Primavera en Balmerino Abbey

Hay lugares que sencillamente surgen. Y la abadía de Balmerino en Fife, Escocia, es uno de ellos. La visité un poco por casualidad una mañana de febrero y el lugar me atrapó desde el primer momento. Está un poco apartada pero si estáis cerca de Dundee o de Saint Andrews la excursión vale la pena. No es un lugar excesivamente turístico, así que con un poco de suerte lo tendréis para vosotros solos… y disfrutaréis de la autenticidad de la campiña escocesa sin distracciones.

Abadía de Balmerino

Cruz de madera en el lugar donde estuvo el ábside de la iglesia de la Abadía

En un entorno natural, rodeada de árboles y vegetación y con las campanillas en plena floración, la Abadía de Balmerino es una agradable sorpresa con espectaculares vistas del río Tay. Es fácil entender por qué la reina Ermengarda de Beaumont la fundó en este lugar y la paz con la que debían vivir los monjes cistercienses. Varios senderos la cruzan y es más posible encontrarse con algún lugareño paseando al perro que con un turista. Además, entre febrero y marzo se unen al Snowdrop Festival con el que se celebra en Escocia la floración de las campanillas, de vida breve pero preciosa.

Snowdrops en la Abadía de Balmerino

Snowdrops en la Abadía de Balmerino

La Abadía de Balmerino fue fundada en 1229 con el nombre de St. Edward’s Abbey. Bajo el patronazgo de la reina consorte Ermengarda y su hijo el Rey Alexander II de Escocia, una pequeña comunidad de monjes citercienses de la Abadía de Melrose (en los Borders) floreció. Nunca fue especialmente grande pero incluso hoy sus ruinas ponen de manifiesto la belleza del lugar.

A penas quedan en pie parte del muro oriental de la iglesia y algunos restos de edificios como el el transepto o la bodega. Pero su estado de conservación es precario y el acceso está vallado. Lo que hubiera dado por poder subir por las escaleras o por pasar mis dedos entre los arcos ojivales de parte del claustro… En el centro de lo que hubiera sido el ábside de la iglesia se alza una cruz de madera, testigo del tiempo e indicador del lugar en el que fue enterrada la reina Ermengarda. Hoy los árboles son la bóveda de este espacio natural.

Un castaño español centenario, con ramas que se retuercen, se alza en el recinto. La leyenda cuenta que el árbol fue plantado en el siglo XIII por la reina y es evocador pensar que ha visto pasar el tiempo. Aunque no se sabe su edad exacta, varios estudios sugieren que supera los 500 años, así que quizás la leyenda sea cierta.

En diciembre de 1547 la Abadía de Balmerino fue quemada por fuerzas inglesas, pero se restauró. Poco tiempo después (en 1559) fueron los protestantes escoceses los que la saquearon durante la Reforma religiosa. Y entonces empezaron el declive, el olvido y la destrucción. Muchos de sus materiales fueron reaprovechados en construcciones vecinas y quizás por eso nos ha llegado tan poco.

Dependencias de la Abadía de Balmerino

Dependencias de la Abadía de Balmerino

Fragmento de muro de la Abadía de BalmerinoFragmento de muro de la Abadía de Balmerino

Fragmento de muro de la Abadía de Balmerino

Aún hoy la abadía cisterciense de Balmerino transmite paz y tranquilidad. Es un buen lugar para desconectar, para hacer senderismo o para meditar. Si estáis de ruta por Escocia y vais a pasar por Fife, escapaos un par de horas. No os arrepentiréis.

 

INFORMACIÓN PRÁCTICA

  • Cómo llegar a Balmerino Abbey: en coche. Está a 5 millas del puente sobre el río Tay y a 10 millas de Saint Andrews, en la carretera A914. 
  • Horarios: abierto todo el año
  • Teléfono de contacto: +44 0844 493 218
  • Precio: No hay taquilla, pero en la entrada hay una cajita para donaciones (1 libra por adulto y 50 p por niño).
  • Página web oficial: http://www.nts.org.uk/Property/Balmerino-Abbey/

Periodista, viajera y soñadora enamorada de Escocia y sus paisajes pero siempre dispuesta a descubrir nuevos rincones del mundo.

14 thoughts on “Primavera en Balmerino Abbey

    1. Patricia Cuni Post author

      M’agrada que t’agradi 😉 La veritat és que hi vaig anar a parar una mica per casualitat… Però em va recordar molt a Cambuskenneth Abbey, l’abadia en runes que hi ha a Stirling i que és el meu lloc preferit de la ciutat… M’hi escapava per llegir i desconnectar. Els monjos eren llestos a l’hora de triar on instal·lar-se!

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    1. Patricia Cuni Post author

      Y a mi! El lugar transmite una gran paz y espiritualidad… Escocia tiene muchos rincones como estos, alejados de la ruta turística pero llenos de encanto.

      Un abrazo

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