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Rodemack, la Carcassone de la Lorena

En el norte de Francia, a 20 kilómetros de Alemania y 6 de Luxemburgo, se esconde “la pequeña Carcassonne de la Lorena”. La villa de Rodemack, completamente fortificada, es un diamante en bruto y uno de esos lugares de los que es fácil enamorarse a primera vista. Lejos de las masificaciones de su vecina del sur, este pueblecito tranquilo en el que viven unas 900 personas parece congelado en el tiempo. Situado en la región del “País de las Tres Fronteras”, lo visité en el mes de marzo, justo después de redescubrir el Castillo de Malbrouck y el de los Duques de Lorena. Hacía un frío gélido y mis expectativas eran bajas… pero fue llegar allí y ¡voilà! Es tan fácil entender porqué la villa medieval es uno de los 157 pueblos de la lista de “Les Plus beaux villages de France (los pueblos más bonitos de Francia)

Puerta de Sierck, Rodemack

Puerta de Sierck, Rodemack

HISTORIA DE RODEMACK

Rodemack está rodeada por una muralla de 700 metros y ha sabido conservar su encanto medieval, su patrimonio y sus peculiaridades a lo largo de muchos siglos de historia, que se remonta a los tiempos de los romanos. Aún así, la primera noticia que tenemos de la villa es del siglo IX, cuando pasa a depender de la Abadía de Fulda, en Alemania. Aunque poco tiempo después es cedida al abad d’Echternach, en Luxemburgo, haciendo honor a su ubicación fronteriza. El primer castillo feudal se construye en 1190 y bajo dominio luxemburgués Rodemack florece y se enriquece.

A lo largo de casi un milenio el lugar ha visto pasar guerras, soldados y conflictos varios pero al estar habitado bastante tiempo ha sabido resistir los embates del tiempo con elegancia. En 1869 pasa a manos del Barón Charles de Gargan quien, junto a sus descendientes, llevó a cabo algunas restauraciones y mejoras. En 2004 finalmente la familia cede las tierras y el castillo a la Communauté de Communes de Cattenom et Environs, que pone en marcha muchos más trabajos para mejorar y poner en valor esta joya medieval.

Murallas de Rodemack

Murallas de Rodemack

Interior de la puerta de Sierck, en Rodemack

Interior de la puerta de Sierck, en Rodemack

QUÉ VER EN RODEMACK

Puerta de Sierck

La Puerta de Sierck es la principal entrada a Rodemack y data del siglo XIII-XIV, cuando los habitantes de la villa la construyeron (junto con las murallas) después de conseguir una cierta independencia. Su objetivo era proteger a los vecinos y sus bienes. Había alguna otra puerta más, pero se ha perdido… El arco que une las dos torres fue destruido el 11 de noviembre de 1944 por las tropas americanas que liberaron el pueblo de la ocupación nazi para permitir el paso de los tanques. Afortunadamente, en 1989 se reconstruyó y hoy cruzarla es viajar en el tiempo y disfrutar de un lugar tan bonito como Carcassonne pero muchísimo más tranquilo. Al pasar por debajo, buscad la estatuilla de San Roque.

A partir de aquí lo mejor que podéis hacer es dejaros llevar y disfrutar de Rodemack con la calma que merece.

Destilería comunal en Rodemack

Destilería comunal en Rodemack

Muralla y jardín medieval en Rodemack

Muralla y jardín medieval en Rodemack

Jardín medieval

Siguiendo el trazado de la muralla y de un riachuelo llegamos al Jardín Medieval, una réplica de los jardines de estilo geométrico que se plantaban en la Edad Media. Aunque en marzo estaba bastante seco, en primavera y verano luce precioso. Su finalidad es básicamente utilitaria y tiene 4 espacios: plantas medicinales, especies y condimentos gastronómicos, legumbres y verduras, y flores y plantas ornamentales.

Lavadero

El lavadero público estuvo en uso hasta los años 60 del siglo XX y lo alimentan las fuentes naturales que emergen a los pies del castillo. A su entrada hay una cruz de calvario o “Bildstock” de estilo gótico flamígero del siglo XV o XVI.

Lavadero de Rodemack

Lavadero de Rodemack

Ciudadela de Rodemack

Ciudadela de Rodemack

La Ciudadela de Rodemack

Parcialmente en obras, la Ciudadela de Rodemack ha vivido transformaciones y asaltos a lo largo del tiempo. Aunque nos ha llegado poco de lo que eran originalmente, las torres de la entrada son espectaculares. En su interior sobreviven el pozo, el polvorín y el Pabellón de los Oficiales, el castillo, construido sobre las ruinas del antiguo castillo feudal, dentro del patio de armas. Es un Monumento Histórico y fue la residencia de la familia De Gargan. Sus túneles valen muchísimo la pena. No os los perdáis!

La Maison des Baillis

Construido en el siglo XVI por los representantes de los señores feudales en Rodemack, este “pequeño castillo” era su residencia. El nombre de “baillis” es cómo se llamaba a esta figura de control público y administrativo.

La Oficina de Correos

Una maravilla de edificio de principios del siglo XX. Seguramente una de las oficinas de correos más bonitas que he visto. ¡Toda charme!

Oficina de correos de Rodemack

Oficina de correos de Rodemack

Murallas de Rodemack

Murallas de Rodemack

Rodemack también tiene dos iglesias bastante monas:

En definitiva, es un pueblo pequeño que se puede visitar tranquilamente en medio día. A no ser que os acerquéis a finales de junio a disfrutar de su Fiesta Medieval, que transforma Rodemack y lo devuelve al tiempo de los caballeros y las damas. Es tan espectacular y me han hablado tan bien de ella que algún año intentaré acercarme a disfrutar de las justas, los bailes medievales y la gastronomía de nuestros antepasados.

Pese a la mala fama del inglés que se habla en Francia, quizás porque Rodemack está en terreno fronterizo si lleváis una lista de frases útiles en inglés (o en francés o alemán) conseguiréis entenderos con los lugareños y disfrutar de una experiencia muy local.

CÓMO LLEGAR A RODEMACK

  • En coche: está a 6 kms de Luxemburgo, 20 de Alemania y a 17 kilómetros de Thionville, la capital francesa más cercana. 

¿Dónde he estado en 2012?

En pocas horas se acaba este año. El funesto 2012 en el que el mundo tenía que acabarse llega a su fin y aunque no soy muy dada a mirar atrás, me ha parecido apropiado hacer memoria y recordar los lugares en los que he estado, lo que he visto y lo que he vivido.

No ha sido un año de grandes viajes, pero sí de muchas escapadas, de rutas senderistas y de una vuelta a las raíces. Y me hace muy feliz acordarme de todos los buenos momentos vividos en la carretera, en aviones, en la montaña o en el extranjero. Así que allá vamos.

Enero

Huesca

Empecé el año con una escapada a la comarca de la Litera, en Huesca. Fue una oferta de última hora y todo un descubrimiento. Un fin de semana descubriendo el castillo de Monzón, catando quesos y vinos y explorando los preciosos pueblos de Fonz y Azanuy fue la manera perfecta de empezar el año viajero. La combinación perfecta de relax, historia, gastronomía y naturaleza. ¿Qué más se puede pedir?

Castillo de Monzón

Castillo de Monzón

Carcassonne

Una semana después de volver de Huesca, me fui con mis amigas defin de semana de chicas a Carcassonne. Además de explorar la ciudad (pasando mucho frío) y su impresionante ciudadela medieval, catamos en un chateau unos de los vinos más ricos que he probadoy descubrimos los encantos de la preciosa Lagrasse.

Ciudadela de Carcassonne

Ciudadela de Carcassonne

Abril: Núria y Queralbs

En plena Semana Santa fui con unos amigos a un apartamento en Queralbs, en los Pirineos catalanes. Además de hacer varias rutas a pie que tengo pendiente contaros, disfrutamos del Valle de Núria completamente nevado y con el lago helado… Quería volver al pueblo a pie, pero hacía tanto frío que tuve que desistir. Así que ya tengo excusa para volver :)

Valle de Núria nevado

Valle de Núria nevado

Mayo: Berlín

Gracias a un concurso gané un vuelo a donde quisiera… y acabé pasando un fin de semana fabuloso (aunque algo frío para ser mayo) en Berlín. Dos días para explorar el pasado de la capital alemana y para descubrir su cara más alternativa.  Eso sí, me di cuenta de que Berlín tiene tanto por ver y por ofrecer que sólo dos días no son suficientes. Tocará volver, y pronto.

Control de pasaportes en el muro de Berlín

Control de pasaportes en el muro de Berlín

Junio: Ibiza

Por motivos profesionales, a principios del verano tuve que ir varias veces a Ibiza. Aunque normalmente no tenía tiempo para hacer turismo, me dio tiempo a callejear por las calles empedradas y medievales de Dalt Vila y a soñar en la zona de las Salinas… Suficiente como para darme cuenta de que la Ibiza fiestera no es lo mío, pero sus playas y pueblos sí.

Callejuelas en Dalt Vila, Ibiza

Callejuelas en Dalt Vila, Ibiza

Julio: Viena

Después de varios años visitando Viena en Navidad para disfrutar de sus mercados de Navidad, este año fui por primera vez en verano. Aunque esperaba buen tiempo y poder bañarme en el Danubio, coincidí con una ola de frío. En lugar de frustrarme, aproveché para descubrir la Viena que sale en la película “Antes del Amanecer”, una de mis preferidas, para pasear por Naschmarkt, tomar muchos cafés y disfrutar de la ciudad como si viviera allí. El reto de bañarme sigue en pie… y no soy de las que se dan por vencidas, así que volveré.

Noria del Prater, Viena

Noria del Prater, Viena

Agosto

Cadiz

Por temas presupuestarios y sentimentales, este verano volví a la tierra de mi madre y de mis vacaciones cuando era pequeña. Además de visitar a la familia, que vive en la bahía de Algeciras, mi hermana y yo aprovechamos para visitar los pueblos blancos, redescubrir la tacita de plata, tapear en Tarifa, decepcionarnos con Tánger y bañarnos en algunas de las mejores playas que tiene el país (y el mundo). Fue una gran experiencia y no descarto repetirla más a menudo, porque me dejé muchos pueblos y playas en el tintero.

Playa en Barbate

Playa en Barbate

Roma

El último fin de semana de agosto (y primero de septiembre) pude cumplir uno de mis sueños: visitar Roma. Me acompañó Isabella, mi amiga de Viena y aunque sólo estuvimos 48 horas tuvimos tiempo de ver lo esencial y quedarnos con ganas de volver. Después de pisar el Coliseo y empaparnos de historia y arte el primer día, el segundo lo dedicamos al Vaticano. Fue el viaje del timo del helado y de la comida deliciosa

Río Tíber, Roma

Río Tíber, Roma

Huesca: Loarre, el Reino de los Mallos y San Juan de la Peña

A la semana de volver a Roma, aproveché una oferta de hotel en Loarre para ver su castillo, que hacía años que me llamaba la atención. Y, ya de paso, exploré la zona. El “Reino de los Mallos” es precioso, el turquesa del río Gállego una maravilla y el románico de San Juan de la Peña uno de los más espectaculares que he visto. La zona de la Hoya de Huesca tiene muchísimo por ver y el turismo rural es ideal para eso.

Castillo de Loarre, Huesca

Castillo de Loarre, Huesca

Octubre: Blogtrip a Albacete

Aunque tengo amigos en Albacete, nunca antes había estado. La oportunidad llegó de la mano de mi primer blogtrip, la #ABexperience. Con una compañía inmejorable, pudimos descubrir lo mucho que tiene por ofrecer una de las provincias menos explotadas turísticamente de España. Albacete vale la pena, y no sólo por sus ricas tapas o por el Museo de la Cuchillería, sino por una naturaleza privilegiada y escenarios de película a los que quiero volver para disfrutarlos con más calma.

#ABExperience en Ayna, la Suiza Manchega

#ABExperience en Ayna, la Suiza Manchega

Noviembre: Escocia

Aprovechando que una de mis mejores amigas organizaba un Ceilidh por su cumpleaños, me tomé 4 días para volver a mi lugar preferido en el mundo. Días de reencuentros con mis ex compañeras de piso, de mercados de Navidad, de excursiones, de rutas por valles poco conocidos, de visitar nuevos castillos y de fotografiar puentes y templos góticos, de probar nuevas comidas… Pero, sobre todo, días muy felices en los que mis amigas me recordaron que da igual que no nos veamos cada día porque sabemos que nos tenemos. En 2013 volveré, como cada año ;)

Castillo Campbell, Escocia

Castillo Campbell, Escocia

Diciembre: Viena

Dos veces en un año… pero no podía faltar a mi cita navideña con Viena. Esta vez nos centramos en curiosear los mercados de Navidad que hay en cada rincón con más calma, en saborear los cafés con más calma, recrearnos con las obras de Klimt… y en explorar por primera vez Viena bajo el manto de nieve que cubría todas las calles. Creo que no he pasado más frío en la vida, pero fue precioso!

Palacio del Belvedere bajo la nieve

Palacio del Belvedere bajo la nieve

Además, 2012 ha sido un año de muchas rutas de senderismo (una al mes, como mínimo), de descubrir rincones que tenía al lado de casa y que apenas conocía… He visitado varias zonas de Osona (el Santuario de Cabrera, el poblado íbero de Roda de Ter, el santuario de Sant Feliu, el Mercado Medieval de Vic…), seguido los pasos de Gaudí en la colonia Güell, probado los mejores bocadillos de Barcelona en Sagàs, descubierto el patrimonio natural y cultural de la Serralada Litoral, probado las nuevas camas de los hoteles Ibis y mucho más. Y quizás ese sea el mayor descubrimiento: aprender a disfrutar de aquellos lugares que están cerca y que no deberíamos pasar por alto. Porque para viajar no hace falta cruzar el planeta, sino disfrutar de cada nueva experiencia.

Santuari de Cabrera, Osona

Santuari de Cabrera, Osona

¿Qué le pido al 2013?

Pues además de salud para todos, estabilidad laboral para poder seguir cumpliendo sueños viajeros… Puestos a desear:

  • Aprender a manejar un trineo tirado por huskys (el lugar me da igual)
  • Una escapada a Bélgica o Amsterdam con mis amigas
  • Volver a Praga a ver a uno de mis mejores amigos.
  • Brasil o Argentina en verano
  • Volver a Londres
  • Visitar de una vez por todas a mis amigas que viven en varios lugares de Alemania (Freiburg, Frankfurt, Munich)
  • Ir a ver a mis amigos del País Vasco, Cantabria y Asturias (sería ideal una ruta en coche)
  • Australia y Nueva Zelanda, please… Si no este año, ¡de 2014 no pasa!
  • Volar a Copenhague con Isabella, mi amiga de Viena
  • Relajarme varios días en Formentera
  • Descubrir el sureste asiático y, en concreto, Camboya y Vietnam.
  • y mucho más… aunque todo se andará, porque me da que tendré que improvisar mucho ;)

Y vosotros, ¿qué le pedís al año que viene?

Lagrasse, un pueblo de cuento al lado de Carcassonne

Después de un día y dos noches estupendas en Carcassonne, el fin de semana de chicas llega a su fin. El domingo tocaba volver a casa… pero como no teníamos prisa y tampoco nos apetecía demasiado retomar la rutina decidimos dar un pequeño rodeo y explorar la campiña francesa del Languedoc. Una buena amiga y mejor blogger, Roser Goula, me recomendó pasar por “un des plus beaux villages de France”Ella había estado allí en una época algo más cálida que enero… pero el reclamo de su abadía románicasu casco histórico medieval y su buena reputación eran motivos más que suficientes para ir. 

Escudo de Lagrasse

Escudo de Lagrasse

Desde Carcassonne hasta Lagrasse el paisaje es una sucesión de valles y viñedos precioso. A pesar del frío que hacía, disfrutamos muchísimo de la experiencia de descubrir esta pequeña población cruzada por el río Orbieu y cuyos orígenes se remontan a la construcción de la abadía benedictina en el siglo VII y a una carta del mítico Carlomagno. Aunque he visto pueblos más bonitos, debo reconocer que hace honor a su nombre, que todo es monísimo y precioso… y que pasar unas horas allí fue una gran decisión.

Pueblo medieval de Lagrasse

Calle medieval de Lagrasse

Rincón de Lagrasse

Rincón de Lagrasse

Era todo tan mono que, obviamente, lo primero que hicimos fue dar una vuelta, callejear y explorar el casco histórico de Lagrasse. 

Plano de Lagrasse

Plano de Lagrasse

Nuestros pasos nos llevaron a l’église Saint Michel (s. XIV), aunque estaba cerrada igual que la oficina de turismo, a varias mansiones medievales, a una plaza porticada que me recordó a la Porxada de Granollersla Tour de Plaisance (s. XIV – XV). 

Plaza porticada de Lagrasse

Plaza porticada de Lagrasse

Tour de Plaisance, Lagrasse

Tour de Plaisance, Lagrasse

Cruzamos el maravilloso Pont Vieux de 1303…

Lagrasse y el Pont Vieux

Lagrasse y el Pont Vieux

… y llegamos a la famosa Abadía de Sainte Marie, para darnos de bruces con la cruda realidad de que estaba cerrada. Nuestro gozo en un pozo y un motivo más que suficiente para volver ;)

Abadía de Sainte Marie de Lagrasse

Abadía de Sainte Marie de Lagrasse

ABADÍA DE SAINTE MARIE DE LAGRASSE

Horarios de apertura (2012):

- De enero a marzo y de noviembre a diciembre: 10 – 12.30h 14 – 17h

- Abril, mayo, junio y octubre: 10 – 12.30h 14 – 18h

- Julio, agosto y septiembre: 10 – 19h

Tarifas

- Adultos: 4 €

- Niños (de 6 a 15 años): 1 €

- Grupos (mínimo 15 personas): 2.50 €

Abadía de Lagrasse

Abadía de Lagrasse

Un rato más tarde, con todo el dolor por no haber podido descubrir una de las joyas del románico francés, volvimos al coche y nos despedimos de Lagrasse… hasta la próxima, porque volveremos seguro, aunque sólo sea para bañarnos en verano en las cristalinas aguas del río Orbieu :)

Río Orbieu a su paso por Lagrasse

Río Orbieu a su paso por Lagrasse

De cata de vinos en un castillo de Carcassonne

El finde de chicas tuvo uno de sus momentos álgidos con una deliciosa cata de vinos en un château a 5 minutos a las afueras de CarcassonneEl Château Auzias, dentro del término municipal de Pennautier, es una agradable sorpresa escondida entre viñedos y elaboran unos caldos deliciosos que no tienen nada que envidiarle a los mejores vinos que uno pueda imaginar.

Entrada al Château Auzias, Carcassonne

Entrada al Château Auzias, Carcassonne

Era una tarde gris y amenazaba lluvia. La opción de pasar un rato catando diferentes tipos de vino y descubriendo cómo los galos se toman el arte de convertir la uva en un delicado néctar nos apetecía. Y la experiencia no solo satisfizo todas nuestras expectativas, sino que las superó.

UN POCO DE HISTORIA

La historia de este viñedo de Cabardès se remonta al siglo V aC. Desde entonces se sabe de la existencia de vides y uvas en la zona, que han sobrevivido a los avatares de la historia y el tiempo con la misma fuerza con que las plantas clavan sus raíces en la tierra y se empeñan en perdurar, para fortuna de los aficionados al buen vino, por supuesto. La casa, el château, el Domaine Auzias está documentada des de principios del siglo XII, aunque varios documentos históricos hablan de una villa gala en el mismo lugar.

Vista del patio del Château Auzias

Vista del patio del Château Auzias

Un poco vetusta y con un encanto rústico que únicamente los franceses pueden convertir en chic, el château pasó por las manos de varias familias hasta que en 1872 Léon y Emile Auzias se hicieron cargo del negocio, crearon la marca e impulsaron la producción y la distribución de un vino de producción familiar de una gran calidad. Hasta hoy, cuando Nathalie y Dominique Auzias (y sus cuatro hijos) se encargan del negocio con cariño y cuidado.

Château Auzias

Puerta con el escudo de los Auzias en el Château Auzias

LA CATA

La cata de vinos que hicimos fue totalmente gratis. Una trabajadora de las bodegas nos llevó primero al almacén donde están las cubas y donde se realiza todo el proceso de transformación de la uva en vino tinto, rosado y blanco. Nos explicó con todo detalle porqué hacer un buen vino es todo un arte y cómo es de importante la tierra.

Bodega del Château Auzias

Bodega del Château Auzias

Una cuba de vino en las bodegas del Château Auzias

Una cuba de vino en las bodegas del Château Auzias

Acto seguido llegó la mejor parte. Catamos una grandíiiiisima selección de los vinos que se producen en el château, y nos soprendieron por su gran calidad. He estado en catas de vinos en las que me gustaba 1 o, a lo sumo, 2… pues bien, en Carcassonne me gustaron todos! Algunos por su cuerpo, otros por su delicadeza… al final salí de la bodega con varias botellas (una de tinto, otra de rosado y otra de blanco) para disfrutar en casa. Además de ser deliciosos, tienen unas etiquetas vintage preciosas que han perdurado y le dan un valor añadido muy mono.

Vinos del Château Auzias

Vinos del Château Auzias

Como al salir el tiempo nos dio una tregua, nos paseamos un buen rato entre los viñedos. Libres de su carga (la visita fue en enero, y la vendimia ya se había producido), las vides huérfanas verdeaban y se extendían hacia el horizonte, en un paisaje espectacular justo al lado de Carcassonne. Verdaderamente, si pasáis por la zona y os gustan los buenos vinos, no dejéis de pasar por el Château Auzias. No os arrepentiréis ;)

Viñedos del Château Auzias

Viñedos del Château Auzias

Château Auzias

Verja de salida del Château Auzias

 

La magia de Carcassonne de noche

Carcassonne es una ciudad para disfrutarla de día y de noche. Aunque su vida nocturna es más bien escasa (estuvimos una hora buscando algún sitio donde celebrar el cumpleaños de una de nosotras, no encontramos nada… y los locales no nos supieron indicar), deambular por las callejuelas y murallas teñidas de amarillo de la ciudadela es un pequeño placer. El ascenso es rápido y fácil… sólo hay que seguir nuestros pasos en dirección al “castillo” que domina la zona.

La cité de Carcassonne iluminada por la noche

La cité de Carcassonne iluminada por la noche

De camino a la Cité de Carcassonne

De camino a la Cité de Carcassonne

El paseo por callejuelas tenuemente iluminadas y la soledad de una fría noche de enero ciertamente le dieron el toque especial a nuestra escapada nocturna. No había nadie y en momentos sentíamos que la ciudad estaba desierta… Al final de la subida nos esperaba, en exclusiva para nosotras, uno de los conjuntos monumentales más impresionantes que he pisado.

La cité de Carcassonne iluminada por la noche

La cité de Carcassonne iluminada por la noche

Las murallas de Carcassonne por la noche

Las murallas de Carcassonne por la noche

Nos tomamos nuestro tiempo para desandar los pasos que habíamos andado por la mañana, para recorrer los mismos paisajes y ver la ciudad bajo una luz diferente. Realmente, fue una noche para recordar toda la vida… Era tan fácil sentirse en plena Edad Media (lástima de las farolas y los focos). Vale muchísimo la pena!

Mural pseudo-gótico de vuelta a Carcassonne

Mural pseudo-gótico de vuelta a Carcassonne

Ya de vuelta al coche, bajando hacia la parte nueva de la ciudad, pasamos junto a unos murales que decoraban toda una pared con ilustraciones de batallas pintadas al estilo gótico. Pasado el río, el puente viejo nos obsequió con otra bella estampa de la ciudadela, de la que nos despedimos para continuar la escapada de chicas en otra parte ;)

Carcassonne de noche

Carcassonne de noche