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¿Dónde he estado en 2012?

En pocas horas se acaba este año. El funesto 2012 en el que el mundo tenía que acabarse llega a su fin y aunque no soy muy dada a mirar atrás, me ha parecido apropiado hacer memoria y recordar los lugares en los que he estado, lo que he visto y lo que he vivido.

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Descubriendo Fonz, un pueblo renacentista en Huesca

Nuestro último día en Huesca, y antes de volver a casa, visitamos Fonz. Los vecinos de la zona nos habían hablado maravillas de este municipio precioso en el que tan sólo viven poco más de mil habitantes y que destaca por esconder en su interior joyas arquitectónicas del Renacimiento español desconocidas para la mayoría de la gente. De hecho, antes de visitar la zona, no sabía prácticamente nada sobre Fonz… así que descubrirla paso a paso fue una muy agradable sorpresa.

Vista de Fonz desde la carretera

Vista de Fonz desde la carretera

A medida que nos acercábamos no podía dejar de admirarme de su perfil. Construida sobre un pequeño promontorio, la estampa de Fonz me recordaba a la de algunos pueblos del interior de Sicilia. La villa recibe su nombre del latín fontes (fuentes), haciendo honor a los abundantes manantiales que hay en su término municipal. En su centro histórico hay una fuente pública de seis caños que es un precioso monumento histórico-artístico de época renacentista (de 1567).

Fuente renacentista de Fonz

Fuente renacentista de Fonz

Fue una de las primeras cosas que vimos y nos encantó. La población se estructura en torno a la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción (1606-1617), una imponente construcción que se alza en lo alto de una solemne escalinata y que, bajo la luz de un domingo de enero, se me antojó propia de una ciudad más grande. Nos contaron que en la Guerra Civil desaparecieron sus bienes muebles, entre los que se encontraba el magnífico retablo mayor, obra del escultor Juan Miguel Orliens.

Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, en Fonz

Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, en Fonz

El casco histórico de Fonz es una decadente y encantadora colección de vetustos palacios y casonas que reflejan el peso de la historia en la población y el paso del tiempo.

Casco antiguo de Fonz

Casco antiguo de Fonz

En total se conservan once casas-palacio. Aunque casi todas necesitan una urgente restauración para devolverles el esplendor pasado, aún hoy son el reflejo de antiguas maneras de vida y lucen en sus fachadas los escudos de armas de las familias que las fundaron.

Escudo de armas en la fachada de un palacio de Fonz

Escudo de armas en la fachada de un palacio de Fonz

Escudo de armas en una fachada de Fonz

Escudo de armas en una fachada de Fonz

El único de los palacios de Fonz que se puede visitar es la casa Ric, un edificio solariego de comienzos del siglo XVII que en 1987 fue donado a la Diputación General de Aragón y en cuyos bajos está el Archivo-Biblioteca de los Barones de Valdeolivos. Es muy recomendable pedir cita previa en la Oficina de Turismo de Fonz (tel. 974 41 20 01), ya que no siempre está abierto (en invierno, cuando nosotros fuimos, estaba cerrado). Las visitas son guiadas, duran unos 45 minutos y cuestan 2.5 euros.

Los diez restantes valen mucho la pena, aunque sólo sea verlos por fuera, por su decoración, los escudos de armas, las inscripciones y las huellas del tiempo en sus fachadas:

  • Casa de los Gómez Alba, situada justo al lado de la fuente, tiene una especie de torreón muy curioso en una de las esquinas de su fachada.
  • Casa de Codera
  • Casa Guilleuma, de estilo barroco, es uno de los pocos ejemplos de casa Isabelina del Altoaragón
  • Casa Camón
  • Ayuntamiento, es uno de los edificios más imponentes y hoy en día alberga, además del ambulatorio y otras dependencias municipales, el Centro de Interpretación del Renacimiento en Fonz. 
  • Casa Bardaxí
  • Casa Carpi, en un extremo de la plaza, frente a la Iglesia.
  • Casa Moner
  • Casa Montroset, donde nació Irene Montroset, la inventora de la mercromina.
  • Casa Gil, de la cual sólo se conserva la fachada.
Casco antiguo de Fonz

Casco antiguo de Fonz, con la casa Gómez de Alba y la fuente renacentista al fondo

También vale la pena admirar la Plaza Mayor de Fonz, parcialmente porticada, que es un ejemplo maravilloso de arquitectura civil altoaragonesa y por dónde los gatos campan a sus anchas y retozan al sol, igual que los abuelos.

Gato al sol en Fonz

Gato disfrutando del sol en Fonz

Si os habéis quedado con ganas de más y aún tenéis tiempo, no dejéis de visitar:

  • La Cruceta, justo enfrente de la casa Gómez de Alba.
  • El Hospital Capilla de Santa Ana.
  • El Portal de Febas y el Portalé, dos puertas de las antiguas murallas y…
  • La Forza, la zona más elevada de Fonz y en dónde antiguamente había con mucha probabilidad una fortaleza árabe.

Realmente, de esta escapada aprendí que a veces los sitios de los que menos esperas son los que más te sorprenden. Sin dudarlo un segundo volvería con más tiempo para dejarme llevar por el dolce far niente en una terracita mientras me sumerjo en la historia y la cultura locales.

Cata de vinos y quesos en Huesca

Además de visitar el castillo de Monzón y de alojarnos en una de las mejores casas rurales (El Pilareten las que he estado, durante nuestro fin de semana en la comarca de la Litera (Huesca) también tuvimos tiempo para hacer actividades vinculadas con la rica gastronomía de la zona. Así, el sábado por la mañana, después de desayunar, nos desplazamos en coche hasta la vecina población de Fonz para catar un delicioso queso de oveja artesano el yogur de oveja más delicioso que he probado en la vida.

Yogur de oveja de la quesería Val de Cinca

Yogur de oveja de la quesería Val de Cinca

En la empresa artesanal alimentaria Val de Cinca llevan algunos años elaborando de forma artesana queso de leche cruda de las ovejas que la familia cría y cuida con mimo en su propia granja, en las afueras de Fonz. La visita a las instalaciones es totalmente gratis y permite conocer de primera mano como se elabora este alimento. Según nos contaron, la lecha de oveja tiene aproximadamente el doble de proteínas, materia grasa y valor energético que la leche de vaca… y cómo pudimos comprobar de primera mano en la cata, está riquísima!

Curación de quesos de oveja Val de Cinca

Curación de quesos de oveja Val de Cinca

Degustación de queso de oveja Val de Cinca

Degustación de queso de oveja Val de Cinca

Como buena amante del queso confesa, me encantó su sabor suave y su agradable aroma… eso sí, lo del yogur no tiene nombre. Increíblemente cremoso y con muchísimo sabor, el yogur estaba tan rico que me llevé un tarro de medio litro a casa. En esta pequeña empresa familiar nos contaron que la producción de yogures empezó como un experimento y que el éxito ha sido tal que ¡está eclipsando al queso! Tienen una pequeña tienda en la entrada donde se puede adquirir, y también hacen envíos a domicilio.

Después de llenar el estómago y abrir boca, nos desplazamos hasta el pueblo de Estadilla para conocer (y degustar) una selección de vinos D.O. Somontano. Fiel a su tradición vinícola, la comarca de la Litera ofrece una gran oferta de caldos y bodegas dónde catarlos. La elegida fue una de las bodegas más jóvenes de la región: Bodegas Aldahara.

Bodegas Aldahara (D.O. Somontano)

Bodegas Aldahara en Estadilla (D.O. Somontano)

Aunque la visita fue bastante breve, la cata larga y los vinos estaban bastante bien, en comparación con la experiencia quesera me quedé con ganas de más… O eso o que a mi me gusta más comer que beber ;)

En resumen, si tuviera que volver… creo que ¡me llevaría una nevera para cargar con más yogur!

Qué ver en el castillo de Monzón en Huesca

Una de las actividades centrales de nuestro fin de semana en Huesca fue visitar el castillo de Monzón. Nos acercamos a esta imponente fortaleza medieval después de comer. El efecto de atracción era muy fuerte, ya que desde buena parte de la zona se divisa, en lo alto de una peña, dominando el paisaje de forma majestuosa durante más de diez siglos…

Vistas del castillo de Monzón

Vistas del castillo de Monzón

El origen del castillo de Monzón se remonta a una primera edificación y una torre árabe del siglo X, que en 1089 conquistó a los musulmanes el fundador del reino de Monzón, el rey Sancho Ramírez. Ya en manos cristianas, en 1143 la fortaleza pasó a manos de la orden del Temple. Los famosos caballeros templarios se encargaron de dotarlo en gran medida del aspecto que hoy en día presenta: le añadieron una iglesia, galerías subterráneas, nuevas torres, unas murallas más reforzadas, caballerizas, el refectorio y los dormitorios para estos monjes guerreros. Uno de los huéspedes más famosos del castillo de Monzón fue el rey de la corona de Aragón Jaume I, que pasó allí su niñez y fue educado bajo la tutela del comendador Guillem de Montredón. En su honor hay una estatua frente al Conservatorio Miguel Fleta.

Monumento al rey Jaume I en Monzón

Monumento al rey Jaume I en Monzón

Tras la orden de disolución del Temple en 1309, el castillo de Monzón fue el último bastión templario ante las tropas del rey Jaume II, que se encontraron ante una resistencia heroica. Finalmente, los habitantes del castillo acabaron capitulando y la fortaleza pasó a manos hospitalarias, en dependencia de la Castellanía de Amposta. Posteriormente, a partir del XVII y especialmente en el siglo XVIII el complejo fue transformado en una fortaleza moderna y se le añadieron los baluartes exteriores de ladrillo. La fortaleza fue un Cuartel de Artillería y mantuvo guarniciones hasta el siglo XIX, de ahí su excelente conservación y su impresionante aspecto. Actualmente alberga un Centro de Interpretación Templario incluído en la Ruta Domus Templi y es Monumento Nacional desde 1949.

Vistas del castillo de Monzón

Vistas del castillo de Monzón

Pues bien, llegamos hasta la misma entrada del castillo en coche, lo aparcamos allí (el parking es gratuito), recogimos las entradas (venían incluidas con la estancia en la casa rural El Pilaret), la audioguía (super recomendable) y empezamos a explorar. Nuestra visita duró unas 2 horas, pero podríamos haber estado mucho más rato :)

Cruzamos el foso, paseamos por los baulartes y nos hicimos mil fotos antes de emprender el ascenso por la cuesta que lleva hacia la Plaza de Armas.

Entrada al castillo templario de Monzón

Entrada al castillo templario de Monzón

En este punto, además de la espectacularidad de las murallas, nos llamó muchísimo la atención una especie de antiguo almacén que tenía más pinta de ser una lúgubre mazmorra que otra cosa…

Mazmorra del castillo de Monzón

Mazmorra del castillo de Monzón

Y luego continuamos el ascenso hasta la cima, que es donde se ubican los dormitorios de los templarios. Aunque no lo pudimos comprobar, cuentan que del interior de este edificio de dos plantas parte un túnel subterráneo que salía al río Cinca, en el valle.

Dependencias templarias en el castillo de Monzón

Dependencias templarias en el castillo de Monzón

Justo enfrente está la Torre del homenaje, en cuyo interior hay una exposición de planos, dibujos y materiales del Castillo de Monzón muy interesante. Vale la pena subir hasta la azotea, que es una estupenda atalaya desde la que se divisa toda la zona.

Torre del homenaje del castillo de Monzón

Torre del homenaje del castillo de Monzón

El conjunto lo completan otras muchas dependencias la Torre de Jaume I, la sala capitular o refectorio y el Templo, dónde se puede ver una muestra sobre la orden templaria, su expansión y su final.

Iglesia del Castillo de Monzón

Iglesia del castillo de Monzón

En plena plaza de armas alguien colocó una horrenda escultura de un Cristo que, afortunadamente, no empaña las maravillosas vistas que dominan todo el paisaje. En plena tarde, mientras caía el sol, disfrutamos de momentos de una gran belleza. Aún hoy me pregunto cómo debían sentirse los templarios mientras los asediaban y sus dominios acababan de desmoronarse…

Vistas de Monzón desde el castillo

Vistas de Monzón desde el castillo

Vistas de Monzón desde el castillo al atardecer

Atardecer sobre Monzón visto desde el castillo

Atardecer sobre Monzón

Atardecer sobre Monzón

QUÉ MÁS HACER EN MONZÓN?

Si aún tenéis tiempo, ahí van algunas recomendaciones que también valen la pena ver en Monzón:

  • Casa Natal del intelectual Joaquín Costa, máximo representante del Regeneracionismo político
  • Centro Temático del Canal de Aragón y Cataluña
  • Casa de la Cultura de Monzón
  • Centro de Historia de Monzón y Cinca Medio
  • La concatedral románica de Santa María del Romeral
  • La iglesia renacentista de San Juan Bautista
  • La Casa Consistorial, que preside la plaza mayor y alberga a la oficina de turismo.
  • Varios edificios históricos: Palacio de los Luzán, Palacio de los Fortones, la Casa Pano o la casa de la Zazurca.
  • El puente viejo

Una oferta muy variada que seguro que da para más de un día.

Un fin de semana en la casa rural El Pilaret (Azanuy)

A mediados de enero me escapé un fin de semana con mi chico a la comarca de la Litera, en la provincia de Huesca. Pasamos dos noches y dos días fabulosos en una casa rural de ensueño en la pequeña población de Azanuy, muy cerca de Monzón. La zona prometía (el castillo, rutas senderistas, un tiempo primaveral, vinos DO Somontano…) y le teníamos ganas… pero cuando llegamos a El Pilaret la sorpresa fue mayúscula :)

Casa rural El Pilaret en Azanuy

Casa rural El Pilaret en Azanuy

Es una casa antigua completamente reformada, con habitaciones amplias y luminosas, decoradas con un gusto exquisito y todas las comodidades que uno querría desear. Aunque llegamos a las tantas de la noche (nos perdimos… bueno, me perdí… y ya es una vieja costumbre), allí estaba nuestra cena de catering esperándonos (y libre acceso a una nevera llena de refrescos y bebidas incluidas en el precio) y la suite almendro que a mi me dejó boquiabierta. Para muestra, un botón.

Suite Almendro en la casa rural El Pilaret, Azanuy

Suite Almendro en la casa rural El Pilaret, Azanuy

La cama comodísima, las vistas desde los balcones por la mañana, maravillosas y el baño era todo un lujo. Realmente, el sitio perfecto para disfrutar de un fin de semana de relax y contacto con la naturaleza.

Comedor de la casa rural El Pilaret, en Azanuy

Comedor de la casa rural El Pilaret, en Azanuy

El desayuno fue otra sorpresa agradable: Dolores, que es un encanto de mujer, se encarga de preparar unos platos muy apetecibles con una selección de embutidos de la zona, los cafés, tostadas, huevos… y básicamente lo que el huésped le pida. Y si te apetece hacer el remolón y levantarte tarde, tú mismo puedes prepararte lo que más te apetezca. Además, en el mueble bar del fondo de la sala hay una grandísima selección de bollería y dulces para tomar.

El Pilaret está preparada para que disfrutes de la estancia con cualquier tipo de tiempo. Una muy buena manera de plantear una casa rural en una zona, junto al pirineo oscense, en la que los inviernos suelen ser fríos. Para el sol, hay un magnífico solarium en la planta baja. Pero si llueve, en la casa rural también hay una sala de lectura y música con una buena selección de libros, una televisión y música. La chimenea es el lugar ideal para pasar una tarde fría de invierno al calor de la lumbre. O para documentarse sobre las muchas rutas de senderismo, el parque natural de la Sierra de Guara o el rico patrimonio cultural e histórico de pueblos y ciudades como las vecinas Fonz, Monzón Barbastro. Pero de lo que visitamos hablaré en otro post ;)

Letrero de la suite Almendro en la casa rural El Pilaret, Azanuy

Letrero de la suite Almendro en la casa rural El Pilaret, Azanuy

LAS HABITACIONES DE EL PILARET

En esta preciosa casa rural se cuidan los detalles al máximo. Las 6 habitaciones llevan el nombre de un árbol o una flor de la zona: Margarita, Lila, Carrasca Olivo son las dobles; Amapola Almendro las suites. Todas son exteriores y están decoradas con un gusto exquisito acorde con su nombre: en tonos violetas la Lila, en tonos rosas la Almendro (como las flores del árbol)…

Increíblemente acogedora, tanto Dolores (la persona que se encarga de la casa) como Eva (la chica de las reservas que nos dio grandes consejos sobre la zona y que nos atendió con mucho cariño) se desviven por convertir la estancia en inolvidable. Desde aquí, ¡mil gracias! El lugar es ideal para disfrutar en pareja, con amigos o con la familia porque hay alternativas y opciones para todos.

CÓMO LLEGAR A EL PILARET

Situada en la calle Joaquín Costa, 16 de Azanuy (22421), su localización en el mapa es esta.

Lo ideal es llegar en coche (seguro que no os perdéis más que yo!) porque el transporte público no es especialmente abundante en la zona y también porque así podréis explorar la zona con mucha más libertad y llevar vuestro propio ritmo.

RESERVAS

Nosotros nos alojamos en El Pilaret gracias a una oferta de LetsBonus que incluía la visita al Castillo de Monzón, a una quesería y una cata de vinos en unas bodegas DO Somontano que nos salió por poco más de 100 € las dos noches (entre los dos!). Y nos gustó tanto que repetiremos sin lugar a dudas dentro de algun tiempo :)

Para más información y reservas:

  • Teléfono +34 626 173 477