordaron que da igual que no nos veamos cada día porque sabemos que nos tenemos. En 2013 volveré, como cada año ;)

Castillo Campbell, Escocia

Castillo Campbell, Escocia

Diciembre: Viena

Dos veces en un año… pero no podía faltar a mi cita navideña con Viena. Esta vez nos centramos en curiosear los mercados de Navidad que hay en cada rincón con más calma, en saborear los cafés con más calma, recrearnos con las obras de Klimt… y en explorar por primera vez Viena bajo el manto de nieve que cubría todas las calles. Creo que no he pasado más frío en la vida, pero fue precioso!

Palacio del Belvedere bajo la nieve

Palacio del Belvedere bajo la nieve

Además, 2012 ha sido un año de muchas rutas de senderismo (una al mes, como mínimo), de descubrir rincones que tenía al lado de casa y que apenas conocía… He visitado varias zonas de Osona (el Santuario de Cabrera, el poblado íbero de Roda de Ter, el santuario de Sant Feliu, el Mercado Medieval de Vic…), seguido los pasos de Gaudí en la colonia Güell, probado los mejores bocadillos de Barcelona en Sagàs, descubierto el patrimonio natural y cultural de la Serralada Litoral, probado las nuevas camas de los hoteles Ibis y mucho más. Y quizás ese sea el mayor descubrimiento: aprender a disfrutar de aquellos lugares que están cerca y que no deberíamos pasar por alto. Porque para viajar no hace falta cruzar el planeta, sino disfrutar de cada nueva experiencia.

Santuari de Cabrera, Osona

Santuari de Cabrera, Osona

¿Qué le pido al 2013?

Pues además de salud para todos, estabilidad laboral para poder seguir cumpliendo sueños viajeros… Puestos a desear:

  • Aprender a manejar un trineo tirado por huskys (el lugar me da igual)
  • Una escapada a Bélgica o Amsterdam con mis amigas
  • Volver a Praga a ver a uno de mis mejores amigos.
  • Brasil o Argentina en verano
  • Volver a Londres
  • Visitar de una vez por todas a mis amigas que viven en varios lugares de Alemania (Freiburg, Frankfurt, Munich)
  • Ir a ver a mis amigos del País Vasco, Cantabria y Asturias (sería ideal una ruta en coche)
  • Australia y Nueva Zelanda, please… Si no este año, ¡de 2014 no pasa!
  • Volar a Copenhague con Isabella, mi amiga de Viena
  • Relajarme varios días en Formentera
  • Descubrir el sureste asiático y, en concreto, Camboya y Vietnam.
  • y mucho más… aunque todo se andará, porque me da que tendré que improvisar mucho ;)

Y vosotros, ¿qué le pedís al año que viene?

Una mañana perfecta en la Colònia Güell

La cripta de Gaudí fue un encargo del industrial y mecenas Eusebi Güell como edificio religioso para sus trabajadores de la Colonia Güell, en Santa Coloma de Cervelló. El edificio es espectacular, pero no es lo único que vale la pena en el lugar. Toda la colonia conserva un aire de finales del siglo XIX deliciosamente encantador. Parece como si el tiempo se hubiera detenido y es perfecta para disfrutar de una mañana o de una tarde soleada :)

Cripta de Gaudí en la Colonia Güell

Cripta de Gaudí en la Colonia Güell

Declarada Bien de Interés Cultural (y protegida), la Colonia Güell es todo un referente a nivel nacional como colonia industrial. Distribuida y equipada como si fuera un pueblo pequeño, el lugar alberga uno de los conjuntos modernistas más importantes de Cataluña (si dejamos de lado a las grandes ciudades, con mucho más patrimonio). Aún hoy está habitada completamente y sus vecinos hacen vida de pueblo, con la ropa tendida en los balcones, las abuelas sentadas en la calle y los niños jugando entre edificios excepcionales, sin prestarles importancia. El tiempo se ha detenido aquí y, si no lo ha hecho, se ha ralentizado… El lugar es ideal para callejear e intentar imaginar cómo debía ser la vida de los obreros que durante el día trabajaban en la fábrica textil que Eusebi Güell hizo levantar en 1890 en su finca Can Soler de la Torre, en Santa Coloma de Cervelló, para huir de los conflictos sociales que azotaban Barcelona.

Cartel del recinto industrial de la colonia Güell

Cartel del recinto industrial de la colonia Güell

A diferencia de otras colonias industriales de Catalunya, Güell se interesó por dar a sus trabajadores mejoras sociales y dotó al lugar de varios equipamientos culturales y religiosos (centro cultural, ateneo, escuela, cooperativa, capilla…) que se pueden ver con tranquilidad en dos o tres horas y que quizás sean una de las mayores concentraciones de modernismo en un espacio tan reducido.

El mismo Gaudí diseñó la planimetría de la colonia y es muy fácil descubrir la herencia modernista del conjunto. Algunos de sus ayudantes, los arquitectos Francesc Berenguer, Joan Rubió y Josep Canaleta, se encargaron de levantar edificios y casas particulares que combinan con maestría la funcionalidad con la belleza.

Ca l'Espinal, en la Colonia Güell

Ca l’Espinal (izquierda) y la antigua casa del médico, en la Colonia Güell

¿QUÉ VER EN LA COLONIA GÜELL? (además de la cripta de Gaudí)

El itinerario empieza frente a las antiguas bodegas de la cooperativa. Justo enfrente está el edificio de la antigua cooperativa de consumo, ahora reconvertida en el Centro de Interpretación de la Colònia Güell. Aquí es donde se compran las entradas, donde os darán un plano con mucha información y dónde se puede ver una exposición muy interesante sobre la historia del vapor textil y el pueblo (en la primera planta), y sobre la cripta de Gaudí (en la segunda).

Proceso de transformación de la fibra en tejido en el Centro de Interpretación de la Colònia Güell

Proceso de transformación de la fibra en tejido en el Centro de Interpretación de la Colònia Güell

Historia de la colonia en el Centro de Interpretación

Historia de la colonia en el Centro de Interpretación

Precisamente en la segunda planta es donde se esconde una joya: una réplica de la maqueta funicular que Gaudí tenía de la cripta en su estudio y que se perdió durante la Guerra Civil. Está colgada del techo y tiene un espejo debajo que nos permite hacernos una idea del resultado final.

Maqueta funicular de la iglesia de la colonia Güell

Maqueta funicular de la iglesia de la colonia Güell

El paseo continua entre casitas decoradas con flores y vecinos disfrutando del sol. Pasamos por la antigua casa del secretario, que hacía las veces de consultorio médico, por el antiguo convento de las monjas (ahora Casal d’avis) y el Centre de Sant Lluís, un precioso edificio de Francesc Berenguer que era el centro cultural. Aquí se abre la plaza Joan Güell, con una escultura del mecenas e industrial en el centro y el Ateneu Unió i teatro Fontova (de 1892) en un extremo. Cuando hace buen tiempo tienen una terracita estupenda.

Plaza Joan Güell, con la escultura del industrial en el centro

Plaza Joan Güell, con la escultura del industrial en el centro

Si continuamos hasta el final de la calle está el precioso edificio que albergaba la Escuela y la casa del maestro. Levantados respectivamente en 1917 y 1912 por Francesc Berenguer Mestres y Francesc Berenguer i Bellvehí, actualmente están cerrados. Una pena, porque me hubiera encantado poder acercarme a ver ese peculiar arco que une los dos edificios y que se abre al paisaje como un portal a otro mundo…

Escuela y casa del maestro de la Colonia Güell

Escuela y casa del maestro de la Colonia Güell

Detalle de Ca l'Espinal

Detalle de Ca l’Espinal

Casi al lado, en una esquina, está la magnífica casa privada de Ca l’Espinal (1900, Joan Rubió i Bellver). Es una de las joyas de la colonia, un ejemplo de arquitectura modernista de ladrillo que no desmerecería en ningún lugar. Pegada a ella está la antigua casa del médico, de 1910, en la que tampoco me importaría nada vivir…

Dejamos el trazado urbano y tomamos un sendero que nos lleva hasta un depósito de agua modernista (1895) y la masía que dio origen al asentamiento: Can Soler de la Torre y la capilla de la Virgen de los Dolores. 

Detalles de la Colonia Güell: depósito de agua, casa de obrero, detalle de Can Soler de la Torre y la capilla

Detalles de la Colonia Güell: depósito de agua, casa de obrero, detalle de Can Soler de la Torre y la capilla

Mis pasos me llevaron luego a otro edificio modernista destacable: Ca l’Ordal, proyectado en 1894 por Joan Rubió i Bellver. Y de aquí, hasta el recinto fabril. Aunque durante la Guerra Civil la fábrica fue colectivizada, tras el conflicto fue devuelta a la familia Güell, que luego la vendió. La producción industrial se mantuvo hasta 1973, año en el que cerró la fábrica a causa de una grave crisis del sector textil. Cayó en el olvido… pero afortunadamente en el año 2000 fue restaurado y actualmente alberga oficinas de varias empresas. Lamentablemente, no se puede acceder siempre, y me quedé con las ganas de pasear entre fábricas antiguas…

Recinto industrial de la Colònia Güell

Recinto industrial de la Colònia Güell

El camino luego se adentra en un pequeño bosque muy agradable (e ideal para un picnic si hace bueno) y llega hasta la cripta de Gaudí. Un poco más alejadas hay tres edificios que también valen la pena: la casa parroquial, de 1917; la masía del siglo XVI de Can Julià de la muntanya y la Torre Salvana, medieval y en un estado bastante ruinoso.

Bosc de Joaquim Falguera en la Colonia Güell

Bosc de Joaquim Falguera en la Colonia Güell

Por todo esto y más, la Colònia Güell me pareció un lugar único y muy especial…

¿Os animáis a descubrirla dando un paseo?

La cripta de Gaudí en la Colonia Güell

La Cripta de la Colonia Güell, en Santa Coloma de Cervelló, es una de las obras maestras del genio de Antoni Gaudí. Pese a estar a tan sólo 20 minutos de Barcelona nunca había estado. Así que aproveché una mañana soleada de invierno para acercarme… sin saber que volvería fascinada con el lugar.

Cripta de la Colonia Güell

Cripta de la Colonia Güell

Las obras empezaron en 1908 y duraron hasta 1915, año en el que Gaudí abandonó el proyecto, que quedó inacabado para siempre. El hecho de que después de la muerte del mecenas Eusebi Güell sus herederos se desentendieran del proyecto y que en 1936, nada más empezar la Guerra Civil el lugar fuera incendiado y se perdieran casi todos los planos y la maqueta original tampoco ayudaron. Así que lo único que nos ha llegado es la cripta de Gaudí. Una lástima y una suerte… porque podríamos no tener nada.

Ventanales y campanario de la Cripta de la Colonia Güell

Ventanales y campanario de la Cripta de la Colonia Güell

Güell le dió a Gaudí total libertad creativa con el proyecto, que se convirtió en una especie de “laboratorio” para experimentar con muchas de las complejas soluciones arquitectónicas que luego aplicó en la Sagrada Familia. Fiel a su concepción de que la naturaleza es una estructura orgánica, ensaya con maestría formas geométricas únicas en su época como los arcos paraboloides que tan famoso le han hecho. El resultado final habría sido una iglesia tan espectacular como el templo expiatorio de Barcelona… y que hoy podemos imaginar gracias a los pocos bocetos que se conservan y reproducciones de las maquetas originales.

Maqueta de la iglesia de la Colonia Güell

Maqueta de la iglesia de la Colonia Güell

Proyecto original de la cripta (Fuente: Wikimedia Commons)

Proyecto original de la cripta (Fuente: Wikimedia Commons)

De haberse hecho realidad, hubiera tenido una planta oval de 23×63 metros, con cinco naves (una central y dos en cada lado), varias torres coronadas por palomas blancas (haciendo honor al nombre del lugar, ya que coloma en catalán es “paloma”) y un cimborrio de 40 metros de altura. Haciendo honor a su amor por la naturaleza, el edificio hubiera ido cambiando de color en los materiales constructivos a medida que avanzaba la altura, pasando de los colores tostados de la tierra de la cripta a los tonos verdes y azules que habrían tenido las torres, fundiéndose con el cielo… Pero nada de esto se hizo realidad.

Entrada a la cripta de la Colonia Güell

Entrada a la cripta de la Colonia Güell

Como testimonio mudo nos queda la cripta. Una maravilla llena de simbolismo. Un recordatorio de lo que pudo ser. Una obra maestra en un entorno precioso, ideal para una excursión de medio día desde Barcelona.

“Trencadís” simbólico del frontón

Las cruces, los símbolos de alfa y omega entendidos como principio y fin de la vida, referencias religiosas y a elementos naturales. Todos se mezclan en una sinfonía de color y maestría. Es difícil dejar de mirar. Y aún más complicado mirar y no encontrar un detalle nuevo.

Detalle de la cripta de la colonia Güell

Detalle de la cripta de la colonia Güell

En cada detalle está la huella del genio gaudiniano. En el exterior y el interior. Gaudí se encargó de todo con la minuciosidad de un perfeccionista y los grandes ventanales cubiertos con vidrios de colores que simulan los pétalos de una flor o las alas de una mariposa son espectaculares.

Cristales multicolores

Cristales multicolores

La luz invade el interior de la cripta por todos los rincones e ilumina cada uno de los elementos que Gaudí creó para el lugar. Entre columnas inclinadas de basalto y pilares circulares de ladrillo, frente a los tres altares (dos de ellos obra del genial colaborador del arquitecto: Josep Maria Jujol) destacan unos bancos muy singulares y las pilas de agua bendita, hechas con grandes conchas marinas.

Interior de la cripta

Interior de la cripta

Pila de agua bendita

Pila de agua bendita

La cripta fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2005, pese a las críticas que suscitó una  polémica restauración que no respetó la voluntad original de Gaudí, malogró numerosos elementos estructurales (como una escalinata hacia lo que hubiera sido la nave principal) y rodeó el edificio de una verja, rompiendo la ilusión de que el edificio brota del suelo. Podéis ver los cambios en este perfil.

Croquis de la Iglesia de la Colonia Güell

Croquis de la Iglesia de la Colonia Güell

Pese a todo, la cripta es tan espectacular que bien vale la visita… y más si tenemos en cuenta que la colonia Güell es un entorno precioso y una buena manera de entender cómo funcionaba la industria a finales del siglo XIX y principios del XX en los alrededores de Barcelona.

En breve, una entrada sobre la herencia del modernismo en la colonia Güell ;)

MÁS INFORMACIÓN

  • HORARIOS: 10-19h (laborables) y 10-15h (sábados y festivos, excepto misas)
  • MISAS: 11 y 13h (domingos y festivos). Vigilias a las 20h.
  • PRECIOS
    • Menores de 10 años: 0€
    • Adultos: 8€
    • Jubilados y estudiantes: 6,60€

¿CÓMO LLEGAR A LA CRIPTA DE LA COLONIA GÜELL?

A sólo 20 minutos de Barcelona:

  • Acceso desde carretera B-2002 entre Sant Boi de Llobregat y Santa Coloma de Cervelló. Desde la C-31 (dirección Sant Boi de Llobregat), la C-32 (salida 53) y A2 y A7 (Dirección Sant Boi de Llobregat)
  • Ferrocarriles de la Generalitat de Catalunya (FGC) desde Pl. España, Barcelona, Líneas S33, S8 y S4. Estación Colònia Güell

¿Qué ver en Viena en Navidad?

Decir que la Navidad en Viena se vive con mucha intensidad es quedarse corto… La Navidad en Viena son días para perderse por todos los mercados de Navidad, tomar vino caliente o refugiarse en cualquiera de los encantadores cafés de Viena, disfrutar de las luces que decoran cada rincón, comprar artesanía, pasear por los parques nevados y ver alguna exposición de arte.

Para mí la ciudad es un destino ineludible en cuanto empieza a hacer frío y a oscurecer pronto. Y quizás por eso se que lo mejor es disfrutarla paso a paso, sin prisas… Hay mucho por hacer y por ver, pero si visitas Viena en Navidad hay algunas que no te puedes perder. Más aún si a pesar del frío helador, la ciudad te recibe con un cielo azul como éste.

Viena desde el avión

Viena desde el avión

DÍA 1: Mercados y luces de Navidad

Un buen plan puede empezar con un paseo por el centro de Viena bajo la luz de las iluminaciones de Navidad. Empezamos por el Mercado de Navidad del Ayuntamiento, como siempre lleno hasta los topes y con una gran selección de comida, ponches, artesanía y todas las decoraciones navideñas que se puedan imaginar. Seguir andando por Dr. Karl-Renner-Ring hasta el Burgring y adentrarse en el Mercado de Navidad que hay frente al Kunsthistorisches Museum, especializado en artesanía. Y luego cruzar el Hofburg hasta el centro de Viena.

Mercado de Navidad del Ayuntamiento de Viena

Mercado de Navidad del Ayuntamiento de Viena

El Hofburg iluminado

El Hofburg iluminado

Si toda Viena se engalana para recibir la Navidad, en el centro el esplendor es máximo. El Graben es la calle comercial por excelencia. Peatonal y decorada como si fuera un gran salón de baile, es un placer andar bajo sus arañas de luces, mirar los escaparates y llegar sin darte cuenta ante la imponente catedral Stephansdom. Desde allí, bajo más luces y en un ambiente único, se puede dar la vuelta y pasar por dos de mis mercados de Navidad preferidos: Freyung y Am Hof.

Luces de Navidad en Graben, Viena

Luces de Navidad en Graben, Viena

DÍA 2: Museos, mercados y cafés

Para aprovechar las pocas horas de luz de los días de invierno, nada mejor que levantarse temprano, disfrutar de un buen desayuno austríaco (abundante y riquísimo, y perfecto para tomar fuerzas) y ponerse en marcha. Aprovechando que este año Austria ha celebrado el 150 aniversario de Gustav Klimt, nada mejor que una visita al Belvedere para disfrutar de la exposición temática sobre el genio del modernismo austríaco que le han dedicado. Ver El Beso en primera persona es una experiencia que no olvidaré nunca… El dorado es más dorado, la fuerza de la expresión de la mujer, las flores a sus pies… No tiene precio! Y si de regalo puedes pasear por unos jardines nevados, aún mejor.

“El beso” de Gustav Klimt (fuente: Wikimedia Commons)

Jardines del Belvedere nevados

Jardines del Belvedere nevados

Después de comer, es el momento ideal para dejarse seducir por la variedad del Mercado de Navidad frente a la Karlskirche, en Karlsplatz. El lugar es ideal si vais con niños porque vacían el estanque central y sustituyen el agua y la escultura de Henry Moore por ponis y animales de granja que se pueden tocar y alimentar. Después de algunas compras, vale la pena acercarse a la plaza de Schwarzenbergplatz, donde está el Monumento a la liberación rusa, que los soviéticos levantaron tras el fin de la II Guerra Mundial.

Mercado de Navidad en Karlsplatz

Mercado de Navidad en Karlsplatz

Monumento a la Liberación en Viena

Monumento a la Liberación en Viena

El atardecer es el momento perfecto para tomar el metro y acercarse al Palacio de Schönbrunn para disfrutar de uno de los mercados de Navidad más especiales de Viena. Increíblemente abarrotado, vale muchísimo la pena porque hay tal cantidad de piezas de artesanía únicas que le darán el toque especial a cualquier casa. Además, el lugar es ideal para reponer fuerzas o entrar en calor con una buena taza de vino especiado caliente. Ah! Y para disfrutar de un pedazo de tarta de campeonato!

Mercado de Navidad en el palacio de Schonbrunn

Mercado de Navidad en el palacio de Schonbrunn

Tarta de vainilla y chocolate

Tarta de vainilla y chocolate

DÍA 3: MuseumsQuartier y Spittelberg

Una mañana de domingo es perfecta para pasear tranquilamente por algunas de las zonas con más encanto y más alternativas de Viena.

Empezamos el día en el precioso parque Volksgarden, entre rosales protegidos del frío y templos de estilo griego que se funden con la nieve… Y seguimos hasta el  MuseumsQuartier, el barrio de los museos. Verdadero templo del arte contemporáneo, hasta su tienda de regalos merece una visita. En su interior hay varios museos, pero como no hay tiempo para todos, son muy recomendables el Leopold Museum y el MUMOK, dos moles imponentes que saciaran todas vuestras ganas de arte.

Volksgarden en invierno, Viena

Volksgarden en invierno, Viena

Museums Quartier en invierno

Museums Quartier en invierno

Si todavía no os habéis cansado de Mercados de Navidad, el del barrio bohemio de Spittelberg es excepcional. Situado en una zona peatonal llena de edificios antiguos y monísimos, sus paraditas tienen un toque arty muy diferente. Lleno de gente joven y alternativa, sirven el mejor punsch de Viena, así que no os los perdáis.

Ponche de frutas del bosque

Ponche de frutas del bosque