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Un fin de semana con encanto en Mas Can Batlle de la Garrotxa

A tan sólo 10 minutos de Santa Pau, en pleno corazón de la zona volcánica de la Garrotxa, está el Mas Can Batlle, la casa rural con más encanto en la que me he alojado y que es como un soplo de aire fresco tanto si quieres huir del estrés diario y relajarte en un entorno natural como si lo que necesitas es un fin de semana romántico.

Cartel de entrada al Mas Can Batlle

Cartel de entrada al Mas Can Batlle

El Mas Can Batlle, con sus suites rurales, es el proyecto de Albert y Cristina. Llegaron a esta imponente casa solariega de más de mil años de historia en 2004 y desde entonces han trabajado duro y con ilusión por devolver la gloria a una finca que había estado abandonada muchos años. A base de esfuerzo y dedicación, en 2011 consiguieron poner en marcha una casa rural preciosa en la que se han cuidado todos los detalles con sumo mimo. Cristina y Albert han respetado la estructura de la construcción y, a la vez, han creado un remanso de paz que fusiona la tradición del diseño handmade con todas las comodidades de la modernidad. Y todo esto en medio del bosque y con vistas a las colinas suaves de la Garrotxa.

Naturaleza en Mas Can Batlle

Naturaleza en Mas Can Batlle

Detalles del Mas Can Batlle

Detalles del Mas Can Batlle

La masía dispone en la actualidad de cinco suites espaciosas, exclusivas y decoradas con mucho gusto en las que destaca su encanto rústico. Todas son diferentes y están decoradas de una forma única, con muebles antiguos restaurados y dando un nuevo uso a cada una de las dependencias de este edificio milenario. Se han aprovechado muchos elementos originales como un horno de la cocina reconvertido en chimenea o las enormes bañeras antiguas. O el cabezal de la cama de la suite 70, en la que me alojé, hecho con maderas encontradas en la casa de más de 300 años.

Suite 70 del Mas Can Batlle

Suite 70 del Mas Can Batlle

Vistas desde la terraza del Mas Can Batlle

Vistas desde la terraza del Mas Can Batlle

Todas las habitaciones del Mas Can Batlle tienen acceso a una terraza privada que domina el paisaje, luz natural y amplios ventanales que hacen que te sientas como en casa.  Hay muchos espacios comunes y diáfanos como un antiguo oratorio que se ha conservado tal y como Albert y Cristina lo encontraron. O la vieja cocina con horno de leña que parece un pequeño museo de la vida a finales del siglo XIX.

En la planta baja, acaban de remodelar los arcos centrales para convertirlos en una sala de lectura muy diáfana con vistas a la piscina y a las montañas. Así, relajarse y desconectar es facilísimo.

Espacio de relax en Mas Can Batlle

Espacio de relax

El Mas Can Batlle visto desde la piscina

Vistas de la masía desde la piscina

El lugar es ideal para dejar pasar el tiempo y hacer excursiones. Dentro de la finca hay una cascada espectacular que ha salido en varias películas y series (a sólo 300 metros de la casa, en medio del bosque). Desde allí sale el antiguo camino medieval que comunicaba la masía con el pueblo de Santa Pau. El recorrido es precioso y se adentra en el bosque, bajo el manto verde de los árboles y sobre los cantos rodados…

Cascada del Mas Can Batlle

Cascada del Mas Can Batlle

Antiguo camino a Santa Pau

Camino antiguo a Santa Pau

Y si por todo esto fuera poco, en el amplio comedor y cocina del Mas Can Batlle sirven unos desayunos riquísimos con productos locales. El zumo de naranja es espectacular, y las mermeladas caseras toda una tentación… Por no hablar de los quesos y embutidos…

Bajo petición, también sirven cenas en las que dan un giro a la gastronomía tradicional de la Garrotxa y que harían las delicias de los más sibaritas. Un consejo: después del postre, probad la ratafía, un licor típico y muy digestivo.

Desayuno en Mas Can Batlle

Desayuno a base de productos locales de la Garrotxa

Cena en mas can batlle, trinxat de la cerdanya

Primer plato de la cena: Trinxat

Butifarra con fesols de Santa Pau en Mas can Batlle, la garrotxa

Butifarra con fesols (alubias) de Santa Pau

Ratafía en Mas Can Batlle, la garrotxa

Una copita de ratafía para digerir mejor la cena

El Mas Can Batlle es perfecto para disfrutar tanto del entorno y la tranquilidad de la casa como para explorar la zona volcánica de la Garrotxa. Os dejará tan buen sabor de boca que querréis volver ;)

INFORMACIÓN PRÁCTICA

¿CÓMO LLEGAR AL MAS CAN BATLLE?

  • En coche: Crta. Gi-524, km 12,7 (17811) Santa Pau (Girona)
  • Datos GPS: 42.155299 , 2.607461

Tres días en Albacete: turismo rural y ruta de la película Amanece que no es poco

El segundo día de la #ABexperience en Albacete amaneció lluvioso, encapotado y gris, pero después de cargar las pilas en el delicioso buffet de desayuno del hotel Sercotel Los Llanos nos pusimos en marcha. Empezaba una larga jornada que nos enseñaría lo mejor de la Sierra del Segura y pondría fin al mito de la Albacete llana. 

Niebla sobre Ayna, la Suiza Manchega

Niebla sobre Ayna, la Suiza Manchega

Conocida por su paisaje montañoso como la Suiza Manchega, la población de Ayna tiene muchos encantos (que os contaré en otro post con más detalle)… Aunque cuando llegamos una densa niebla la cubría, desde el Mirador del Diablo pudimos ver cómo las nubes se iban deshaciendo lentamente y nos dejaban ver lo bonito del paisaje. 

Vista de Ayna, la Suiza Manchega

Vista de Ayna, la Suiza Manchega

Enclavada en la Sierra del Segura, en el estrecho cañón del río Mundo, Ayna es conocida por sus Picarzos (una formación rocosa singular) y por ser el escenario de la película de culto de José Luis CuerdaAmanece que no es poco“. Su humor absurdo y surrealista, situaciones curiosas de todo tipo y personajes de lo más pintoresco situaron al pueblo en el mapa del cine español. Y también han contribuido a su promoción turística. Nada más llegar, mientras nos caían varias gotas de agua y desvirtualizábamos a la bloguera Lola Picazo, aprovechamos para hacernos unas fotos con el mítico sidecar con el que Antonio Resines llega al pueblo.

#ABExperience en Ayna, la Suiza Manchega

#ABExperience en Ayna, la Suiza Manchega

Paseamos, disfrutamos con sus calles empinadas y blancas, con los restos del castillo de la Yedra y con los ricos suspiros que Pascual, nuestro guía quiso que probáramos. De textura aérea y dulce, son una tentación por la que suspirar :)

Suspiros, dulces típicos de Albacete

Suspiros, dulces típicos de Albacete

Después de llenar la panza y de ver varias de las localizaciones de “Amanece que no es poco” en el núcleo urbano, entramos en el Museo dedicado a la película, uno de los puntos álgidos de la Ruta Amanece

Museo de la película

Museo de la película “Amanece que no es poco”, Ayna

Situado en una preciosa ermita con un techo artesonado espectacular, el museo es un homenaje a la película, que tiene unos fans muy devotos, los amanecistas. Y, curiosamente, en el grupo teníamos a uno, Sele de El Rincón de Seleque nos deleitó con el insigne monólogo de la calabaza. 

Sele haciendo el monólogo de la calabaza en Ayna, Albacete

Sele haciendo el monólogo de la calabaza en Ayna, Albacete

Mientras que otros como Avistu de Viajablog optaron por plantarse en el semillero de hombres. 

 

#ABExperience en el semillero de hombres de la Ruta Amanece que no es poco

#ABExperience en el semillero de hombres de la Ruta Amanece que no es poco

La ruta continua paralela al río Mundo, hasta la Cascada del Arroyo de la Toba… pero eso lo dejamos para otro día y otro post!

Antes del mediodía, con algo de pena dejamos Ayna y fuimos hasta Riopar, desde dónde descubrimos el nacimiento del río Mundo

De camino al nacimiento del río Mundo, Riopar (Albacete)

De camino al nacimiento del río Mundo, Riopar (Albacete)

Las lluvias escasas del verano no deslucían para nada el salto de agua. Aunque algo menos exuberante que en otras épocas del año, era espectacular. Casi casi me parecía que estaba en algún paraje de Escocia…

Nacimiento del río Mundo

Nacimiento del río Mundo

Las mejores vistas se obtienen desde una serie de miradores que se encaraman por la montaña… aunque sólo algunos valientes subimos ;) Nos refugiamos del frío y la lluvia en el cálido restaurante de Las Salegas del Maguilloun establecimiento rural en que todos los detalles están cuidado con el máximo mimo y donde todo sabe tan bien como una rica olla de aldea. 

Las Salegas del Maguillo

Las Salegas del Maguillo

Olla de Aldea en Las Salegas del Maguillo

Olla de Aldea en Las Salegas del Maguillo

Después de comer, sus dueños nos llevaron en 4×4 por la sierra, más allá de un pueblo llamado Cotillas, hasta el precioso paraje de Arroyofrío, donde el otoño nos mostró sus mejores colores.

Esplendor otoñal en Arroyofrío, Albacete

Esplendor otoñal en Arroyofrío, Albacete

Y donde también pudimos ver a una tímida salamandra ibérica que, aunque está en peligro de extinción, se dejó fotografiar por todos.

Rebeca con la salamandra ibérica en Arroyofrío

Rebeca con la salamandra ibérica en Arroyofrío

Cansados y contentos, volvimos a Albacete para cenar en uno de los restaurantes más auténticos de la ciudad: El Callejón de los GatosRodeados de objetos relacionados con el mundo taurino, probamos delicias típicas de la gastronomía local como la ensalada de perdiz escabechada, el cordero con denominación de origen asado o el lomo de orza. Todo buenísimo… en especial la mousse de manchego con reducción de vino tinto del postre. Un sitio para volver sin dudarlo.

Restaurante El Callejón, Albacete

Restaurante El Callejón, Albacete

Mousse de queso manchego en el restaurante El Callejón, Albacete

Mousse de queso manchego en el restaurante El Callejón, Albacete

El broche al día lo pusimos unos cuantos resistentes con una copa en el bar Barocci, donde pudimos comprobar el buen ambiente y la gran vida nocturna de la ciudad de Albacete

Una jornada redonda que sació mi pasión por el turismo rural y me descubrió una cara de la provincia que desconocía. En Albacete hay que ir más allá de la llanura que la cruza, porque en su sierra se esconden lugares tan especiales como los que vimos y que siempre recordaré.

El domingo por la mañana la aventura continuó… pero eso os lo cuento en otro momento. Y si queréis saber cómo fue el primer día del blogtrip #ABexperience, sólo tenéis que hacer click.

Descubriendo Fonz, un pueblo renacentista en Huesca

Nuestro último día en Huesca, y antes de volver a casa, visitamos Fonz. Los vecinos de la zona nos habían hablado maravillas de este municipio precioso en el que tan sólo viven poco más de mil habitantes y que destaca por esconder en su interior joyas arquitectónicas del Renacimiento español desconocidas para la mayoría de la gente. De hecho, antes de visitar la zona, no sabía prácticamente nada sobre Fonz… así que descubrirla paso a paso fue una muy agradable sorpresa.

Vista de Fonz desde la carretera

Vista de Fonz desde la carretera

A medida que nos acercábamos no podía dejar de admirarme de su perfil. Construida sobre un pequeño promontorio, la estampa de Fonz me recordaba a la de algunos pueblos del interior de Sicilia. La villa recibe su nombre del latín fontes (fuentes), haciendo honor a los abundantes manantiales que hay en su término municipal. En su centro histórico hay una fuente pública de seis caños que es un precioso monumento histórico-artístico de época renacentista (de 1567).

Fuente renacentista de Fonz

Fuente renacentista de Fonz

Fue una de las primeras cosas que vimos y nos encantó. La población se estructura en torno a la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción (1606-1617), una imponente construcción que se alza en lo alto de una solemne escalinata y que, bajo la luz de un domingo de enero, se me antojó propia de una ciudad más grande. Nos contaron que en la Guerra Civil desaparecieron sus bienes muebles, entre los que se encontraba el magnífico retablo mayor, obra del escultor Juan Miguel Orliens.

Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, en Fonz

Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, en Fonz

El casco histórico de Fonz es una decadente y encantadora colección de vetustos palacios y casonas que reflejan el peso de la historia en la población y el paso del tiempo.

Casco antiguo de Fonz

Casco antiguo de Fonz

En total se conservan once casas-palacio. Aunque casi todas necesitan una urgente restauración para devolverles el esplendor pasado, aún hoy son el reflejo de antiguas maneras de vida y lucen en sus fachadas los escudos de armas de las familias que las fundaron.

Escudo de armas en la fachada de un palacio de Fonz

Escudo de armas en la fachada de un palacio de Fonz

Escudo de armas en una fachada de Fonz

Escudo de armas en una fachada de Fonz

El único de los palacios de Fonz que se puede visitar es la casa Ric, un edificio solariego de comienzos del siglo XVII que en 1987 fue donado a la Diputación General de Aragón y en cuyos bajos está el Archivo-Biblioteca de los Barones de Valdeolivos. Es muy recomendable pedir cita previa en la Oficina de Turismo de Fonz (tel. 974 41 20 01), ya que no siempre está abierto (en invierno, cuando nosotros fuimos, estaba cerrado). Las visitas son guiadas, duran unos 45 minutos y cuestan 2.5 euros.

Los diez restantes valen mucho la pena, aunque sólo sea verlos por fuera, por su decoración, los escudos de armas, las inscripciones y las huellas del tiempo en sus fachadas:

  • Casa de los Gómez Alba, situada justo al lado de la fuente, tiene una especie de torreón muy curioso en una de las esquinas de su fachada.
  • Casa de Codera
  • Casa Guilleuma, de estilo barroco, es uno de los pocos ejemplos de casa Isabelina del Altoaragón
  • Casa Camón
  • Ayuntamiento, es uno de los edificios más imponentes y hoy en día alberga, además del ambulatorio y otras dependencias municipales, el Centro de Interpretación del Renacimiento en Fonz. 
  • Casa Bardaxí
  • Casa Carpi, en un extremo de la plaza, frente a la Iglesia.
  • Casa Moner
  • Casa Montroset, donde nació Irene Montroset, la inventora de la mercromina.
  • Casa Gil, de la cual sólo se conserva la fachada.
Casco antiguo de Fonz

Casco antiguo de Fonz, con la casa Gómez de Alba y la fuente renacentista al fondo

También vale la pena admirar la Plaza Mayor de Fonz, parcialmente porticada, que es un ejemplo maravilloso de arquitectura civil altoaragonesa y por dónde los gatos campan a sus anchas y retozan al sol, igual que los abuelos.

Gato al sol en Fonz

Gato disfrutando del sol en Fonz

Si os habéis quedado con ganas de más y aún tenéis tiempo, no dejéis de visitar:

  • La Cruceta, justo enfrente de la casa Gómez de Alba.
  • El Hospital Capilla de Santa Ana.
  • El Portal de Febas y el Portalé, dos puertas de las antiguas murallas y…
  • La Forza, la zona más elevada de Fonz y en dónde antiguamente había con mucha probabilidad una fortaleza árabe.

Realmente, de esta escapada aprendí que a veces los sitios de los que menos esperas son los que más te sorprenden. Sin dudarlo un segundo volvería con más tiempo para dejarme llevar por el dolce far niente en una terracita mientras me sumerjo en la historia y la cultura locales.

Un fin de semana en la casa rural El Pilaret (Azanuy)

A mediados de enero me escapé un fin de semana con mi chico a la comarca de la Litera, en la provincia de Huesca. Pasamos dos noches y dos días fabulosos en una casa rural de ensueño en la pequeña población de Azanuy, muy cerca de Monzón. La zona prometía (el castillo, rutas senderistas, un tiempo primaveral, vinos DO Somontano…) y le teníamos ganas… pero cuando llegamos a El Pilaret la sorpresa fue mayúscula :)

Casa rural El Pilaret en Azanuy

Casa rural El Pilaret en Azanuy

Es una casa antigua completamente reformada, con habitaciones amplias y luminosas, decoradas con un gusto exquisito y todas las comodidades que uno querría desear. Aunque llegamos a las tantas de la noche (nos perdimos… bueno, me perdí… y ya es una vieja costumbre), allí estaba nuestra cena de catering esperándonos (y libre acceso a una nevera llena de refrescos y bebidas incluidas en el precio) y la suite almendro que a mi me dejó boquiabierta. Para muestra, un botón.

Suite Almendro en la casa rural El Pilaret, Azanuy

Suite Almendro en la casa rural El Pilaret, Azanuy

La cama comodísima, las vistas desde los balcones por la mañana, maravillosas y el baño era todo un lujo. Realmente, el sitio perfecto para disfrutar de un fin de semana de relax y contacto con la naturaleza.

Comedor de la casa rural El Pilaret, en Azanuy

Comedor de la casa rural El Pilaret, en Azanuy

El desayuno fue otra sorpresa agradable: Dolores, que es un encanto de mujer, se encarga de preparar unos platos muy apetecibles con una selección de embutidos de la zona, los cafés, tostadas, huevos… y básicamente lo que el huésped le pida. Y si te apetece hacer el remolón y levantarte tarde, tú mismo puedes prepararte lo que más te apetezca. Además, en el mueble bar del fondo de la sala hay una grandísima selección de bollería y dulces para tomar.

El Pilaret está preparada para que disfrutes de la estancia con cualquier tipo de tiempo. Una muy buena manera de plantear una casa rural en una zona, junto al pirineo oscense, en la que los inviernos suelen ser fríos. Para el sol, hay un magnífico solarium en la planta baja. Pero si llueve, en la casa rural también hay una sala de lectura y música con una buena selección de libros, una televisión y música. La chimenea es el lugar ideal para pasar una tarde fría de invierno al calor de la lumbre. O para documentarse sobre las muchas rutas de senderismo, el parque natural de la Sierra de Guara o el rico patrimonio cultural e histórico de pueblos y ciudades como las vecinas Fonz, Monzón Barbastro. Pero de lo que visitamos hablaré en otro post ;)

Letrero de la suite Almendro en la casa rural El Pilaret, Azanuy

Letrero de la suite Almendro en la casa rural El Pilaret, Azanuy

LAS HABITACIONES DE EL PILARET

En esta preciosa casa rural se cuidan los detalles al máximo. Las 6 habitaciones llevan el nombre de un árbol o una flor de la zona: Margarita, Lila, Carrasca Olivo son las dobles; Amapola Almendro las suites. Todas son exteriores y están decoradas con un gusto exquisito acorde con su nombre: en tonos violetas la Lila, en tonos rosas la Almendro (como las flores del árbol)…

Increíblemente acogedora, tanto Dolores (la persona que se encarga de la casa) como Eva (la chica de las reservas que nos dio grandes consejos sobre la zona y que nos atendió con mucho cariño) se desviven por convertir la estancia en inolvidable. Desde aquí, ¡mil gracias! El lugar es ideal para disfrutar en pareja, con amigos o con la familia porque hay alternativas y opciones para todos.

CÓMO LLEGAR A EL PILARET

Situada en la calle Joaquín Costa, 16 de Azanuy (22421), su localización en el mapa es esta.

Lo ideal es llegar en coche (seguro que no os perdéis más que yo!) porque el transporte público no es especialmente abundante en la zona y también porque así podréis explorar la zona con mucha más libertad y llevar vuestro propio ritmo.

RESERVAS

Nosotros nos alojamos en El Pilaret gracias a una oferta de LetsBonus que incluía la visita al Castillo de Monzón, a una quesería y una cata de vinos en unas bodegas DO Somontano que nos salió por poco más de 100 € las dos noches (entre los dos!). Y nos gustó tanto que repetiremos sin lugar a dudas dentro de algun tiempo :)

Para más información y reservas: