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Qué ver en Metz, capital de la Lorena

La capital de la Lorena es una ciudad pequeña pero muy bonita y llena de atractivos. Pero, ¿qué ver en Metz? Más allá de su fabuloso y novísimo Centro Pompidou, tiene una historia de más de 3.000 años y más de 100 edificios clasificados como Monumentos Históricos. Con su fabulosa catedral gótica, los canales que la cruzan, los parques que la hacen una “Villa Verde” y los edificios de piedra caliza amarilla que se reflejan en el río, seguro que os gustará tanto como a mi.

El río Mosela a su paso por Metz

El río Mosela a su paso por Metz

Depósito de agua en Metz

Depósito de agua en Metz

La ciudad de Metz (se pronuncia “Mes”) siempre ha sido tierra de paso. Romana, gala, lorenesa, francesa y alemana en varios momentos de su historia; las huellas de ese pasado todavía hoy se pueden visitar. Afortunadamente, el turismo de masas no ha llegado y todavía es posible disfrutar de su ritmo pausado y su rico patrimonio. No os la perdáis.

Cuando estuve en abril sólo pude dedicarle un día a la ciudad, pero fue suficiente para abrir el apetito, así que aquí van mis recomendaciones.

¿Qué ver en Metz en un día?

CENTRO POMPIDOU

Ya os lo conté en otro post, pero la sucursal lorenesa del Centro Pompidou en Metz es una joya de la arquitectura moderna. Precioso tanto de día como de noche.

Centro Pompidou de Metz

Centro Pompidou de Metz

Subiendo por la avenida Foch, una de las arterias de la ciudad, podréis ver edificios señoriales, ejemplos de arquitectura modernista… y se llega hasta el arco de triunfo de la Porte Serpenoise, la simbólica puerta de entrada al centro de la ciudad. Muy cerca está el Palacio del Gobernador, un edificio de principios del siglo XX de estilo alemán y rodeado de verde. Justo enfrente y reconvertidos en un lujoso hotel están dos edificios de origen militar: el antiguo Arsenal y Almacén de Alimentos. Si tenéis tiempo, echadle un vistazo a la monísima Capilla de los Templarios de Metz y la Basílica de Saint Pierre aux Nonnains, del siglo IV, en la zona.

Porte Serpenoise de Metz

Porte Serpenoise de Metz

Palacio del Gobernador de Metz

Palacio del Gobernador

ESPLANADA DE METZ

La Esplanada de Metz es un jardín de 9.200 metros cuadrados en el corazón de la ciudad. Bordeada por tilos y castaños, tiene varias fuentes monumentales, zonas llenas de flores y sitio para sentarse a disfrutar del buen tiempo. Alberga una estatua de homenaje a los soldados franceses de la I Guerra Mundial y otra al poeta Paul Verlaine, nativo de la ciudad.

Desde aquí es fácil adentrarse por la rue Serpenoise, la principal calle comercial. Es peatonal y desemboca en la célebre Plaza de Saint Jacques, construida en el mismo lugar en el que hace siglos estaba el Foro Romano. En verano es el lugar de reunión perfecto y se llena de terracitas entorno a la columna dedicada a la Virgen que está en su centro. Y en cualquier época del año es un buen lugar para ver a la gente pasar.

Estatua al "poilu" en la esplanada de Metz

Estatua al “poilu” en la esplanada de Metz

Plaza de Saint Jacques en Metz

Plaza de Saint Jacques en Metz

BUSCAD AL DRAGON, EL GRAOULLY

Símbolo de la ciudad, el Graoully es el feroz dragón que, según la leyenda, fue derrotado por primer obispo de Metz, San Clemente. Desde entonces, el Graoully está presente en muchos de sus rincones y es divertido buscarlo mientras él se esconde…

Vistas de la catedral de Metz

Vistas de la catedral de Metz

LA CATEDRAL DE SAN ESTEBAN

Conocida como “La linterna del buen Dios” la catedral gótica de San Esteban ilumina Metz desde el siglo XIII con la extensión más grande del mundo de vidrieras de colores (6.500 metros cuadrados). Estos ventanales son un recorrido por la historia con presencia del gótico, pero también con diseños cubistas e incluso algunas del modernista Marc Chagall. Por si fuera poco, su fachada de gótico puro, por fin limpia después de años ennegrecida, oculta la décima nave más alta del mundo. Su interior es un festival de luz y espiritualidad capaz de conmover al más ateo. Está frente a la antigua Plaza de Armas y casi al lado del Mercado Municipal. 

Catedral de San Esteban, Metz

Catedral de San Esteban, Metz

Interior de la nave de la catedral de Sant Esteban en Metz

Interior de la nave de la catedral de Sant Esteban en Metz

Los canales de la Mosela están a pocos pasos. Las viviendas se reflejan en sus aguas tranquilas, los cisnes nadan y, a veces, puedes sentir que has retrocedido en el tiempo a principios de siglo. Pasear junto al río es una gran experiencia y nadie debería perdersela… Y aún más cuando en una de sus islas te topas con verdaderas maravillas.

LA IGLESIA PROTESTANTE 

La Iglesia Protestante (también llamada Templo Nuevo) es herencia de la ocupación alemana de Metz a principios del siglo XX. Es una mezcla ecléctica de estilo neogótico, neorománico y neorenacentista de gran belleza. Situada frente a la plaza de la Comedia, en uno de los extremos de la isla du petit Saulcy, es uno de los lugares más fotogénicos de la ciudad. Por la noche la iluminan y su reflejo sobre el canal de la Mosela es aún más espectacular.

Iglesia Protestante de Metz

Iglesia Protestante de Metz

Île du Petit Saulcy y el Templo Nuevo de Metz

Île du Petit Saulcy y el Templo Nuevo

Si seguimos el curso del río, llegaremos a uno de los grandes pulmones verdes de Metz.

PLAN D’EAU

El Plan d’Eau de Metz es un parque con césped y árboles que rodea un lago artificial y los canales del Mosela. Se construyó en los años 70 y se ha convertido en un lugar muy popular para los corredores, para los aficionados a navegar y para hacer picnics al sol. Además, dentro del lago hay una puerta japonesa (tori) que enmarca la Catedral de San Esteban.

Puerta japonesa de Metz

Puerta japonesa de Metz

¿Dónde comer en Metz?

Mis primos me llevaron a cenar a La Winstub, un restaurante de comida tradicional alsaciana en Lorena. Me encantó… en especial el fondant relleno de caramelo del postre. Todavía hoy veo la foto y me da hambre ;)

Coulant de chocolate y caramelo en La Winstub

Coulant de chocolate y caramelo en La Winstub

¿Os animáis a conocer Metz? Si necesitáis consejo o más información, podéis dejar un comentario aquí debajo… o a través del formulario de contacto ;)

Arte y arquitectura en el Centro Pompidou de Metz

Durante mi última visita a Metz, además de recorrer los lugares que me tienen enamorada aproveché para descubrir la atracción turística más moderna de la ciudad: el Centro Pompidou-Metz. Primera antena descentralizada de un museo de Francia, el edificio del duo de arquitectos Jean de Gastines – Shigeru Ban es una estructura preciosa y de líneas limpias que recuerda a un sombrero japonés. Está justo detrás de la estación de ferrocarril, en una zona que está experimentando una gran renovación.

Centre Pompidou-Metz

Centro Pompidou de Metz

Centre Pompidou-Metz

Centre Pompidou-Metz

Igual que Bilbao renació turísticamente con el impulso del Museo Guggenheim, la preciosa ciudad de Metz ha visto crecer su número de visitantes gracias a esta sucursal delCentro de Artes Pompidou de París que alberga exposiciones temporales de la colección del Museo Nacional de Arte Moderno de Francia. El Centro Pompidou de Metz se inauguró el 12 de mayo de 2012 y desde entonces sus exposiciones han dinamizado la vida cultural en la capital de la Lorena. Durante mi visita pude disfrutar de una muestra sobre la evolución de la línea a lo largo de la Historia del Arte y una retrospectiva de murales del genial artista Sol LeWitt.

Pero aunque no os guste el arte contemporáneo, el Centro Pompidou de Metz vale muchísimo la pena. Es una joya de la arquitectura moderna. Con 5.000 metros cuadrados es el espacio de exhibiciones temporales más grande de Francia (sin contar París)  y se divide en 3 galerías rectangulares, un teatro y un auditorio. El Centro Pompidou de Metz es un hexágono enorme estructurado alrededor de una aguja central que llega a los 77 metros de altura, haciendo alusión a la fecha de inauguración del Pompidou de París en 1977. Los espacios de exposición se distribuyen en los varios niveles y tienen grandes ventanales con vistas panorámicas del skyline de Metz.

Pero si su exterior e interior níveo, límpio y translúcido es bonito, su cubierta es preciosa. Con una superficie de 8.000 metros cuadrados, la estructura del techo la componen 16 quilómetros de madera laminada que se cruzan y forman una especie de estampado geométrico que se parece a la textura de un sombrero chino o japonés. La geometría de la cubierta es irregular, curvada, ondulante como si se hundiera bajo el peso del viento y se meciera suavemente. Si de día ya es bonito, de noche, todo iluminado, el resultado es un regalo para la vista.

Exterior del Centro Pompidou de Metz

Exterior del Centro Pompidou de Metz

Gran ventanal del Pompidou de Metz

Gran ventanal del Pompidou de Metz

Vistas de Metz

Vistas de Metz

Textura de la cubierta del Centro Pompidou de Metz

Textura de la cubierta del Centro Pompidou de Metz

Reflejo de la cubierta de madera del Pompidou de Metz

Reflejo de la cubierta de madera del Pompidou de Metz

¿No os parece precioso?

INFORMACIÓN PRÁCTICA

Horarios del Centro Pompidou de Metz

  • Lunes, miércoles, jueves y viernes: 11 – 18h 
  • Sábado: 10 – 20h
  • Domingo: 10 – 18h
  • Martes: cerrado

Precio del Centro Pompidou de Metz

  • De 7 a 12 €, en función de las exposiciones. 
  • Gratis para: menores de 26 años, parados con más de 6 meses de antigüedad, minusválidos y acompañantes… Si consultáis su página web hay más información

Información de contacto del Centro Pompidou-Metz

  • Dirección: 1, parvis des Droits-de-l’Homme
    CS 90490
    57020 Metz Cedex 1
  • Teléfono: +33 (0)3 87 15 39 39
  • Página web: http://www.centrepompidou-metz.fr/

Qué ver en Nancy

Nancy es una de las ciudades más importantes de la Lorena, de la que fue capital en algún momento de su historia y todavía hoy atesora un patrimonio cultural, artístico y natural increíble. Injustamente olvidada por el turismo, pasear por sus calles que mezclan el arte gótico con el Art Nouveau, disfrutar de sus parques y degustar su gastronomía es un pequeño placer que os recomiendo encarecidamente. Durante mi visita la pasada Semana Santa volví a lugares que ya conocía y los descubrí con ojos nuevos.

Siempre en terreno fronterizo, francesa, alsaciana, alemana y lorenesa, Nancy tiene una gran oferta. Pero… ¿qué hay que ver en Nancy? Aquí van mis imprescindibles, que se pueden disfrutar callejeando por una ciudad que tiene tres plazas que son Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.

Plaza Stanislas, en Nancy

Plaza Stanislas, en Nancy, con el arco de triunfo de la Puerta Heré al fondo

QUÉ VER EN NANCY, FRANCIA

La place Stanislas

La plaza Stanislas de Nancy es la joya de la corona y está considerada la plaza real más hermosa de Europa y uno de los mejores ejemplos del clasicismo francés. Fue un encargo del Duque de Lorena y rey destronado de Polonia Stanislas Leczinski en 1752 para homenajear a su yerno, el monarca Luis XV. Punto de unión entre la ciudad nueva y la ciudad medieval de Nancy, la plaza Stanislas resplandece bajo el sol con sus rejas labradas y realzadas con oro, sus fuentes majestuosas y los edificios clasicistas que la rodean. Las puertas de oro son de Jean Lamour, y el diseño del lugar de Emmanuel Heré. Aunque al principio en su centro había una escultura del rey francés, después de la Revolución Francesa el que la domina es el mismo Stanislas. La plaza Stanislas, junto con la Place d’Alliance y la Place de la Carriere, es uno de los tres lugares patrimonio de la Humanidad de la Unesco de Nancy.

Place Stanislas de Nancy

Place Stanislas de Nancy

Terracitas en la Plaza Stanislas de Nancy

Terracitas en la Plaza Stanislas de Nancy

La plaza Stanislas ha sufrido los avatares del tiempo (llegó a ser un parking público hasta 1983) aunque afortunadamente una reforma en 2005 le devolvió su carácter imperial. Es el centro neurálgico e histórico de Nancy, el lugar de las celebraciones populares y de terraceo chic, y la rodean edificios de aires clásicos que son testimonio de la huella del duque Stanislas en la ciudad como el Hotel de Ville (Ayuntamiento), el Hotel de la reina, el Teatro de la Ópera o el Museo de Bellas Artes.

La place de la Carriere

Patrimonio de la Humanidad y situada en un extremo de la plaza Stanislas (con la que la une el arco de triunfo o Puerta Heré), la Plaza de la Carrière de Nancy le debe su nombre y su forma a las justas y torneos que se celebraban allí en el siglo XVI. Fue remodelada en el XVIII para potenciar su simetría y hoy es un paseo precioso bajo los árboles entre el Hôtel de Craon y la Bourse de Commerce hasta el Palacio del Gobierno, al final, plagado de deidades antiguas.

Plaza de la Carrière de Nancy

Plaza de la Carrière de Nancy

Detalle de una farola en la Plaza de la Carrière de Nancy

Detalle de una farola en la Plaza de la Carrière de Nancy

Plaza de la Alianza

La place d’Alliance, junto a las dos anteriores, completa un conjunto arquitectónico excepcional. Más pequeña, íntima y menos grandiosa, me gustó precisamente por esos mismos motivos. Es un rincón encantador con una fuente preciosa en el centro inspirada por la de Bernini en la plaza Navona de Roma. Debe su nombre a la alianza entre las casas nobiliarias de Lorena-Habsburgo y Francia. No os la perdáis.

Calles de la Ciudad Medieval de Nancy

Calles de la Ciudad Medieval de Nancy

Pero además de plazas Patrimonio de la Humanidad Nancy tiene mucho más. Su Ciudad Antigua es una sucesión de bastiones y edificios medievales construidos entorno al castillo ducal. Os recomiendo que os dejéis llevar y descubráis poco a poco sus rincones más bonitos. Pero hagáis lo que hagáis, mis imprescindibles son:

La puerta de la Craffe

Puerta de la Craffe en Nancy

Puerta de la Craffe en Nancy

La Porte de la Craffe es el resto de fortificación más antiguo de Nancy y el claro ejemplo de la monumentalidad del recinto protector de la ciudad a finales del siglo XIV.  Sus dos torres gemelas de 1463 tienen muros de tres metros de grueso que fueron capaces de resistir indemnes a los asedios de la ciudad. Me contaron que, por lo visto, las ventanas de las torres están orientadas para que puedas disparar en todas las direcciones. Cool! Está pegada a la Porte de la Citadelle, del siglo XVII. Hasta que se drenaron, las unían unos fosos.

 

Palacio Ducal

Fachada del Palacio Ducal de Nancy

Fachada del Palacio Ducal de Nancy

Edificado en el siglo XV, el Palacio Ducal en Nancy es un diamante en el corazón de la ciudad. Se construyó sobre el castillo en ruinas que había en el lugar en estilo “Gótico de Transición”, a medio camino entre el Gótico y el Renacimiento Italiano. Gárgolas, balaustradas y pináculos góticos decoran su fachada y su patio interior es una maravilla. Los Duques de Lorena lo abandonaron en el siglo XVIII para mudarse a otra ciudad, sufrió el deterioro del tiempo, el uso como cuadras y como cuartel de gendarmes hasta que en 1848 la Sociedad de Arqueología lo restauró de forma integral e instaló allí el Museo de Lorena, con una colección muy interesante.

Detalle de gárgolas y el tejado del Palacio de los Duques de Lorena

Detalle de gárgolas y el tejado del Palacio de los Duques de Lorena

Plaza y basílica de Saint Epure

La antigua plaza del mercado durante la Edad Media tiene una fuente central muy bonita coronada con una estatua del legendario Renato II, el duque de Lorena que venció a Carlos el Temerario (¡menudos apodos se ponían en esa época!) en la Batalla de Nancy de 1477. La basílica que se alza a su lado es del siglo XIX y tiene unas vidrieras muy interesantes donadas por Napoleón III y la Emperatriz.

Plaza y basílica de San Epure en Nancy

Plaza y basílica de San Epure

Detalle de la basílica de Saint Epure en Nancy

Detalle de la basílica de Saint Epure en Nancy

Si queréis más, la Iglesia de los Cordeleros y palacios medievales como el Hôtel d’Haussonville, el Hôtel Ferraris o el Hôtel des Loups no os defraudarán.

 

La Ciudad Nueva de Nancy también tiene sus encantos, además de un centro comercial interesante y uno de los mejores mercados de la zona, pero lo que me roba el corazón siempre que vuelvo son los parques de la ciudad.

Glorieta en el parque de la Pepinère de Nancy

Glorieta en el parque de la Pepinère de Nancy

Parque de la Pepinière

Nancy tiene una gran dosis de verde, la mayor parte concentrada en el precioso parque de la Pepinière. Con 23 hectáreas de superficie es el parque más grande de la ciudad, un paraíso para hacer deporte y disfrutar del aire libre. En su origen fue el Vivero Real y lo fundó Stanislas en el lugar donde estaban los jardines y fortalezas de la Ciudad Antigua.

Está prácticamente al lado de la Plaza Stanislas y la de la Carrière y es el lugar ideal para relajarse. Tiene un minizoo de acceso libre, fuentes, una glorieta preciosa y varios kioskos donde probar la gastronomía local. Como el día que estuvimos hacía mucho frío, no pude resistirme a catar un gofre y unos barquillos con sabor a la famosa ciruela autóctona, la Mirabelle. Y no dejéis de probar los Macarons, que por lo visto se inventaron en Nancy ;)

Pavo real albino en el parque de la Pepinère de Nancy

Pavo real albino en el parque de la Pepinère de Nancy

Recuperando fuerzas con un gofre en Nancy

Recuperando fuerzas con un gofre en Nancy 

Y si os habéis quedado con ganas de más, Nancy tiene un patrimonio Art Nouveau enorme y es la sede del Museo de la Escuela de Nancy. Este estilo artístico floreció a principios de siglo en la ciudad lorenesa y la sembró de detalles preciosos.

¿Os animáis a visitar Nancy? Seguro que no os arrepentiréis ;)

Rodemack, la Carcassone de la Lorena

En el norte de Francia, a 20 kilómetros de Alemania y 6 de Luxemburgo, se esconde “la pequeña Carcassonne de la Lorena”. La villa de Rodemack, completamente fortificada, es un diamante en bruto y uno de esos lugares de los que es fácil enamorarse a primera vista. Lejos de las masificaciones de su vecina del sur, este pueblecito tranquilo en el que viven unas 900 personas parece congelado en el tiempo. Situado en la región del “País de las Tres Fronteras”, lo visité en el mes de marzo, justo después de redescubrir el Castillo de Malbrouck y el de los Duques de Lorena. Hacía un frío gélido y mis expectativas eran bajas… pero fue llegar allí y ¡voilà! Es tan fácil entender porqué la villa medieval es uno de los 157 pueblos de la lista de “Les Plus beaux villages de France” (los pueblos más bonitos de Francia)

Puerta de Sierck, Rodemack

Puerta de Sierck, Rodemack

HISTORIA DE RODEMACK

Rodemack está rodeada por una muralla de 700 metros y ha sabido conservar su encanto medieval, su patrimonio y sus peculiaridades a lo largo de muchos siglos de historia, que se remonta a los tiempos de los romanos. Aún así, la primera noticia que tenemos de la villa es del siglo IX, cuando pasa a depender de la Abadía de Fulda, en Alemania. Aunque poco tiempo después es cedida al abad d’Echternach, en Luxemburgo, haciendo honor a su ubicación fronteriza. El primer castillo feudal se construye en 1190 y bajo dominio luxemburgués Rodemack florece y se enriquece.

A lo largo de casi un milenio el lugar ha visto pasar guerras, soldados y conflictos varios pero al estar habitado bastante tiempo ha sabido resistir los embates del tiempo con elegancia. En 1869 pasa a manos del Barón Charles de Gargan quien, junto a sus descendientes, llevó a cabo algunas restauraciones y mejoras. En 2004 finalmente la familia cede las tierras y el castillo a la Communauté de Communes de Cattenom et Environs, que pone en marcha muchos más trabajos para mejorar y poner en valor esta joya medieval.

Murallas de Rodemack

Murallas de Rodemack

Interior de la puerta de Sierck, en Rodemack

Interior de la puerta de Sierck, en Rodemack

QUÉ VER EN RODEMACK

Puerta de Sierck

La Puerta de Sierck es la principal entrada a Rodemack y data del siglo XIII-XIV, cuando los habitantes de la villa la construyeron (junto con las murallas) después de conseguir una cierta independencia. Su objetivo era proteger a los vecinos y sus bienes. Había alguna otra puerta más, pero se ha perdido… El arco que une las dos torres fue destruido el 11 de noviembre de 1944 por las tropas americanas que liberaron el pueblo de la ocupación nazi para permitir el paso de los tanques. Afortunadamente, en 1989 se reconstruyó y hoy cruzarla es viajar en el tiempo y disfrutar de un lugar tan bonito como Carcassonne pero muchísimo más tranquilo. Al pasar por debajo, buscad la estatuilla de San Roque.

A partir de aquí lo mejor que podéis hacer es dejaros llevar y disfrutar de Rodemack con la calma que merece.

Destilería comunal en Rodemack

Destilería comunal en Rodemack

Muralla y jardín medieval en Rodemack

Muralla y jardín medieval en Rodemack

Jardín medieval

Siguiendo el trazado de la muralla y de un riachuelo llegamos al Jardín Medieval, una réplica de los jardines de estilo geométrico que se plantaban en la Edad Media. Aunque en marzo estaba bastante seco, en primavera y verano luce precioso. Su finalidad es básicamente utilitaria y tiene 4 espacios: plantas medicinales, especies y condimentos gastronómicos, legumbres y verduras, y flores y plantas ornamentales.

Lavadero

El lavadero público estuvo en uso hasta los años 60 del siglo XX y lo alimentan las fuentes naturales que emergen a los pies del castillo. A su entrada hay una cruz de calvario o “Bildstock” de estilo gótico flamígero del siglo XV o XVI.

Lavadero de Rodemack

Lavadero de Rodemack

Ciudadela de Rodemack

Ciudadela de Rodemack

La Ciudadela de Rodemack

Parcialmente en obras, la Ciudadela de Rodemack ha vivido transformaciones y asaltos a lo largo del tiempo. Aunque nos ha llegado poco de lo que eran originalmente, las torres de la entrada son espectaculares. En su interior sobreviven el pozo, el polvorín y el Pabellón de los Oficiales, el castillo, construido sobre las ruinas del antiguo castillo feudal, dentro del patio de armas. Es un Monumento Histórico y fue la residencia de la familia De Gargan. Sus túneles valen muchísimo la pena. No os los perdáis!

La Maison des Baillis

Construido en el siglo XVI por los representantes de los señores feudales en Rodemack, este “pequeño castillo” era su residencia. El nombre de “baillis” es cómo se llamaba a esta figura de control público y administrativo.

La Oficina de Correos

Una maravilla de edificio de principios del siglo XX. Seguramente una de las oficinas de correos más bonitas que he visto. ¡Toda charme!

Oficina de correos de Rodemack

Oficina de correos de Rodemack

Murallas de Rodemack

Murallas de Rodemack

Rodemack también tiene dos iglesias bastante monas:

  • Capilla de Nuestra Señora, del siglo XVII
  • Iglesia de San Nicolás, del siglo XVIII

En definitiva, es un pueblo pequeño que se puede visitar tranquilamente en medio día. A no ser que os acerquéis a finales de junio a disfrutar de su Fiesta Medieval, que transforma Rodemack y lo devuelve al tiempo de los caballeros y las damas. Es tan espectacular y me han hablado tan bien de ella que algún año intentaré acercarme a disfrutar de las justas, los bailes medievales y la gastronomía de nuestros antepasados.

Pese a la mala fama del inglés que se habla en Francia, quizás porque Rodemack está en terreno fronterizo si lleváis una lista de frases útiles en inglés (o en francés o alemán) conseguiréis entenderos con los lugareños y disfrutar de una experiencia muy local.

CÓMO LLEGAR A RODEMACK

  • En coche: está a 6 kms de Luxemburgo, 20 de Alemania y a 17 kilómetros de Thionville, la capital francesa más cercana. 

El Chateau de Malbrouck y Georges Brassens en la Lorena

Cuando pensamos en Francia y castillos solemos ceñirnos a los famosos castillos del Loira. Pero a pesar de su celebridad no son ni los únicos ni los más bonitos. Durante mi visita a la región de Lorena, además de adentrarme en las entrañas de la I Guerra Mundial en Verdún también exploré castillos. El castillo de Malbrouck, situado en el departamento de la Moselle, dentro del País de las tres fronteras, es una maravilla que vale la pena conocer. Y, quizás, una de las pocas fortalezas desde las que se divisan 3 países diferentes: Luxemburgo, Francia y Alemania. Ir a visitarlo es una excursión perfecta desde cualquiera de los tres.

Castillo de Malbrouck, Francia

Castillo de Malbrouck, Francia

Castillo de Malbrouck, en Manderen (Lorena)

Castillo de Malbrouck, en Manderen (Lorena)

Había estado hace muchos años en una visita relámpago en la que mi hermana y yo tuvimos la “experiencia” de abrir una puerta donde ponía “prohibido pasar” y quedar encerradas en el baño cuando quedaban 10 minutos para el cierre del castillo… Así que esta vez sabía que tenía que volver para verlo con más calma.

El castillo de Malbrouck está construido sobre una loma que domina la región y el pueblo de Manderen, en un terreno que siempre ha sido de paso y fronterizo. El chateau fue construido entre 1419 y 1434 por orden del señor de Sierck, Arnold VI. Es una fortaleza espectacular y muy sólida con 4 torres unidas por las murallas y algunas edificaciones entorno a un patio central enorme.

Patio de armas del Castillo de Malbrouck

Patio de armas del Castillo de Malbrouck

Torre del chateau de Malbrouck

Torre del chateau de Malbrouck

Conocido por aquel entonces como Chateau de Meinsberg, cambió de manos varias veces hasta el siglo XVII, cuando la historia lo vincula a la guerra de Sucesión de España. El castillo fue cuartel general de John Churchill, duque de Marlborough (al que los franceses llamaban “Malbrouck”), que se instaló en el lugar el 3 de junio de 1705 antes de replegarse en retirada. ¿Os suena la canción infantil “Mambrú se fue a la guerra? Pues bien, parece que en España tampoco dominábamos demasiado los idiomas en el siglo XVIII, porque también está inspirada en este personaje histórico.

A finales de 1793 fue vendido como bien nacional pero el tiempo no pasó en vano y los siglos de abandono acabaron pasándole factura. El castillo de Malbrouck sufrió el paso del tiempo y varios saqueos. Pese a ser un monumento histórico desde 1930, fue una ruina hasta los años 90. En 1975 el Consejo General de la Moselle lo compró y, finalmente, el chateau recuperó todo su esplendor después de una rehabilitación de casi 10 años que culminó en septiembre de 1998 con su apertura como fortaleza y centro de exposiciones. Su historia se explica en las primeras salas de la visita, con abundantes restos de su glorioso pasado.

Interior del castillo de Malbrouck

Interior del castillo de Malbrouck

Castillo de Malbrouck

Castillo de Malbrouck

Este año la exposición estrella del castillo de Malbrouck está dedicada al genial cantautor francés Georges Brassens. Pasamos por salas y más salas con sus melodías y letras alegres y populares como banda sonora. De las paredes cuelgan fotos personales, historias, carteles de conciertos, libretos, discos, premios, vídeos y entrevistas… Con su voz sexy, sus canciones reivindicativas y ese hoyuelo en la barbilla… ¡no me extraña que el Sr. Brassens fuera tan querido en Francia! Conocía poco su obra y salí del castillo siendo bastante fan suya… Las exposiciones suelen durar toda una temporada y son muy interesantes.

Si a esto le unimos las vistas espectaculares desde las torres y las murallas… la visita fue de 10. Pese a lo nublado del día y al frío, era posible controlar el paisaje al detalle.

Exposición de Georges Brassens en el Chateau de Malbrouck

Exposición de Georges Brassens en el Chateau de Malbrouck

Exposición de Georges Brassens en el Chateau de Malbrouck

Exposición de Georges Brassens en el Chateau de Malbrouck

Contemplando el paisaje desde el Castillo de Malbrouck

Contemplando el paisaje desde el Castillo de Malbrouck

La región de la Mosela vista desde Malbrouck

La región de la Mosela vista desde Malbrouck

La región de la Moselle es tierra de vinos. Así que después de descubrir el castillo de Malbrouck nos pusimos en marcha entre viñedos hacia el pueblo de Sierck-les-Bains. Nuestra idea era visitar el castillo de los duques de Lorena, una de las pocas fortificaciones de Francia del siglo XI, en lo alto del municipio… Pero en invierno cierran a las 17h, así que nos lo encontramos cerrado. Ya tengo excusa para volver ;) Seguro que con buen tiempo y con un río tan caudaloso como el Mosela tiene que ser todavía más espectacular ;)

Y vosotros, ¿conocéis la zona? ¿No os apetece perderos entre viñas y castillos?

Castillo de los duques de Lorena en Sierck-les-Bains

Castillo de los duques de Lorena en Sierck-les-Bains

El río Mosela a su paso por Sierck-les-Bains

El río Mosela a su paso por Sierck-les-Bains

MÁS INFORMACIÓN SOBRE EL CASTILLO DE MALBROUCK

Horarios

  • Abierto todos los días del 24 de marzo al 15 de diciembre (excepto el 1 de mayo)
  • Marzo – Mayo y Septiembre – Diciembre: lunes de las 14 a las 17h, de martes a viernes de 10 a 17h, fines de semana y festivos de 10 a 18h
  • Junio – Agosto: lunes de las 14 a las 18h; de martes a viernes de 10 a 18h; fines de semana y festivos de 10 a 19h.

Precios

  • Niños hasta 16 años: Gratis
  • Adultos: 7 €
  • Tarifa reducida: 5,5 €
  • Tarifa familiar: 12 € (2 adultos y los niños acompañantes hasta los 16 años)
  • Pase 2 castillos “Château de Sierck et Château de Malbrouck” : 8 €

Cómo llegar al castillo de Malbrouck

  • Mapa de localización en Google Maps
  • En coche: la mejor manera, y la más rápida para llegar desde Alemania, Luxemburgo o Francia. Hay zona de parking y las vistas son preciosas.
  • En autocar desde Thionville: hay una línea regular que une el centro de Thionville con el castillo de Malbrouck. Los horarios y demás de la línea 112 se pueden encontrar en esta página web.