Archivo de la etiqueta: Eivissa

La Cartoixa de Escaladei: historia en el Priorat

En cualquier escapada al Priorat la Cartoixa de Escaladei debería ser de visita obligada. Este monasterio abandonado en una valle con el dramático telón de fondo de las montañas del Montsant es una joya. A pesar de su estado de semiabandono, tiene un encanto y una magia únicos. Quizás sea uno de los lugares más espirituales en los que he puesto el pie… y creo que es fácil entender perfectamente porqué los monjes lo eligieron para hacer de él su hogar. Y porqué fue la primera Cartuja de la Península… y el origen del nombre de la comarca del Priorat (“el priorato”, en catalán).

Entrada a la Cartoixa de Escaladei

Entrada a la Cartoixa de Escaladei

Cuenta la leyenda que a finales del siglo XII el rey Alfonso II de Aragón decidió donar unas tierras a la Orden de los Cartujos para que levantaran un monasterio. En su peregrinar en busca del lugar perfecto, se dice que los monjes se toparon con un pastor que les contó que, en sueños, veía a unos ángeles que ascendían al cielo por unas escaleras apoyadas en el tronco de un pino que había en el lugar en el que llevaba a pastar a sus rebaños. Para los monjes esto fue una especie de señal divina… y decidieron construir allí mismo el pequeño claustro que daría origen a la Cartuja de Santa María de Escaladei (que significa “escalera hacia Dios” en latín).

Los monjes cartujos, a lo largo de los siglos, hicieron crecer el lugar y se convirtieron en un foco de cultura y prosperidad. Dedicados a la oración, la soledad y el silencio, fueron adaptando el espacio a sus necesidades y aunque lo que nos ha llegado es apenas una sombra de lo que fue, es posible apreciar la preciosa arquitectura románica, gótica y barroca que decoró el lugar. De sus tres claustros y hasta 30 celdas nos han llegado ruinas y trazos, huellas de un pasado espléndido que terminó de forma abrupta cuando tras la desamortización de Mendizábal en 1835 los monjes fueron expulsados. El día después los campesinos de la zona, hartos de la opresión, saquearon el lugar y lo incendiaron. En menos de 2 años la fabulosa Cartoixa de Escaladei se convirtió en una ruina.

Claustro de la Cartuja de Escaladei

Claustro de la Cartuja de Escaladei

Ruinas en la Cartoixa de EScaladei

Ruinas a la espera de la restauración

La Cartoixa de Escaladei fue la “madre” de todas las cartujas en España, fue un foco importante de cultura… y aún más de la cultura del vino. Aún hoy existen la bodega que llevan su mismo nombre, en el pequeño pueblo de La Morera de Montsant y que sigue fabricando un vino de campeonato.

La primera vez que la visité el acceso no estaba prácticamente habilitado. Fui con mis padres y mi abuelo, un gran amante de los caldos de la tierra… Pero los recuerdos son vagos. Quizás por eso en mi última visita el impacto fue tan grande. El lugar es increíble, dramático a más no poder… Y el estado ruinoso del conjunto (excepto algunas zonas que se han podido restaurar) le da un encanto especial.

La sierra del Montsant en la cartuja de Escaladei

Los paisajes del Montsant

La capilla del Sagrario en Escaladei

La capilla del Sagrario, tapiada a la espera de la restauración

Después de más de un siglo de abandono en el que la vegetación y los escombros se encargaron de difuminar el lugar, en 1990 la familia propietaria de la cartuja la donó a la Generalitat de Catalunya, que la abrió al público en 1993. Hoy en día se pueden visitar las ruinas (si podéis haced una visita guiada) entre las que destacan el portal barroco de la Madre de Dios, la iglesia, un pequeño claustro y una celda reconstruida que nos permite imaginar cómo debía ser la vida de los monjes cartujos.

Portada barroca de la Virgen en la cartuja de Escaladei

Portada barroca de la Virgen

La iglesia del monasterio de Escaladei

Una iglesia apuntalada

Claustro pequeño reconstruido en la Cartoixa de Escaladei

Claustro pequeño reconstruido

CartoixaEscalaDei17

Al abandonar el recinto, en el que la maleza todavía ocupa grandes áreas, en el que todavía hay mucho por descubrir, me fui con una gran sensación de paz… Pero también con la creencia de que si un lugar tan increíble estuviera en otro país estaría en mucho mejor estado de conservación. Ojalá llegue el día en el que la Cartoixa de Escaladei recupere el esplendor pasado y podamos entender su historia mucho mejor. Porque la cultura y la historia son esenciales para entender de dónde venimos… y ayudarnos en el camino hacia el futuro.

Información Práctica sobre la Cartuja de Escaladei

  •  Dirección: Camí de la Cartoixa, s/n (43379) Escaladei – La Morera de Montsant (Priorat)
  • Teléfono: +34 977827006
  • E-mail: escaladei.cultura@gencat.cat
  • Precio: 3€ / 2€ (reducida). Gratis los martes
  • Horarios: 10 – 20h (1 de junio al 30 de septiembre), 10 – 17.30h (1 de marzo al 31 de mayo y 1 de octubre al 9 de diciembre) y 10 – 16h (10 de diciembre al 28 de febrero).
  • Abierto de martes a domingo (y festivos).
  • Hay visitas guiadas en catalán y castellano. Consultad los horarios en su página web o llamando por teléfono para reservar. 
  • Página web: http://www.mhcat.cat/monuments/cartoixa_d_escaladei

Qué ver en Breda, en una excursión de un día desde Barcelona

Después de la excursión matinal al Castillo de Montsoriu lo ideal es hacer una parada en el pueblecito de Breda para comer y conocer algunos de sus encantos. Mi vinculación con Breda va más allá de su entorno rural, su campanario románico y su excelente cerámica. Mi bisabuelo fue jefe de la estación de tren local los últimos años de su vida y mi padre, mis tíos y mis abuelos iban a menudo a verle. En la colección familiar de fotos antiguas hay muchas del precioso edificio del que no queda nada porque lo han sustituido por una impersonal construcción moderna… De pequeña, la familia mantuvo la tradición y visitábamos el pueblo con asiduidad.

Aunque no os acerquéis al castillo, deambular por sus calles antiguas y sus campos es suficiente estímulo para huir del bullicio. El lugar se hizo bastante conocido en Cataluña porque allí se rodó un culebrón bastante popular que yo me negué a ver: Ventdelplà. Ahora… ¿Qué hay que ver en Breda?

Monasterio de San Salvador de Breda

Monasterio de San Salvador de Breda

MONASTERIO DE SAN SALVADOR

El Monasterio de San Salvador de Breda es un antiguo recinto benedictino. Es un Monumento Histórico Artístico y como el castillo sus orígenes están estrechamente ligados a la casa de los Cabrera que lo construyeron para “salvar sus almas”. El edificio es del siglo XI y estuvo habitado hasta 1835, cuando los últimos ocho monjes lo abandonaron. De la construcción original se conserva poco, pero su espectacular campanar románico está en perfecto estado. Domina el pueblo desde sus 32 metros de altura y cinco plantas.

El claustro románico quedó parcialmente destruido en 1877 durante la última guerra carlina. Lo poco que se ha conservado evidencia lo importante que debió ser en su momento. Mientras, la antigua iglesia, de estilo gótico, funciona hoy en día como templo parroquial. Tristemente, las tumbas de los nobles fueron saqueadas en algún momento de la historia y poco queda 🙁

IGLESIA DE SANTA MARÍA

Levantada en el siglo XI, la iglesia de Santa Maria de Breda sufrió la desamortización del siglo XIX y desde entonces es la peculiar sede del Ayuntamiento del pueblo y de un museo. Está en pleno centro, justo detrás del monasterio. La iglesia románica original tenía una nave cubierta por una bóveda apuntada y un ábside semicircular. En su interior se conservan vestigios de pinturas murales medievales bastante interesantes. Por fuera, el ábside está decorado con un friso de arcos ciegos de estilo lombardo.

Museo Josep Aragay en Breda

Museo Josep Aragay en Breda

MUSEO JOSEP ARAGAY

El singular Museo Josep Aragay  ocupa parte de la antigua iglesia de Santa Maria y está dedicado a la figura del pintor, ceramista y teórico del arte Josep Aragay (Barcelona 1889 – Breda 1973). El lugar es muy interesante y permite ver en un entorno único el arte de un creador muy vinculado a la población. Sus piezas de cerámica, de todos los tamaños y formas son joyas. Sólo por verlas y por disfrutar del interior románico de la iglesia ya vale la pena la visita. Además, es gratis.

Postre de frutos del bosque, nubes y vino en la Fonda Montseny de Breda

Postre de frutos del bosque, nubes y vino en la Fonda Montseny de Breda

DÓNDE COMER EN BREDA

Después de mi “pequeño” percance, de perderme por el bosque y tener que andar 3 quilómetros más de subida para recuperar el coche después de visitar el castillo de Montsoriu, estaba famélica. En Breda hay una gran oferta gastronómica y me fue difícil escoger, pero finalmente me decanté por la Fonda Montseny. El restaurante ocupa uno de los edificios más antiguos de la población y tiene una carta para chuparse los dedos. Si me conocéis un poco, sabréis que los postres son mi debilidad y con las “Maduixetes del Bosc amb gelée de moscatell i núvols de fruita de la Passió” mis sentidos sufrieron un shock. Creo que esa combinación deliciosa de frutas del bosque con “gelée” de moscatel y nubes de fruta de la pasión es lo mejor que he catado en la vida. Una explosión de sabor en la que lo dulce y lo ácido se mezclan con maestría que tengo ganas de repetir. Mmm…

Ses Salines, el parque natural de la sal en Ibiza

Hace muchos años, quizás siglos, Ibiza era conocida como “la isla de la sal”. La explicación de este nombre está en el Parque Natural de Ses Salines de Ibiza, uno de los lugares más sorprendentes de las Islas Baleares y una verdadero paraíso en el que la sal convierte el paisaje en una postal. Situado entre las islas de Ibiza y Formentera (las Pitiusas), está protegido desde el año 2001 y desde el aire es tan espectacular como desde la tierra.

Sigue leyendo

Dalt Vila, el encanto de la Ibiza más tranquila

La ciudad de Ibiza (y, por ende, la isla) tiene dos caras. Como si el Dr. Jeckyll y Mr. Hyde se hubieran convertido en urbe mediterránea, es un lugar de extremos. Y, de los dos, a mi hay uno que no me gusta nada… y otro que me parece maravilloso. El verano pasado estuve varias veces en Ibiza por motivos laborales y aunque casi nunca tenía tiempo para explorar, encontré algún hueco para conocer rincones bonitos y tranquilos. Suficiente para darme cuenta de la cara de la moneda que me gusta y no, no es la de la fiesta loca las 24 horas del día, los DJ estrella overprized y las discotecas que te piden un riñón para torturar a tus tímpanos, de las drogas y el postureo.

Sigue leyendo