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Visita al Palacio de Falkland y la pista de tennis más antigua del mundo

Los alrededores de Edimburgo esconden rincones increíbles. Muchos turistas optan por escaparse a las Highlands si tienen poco tiempo para explorar. Pero la zona de Fife, al Norte de la capital escocesa, también tiene rincones de gran belleza perfectos para una excursión de un día. Más allá de la preciosa Saint Andrews y bastante cerca de la abadía de Balmerino están el pueblo medieval y el palacio de Falkland. Sigue leyendo

Visita al Castillo de Craigmillar, la fortaleza desconocida de Edimburgo

Si estáis en Edimburgo y no os apetece hacer cola, ni pagar un pastón, ni tener que sufrir a las multitudes para visitar el castillo de Edimburgo, a unos 5 kilómetros del centro está el castillo de Craigmillar. Esta impresionante fortaleza es uno de los secretos mejor guardados de Edimburgo y uno de los castillos mejor conservados de Escocia. Además, está ubicado en una colina con unas vistas espectaculares del volcán extinguido de Arthur’s Seat y de toda la ciudad. Sigue leyendo

Ruta de dos días por las Highlands: Glencoe, Fort William y el Lago Ness

Si viajas a Escocia hay una cosa que tienes que hacer sí o sí: ir de excursión a las Highlands. Aunque tengas sólo un día, intenta escaparte del bullicio de la ciudad para descubrir la autenticidad de las Tierras Altas, sus paisajes inhóspitos y dramáticos, las montañas con mil matices de colores y los lagos que parecen espejos.

Da igual si no os da tiempo de acercaros a la isla de Skye o tenéis un presupuesto ajustado. Siempre hay opciones para perderse (aunque sólo sea un fin de semana) en las Highlands de Escocia. Aquí va mi propuesta para una ruta en coche de dos días por las Tierras Altas: de Edimburgo a Fort William e Inverness pasando por Glencoe, el castillo de Kilchurn, el lago Ness y el castillo Urquhart. La hice en enero de este año con un grupo de amigos y fue una buena manera de “catar” un poquito de algunos de los paisajes más bonitos de este país.

DÍA 1

Empezamos el día recogiendo temprano el coche de alquiler (si conducís y soys unos cuantos es una opción bastante económica) en Edimburgo y nos pusimos en ruta. Autopista en dirección a Stirling y desde allí hacia Callander, la puerta de las Highlands. En ruta hacia Fort William, hicimos varias paradas técnicas. La primera, el precioso Loch Lubnaig. Este lago pequeño y estrecho es un espejo en el que se refleja el increíble paisaje que lo rodea.

Loch Lubnaig en Escocia

Loch Lubnaig en Escocia

Seguimos conduciendo por carreteras poco transitadas y, pese a la amenaza de lluvia, el tiempo aguantaba. Por eso antes de maravillarnos con Glencoe decidimos tomar un pequeño desvío y escaparnos al castillo de Kilchurn, situado en un lugar estratégico y precioso junto al Loch Awe en Glenorchy. Pues bien, estaba cerrado, no conseguimos encontrar el camino de acceso (a pesar de que dimos mil vueltas) y tuvimos que conformarnos con verlo desde el (también cerrado) hotel que hay a orillas del lago. Suficiente para saber que en primavera/verano tenemos que volver a por más.

Vista del castillo de Kilchurn en Loch Awe, Escocia

Vista del castillo de Kilchurn en Loch Awe, Escocia

Así que, un poco tristes por el fracaso de la incursión, pusimos rumbo a Glencoe. Conducir por carreteras remotas entre algunos de los paisajes más increíbles del mundo es toda una experiencia. Montañas, colinas, valles, cascadas… Es difícil resistir la tentación y no parar junto a la carretera todo el rato para hacer fotos. Glen Etive, los majestuosos picos de las Three Sisters… El lugar es tan fotogénico que creo que podría vivir aquí en una tienda de campaña y no cansarme (si no fuera por la lluvia, por supuesto). Glencoe está a medio camino y es un buen lugar para parar a comer. Como que no hacía muy buen día optamos por tomar algo en la cafetería del Centro de Visitantes de Glencoe. Tienen sopas, sandwiches y otros platos calientes. Organizan excursiones de exploración de la zona y cuando estuvimos había una exposición sobre las localizaciones del rodaje de “Skyfall” de James Bond en la zona.

Dos de las Three Sisters en Glencoe

Dos de las Three Sisters en Glencoe

Una cascada en Glencoe

Una cascada en Glencoe

Paisajes preciosos de Glencoe

Paisajes preciosos de Glencoe

Al caer la tarde (en invierno anochece pronto en Escocia) paramos en Fort William. En esta ciudad tranquila y poco atractiva pasamos la noche. Nos alojamos en el bed and breakfast Torlundy House. Situado en una zona que se llama “Happy Valley”, el nombre le viene al pelo: habitaciones cómodas y “full scottish breakfast”, no se puede pedir más. Su dueño, Michael, se encargó de que los cinco nos sintiéramos como en casa y nos recomendó un lugar genial para cenar en Fort William: The Grog and Gruel. Un consejito, no pidáis la salsa picante… ¡Os abrasaréis!

DÍA 2

Con las fuerzas recuperadas después de comer y descansar tan bien, el domingo por la mañana tocaba volver a la carretera para seguir explorando las bellezas de Escocia. La primera parada la hicimos en el Commando Memorial en Spean Bridge, de camino al Lago Ness. Este impresionante monumento a los oficiales y miembros de los comandos que murieron en la II Guerra Mundial ofrece unas vistas increíbles del Ben Nevis y Aonach Mòr. Los hombres que conformaban a los comandos entrenaban en la zona y hoy es un lugar para rendirles homenaje y recordarles. El día que fuimos, con el cielo plomizo y nieve sobre las cumbres, el entorno acompañaba a la reflexión.

Commando Memorial en Spean Bridge

Commando Memorial en Spean Bridge

Luego seguimos en dirección al lago Ness. Mi lugar favorito para ver el lago es desde uno de sus extremos, en el pueblo de Fort Augustus. Este rincón de Escocia tranquilo y menos explotado que Drumnadrochit permite ir en búsqueda de Nessie con calma. El Caledonian Canal lo cruza y cuando está en calma los barcos y las montañas se reflejan en sus aguas. En el otro extremo del pueblo está el Loch Ness, con su embarcadero, sus aguas oscuras y sus corrientes, rodeado de montañas y árboles. Disfrutadlo con calma… creo que a Nessie no le gusta mucho el ruido, así que si os sentáis y esperáis quizás salga a saludar. Andamos mucho, de un lado a otro, dejándonos llevar por el entorno… respirad y disfrutad del lugar. Viajar no es ir tachando lugares de una lista, es empaparte de ellos.

Siguiendo por la carretera que transcurre paralela al lago Ness fuimos a parar al castillo de Urquhart. Con una localización extraordinaria, esta fortaleza del siglo XII está en ruinas y aún así es majestuosa. La entrada cuesta 7.90 libras, pero si os sacáis el Explorer Pass podréis ahorrar bastante si tenéis previsto entrar en más de un castillo o monumento. Mis compañeros de viaje no habían estado, así que aprovechamos para entrar… Pero de eso ya os daré más detalles otro día ;) Valga decir, que vale la pena, aunque sólo sea para revivir la historia del lugar.

Castillo de Urquhart junto al Lago Ness

Castillo de Urquhart junto al Lago Ness

Castillo de Inverness

Castillo de Inverness

Después de la vista, y como broche final, pasamos la tarde en la ciudad de Inverness, paseando por sus calles. Aunque el domingo la mayoría de los sitios están cerrados, pudimos comer algo y callejear por su pequeño casco antiguo, hasta el castillo y junto al río Ness. Al caer la noche, volvimos a la carretera y 3 horas más tarde ya estábamos de vuelta en Edimburgo.

Esta es la ruta completa, por si os interesa repetirla ;)

HighlandTripMap

Algo tan sencillo como un viaje por carretera con cuatro personas que hasta hace nada eran completos extraños se convirtió en una aventura difícil de olvidar. Mis compañeros de trabajo, de piso, mis amigos… Gracias por un gran fin de semana. ¿Repetimos?

El Chateau de Malbrouck y Georges Brassens en la Lorena

Cuando pensamos en Francia y castillos solemos ceñirnos a los famosos castillos del Loira. Pero a pesar de su celebridad no son ni los únicos ni los más bonitos. Durante mi visita a la región de Lorena, además de adentrarme en las entrañas de la I Guerra Mundial en Verdún también exploré castillos. El castillo de Malbrouck, situado en el departamento de la Moselle, dentro del País de las tres fronteras, es una maravilla que vale la pena conocer. Y, quizás, una de las pocas fortalezas desde las que se divisan 3 países diferentes: Luxemburgo, Francia y Alemania. Ir a visitarlo es una excursión perfecta desde cualquiera de los tres.

Castillo de Malbrouck, Francia

Castillo de Malbrouck, Francia

Castillo de Malbrouck, en Manderen (Lorena)

Castillo de Malbrouck, en Manderen (Lorena)

Había estado hace muchos años en una visita relámpago en la que mi hermana y yo tuvimos la “experiencia” de abrir una puerta donde ponía “prohibido pasar” y quedar encerradas en el baño cuando quedaban 10 minutos para el cierre del castillo… Así que esta vez sabía que tenía que volver para verlo con más calma.

El castillo de Malbrouck está construido sobre una loma que domina la región y el pueblo de Manderen, en un terreno que siempre ha sido de paso y fronterizo. El chateau fue construido entre 1419 y 1434 por orden del señor de Sierck, Arnold VI. Es una fortaleza espectacular y muy sólida con 4 torres unidas por las murallas y algunas edificaciones entorno a un patio central enorme.

Patio de armas del Castillo de Malbrouck

Patio de armas del Castillo de Malbrouck

Torre del chateau de Malbrouck

Torre del chateau de Malbrouck

Conocido por aquel entonces como Chateau de Meinsberg, cambió de manos varias veces hasta el siglo XVII, cuando la historia lo vincula a la guerra de Sucesión de España. El castillo fue cuartel general de John Churchill, duque de Marlborough (al que los franceses llamaban “Malbrouck”), que se instaló en el lugar el 3 de junio de 1705 antes de replegarse en retirada. ¿Os suena la canción infantil “Mambrú se fue a la guerra? Pues bien, parece que en España tampoco dominábamos demasiado los idiomas en el siglo XVIII, porque también está inspirada en este personaje histórico.

A finales de 1793 fue vendido como bien nacional pero el tiempo no pasó en vano y los siglos de abandono acabaron pasándole factura. El castillo de Malbrouck sufrió el paso del tiempo y varios saqueos. Pese a ser un monumento histórico desde 1930, fue una ruina hasta los años 90. En 1975 el Consejo General de la Moselle lo compró y, finalmente, el chateau recuperó todo su esplendor después de una rehabilitación de casi 10 años que culminó en septiembre de 1998 con su apertura como fortaleza y centro de exposiciones. Su historia se explica en las primeras salas de la visita, con abundantes restos de su glorioso pasado.

Interior del castillo de Malbrouck

Interior del castillo de Malbrouck

Castillo de Malbrouck

Castillo de Malbrouck

Este año la exposición estrella del castillo de Malbrouck está dedicada al genial cantautor francés Georges Brassens. Pasamos por salas y más salas con sus melodías y letras alegres y populares como banda sonora. De las paredes cuelgan fotos personales, historias, carteles de conciertos, libretos, discos, premios, vídeos y entrevistas… Con su voz sexy, sus canciones reivindicativas y ese hoyuelo en la barbilla… ¡no me extraña que el Sr. Brassens fuera tan querido en Francia! Conocía poco su obra y salí del castillo siendo bastante fan suya… Las exposiciones suelen durar toda una temporada y son muy interesantes.

Si a esto le unimos las vistas espectaculares desde las torres y las murallas… la visita fue de 10. Pese a lo nublado del día y al frío, era posible controlar el paisaje al detalle.

Exposición de Georges Brassens en el Chateau de Malbrouck

Exposición de Georges Brassens en el Chateau de Malbrouck

Exposición de Georges Brassens en el Chateau de Malbrouck

Exposición de Georges Brassens en el Chateau de Malbrouck

Contemplando el paisaje desde el Castillo de Malbrouck

Contemplando el paisaje desde el Castillo de Malbrouck

La región de la Mosela vista desde Malbrouck

La región de la Mosela vista desde Malbrouck

La región de la Moselle es tierra de vinos. Así que después de descubrir el castillo de Malbrouck nos pusimos en marcha entre viñedos hacia el pueblo de Sierck-les-Bains. Nuestra idea era visitar el castillo de los duques de Lorena, una de las pocas fortificaciones de Francia del siglo XI, en lo alto del municipio… Pero en invierno cierran a las 17h, así que nos lo encontramos cerrado. Ya tengo excusa para volver ;) Seguro que con buen tiempo y con un río tan caudaloso como el Mosela tiene que ser todavía más espectacular ;)

Y vosotros, ¿conocéis la zona? ¿No os apetece perderos entre viñas y castillos?

Castillo de los duques de Lorena en Sierck-les-Bains

Castillo de los duques de Lorena en Sierck-les-Bains

El río Mosela a su paso por Sierck-les-Bains

El río Mosela a su paso por Sierck-les-Bains

MÁS INFORMACIÓN SOBRE EL CASTILLO DE MALBROUCK

Horarios

  • Abierto todos los días del 24 de marzo al 15 de diciembre (excepto el 1 de mayo)
  • Marzo – Mayo y Septiembre – Diciembre: lunes de las 14 a las 17h, de martes a viernes de 10 a 17h, fines de semana y festivos de 10 a 18h
  • Junio – Agosto: lunes de las 14 a las 18h; de martes a viernes de 10 a 18h; fines de semana y festivos de 10 a 19h.

Precios

  • Niños hasta 16 años: Gratis
  • Adultos: 7 €
  • Tarifa reducida: 5,5 €
  • Tarifa familiar: 12 € (2 adultos y los niños acompañantes hasta los 16 años)
  • Tarifas de grupo: consultar aquí 
  • Pase 2 castillos “Château de Sierck et Château de Malbrouck” : 8 €

Cómo llegar al castillo de Malbrouck

  • Mapa de localización en Google Maps
  • En coche: la mejor manera, y la más rápida para llegar desde Alemania, Luxemburgo o Francia. Hay zona de parking y las vistas son preciosas.
  • En autocar desde Thionville: hay una línea regular que une el centro de Thionville con el castillo de Malbrouck. Los horarios y demás de la línea 112 se pueden encontrar en esta página web. 

Boda chic en Normandía

Creo que no me equivoco si afirmo que si hay algún país que sea ejemplo de estilo, clase y charme ese es Francia. ¿Y qué hay más chic que una boda en la campiña francesa? A mediados del pasado mes de marzo tuve el honor de asistir a una boda muy internacional en le Manoir des Prévanches, en el precioso pueblecito de Boisset-les-Prévanches, en la Alta Normandía. Se casaba mi amiga parisina Ethel con el amor de su vida, Esteban, un argentino encantador. Y a pesar de la lluvia torrencial que nos cayó encima y del frío que hacía fue un fin de semana ideal… y la excusa perfecta para descubrir un rincón del mundo precioso.

Después de pasar 6 horas en París, nos pusimos en marcha hacia la boda en el castillo. ¡Una no se aloja cada día en un chateau francés del siglo XVI! En poco menos de 2 horas de coche llegamos a nuestro destino. El château des Prévanches, con su fachada elegante de ladrillo y piedra es un edificio de cinco siglos de historia rodeada por campos verdes, muchísimas flores y pequeñas construcciones de estilo Tudor, cottages, cobertizos y otras dependencias donde se puede dormir y organizar eventos. Con sus torreones y su riqueza decorativa, destaca en el paisaje y es testigo mudo de tiempos pasados. El lugar es increíblemente romántico.

Château des Prévanches, Boisset-les-prevanches

Château des Prévanches, Boisset-les-prevanches

Jaguar vintage en el Manoir des Prévanches, Boisset-les-Prevanches

Jaguar vintage en el Manoir des Prévanches, Boisset-les-Prevanches

Lilas en el Manoir des Prévanches, Boisset-les-Prevanches

Lilas en el Manoir des Prévanches

A pesar de que la lluvia deslució la recepción, que debería haberse hecho en los jardines, el cambio de ubicación a un antiguo granero fue muy acertada. Todo tenía el aire desenfadadamente chic y charmant que debería tener una boda. A mi me tocó dormir en el Ermitage, una cabaña preciosa y muy cómoda junto con parte de la delegación argentina y española. Repartidas por los dominios había más edificios del estilo, todos preciosos, sencillos y muy auténticos. Ethel, Esteban y sus familias consiguieron que me sintiera como en casa en todo momento.

El Ermitage en le Manoir des Prévanches

El Ermitage, mi alojamiento en le Manoir des Prévanches

Alojamientos en el Manoir des Prévanches

Alojamientos en el Manoir des Prévanches

Residencia principal en el Manoir des Prévanches

Residencia principal en el Manoir des Prévanches

Edificio estilo Tudor en el Manoir des Prévanches, Boisset-les-PrevanchesEdificio estilo Tudor en el Manoir des Prévanches, Boisset-les-Prevanches

Edificio estilo Tudor en el Manoir des Prévanches, Boisset-les-Prevanches

Yo no soy muy fan de las bodas muy protocolarias y llenas de tópicos. Lo siento, no me gustan. Por eso me sorprendió gratamente la naturalidad con la que todo fluyó en la boda de Ethel y Esteban. El aperitivo en un cobertizo mientras fuera llovía, la cena sencilla en un salón de madera, las fotos con los amigos, la barra de quesos (tan francesa) y la de postres (para chuparse los dedos), el “carnaval carioca” hasta altas horas de la madrugada que acabó con todo el mundo disfrazado y bailando… Parecía que hubiera visto a Ethel hacía días y no años, y que conociera a Esteban de toda la vida. Hacía frío, tuve que llevar el abrigo más rato del que hubiera querido, sustituí por momentos mis sandalias de tacón por unas converse más apropiadas para cruzar el césped… pero aun así, el recuerdo es perfecto. Como dicen los franceses… Mariage pluvieux, mariage heureux” (“Boda lluviosa, matrimonio feliz”).

Foto con los novios y el mejor amigo de la novia© PHOTO Vincent ISORE

Foto con los novios y el mejor amigo de la novia © PHOTO Vincent ISORE

Salón para la cena en el Manoir des Prévanches © PHOTO Vincent ISORE

Salón para la cena en el Manoir des Prévanches © PHOTO Vincent ISORE

Los novios, Ethel y Esteban, en la pista de baile © PHOTO Vincent ISORE

Los novios, Ethel y Esteban, en la pista de baile © PHOTO Vincent ISORE

La mañana siguiente, todavía con la boda en la cabeza, la familia y amigos más allegados disfrutamos de un brunch muy completo y de un asado con carne riquísima traída directamente desde Argentina. Fue la mejor manera de poner la guinda a un fin de semana para celebrar con amigos, recordar momentos, crear nuevos recuerdos y hacer una pequeña incursión en una zona de Francia que, por lo poco que pude ver, es espectacular. Espero tener tiempo algún día para volver a explorarla a un ritmo más pausado.

Brunch en la boda de Ethel y Esteban en el Manoir des Prevanches

Brunch en la boda de Ethel y Esteban en el Manoir des Prevanches

Asado argentino en la boda de Ethel y Esteban en el Manoir des Prévanches

Asado argentino en la boda de Ethel y Esteban en el Manoir des Prévanches

Desde aquí quiero agradecerles a Ethel y a Esteban que me dejaran formar parte de un día tan importante para ellos. ¡Fue un placer, chicos! Nos vemos en Buenos Aires en 2014

El Manoir des Prévanches se puede visitar. Así que si andáis por la zona de la Alta Normandía, acercaos a descubrir sus encantos y nos os arrepentiréis.

CÓMO LLEGAR AL MANOIR DES PRÉVANCHES

  • Está a 77 km de París por la autopista A13, dirección Rouen. El chateau está nada más entrar en Boisset-les-Prevanches, a mano izquierda.

HORARIOS

  • Organizan bastantes eventos durante todo el año.
  • En verano, del 1 de julio al 16 de agosto se puede visitar de las 10 a las 17h (visita guiada a las 15.30h).
  • Sábados cerrado.
  • Precio: 6€ (adultos) / 4€ (entrada reducida). Los menores de 8 años entran gratis.

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