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El pueblo de Loarre, algo más que un castillo

Más allá de su castillo, vale la pena reservar algunas horas para visitar el pueblo de Loarre. Es pequeño, está rodeado de campos, el castillo lo domina desde la distancia, tiene varias casas señoriales en su casco urbano y, ante todo, respira autenticidad.

El pueblo de Loarre visto desde el castillo

El pueblo de Loarre visto desde el castillo

En la escapada del mes de septiembre nos alojamos en la Hospedería de Loarre. Este pequeño hotel se ubica en un antiguo palacete renacentista del siglo XVI que durante muchos años se usó como Ayuntamiento, escuela y casa del maestro. En la actualidad se ha reformado totalmente, respetando los elementos originales del renacimiento aragonés, con algo de barroco y neoclásico. El lugar es perfecto para explorar la zona de la Hoya de Huesca, las habitaciones son cómodas, el desayuno fabuloso y la comida del bar y del restaurante fantástica. Y en su bar tenían una cerveza dedicada al grupo pop Amaral (me niego a considerarles rock)… No es que yo sea muy fan, pero me pareció curioso :)

Hospedería de Loarre

Hospedería de Loarre

Habitación en la Hospedería de Loarre

Habitación en la Hospedería de Loarre

Cerveza Amaral en la Hospedería de Loarre

Cerveza Amaral en la Hospedería de Loarre

La mejor manera de conocer el pueblo (con un par de horas tendréis suficiente, a no ser que queráis andar hasta el castillo) es callejear. Así, podemos encontrar rincones de gran belleza como el puente “románico”, caserones medievales en mejor o peor estado de conservación con sus escudos nobiliarios sobre la puerta, una fuente de tres caños renacentista, la Iglesia Parroquial de San Esteban (del siglo XVI), la Ermita románica de Santa Águeda (s. XII) o la Ermita de San Juan… Así que coged fuerzas, tomad aire y dejaros llevar.

Iglesia parroquial de Loarre

Iglesia parroquial de Loarre vista desde el pueblo

Fuente de Loarre

Fuente de Loarre

Escudo de armas en una casa de Loarre

Escudo de armas en una casa de Loarre

Puente románico de Loarre

Puente románico de Loarre

Como curiosidad, en Loarre está el tostadero de las “mejores almendras del mundo”Justo al lado de la Iglesia parroquial, es un pequeño establecimiento donde se tuestan, garrapiñan y envasan almendras y frutos secos de primera calidad de la zona. Si os animáis a visitar el pueblo, pasad por la tienda y el tostadero para recuperar fuerzas. No os arrepentiréis ;)

¿Qué ver en Huesca? Del Románico al Modernismo

La ciudad de Huesca tiene muchísimos encantos y un tamaño perfecto para descubrirlos sin cansarte excesivamente. Después de nuestra escapada a Loarre y de explorar algunos de los tesoros de la zona, dedicamos el domingo a descubrir, paso a paso, lo bonita que es. Un paseo fácil para saber qué ver en Huesca y para quedarse con ganas de más.

PARQUE MIGUEL SERVET

Aparcamos justo al lado y fue el punto de partida para un día fructífero. Es, sin ninguna duda, el pulmón verde de Huesca. Justo al lado del centro urbano, está dedicado a uno de sus hijos más ilustres, el teólogo y científico Miguel Servet, tiene una superficie de más de 74.000 metros cuadrados y ocupa lo que antiguamente eran los jardines del famoso palacio de Lastanosa, del que no ha quedado nada, lamentablemente…

Monumento a las pajaritas en el parque Miguel Servet

Monumento a las pajaritas en el parque Miguel Servet

Además de más de 1.600 árboles (de 63 especies distintas), varios estanques y un espacio sombreado ideal para huir del calor, en su interior hay varios monumentos conmemorativos y artísticos interesantes como las Pajaritas de Ramón Acínel quiosco de música e incluso una réplica de la casa de Blancanieves.

CÍRCULO OSCENSE

El Círculo Oscense, o casino de Huesca, es una de las joyas del modernismo aragonés. Construido en 1901 por el arquitecto catalán Ildefons Bonells parece un gran castillo y se alza imponente en un extremo de la plaza de Navarra. Si su exterior es precioso, el interior es espectacular.

Plaza de Navarra de Huesca, con el Círculo Oscense al fondo

Plaza de Navarra de Huesca, con el Círculo Oscense al fondo

En la planta baja alberga un restaurante y el primer piso es una especie de centro social. Me gusta tanto el modernismo que no pude evitar subir su fantástica escalera central, maravillarme con la decoración art decó, explorar sus salones, ver sus vidrieras… Y todo esto con la inestimable ayuda de uno de los abuelitos que van allí a leer el periódico o a jugar al dominó. Encontrar un lugar tan auténtico que haya resistido tan bien los embates del tiempo y la modernidad es un verdadero lujo. Si vais a Huesca, entrad y viajad a principios del siglo XX.

Escalinata del Ateneo Oscense

Escalinata del Ateneo Oscense

En otro de los extremos de la plaza de Navarra, dentro del edificio de la Diputación Provincial están los únicos restos romanos de la ciudad… Pero como era domingo estaba cerrado y no pudimos verlos :(

PLAZA LOPEZ DE ALLUÉ

La plaza López de Allué, rectangular y porticada es uno de los espacios más concurridos del casco antiguo de Huesca. Las fachadas de sus edificios son preciosas, y aún lo es más una de las tiendas más antiguas de España: Ultramarinos “La Confianza”. Aunque lamentablemente dentro no dejan hacer fotos, el lugar es otro viaje en el tiempo. A lo largo de generaciones, sus dueños han sabido respetar la decoración de 1871.

Plaza López de Allué en Huesca

Plaza López de Allué, Huesca

IGLESIA DE SAN PEDRO EL VIEJO

Justo al lado de la plaza está la espectacular iglesia románica de San Pedro el Viejo, del siglo XII, también conocida como Monasterio de San Pedro el Viejo. Sencilla, robusta y construida con piedra sillar, es uno de los templos más antiguos de España. Su interior oculta el retablo mayor, renacentista, y pinturas murales que representan la lucha entre David y Goliat.

Iglesia de San Pedro el Viejo, Huesca

Iglesia románica de San Pedro el Viejo, Huesca

La guinda es el claustro del XII, con capiteles del maestro de San Juan de la Peña que reflejan episodios fantásticos y bíblicos… algunos de los cuales rozan el surrealismo y lo grotesco. Tiene varias capillas adosadas, entre las que destaca la capilla de San Bartolomé, la antigua sala capitular y el panteón de los reyes aragoneses donde están enterrados (entre otros), Alfonso I el Batallador y Ramiro II.

Claustro románico de la iglesia de San Pedro el Viejo

Claustro románico de la iglesia de San Pedro el Viejo

Capital románico en la iglesia de San Pedro el Viejo, Huesca

Capital románico en la iglesia de San Pedro el Viejo, Huesca

Si estáis interesados, podéis consultar los horarios de obertura en la página web oficial del Monasterio de San Pedro el Viejo. La entrada cuesta 2,50€ (1,50€ para los niños).

Como al salir era la hora de comer, aprovechamos para saciarnos en una brasería que está justo enfrente de la iglesia, en una plaza encantadora… Muy recomendable!

CATEDRAL DE HUESCA

La Catedral de Huesca se alza en el corazón de la ciudad antigua. Justo enfrente del precioso Ayuntamiento de estilo barroco, se alza uno de los mejores ejemplos del gótico en Aragón. Se construyó entre 1273 y 1515 sobre el lugar en el que antes hubo una acrópolis ibérica, un templo romano, una iglesia visigótica y una mezquita musulmana, de la que se conserva en buen estado la puerta del alminar.

Catedral de Huesca

Catedral de Huesca

Se construyó en varias etapas y su fachada evidencia el paso del gótico al renacimiento de la parte superior. La puerta de entrada, plenamente gótica, es espectacular y está adornada con siete arquivoltas ojivales adornadas con figuras de 16 mártires, 14 vírgenes, 10 ángeles y 8 profetas. En el tímpano están las figuras de la Virgen, el Niño y los Reyes Magos; en el dintel vemos los escudos de Aragón, Huesca y de la familia que patrocinó su construcción, los Azlor. En los laterales aparecen 14 figuras (los 11 apóstoles, san Juan Bautista, san Lorenzo y san Vicente).

Apóstoles en la fachada de la catedral de Huesca

Apóstoles en la fachada de la catedral de Huesca

La torre, adosada a la izquierda de la fachada, es imponente, aunque el piso superior del siglo XVIII se destruyó durante la Guerra Civil. El interior de la catedral de Huesca (que no pudimos visitar porque estaba cerrada) tiene muy buena reputación, en especial su retablo y la sillería del coro.

A su lado está el Museo Diocesano, que también estaba cerrado. Dentro del ayuntamiento se expone habitualmente el famoso cuadro “La Campana de Huesca“, que cuenta cómo de una forma muy sanguinaria el rey Ramiro II consiguió doblegar a los nobles rebeldes que tantos problemas le estaban dando.

PLAZA DE LA UNIVERSIDAD

Después de deshacernos de una loca que andaba por la plaza (hay gente loca en todas partes y yo debo tener un imán para atraerlos), seguimos andando hasta la preciosa plaza de la Universidad, deambulando por callejuelas y disfrutando del silencio de un domingo por la tarde. El antiguo edificio de la Universidad acoge hoy el muy interesante Museo Arqueológico Provincial de Huesca, de estilo barroco y en el que quedan restos del Palacio de los Reyes de Aragón -famoso en parte porque en la Sala de Doña Petronila, según cuentan, sucedió el horrible episodio de la decapitación de nobles por parte del rey Ramiro II.

MÁS LUGARES DE INTERÉS EN HUESCA

Nosotros nos quedamos sin tiempo y con las ganas de ver estos otros lugares:

  • Convento de San Miguel: situado junto al río, es una amalgama de estilos arquitectónicos (románico, gótico).
  • Muralla medieval: justo enfrente del convento es el único trozo que sigue en pie. De sus cuarenta torres, sólo queda una en pie.
  • Iglesia de San Lorenzode estilo barroco.

Arte románico en el monasterio de San Juan de la Peña

Aprovechando la cercanía desde Loarre, en nuestra escapada a Huesca aprovechamos para hacer una excursión de un día al monasterio románico de San Juan de la Peña. Había estado allí siendo pequeña con mis padres y me quedó tan buen sabor de boca que no me pude resistir a volver al monasterio más importante de Aragón en la alta Edad Media, situado en uno de los enclaves más singulares posibles.

monasterio de san juan de la peña Huesca aragón románico

Monasterio de San Juan de la Peña

Parcialmente oculto por el bosque y la enorme peña de la sierra de San Juan que le sirve de techo natural, San Juan de la Peña está vinculado a la leyenda del Grial(entre otras), se le considera la cuna del Reino de Aragón, forma parte del camino de Santiago aragonés y sus orígenes se remontan al castillo de Pano, destruido en 734.

Se cuenta que los eremitas ya frecuentaban la zona en los albores del año 900, y que fundaron una iglesia mozárabe dedicada a San Juan Bautista al abrigo de la roca y de los árboles, para protegerse de los musulmanes. En el primer tercio del siglo XI el rey Sancho el Mayor de Navarra lo refundó bajo el nombre de San Juan de la Peña y lo cedió a los monjes benedictinos. Buena parte de lo que podemos visitar hoy en día se remonta a esta época, hace más de mil años. Es espectacular ver el encaje de los edificios con la roca enorme que pende sobre la cabeza de todos…

La independencia del reino de Aragón supuso años de gran esplendor para el monasterio, que se convirtió en el predilecto de la monarquía aragonesa y en panteón de reyes. A partir de la segunda mitad del siglo XII entra en decadencia y sufre dos incendios devastadores en el siglo XV y XVII. El último, en 1675 duró tres días y precipitó la construcción del Monasterio Nuevo.

monasterio de san juan de la peña, aragón, huesca

Interior del Monasterio de San Juan de la Peña

VISITA AL MONASTERIO DE SAN JUAN DE LA PEÑA

La visita al monasterio empieza por la iglesia inferior prerrománica, subterránea, con pinturas murales y el origen del monasterio. Algo oscura, es un viaje a nuestros orígenes y consta de dos naves separadas por arcos, está acabada en ábsides rectangulares. A su lado está la Sala de los Concilios, de planta trapezoidal.

Subiendo las escaleras, se hace la luz. En la primera planta de San Juan de la Peña encontramos el horno de pan que usaban los monjes, detrás del que se oculta el panteón real, donde descansan varios monarcas del Reino de Aragón y que, en su exterior, está ricamente decorado con relieves de piedra

lápida funeraria San Juan de la peña monasterio

Detalle de una lápida funeraria en San Juan de la Peña

A su lado, en una estancia a la derecha hay un pequeño museo que explica cómo era la vida en el monasterio de San Juan de la Peña. Si seguimos el recorrido llegamos a la iglesia superior, románica y consagrada en 1094. Cubierta en parte por una bóveda de cañón y, en parte, por la roca, acaba en tres ábsides y se comunica con el Panteón de los Reyes, construido en 1770 por Carlos III en la antigua sacristía. Este espacio constrasta, por ostentoso, con la austeridad del resto del conjunto.

La verdadera joya de San Juan de la Peña es su magnífico claustro románico. Al aire libre y con la peña por único techo, posee uno de los mejores conjuntos de capiteles de toda Europa. Los más antiguos están decorados con temas de animales fantásticos, motivos geométricos y vegetales son de finales del siglo XI y su autor es desconocido. El segundo grupo de capiteles, realizados por el llamado Maestro de San Juan de la Peña en el último tercio del siglo XII, es aún más espectacular y refleja con gran dramatismo algunas de las escenas más conocidas de la Biblia: la Natividad, la Epifanía, la Última Cena, Caín y Abel, la expulsión de Adán y Eva del Paraíso…

claustro románico San Juan de la Peña monasterio

Claustro del monasterio de San Juan de la Peña

capiteles románicos San Juan de la Peña

Capiteles del claustro del monasterio de San Juan de la Peña

Alrededor del claustro encontramos en un extremo la preciosa capilla gótica de San Vitorián. Además de la capilla de San Voto y San Félix, en uno de los extremos, que recuerda a dos de los eremitas que habitaron el lugar antes de que el monasterio existiera.

capilla de san vitorián San Juan de la Peña, Huesca Aragón

Vistas desde la capilla de San Vitorián

Capilla de san vitorián San Juan de la Peña

Ornamentación vegetal y animal en la capilla de San Victorián en San Juan de la Peña

Al salir, fuimos hasta el Monasterio nuevo de San Juan de la Peña. De estilo barroco, el edificio se empezó a construir en 1676 en el espectacular Llano de San Indalecio, una pradera muy bonita que se asienta sobre la gran peña que cubre el edificio románico. El lugar fue abandonado en 1835 y recuerdo que la primera vez que fui estaba en ruinas… Afortunadamente, hace algunos años el Gobierno de Aragón lo rehabilitó. En la actualidad alberga el Centro de Interpretación del Reino de Aragón, el Centro de Interpretación del Monasterio de San Juan de la Peña y una Hospedería de 4 estrellas donde se come muy bien ;)

MOnasterio nuevo de san juan de la peña

Monasterio Nuevo de San Juan de la Peña

Llano de San Indalecio

Llano de San Indalecio

Paseamos un poco por la zona y volvimos a la carretera, no sin antes hacer una parada técnica para disfrutar de unas magníficas vistas del Pirineo Aragonés.

Vistas del pirineo aragonés desde san juan de la peña

Vistas del Pirineo Aragonés desde San Juan de la Peña

Y antes de volver a Loarre, paramos en el pueblo vecino de Santa Cruz de la Serós, que posee dos excepcionales ejemplares del Románico muy bien conservados: la pequeña iglesia de San Caprasio, con características del Románico Lombardo (s. XI) y la Iglesia de Santa María (s. X), que es lo único que queda del monasterio benedictino femenino más poderoso del Aragón Medieval. Vale la pena pasear por sus calles empedradas, admirar sus casas tradicionales y maravillarse con sus curiosas chimeneas coronadas con espantabrujas.

Iglesia de San Caprasio románico lombardo Santa Cruz de la Serós

Iglesia de San Caprasio

chimenea espantabrujas santa cruz de la serós

Chimeneas con espantabrujas en Santa Cruz de la Serós

Santa Cruz de la Serós

Detalle de una ventana en Santa Cruz de la Serós

Iglesia de Santa María en Santa Cruz de la Serós

Iglesia de Santa María en Santa Cruz de la Serós

Al atardecer, con los ojos llenos de paisajes, leyendas e historias, volví a Loarre contenta por haber vuelto a un lugar del que no me acordaba… Si estáis por la zona, ¡no os lo perdáis!

INFORMACIÓN PRÁCTICA

Precios

  • De 4,50€ a 12€ en función de las instalaciones que se visiten: Monasterio Viejo, Centro de Interpretación de San Juan de la Peña y el Centro de Interpretación del Reino de Aragón
  • Las entradas se compran en el Monasterio Nuevo, a poco más de un kilómetro del viejo. Aquí está también el parking, donde se tiene que dejar el coche y tomar un minibus (incluido en el precio) que te lleva hasta el Monasterio Viejo.

Horarios

  • Del 1 de noviembre al 28 de febrero: 10 – 14h (los sábados de 10 a 17h)
  • 1 de marzo – 31 de mayo / 1 de septiembre – 31 de octubre: 10 – 14h y 15.30 – 19h
  • 1 de junio – 31 de agosto: 10 – 14h y 15 – 20h

Cerrado el 25 de diciembre y el 1 de enero

¿CÓMO LLEGAR AL MONASTERIO DE SAN JUAN DE LA PEÑA?

  • En coche, el mejor acceso al monasterio es a través de la carretera N-240 (Jaca/Pamplona) hasta Santa Cruz de la Serós, de dónde sale la carretera de montaña (7 kms) que lleva hasta el conjunto monumental. 

Más información en la página web oficial del Monasterio de San Juan de la Peña.

Visita al Reino de los Mallos, una maravilla natural de Aragón

Tomando como base Loarre y su castillo, la zona de la Hoya de Huesca tiene muchas posibilidades para explorar si te gustan la naturaleza, la historia y la cultura. En el plano natural, este rincón tan especial de Aragón está dominado por unas formaciones geológicas de piedra conglomerada: los mallos.

Mallos de Riglos

Los mallos de Riglos vistos desde el río Gállego

Moldeados por la erosión a lo largo de milenios, estas moles de sólidas se alzan imponentes, como si fueran los guardianes de la tierra. Los pueblos, situados a sus pies, parecen diminutos y ayudan a dar forma a unos paisajes únicos y, sin dudas, muy especiales. Quizás por eso la zona es conocida por el singular nombre de “El reino de los mallos”, porque en el fondo estos gigantes de piedra dormidos puede que algún día despierten y reclamen sus dominios para volver a mojarse los pies en las aguas azul turquesa del río Gállego.

Mallos de Riglos

Los mallos de Riglos con el pueblo a sus pies

RIGLOS, capital del Reino de los Mallos

Situada al abrigo de estas enormes formaciones pétreas, la pequeña población de Riglos, fue en el siglo XI la capital del breve y aún más pequeño estado que se llamó “El Reino de los Mallos”. Según la historia (o la leyenda, no lo tengo muy claro) el rey Pedro I de Aragón regaló en 1097 como dote en el día de su boda a su segunda esposa, la reina Doña Berta. Lamentablemente, el reino desapareció pocos años más tarde, alrededor de 1110.
Llegando por carretera desde Ayerbe hay un mirador fantástico desde el que se puede disfrutar de las vistas del núcleo de Riglos con los mallos a su espalda. Cada uno de estos pilares de piedra tiene un nombre propio y, en conjunto, se han convertido en un paraíso para los amantes de la escalada (entre los que no estoy).  Eso sí, hay una ruta circular de varios quilómetros que permite conocer todos los mallos de Riglos y disfrutar de un paisaje muy desconocido que os recomiendo mucho. Todo el esfuerzo se ve recompensado.
Mallos de Riglos

Vista de los mallos de Riglos

Mallos de Riglos

Vista de los Mallos de Riglos

El pueblo de Riglos en sí, por comparación con los mallos, parece minúsculo. Es fácil sentirse muy muy pequeño mientras lo exploras y pese a su popularidad como lugar para la escalada, conserva el encanto de aquellos lugares en los que el tiempo parece haberse detenido. Además de los omnipresentes gigantes de piedra, en su núcleo destacan iglesia románica del siglo XI -que antaño fue la capilla del desaparecido monasterio de San Martín- y la iglesia parroquial de Nuestra Señora del Mallo. Esta última estaba cerrada cuando estuve y no pudimos ver sus dos tallas románicas de la Virgen del Mallo y la de Carcavilla.

Mallos de Riglos

Los Mallos de Riglos

Mallos de Riglos

Los mallos de Riglos vistos desde el pueblo

Las cimas y paredes de los mallos son el hogar de una importantísima colonia de buitres leonados y otras aves rapaces. Si os gusta la ornitología, no dejéis de pasaros por el Centro de Interpretación de Aves ARCAZ. Disfrutaréis como niños y podréis ver los nidos como si estuvierais allí mismo.

Los mallos de AGÜERO

Aunque algo menos espectaculares que los de Riglos, los mallos de Agüero no desmerecen a sus vecinos. Una vez más, las vistas desde la carretera son espectaculares.

Vista del pueblo de Agüero con sus mallos detrás

Vista del pueblo de Agüero con sus mallos detrás

Si tenéis tiempo, aprovechad para acercaros a la ermita de Santiago, una singular construcción románica del siglo XII en las afueras del pueblo que quedó inacabada pero que tiene unos capiteles preciosos en su portada. La iglesia de San Salvador vale la pena por sus pinturas románicas y por albergar, en la casa parroquial, el singular (y según algunas fuentes, el único) Museo del Órgano.

Turismo activo en la Hoya de Huesca

Además de por sus formaciones rocosas y por las múltiples rutas senderistas y de escalada que hay, la zona de la Hoya de Huesca es conocida por su gran oferta de deportes de aventura. El río Gállego, que la cruza parcialmente, es una gran fuente de diversión y ejercicio, además de un lugar increíblemente fotogénico.

Río Gállego, Huesca

Río Gállego, Huesca

Embalse del río Gállego

Embalse del río Gállego

Vistas desde Riglos

Vistas desde Riglos

¿Cómo llegar al Reino de los Mallos?

  • En coche, desde Huesca y cruzando Ayerbe, se llega tanto a Riglos como a Agüero por la carretera A-132 y por varias carreteras locales. Está muy bien señalizado, así que no hay pérdida :)

¿Os animáis a explorar la zona?

El castillo de Loarre, una joya del Románico aragonés

Decir que el castillo de Loarre está bien conservado sería quedarme corta. Situado en lo alto de un promontonio a las afueras del pueblo de su mismo nombre es la fortaleza románica mejor conservada de Europa. Hacía años que quería verlo y hace poco pude cumplir el sueño.

castillo de Loarre

De camino al castillo de Loarre

Se asciende por una carretera algo serpenteante y empinada y se ve en todo momento, aunque a veces el roquedal sobre el que está construido lo oculta parcialmente. Las vistas son espectaculares y es muy fácil entender porque el rey Sancho III de Navarra mandó construirlo en el siglo XI para usarlo como avanzadilla desde la que organizar la reconquista de la zona y los ataques a Bolea, la principal plaza musulmana. Cuando la frontera con los reinos moros se desplazó más al sur, en el siglo XII, el castillo de Loarre perdió su función de control de fronteras… Y en el siglo XV fue abandonado definitivamente y la población se instaló en el actual pueblo de Loarre, en el llano.

castillo de Loarre

Castillo de Loarre

castillo de loarre Huesca

Castillo de Loarre

Destaca lo espectacular de su construcción. Desde detrás se observa perfectamente cómo lo construyeron sobre un promontorio de roca caliza a más de mil metros de altura. El resto del recinto está protegido por una muralla de 170 metros de perímetro en la que se intercalan 9 torres semicirculares. Desde el parking para los coches hay que andar un poco, dejando atrás un pequeño bosque, hasta el punto de información y taquillas, desde donde las vistas del Castillo de Loarre y de la comarca de la Hoya de Huesca, que se domina a la perfección.

Castillo románico de Loarre Huesca

Entrada al castillo de Loarre, en Huesca

El acceso al castillo de Loarre se hace cruzando las murallas. Desde aquí, una rampa sube hasta la fortaleza, dejando a la izquierda la solitaria Torre del Vigía. Para después llegar a la puerta de entrada principal, decorada con profusión con esculturas de estilo románico. El lugar es un mirador ideal y un punto de control perfecto de toda la comarca. Y aún más si os encontráis un día tan claro como el que vivimos.

Castillo de Loarre, Huesca

Torre de vigía y muralla del castillo de Loarre, Huesca

Castillo de Loarre, Huesca

Vistas de la Hoya de Huesca desde el castillo de Loarre

Desde aquí, se sube por una escalera recta, encajada en un pasadizo. Es la única entrada y en caso de invasión debía de ser muy fácil de defender. A lado y lado, se abren dos pasos: a la izquierda hay el pequeño recinto que ocupaba el cuerpo de guardia; a la derecha la preciosa cripta de Santa Quiteria, pequeña, oscura, con una acústica perfecta y llena de misterios, como la del perro que hay tallado en uno de sus sillares de piedra. Desde aquí, hay una escalera muy estrecha y bastante oculta que comunica la cripta con el presbiterio de la iglesia, que está directamente encima.

castillo de loarre

Escalinata principal del castillo de Loarre

castillo de loarre

Perro grabado en la cripta del castillo de Loarre

Al final de la escalinata, a mano izquierda está la Iglesia Románica de San Pedro, de la que destacan su gran cúpula de sillería (de 25 metros de altura y bastante inusual para la época) y unos grandes ventanales y arcos ciegos de medio punto en el ábside con muchos detalles esculpidos con claras influencias del románico francés y de Jaca. A partir de aquí el pasillo se bifurca y da paso al conjunto de salas, pasadizos, escaleras y galerías de la fortaleza, que a veces parece un laberinto.

castillo de Loarre

Iglesia de San Pedro en el castillo de Loarre

CAstillo de Loarre románico en Huesca

Interior del castillo

Como todo buen castillo que se precie, tiene unas mazmorras inquietantes, restos de un monasterio, cisternas y una zona fuerte con varias torres y dependencias. Es precisamente en la parte superior del castillo, cuando la emoción ya me embargaba, donde están las construcciones más antiguas: una diminuta capilla, la torre del Homenaje -o de los Reyes, de 5 plantas y 22 metros de altura, que se comunica con el camino de ronda de la muralla- y la torre de la Reina. Desde el Mirador de la Reina las vistas de toda la Hoya de Huesca se despliegan ante nuestros ojos y se pierden en el horizonte.

castillo de Loarre

Zona superior del castillo de Loarre

vistas de la hoya de huesca

Vistas de la Hoya de Huesca desde el castillo de Loarre

Pasamos en el castillo de Loarre unas 2 horas muy completas y sólo nos fuimos cuando cerraron. El sol se empezaba a poner y teñía el paisaje de infinitas tonalidades de rojo, violeta y ocre, que se fundían en el cielo para dar paso a la noche. Esos colores fueron el colofón ideal para una jornada descubriendo una de las joyas del románico nacional.

Castillo románico de Loarre

Atardecer en el castillo de Loarre

El Reino de los Cielos

En 2005 el Castillo de Loarre fue el escenario del rodaje de la película de Ridley Scott El Reino de los Cielos. En el punto de información nos enseñaron un libro con fotos de la filmación y nos contaron que durante los meses que duró el rodaje, los vecinos hicieron de extras y se codearon con grandes como Liam Neeson, Jeremy Irons, Orlando Bloom o Eva Green. Y a mi que me hubiera encantado participar… ;)

castillo románico de Loarre

El Castillo de Loarre, dominando el paisaje al atardecer

Horarios del castillo de Loarre

  • Del 1 de noviembre al 28 de febrero: 11 – 17.30h
  • 1 de marzo – 15 de junio y del 16 de septiembre al 31 de octubre: 10 – 14h y 16 – 19h
  • 16 de junio – 15 de septiembre: 10 – 14h y 16 – 20h
El castillo cierra el 25 de diciembre y el 1 de enero; y el 24 y el 31 cierra a las 14h.

Precios de las entradas

  • Entrada Normal: 3,90€
  • Entrada reducida (estudiantes, grupos de + de 20 personas, jubilados): 3,30€
  • Infantil (6 – 16 años): 2,70€
  • Discapacitados y menores de 6 años: gratis

Se organizan visitas guiadas.

Es muy recomendable pedir la audioguía, porque permite hacerte una mejor idea de cómo era la vida en el castillo.

Información y reservas

¿Cómo llegar al castillo de Loarre?

  • Al castillo de Loarre se llega en coche desde Huesca, en dirección Ayerbe por la carretera A-1206. Está a unos 30 kms de la capital de la provincia, en un promontorio muy visible a las afueras del pueblo de su mismo nombre.