5 excusas para subir al monumento a Walter Scott en Edimburgo

El monumento a Walter Scott se alza se alza en Princes Street desde 1841 y es la típica cosa que si no te cuentan que se puede visitar por dentro no te enterarías. El que es el mayor monumento del mundo dedicado a un escritor, el prolífico autor edimburgués Sir Walter Scott (1771 – 1832), ofrece una de las mejores vistas panorámicas del centro de Edimburgo, la capital de Escocia. Pero para verlas tendrás que subir 287 peldaños. ¿Vale la pena subir el monumento a Walter Scott? La respuesta es sí. No te arrepentirás.

 

Si todavía tienes dudas sobre si visitar el Scott Monument, aquí van mis 6 razones para hacer piernas y subir hasta su cúspide:

1. Por rendir un homenaje a Walter Scott

Hijo ilustre de Escocia, el escritor de Edimburgo Walter Scott es famoso por impulsar la identidad escocesa a través de sus novelas y por acciones como la recuperación de las Joyas de la Corona escocesa, que hoy se exponen en el Castillo de Edimburgo. Nacido en 1771, plasmó en obras como Waverley o La Dama del Lago aspectos de la cultura de Escocia con tal maestría que le devolvió a los escoceses el orgullo perdido en gran parte tras la fatídica batalla de Culloden.

La estatua de Sir Walter Scott se puede ver a los pies del monumento (que algunos han dado en llamar “cohete espacial gótico”), bajo los arcos. De mármol blanco, contrasta con la piedra ennegrecida por años de polución y representa al escritor sentado después de una jornada de escritura, con su perro Maida al lado.

Monumento a Walter Scott

Si has leído alguna de sus novelas o te interesa saber más sobre Scott y su monumento en el primer piso te encontrarás un pequeño museo con paneles informativos y vidrieras que recogen el legado de varios héroes de la historia de Escocia.

Monumento a Walter Scott

2. Por su estilo y arquitectura

El Monumento a Scott de Edimburgo es de estilo neogótico y fue diseñado en 1841 por el arquitecto George Meikle Kemp. Con sus 61 metros de altura y 287 peldaños es el mayor monumento del mundo erigido en honor a un escritor.

Su aspecto negruzco se lo debe a la contaminación del Edimburgo victoriano que le valió a la ciudad escocesa el apodo de Auld Reekie, “la vieja humeante” (por sus numerosas y, supongo, muy humeantes chimeneas). La aguja de la cúspide está decorada con florones y todo el monumento está ornamentado con un total de 64 figuras que representan a varios personajes surgidos de las novelas de Walter Scott. Si le has leído, puedes intentar encontrar a más de uno.

Monumento a Walter Scott

Monumento a Walter Scott en Edimburgo Monumento a Walter Scott en Edimburgo

3. Por la experiencia de subir al Scott Monument

Si arquitectura e historia no son suficientes razones para convencerte de subir al monumento a Walter Scott, siempre puedes optar por algo más práctico: hacer ejercicio físico. Es indudable que subir uno a uno los 287 escalones que conducen hasta la cúspide te ayudará a trabajar glúteos y piernas, a la vez que te regalará la vista con un panorama de Edimburgo impresionante.

Monumento a Walter Scott en Edimburgo

Coge aire y échale ganas. Si desde fuera la arquitectura del Scott Monument impresiona, la sorpresa final está al final de las escaleras de caracol que atraviesan la torre en cada una de sus cuatro plantas. A medida que subes y subes las escaleras se van estrechando cada vez más, hasta llegar a convertirse en algo claustrofóbico (y sólo apto para delgados, por lo que parece) en el tramo final. Vence a tus miedos y sigue adelante. El mirador de arriba de todo te sorprenderá con unas vistas espectaculares.

4. Por las vistas de Edimburgo desde arriba

Desde lo alto de los 61 metros de altura del monumento a Walter Scott contemplarás un panorama en el que los tejados y las chimeneas de los edificios se mezclan con unas vistas espectaculares del Castillo de Edimburgo, las puntas y las cúpulas de monumentos icónicos y el antiguo volcán de Arthur’s Seat, siempre verde. Si luce el sol, verás incluso los Pentlands y toda la costa de Fife, al otro lado del Firth of Forth.

Pero para guiarte un poco, estas son las cosas que se pueden ver desde el Scott Monument:

  • Al norte: los grandes almacenes Jenner’s, buena parte de la New Town, la columna de Melville que está en el centro de Saint Andrew Square, el Jardín Botánico, la iglesia de Stockbridge, el parque de Inverleith y, en un día claro, la costa y el fiordo de Forth.

vistas desde el Scott Monument en Edimburgo

vistas desde el Scott Monument en Edimburgo

  • Al este: el final de la bulliciosa calle de Princes Street, la espectacular silueta del hotel Balmoral, el puente de North Bridge, la estación de trenes de Waverley y la colina de Calton Hill con sus monumentos.

vistas desde el Scott Monument en Edimburgo

  • Al sur: Arthur’s Seat, los edificios de la Old Town, tras los cuales se oculta la Royal Mile y sobre los que despuntan las cúspides de The Tron, la iglesia de Saint Giles y The Hub.

vistas desde el Scott Monument en Edimburgo

  • Al oeste: los jardines de Princes Street, las Galerías Nacionales y Princes Street alargándose hacia el West End, con la iglesia de St John y el castillo de Edimburgo como guindas del pastel.

vistas desde el Scott Monument en Edimburgo vistas desde el Scott Monument en Edimburgo

5. Por el certificado final

Con la entrada al Scott Monument te darán una especie de certificado que acredita que has subido los 287 escalones hasta la cúspide del mayor monumento del mundo dedicado a un escritor. Tú sube y sube, las vistas y la satisfacción personal te compensarán.

vistas desde el Scott Monument en Edimburgo

Información práctica para visitar el Monumento a Walter Scott en Edimburgo

Dirección: East Princes Street Gardens, Edinburgh EH2 2EJ

Precio: 5£ (no hay descuentos)

Horarios: Abierto de lunes a domingo, 10 – 19h (de abril a septiembre), 10 – 16h (de octubre a marzo). Consúltalos en la página web.

Página web oficial: http://www.edinburghmuseums.org.uk/venues/scott-monument

Teléfono: +44 (0) 131 529 4068

Email: museumcollectionscentre@edinburgh.gov.uk

Si eres un fan de la obra y el legado de Walter Scott te recomiendo que visites también las ruinas de la Abadía de Dryburgh, donde el escritor y su esposa están enterrados.

 

¿Has subido ya? ¡Cuéntame cómo fue tu experiencia y si a ti también te dio algo de cosa el tramo final!

Periodista, viajera y soñadora enamorada de Escocia y sus paisajes pero siempre dispuesta a descubrir nuevos rincones del mundo.

2 thoughts on “5 excusas para subir al monumento a Walter Scott en Edimburgo

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