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Ruta en bicicleta para descubrir Lovaina en una tarde

Lovaina es una de esas ciudades pequeñas pero deliciosas que abundan en Flandes. Esencialmente llana, durante mi fin de semana en Flandes (Bélgica) con las Fashion Travel Bloggers pudimos recorrerla en bicicleta… y enamorarnos de cada uno de sus rincones. Esta ciudad coqueta llena de estudiantes es tan bonita que me quedé con ganas de más. ¿Quieres saber qué hicimos? Pues sigue leyendo y descubre mi ruta en bicicleta por Lovaina en una tarde.

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Ruta por la Barcelona Modernista en bici con WePlann

Que Barcelona es una ciudad amante de las bicicletas es algo indudable hoy en día. Quizás se podría mejorar el tema y hacerse más carriles bici, pero lo cierto es que cada día muchos barceloneses se desplazan a pedales sobre dos ruedas y que cada vez más turistas optan por este medio de transporte para descubrir la capital catalana. Yo, que hacía años que no me subía a una, pude disfrutar de Barcelona de una manera diferente hace algunos días gracias a una de las actividades que WePlann organiza y que gané la en la Blog Night Out de Aspasios Apartments.

Barcelona es una ciudad vibrante en la que es imposible aburrirse y de la que nunca me canso. Verla desde el mar hace algunas semanas fue una grandísima experiencia. Recorrer algunas de sus joyas modernistas menos conocidas sobre una bicicleta también lo es. Desde el principio hasta el final el tour en bicicleta por la Barcelona modernistacon WePlann fue un acierto (pese a que en mi caso eso de que ir en bici no se olvida nunca no sea cierto).

Bicicletas de Ride or Die

Bicicletas de Ride or Die

Quedamos al mediodía en la tienda de alquiler de bicicletas de Ride or Die en el barrio del Born de Barcelona. Desde allí nuestra guía, una experta en el legado que el Modernismo dejó en la ciudad, guió nuestros pedaleos por la cara menos conocida de la Barcelona modernista. Edificios que no conocía o de los que apenas había oído hablar. Monumentos art nouveau que pasan injustamente desaparecibidos y que deberían ser recuperados y protegidos.

Montados sobre unas bicicletas con un look algo retro y muy cómodas nos adentramos en el Parque de la Ciutadella. Este gran pulmón verde de Barcelona nace cuando la fortaleza militar del siglo XVIII cae en desuso y le debe su actual aspecto a la Exposición Universal de 1888. En su interior alberga los primeros edificios modernistas de Barcelona, los pocos pabellones que sobrevivieron a la muestra y que nos han llegado:

  • El restaurante, el “Castell dels Tres Dragons” de Lluis Domènech i Montaner, que hasta hace poco acogió al Museo de Zoología pero que después de su flamante traslado al moderno Museu Blau en el Forum está cerrado y no se puede visitar (big fail).
  • El Hibernáculo, una estructura magnífica de hierro y cristal de Josep Amargós que, “amargamente” también está cerrada pero que durante años amargó uno de los restaurantes con más encanto de Barcelona.
  • El Umbráculo, de Josep Fontserè, de madera y hierro, que alberga en su interior especies botánicas necesitadas de sombra. Lamentablemente, no siempre está abierto…
  • Museo Martorell de Geología, de Antoni Rovira i Trias, también cerrado y sin uso por el traslado de su colección al Museu Blau.
Ruta en bicicleta por la Barcelona Modernista con WePlann

Ruta en bicicleta por la Barcelona Modernista con WePlann

Castell dels Tres Dragons en el Parque de la Ciutadella de Barcelona

Castell dels Tres Dragons en el Parque de la Ciutadella de Barcelona

Hibernáculo del parque de la Ciudadela de Barcelona

Hibernáculo del parque de la Ciudadela de Barcelona

La herencia de Gaudítambién está presente en este parque. Siendo un joven estudiante de arquitectura echó una mano en el diseño de la fuente monumental… y quizás fue más allá. Pero tendréis que acercaros a descubrirlo por vosotros mismos. Seguimos pedaleando hacia el Paseo de San Juan, la gran avenida que daba entrada a la Exposición Universal. Antiguamente flanqueado a ambos lados por edificios modernistas, pocos han sobrevivido al paso del tiempo y el afán urbanístico del ayuntamiento y los promotores inmobiliarios. Aún así, todavía hoy podemos disfrutar del precioso Palacio de Justicia, levantado en 1908 por Josep Domènech y Estapà y Enric Sagnier. De la exposición han quedado las espectaculares farolas de forja de Pere Falqués, algunas esculturas y el Arco de Triunfo, que era la puerta de entrada al recinto ferial. Allí nuestra guía nos contó que por lo visto Gustave Eiffel ofreció construir su famosa torre Eiffel en Barcelona… pero al alcalde del momento le pareció un horror y declinó la oferta 🙁 No sé si es cierto o leyenda, pero sin lugar a dudas es una buena historia.

Palacio de Justicia de Barcelona

Palacio de Justicia de Barcelona

Farolas modernistas de Pere Falqués

Farolas modernistas de Pere Falqués

Arco de Triunfo de Barcelona

Arco de Triunfo de Barcelona

La ruta siguió por el Paseo de San Juan, levantando la vista en más de una ocasión para disfrutar de los edificios modernistas que la flanquean. En el barrio del Eixample, de nueva construcción a finales del XIX y principios del XX es donde se concentran la mayoría de los edificios modernistas. La burguesía del momento levantaba sus nuevas residencias y lo hacían adaptándose al gusto del momento (y compitiendo entre ellos). Aunque estaba cerrada, la Biblioteca Arús (la primera biblioteca pública de Barcelona) tiene una lucerna modernista preciosa que hace que valga la pena detenerse unos momentos. Vimos muchísimos lugares preciosos y que no salen en la mayoría de rutas modernistas pero me sorprendieron en especial los dos edificios que albergan dos de los museos de la Fundació Vila Casas. En el primero, me enamoré de los bustos modernistas de la propietaria del edificio hace más de 100 años, presidiendo la fachada de la Casa Antònia Puget(cuyos bajos habían sido un almacén de tejidos. A su lado, también muy bonita, la Casa Felip también vale la pena.

Edificio modernista en Barcelona

Edificio modernista en Barcelona

Casa Antònia Puget, sede de la Fundació Vila Casas

Casa Antònia Puget, sede de la Fundació Vila Casas

Modernismo en BarcelonaModernismo en Barcelona

Modernismo en Barcelona

Aunque, sin ninguna duda, el descubrimiento de esta ruta por la Barcelona modernista desconocida fue la Casa Calvet, una de las primeras obras de Gaudí. Se construyó entre 1898 y 1900 para un fabricante téxtil (Hijos de Pedro Mártir Calvet) y en ella ya se pueden empezar a ver algunos de los signos distintivos que harían a Gaudí universal. La planta baja y el sótano se destinaron al negocio y hoy en día son la sede de un restaurante homónimo en el que es posible comer o cenar en un entorno 100% modernista. En su fachada se pueden ver alusiones a la industria familiar como unas columnas que parecen bobinas de hijo, alegorías frutales, vegetales, animales y religiosas.  Si os acercáis, levantad el picaporte de hierro forjado con forma de cruz griega y veréis una chinche: es una alusión al mito de la fe aplastando al pecado, tan típico en la obra de nuestro arquitecto más universal. Aunque en la Casa Calvet vive gente (¡quién pudiera!) y no está abierta al público, siempre podéis echar un vistazo al restaurante.

Casa Calvet, Barcelona

Casa Calvet, Barcelona

Plano contrapicado de la fachada de la Casa Calvet de Gaudí

Plano contrapicado de la fachada de la Casa Calvet de Gaudí

Picaporte de Gaudí en la Casa Calvet

Picaporte de Gaudí en la Casa Calvet

Restaurante Casa Calvet

Restaurante Casa Calvet

Me dejo mucho en el tintero. Barcelona es la ciudad con mayor densidad de edificios modernistas del mundo y casi en cada manzana del Eixample hay varios edificios dignos de mención. Rutas como esta os pueden permitir descubrir el legado modernista de la ciudad más allá de los grandes iconos como la Sagrada Familia, la Casa Batlló o la Pedrera.

Este tour por la Barcelona Modernista en bicicleta se puede contratar por 22 € en la página web de WePlann. El horario y la ruta se pueden adaptar a vuestros gustos y necesidades. 

Qué ver en Breda, en una excursión de un día desde Barcelona

Después de la excursión matinal al Castillo de Montsoriu lo ideal es hacer una parada en el pueblecito de Breda para comer y conocer algunos de sus encantos. Mi vinculación con Breda va más allá de su entorno rural, su campanario románico y su excelente cerámica. Mi bisabuelo fue jefe de la estación de tren local los últimos años de su vida y mi padre, mis tíos y mis abuelos iban a menudo a verle. En la colección familiar de fotos antiguas hay muchas del precioso edificio del que no queda nada porque lo han sustituido por una impersonal construcción moderna… De pequeña, la familia mantuvo la tradición y visitábamos el pueblo con asiduidad.

Aunque no os acerquéis al castillo, deambular por sus calles antiguas y sus campos es suficiente estímulo para huir del bullicio. El lugar se hizo bastante conocido en Cataluña porque allí se rodó un culebrón bastante popular que yo me negué a ver: Ventdelplà. Ahora… ¿Qué hay que ver en Breda?

Monasterio de San Salvador de Breda

Monasterio de San Salvador de Breda

MONASTERIO DE SAN SALVADOR

El Monasterio de San Salvador de Breda es un antiguo recinto benedictino. Es un Monumento Histórico Artístico y como el castillo sus orígenes están estrechamente ligados a la casa de los Cabrera que lo construyeron para “salvar sus almas”. El edificio es del siglo XI y estuvo habitado hasta 1835, cuando los últimos ocho monjes lo abandonaron. De la construcción original se conserva poco, pero su espectacular campanar románico está en perfecto estado. Domina el pueblo desde sus 32 metros de altura y cinco plantas.

El claustro románico quedó parcialmente destruido en 1877 durante la última guerra carlina. Lo poco que se ha conservado evidencia lo importante que debió ser en su momento. Mientras, la antigua iglesia, de estilo gótico, funciona hoy en día como templo parroquial. Tristemente, las tumbas de los nobles fueron saqueadas en algún momento de la historia y poco queda 🙁

IGLESIA DE SANTA MARÍA

Levantada en el siglo XI, la iglesia de Santa Maria de Breda sufrió la desamortización del siglo XIX y desde entonces es la peculiar sede del Ayuntamiento del pueblo y de un museo. Está en pleno centro, justo detrás del monasterio. La iglesia románica original tenía una nave cubierta por una bóveda apuntada y un ábside semicircular. En su interior se conservan vestigios de pinturas murales medievales bastante interesantes. Por fuera, el ábside está decorado con un friso de arcos ciegos de estilo lombardo.

Museo Josep Aragay en Breda

Museo Josep Aragay en Breda

MUSEO JOSEP ARAGAY

El singular Museo Josep Aragay  ocupa parte de la antigua iglesia de Santa Maria y está dedicado a la figura del pintor, ceramista y teórico del arte Josep Aragay (Barcelona 1889 – Breda 1973). El lugar es muy interesante y permite ver en un entorno único el arte de un creador muy vinculado a la población. Sus piezas de cerámica, de todos los tamaños y formas son joyas. Sólo por verlas y por disfrutar del interior románico de la iglesia ya vale la pena la visita. Además, es gratis.

Postre de frutos del bosque, nubes y vino en la Fonda Montseny de Breda

Postre de frutos del bosque, nubes y vino en la Fonda Montseny de Breda

DÓNDE COMER EN BREDA

Después de mi “pequeño” percance, de perderme por el bosque y tener que andar 3 quilómetros más de subida para recuperar el coche después de visitar el castillo de Montsoriu, estaba famélica. En Breda hay una gran oferta gastronómica y me fue difícil escoger, pero finalmente me decanté por la Fonda Montseny. El restaurante ocupa uno de los edificios más antiguos de la población y tiene una carta para chuparse los dedos. Si me conocéis un poco, sabréis que los postres son mi debilidad y con las “Maduixetes del Bosc amb gelée de moscatell i núvols de fruita de la Passió” mis sentidos sufrieron un shock. Creo que esa combinación deliciosa de frutas del bosque con “gelée” de moscatel y nubes de fruta de la pasión es lo mejor que he catado en la vida. Una explosión de sabor en la que lo dulce y lo ácido se mezclan con maestría que tengo ganas de repetir. Mmm…