11 motivos para viajar a Jordania

Jordania es tierra de desiertos rojos, de ciudades de color hueso y de civilizaciones perdidas construidas en piedra rosa, de beduinos y camellos, de zalameros de ojos verdes que siempre chapurrean algo de tu idioma, de comida riquísima y variada y, sobre todo, es un lugar forjado a base de mezcla de culturas, paso de civilizaciones y un estilo de vida tan relajado que vas a querer quedarte. ¿Qué si es seguro? Sí, y no dejes que te cuenten lo contrario.

11 motivos para viajar a jordania

Jordania siempre me había llamado la atención y muy posiblemente la culpa sea de Indiana Jones. Debo haber visto Indiana Jones y la Última Cruzada tantas veces que he perdido la cuenta. Era un clásico ya en mi infancia y yo soñaba con emular a Indy, sombrero y látigo en mano, explorando el mundo y descubriendo lugares con los que sólo podía soñar. Recuerdo a la perfección las escenas del final de la película en la que Sean Connery interpreta a su padre, rodadas en el Tesoro de Petra y en el desfiladero del Siq. Pero me estoy yendo por las ramas… así que, concretando, te voy a contar por qué Jordania me pareció un país seguro y te voy a dar 11 razones para visitar Jordania. ¡Empezamos!

1. Es seguro

Vamos a partir de la base que en la actualidad ninguna región del mundo y ningún país están a salvo de posibles ataques terroristas. Y también de que existen muchos prejuicios relacionados con Oriente Medio y con los países de religión mayoritaria musulmana. Y no, no es relativizar. A pesar de que su vecina Siria esté sufriendo una terrible guerra a varias bandas entre el gobierno de Bashar al Assad, la resistencia local, el ISIS y varios países occidentales, Jordania sigue siendo un pequeño oasis de calma en el corazón del huracán. El Reino Hachemita de Jordania es un país seguro (tan seguro como podría serlo España, Italia, Grecia o Alemania) que tiene la mala suerte de que la zona donde está situado no sea la más estable del mundo. A día de hoy, la única recomendación del Ministerio de Exteriores del Gobierno de España respecto a la seguridad y los viajes a Jordania es que te registres en el Registro de Viajeros informático para facilitar la atención en caso de necesidad o emergencia.

vista del tesoro de petra desde lo alto

Jordania es un estado soberano e independiente gobernado por una monarquía constitucional en la que el rey (Abdalá II) tiene amplios poderes ejecutivos y legislativos pero que ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos. Son un mercado emergente y tienen una excelente relación con los países de la Unión Europea y Estados Unidos.

Mis amigas y yo alquilamos un coche y nos movimos con total libertad por Jordania durante 9 días. No tuvimos ningún problema. Sí que vimos algún control de la policía o el ejército en las autopistas y carreteras, en especial cerca de la frontera con Israel, pero siempre fueron muy amables con nosotras. Y en las principales atracciones turísticas hay controles de seguridad. Como harías en cualquier otro lugar del mundo, se precavido y ve con cuidado pero, a pesar de su inmerecida mala fama, Jordania es muchísimo más seguro de lo que crees. Y, en cualquier caso, viaja siempre con seguro de viaje, igual que lo harías a Estados Unidos o a Japón.

2. Amabilidad de los jordanos

Aunque generalizar es peligroso, el pueblo jordano por lo general es curioso y está muy acostumbrado a la presencia de extranjeros en territorio nacional. Jordania es un país moderno que ha sabido combinar sus arraigadas tradiciones con los avances de los nuevos tiempos. En todas partes, la frase que más nos dijeron fue “Welcome to Jordan”, siempre con una sonrisa en la boca. Muchos se interesaron por saber de dónde éramos y, por supuesto, nos preguntaron hasta la saciedad si nos gustaba su país.

mujeres jordanas

Después de 9 días recorriendo el país por libre e interactuando con la población local (los únicos “turistas” que vimos en muchos lugares) creo que no me equivoco si te cuento que los jordanos son abiertos y amables, que no son excesivamente pesados cuando intentan venderte algo y que sí, vas a llamar la atención si eres mujer, pero eso es algo que sucede en un montón de países. Eso sí, nos hicimos fotos con niños, con otras mujeres, y los jordanos nos dieron buenos consejos sobre dónde comer… o rutas poco transitadas para visitar Petra con total tranquilidad.

3. Cultura fascinante

Pese a que, como tal, el Reino Hachemita de Jordania sólo existe de manera oficial desde 1946 (cuando Francia y Reino Unido fragmentaron la región de Oriente Medio con escuadra y cartabón en mano), es un lugar lleno de historia. Por aquí han pasado nabateos, judíos, romanos, persas, griegos… y casi cualquier civilización. Ser cruce de caminos le ha dado a Jordania un espíritu abierto y amable con los extranjeros que convierte cualquier visita en una experiencia en la que la hospitalidad local es la protagonista. Y así, hablando con la gente local y adentrándote en sus monumentos y tradiciones, es como se vive Jordania al 100%.

beduinos en el castillo de ajloun en jordania

beduino tocando un instrumento en la pequeña petra

4. Gastronomía deliciosa

Además de en sus ruinas históricas, donde más se percibe la riqueza cultural de Jordania es en su gastronomía. La comida jordana está influenciada por los platos típicos de sus países vecinos: Líbano, Siria, Palestina… Y es tan deliciosa como sana y saciante. Dicen que para descubrir un país tienes que comértelo. Y cuando los platos tradicionales son cosas como el sabrosísimo fatteh, el mutabal, el hummus, los falafels y, por supuesto, el mansaf, vivir Jordania a través del paladar es un placer indescriptible. ¡Ah! El postre en Amman tiene que ser sí o sí el kunefe de Habiba’s.

gastronomía jordana

5. Petra

La belleza y la magia de Petra no se pueden negar y son más que evidentes. A medida que avanza el día, las paredes de piedra rosada de este lugar fascinante cambian de color y filtran la luz de una manera muy especial. No hay nada comparable a adentrarse en el desfiladero del Siq a la luz de las velas para luego ver el Tesoro iluminado al final. Es una sensación maravillosa ver cómo se pone el sol sobre la ciudad perdida de los nabateos mientras la contemplas desde uno de los promontorios locales. Y, sobre todo, no tiene precio sentirse tan pequeña en un lugar tan inmenso y tan lleno de historia y misterios. Aunque sólo sea por ver Petra una vez en la vida, vale la pena viajar a Jordania.

Muy cerca de Petra está la pequeña Petraun lugar fascinante y precioso mucho menos transitado que su hermana mayor. Si tienes tiempo, dedícale por lo menos un par de horas.

el tesoro de petra

6. Atardeceres y amaneceres en el desierto

El Wadi Rum parece Marte, un lugar sacado de otro planeta. Este desierto peculiar donde la arena roja alterna entre algunas dunas suaves y las formaciones rocosas que tanto fascinaron a Lawrence de Arabia ofrece uno de los atardeceres más hermosos del planeta. Ver una puesta de sol en el Wadi Rum es una experiencia única que vivir en Jordania (y en el mundo): subir a una duna y ver cómo lentamente los tonos rojizos se intensifican a medida que el sol se oculta detrás de Los siete pilares de la sabiduría… hasta que el cielo se tiñe de violeta y un azul salpicado por las estrellas y la Vía Láctea. ¡Impagable! Casi tanto como levantarse al alba, andar sobre la arena fría con los pies descalzos y sentarte a ver cómo amanece y el desierto se llena de luz, despertando lentamente de su letargo nocturno.

amanecer en el desierto del wadi rum en jordania

7. Flotar en el Mar Muerto

Venga va, seguro que tú también te has preguntado alguna vez qué se siente al flotar como una boya en las saladísimas aguas del Mar Muerto. Es algo rarísimo… pero muy divertido. La alta salinidad de esta masa de agua en el punto más bajo de la Tierra ha convertido al Mar Muerto en un lugar bastante hostil para plantas y animales. Algo que no es de extrañar si tenemos en cuenta que es casi 10 veces más salado que el océano, con un 32,4% de salinidad. Pero vamos a lo que mola.

Al Mar Muerto se viene a dos cosas: flotar como si no hubiera un mañana y untarte con barros. Así que ya lo sabes, métete en el agua, con cuidado, arrodíllate y deja que el agua aguante tu peso. Luego sal del agua, sécate al natural. Cuando estés seco, úntate con el barro del Mar Muerto (huele algo raruno) y espera a que se seque. Te notarás la piel tirante y pica un poquito. Pero tú espera. Y cuando el barro se haya secado, entonces ve a las duchas y te lo quitas. ¡Tendrás la piel tersísima!

mar muerto en jordania

8. Amman, una capital vibrante

Con sus edificios de color hueso, Amman es uno de los mejores lugares que ver en Jordania. Quizás no tengan un patrimonio histórico enorme, ni muchos museos bonitos, ni un bazar tan despampanante como el de Estambul… Pero la vida que respiran las calles de Amman es motivo más que suficiente para visitar la capital de Jordania. Las vistas desde la Ciudadela con sus ruinas romanas, el teatro, las colinas, el bullicio de su downtown, el encanto de Rainbow Street y una más que interesante colección de Arte Urbano son la excusa perfecta para pasar, por lo menos, un día en Amman. Eso sí, cuidadín con los taxistas: pide siempre que pongan el taxímetro y si no lo hacen, no te subas.

vistas de amman en jordania

grafitti en amman, jordania

9. Jerash

Como buena amante de la historia del Imperio Romano, en mi viaje a Jordania no me quise perder las ruinas de la ciudad de Jerash, una de las decápolis. Son magníficas y mucho más grandes de lo que me habían dicho. Su plaza oval rodeada de columnas es preciosa, los dos teatros una maravilla, y el trazado del cardo y el decumanus maximus están perfectamente conservados y permiten esbozar con la imaginación, aunque sólo sea un poco, lo espectacular que debió ser esta ciudad romana ubicada en Oriente Medio.

ruinas de jerash en jordania

10. Castillos del desierto

La historia de Jordania está marcada por el paso de multitud de culturas y civilizaciones en su territorio, muchas de las cuales han chocado y se han enzarzado en guerras por varios motivos. Uno de los principales restos de esto en este país de Oriente Medio son los castillos que se levantan a lo ancho y largo de Jordania: fortificaciones (en mayor o menor estado de conservación) construidas por o contra los cruzados que hoy son miradores de excepción, testigos mudos del pasado y el lugar perfecto para refugiarse en una tarde de calor. Yo estuve en el de Ajloun y el de Shobak.

castillo de shobak en jordania

11. Senderismo y naturaleza

Hacer senderismo y disfrutar de la rica y variada naturaleza jordana es una de las mejores cosas que hacer en Jordania. En sus fronteras se dan la mano desiertos como el Wadi Rum, curiosas formaciones rocosas, gargantas profundas como la del Wadi Mujib, parques naturales como la Reserva de Dana y mucho más. Si quieres explorar la naturaleza en estado puro, viaja a Jordania en primavera (te ahorrarás el intenso calor del verano), contrata a un guía y déjate llevar por senderos en paisajes mediterráneos, mójate los pies en arroyos y cascadas o deja que la arena roja del desierto acaricie la planta de tus pies.

reserva natural de dana en jordania

¿Has estado en Jordania? ¿Qué más le recomendarías a los viajeros que hicieran en este país tan fascinante de Oriente Medio? Deja un comentario y comparte tu experiencia.

Periodista, viajera y soñadora enamorada de Escocia y sus paisajes pero siempre dispuesta a descubrir nuevos rincones del mundo.

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