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Ruta de dos días por las Highlands: Glencoe, Fort William y el Lago Ness

Si viajas a Escocia hay una cosa que tienes que hacer sí o sí: ir de excursión a las Highlands. Aunque tengas sólo un día, intenta escaparte del bullicio de la ciudad para descubrir la autenticidad de las Tierras Altas, sus paisajes inhóspitos y dramáticos, las montañas con mil matices de colores y los lagos que parecen espejos.

Da igual si no os da tiempo de acercaros a la isla de Skye o tenéis un presupuesto ajustado. Siempre hay opciones para perderse (aunque sólo sea un fin de semana) en las Highlands de Escocia. Aquí va mi propuesta para una ruta en coche de dos días por las Tierras Altas: de Edimburgo a Fort William e Inverness pasando por Glencoe, el castillo de Kilchurn, el lago Ness y el castillo Urquhart. La hice en enero de este año con un grupo de amigos y fue una buena manera de “catar” un poquito de algunos de los paisajes más bonitos de este país.

DÍA 1

Empezamos el día recogiendo temprano el coche de alquiler (si conducís y soys unos cuantos es una opción bastante económica) en Edimburgo y nos pusimos en ruta. Autopista en dirección a Stirling y desde allí hacia Callander, la puerta de las Highlands. En ruta hacia Fort William, hicimos varias paradas técnicas. La primera, el precioso Loch Lubnaig. Este lago pequeño y estrecho es un espejo en el que se refleja el increíble paisaje que lo rodea.

Loch Lubnaig en Escocia

Loch Lubnaig en Escocia

Seguimos conduciendo por carreteras poco transitadas y, pese a la amenaza de lluvia, el tiempo aguantaba. Por eso antes de maravillarnos con Glencoe decidimos tomar un pequeño desvío y escaparnos al castillo de Kilchurn, situado en un lugar estratégico y precioso junto al Loch Awe en Glenorchy. Pues bien, estaba cerrado, no conseguimos encontrar el camino de acceso (a pesar de que dimos mil vueltas) y tuvimos que conformarnos con verlo desde el (también cerrado) hotel que hay a orillas del lago. Suficiente para saber que en primavera/verano tenemos que volver a por más.

Vista del castillo de Kilchurn en Loch Awe, Escocia

Vista del castillo de Kilchurn en Loch Awe, Escocia

Así que, un poco tristes por el fracaso de la incursión, pusimos rumbo a Glencoe. Conducir por carreteras remotas entre algunos de los paisajes más increíbles del mundo es toda una experiencia. Montañas, colinas, valles, cascadas… Es difícil resistir la tentación y no parar junto a la carretera todo el rato para hacer fotos. Glen Etive, los majestuosos picos de las Three Sisters… El lugar es tan fotogénico que creo que podría vivir aquí en una tienda de campaña y no cansarme (si no fuera por la lluvia, por supuesto). Glencoe está a medio camino y es un buen lugar para parar a comer. Como que no hacía muy buen día optamos por tomar algo en la cafetería del Centro de Visitantes de Glencoe. Tienen sopas, sandwiches y otros platos calientes. Organizan excursiones de exploración de la zona y cuando estuvimos había una exposición sobre las localizaciones del rodaje de “Skyfall” de James Bond en la zona.

Dos de las Three Sisters en Glencoe

Dos de las Three Sisters en Glencoe

Una cascada en Glencoe

Una cascada en Glencoe

Paisajes preciosos de Glencoe

Paisajes preciosos de Glencoe

Al caer la tarde (en invierno anochece pronto en Escocia) paramos en Fort William. En esta ciudad tranquila y poco atractiva pasamos la noche. Nos alojamos en el bed and breakfast Torlundy House. Situado en una zona que se llama “Happy Valley”, el nombre le viene al pelo: habitaciones cómodas y “full scottish breakfast”, no se puede pedir más. Su dueño, Michael, se encargó de que los cinco nos sintiéramos como en casa y nos recomendó un lugar genial para cenar en Fort William: The Grog and Gruel. Un consejito, no pidáis la salsa picante… ¡Os abrasaréis!

DÍA 2

Con las fuerzas recuperadas después de comer y descansar tan bien, el domingo por la mañana tocaba volver a la carretera para seguir explorando las bellezas de Escocia. La primera parada la hicimos en el Commando Memorial en Spean Bridge, de camino al Lago Ness. Este impresionante monumento a los oficiales y miembros de los comandos que murieron en la II Guerra Mundial ofrece unas vistas increíbles del Ben Nevis y Aonach Mòr. Los hombres que conformaban a los comandos entrenaban en la zona y hoy es un lugar para rendirles homenaje y recordarles. El día que fuimos, con el cielo plomizo y nieve sobre las cumbres, el entorno acompañaba a la reflexión.

Commando Memorial en Spean Bridge

Commando Memorial en Spean Bridge

Luego seguimos en dirección al lago Ness. Mi lugar favorito para ver el lago es desde uno de sus extremos, en el pueblo de Fort Augustus. Este rincón de Escocia tranquilo y menos explotado que Drumnadrochit permite ir en búsqueda de Nessie con calma. El Caledonian Canal lo cruza y cuando está en calma los barcos y las montañas se reflejan en sus aguas. En el otro extremo del pueblo está el Loch Ness, con su embarcadero, sus aguas oscuras y sus corrientes, rodeado de montañas y árboles. Disfrutadlo con calma… creo que a Nessie no le gusta mucho el ruido, así que si os sentáis y esperáis quizás salga a saludar. Andamos mucho, de un lado a otro, dejándonos llevar por el entorno… respirad y disfrutad del lugar. Viajar no es ir tachando lugares de una lista, es empaparte de ellos.

Siguiendo por la carretera que transcurre paralela al lago Ness fuimos a parar al castillo de Urquhart. Con una localización extraordinaria, esta fortaleza del siglo XII está en ruinas y aún así es majestuosa. La entrada cuesta 7.90 libras, pero si os sacáis el Explorer Pass podréis ahorrar bastante si tenéis previsto entrar en más de un castillo o monumento. Mis compañeros de viaje no habían estado, así que aprovechamos para entrar… Pero de eso ya os daré más detalles otro día ;) Valga decir, que vale la pena, aunque sólo sea para revivir la historia del lugar.

Castillo de Urquhart junto al Lago Ness

Castillo de Urquhart junto al Lago Ness

Castillo de Inverness

Castillo de Inverness

Después de la vista, y como broche final, pasamos la tarde en la ciudad de Inverness, paseando por sus calles. Aunque el domingo la mayoría de los sitios están cerrados, pudimos comer algo y callejear por su pequeño casco antiguo, hasta el castillo y junto al río Ness. Al caer la noche, volvimos a la carretera y 3 horas más tarde ya estábamos de vuelta en Edimburgo.

Esta es la ruta completa, por si os interesa repetirla ;)

HighlandTripMap

Algo tan sencillo como un viaje por carretera con cuatro personas que hasta hace nada eran completos extraños se convirtió en una aventura difícil de olvidar. Mis compañeros de trabajo, de piso, mis amigos… Gracias por un gran fin de semana. ¿Repetimos?

The Lighthouse, el faro de Mackintosh en el corazón de Glasgow

Semiescondida en la esquina de Mitchell Street con un callejón, The Lighthouse es otra de las perlas de Charles Rennie Mackintosh que se pueden encontrar en el centro de Glasgow. Menos conocido que la espectacular Escuela de Arte, se trata de uno de sus primeros trabajos, un ejemplo magnífico del Glasgow Style y toda una sorpresa.

The Lighthouse se construyó entre 1893 y 1895 para ser la sede del periódico The Glasgow Herald y fue el primer encargo público que completó Mackintosh. Su apariencia, a medio camino entre el estilo baronial de los castillos escoceses y un faro de piedra caliza roja no deja indiferente. Los tiempos en que las rotativas iban a toda marcha y los periodistas entraban, salían y escribían con frenesí hace tiempo que yacen en el olvido. El lugar estuvo abandonado 15 años pero no cayó en el olvido. Desde 2011, cuando terminaron las obras de restauración y reforma, se puede visitar.

The Lighthouse en un día de lluvia en Glasgow

The Lighthouse en un día de lluvia en Glasgow

Una perspectiva del faro de Mackintosh en Glasgow

Una perspectiva del faro de Mackintosh en Glasgow

El edificio es una mole en la que casi cada detalle evidencia la autoría de Mackintosh en el proyecto. Las cuatro primeras plantas, más sencillas, albergaban las oficinas y salas de producción. Separados por una cornisa hay dos pisos más, más ligeros y ornamentados. Y, en la esquina una torre que parece un faro y en cuya parte superior había camuflado un depósito de agua, una medida de seguridad fundamental a finales del siglo XIX para prevenir incendios. Hoy en día se puede subir hasta arriba por una escalera de caracol para disfrutar de la preciosa arquitectura y de algunas de las mejores vistas de Glasgow. La pared trasera, oculta en un callejón y ahora a la vista gracias a las obras de extensión, contrasta con la piedra gracias a sus azulejos blancos y azules.

Interior de la escalera de caracol de The Lighthouse

Interior de la escalera de caracol de The Lighthouse

Vistas de Glasgow desde la torre de The Lighthouse

Vistas de Glasgow desde la torre de The Lighthouse

Actualmente The Lightouse alberga el Centro Escocés de Diseño y Arquitectura, que incluye el Centro de interpretación sobre la obra de Mackintosh en el que se pueden ver maquetas para algunos de sus proyectos que nunca vieron la luz. La modernidad de la mayoría de ellas es vigente incluso hoy en día. Además de una exposición sobre su vida y obra en la que se intercalan mobiliario real, fotografías, vídeos y mucho más.

Centro de interpretación de Mackintosh en The Lighthouse

Centro de interpretación de Mackintosh en The Lighthouse

Maqueta de Mackintosh para una sala de conciertos que nunca se contruyó

Maqueta de Mackintosh para una sala de conciertos que nunca se contruyó

Un proyecto de Mackintosh convertido en maqueta por Ozturk Modelmakers

Un proyecto de Mackintosh convertido en maqueta por Ozturk Modelmakers

Proyecto para una estación de tren de Mackintosh

Proyecto para una estación de tren de Mackintosh

Una de las famosas sillas de Mackintosh

Una de las famosas sillas de Mackintosh

Bajo su nuevo nombre de The Lighthouse, el Centro Escocés de Diseño y Arquitectura quiere ser un faro de inspiración para las industrias creativas de Escocia y promover la arquitectura y el diseño con un programa de actividades y eventos muy interesante. Las obras de reconversión del edificio fueron obra de la firma de arquitectos de Glasgow Page & Park y han dotado a este lugar icónico de una nueva vida. Es moderno pero se complementa a la perfección con el trabajo de Mackintosh. Si tenéis tiempo y hace bueno, subid al mirador de la cuarta planta y también hasta arriba de la torre. Y si tenéis hambre, probad la carta de su cafetería.

Información práctica sobre The Lighthouse

La Escuela de Arte de Glasgow, una joya de Mackintosh

Estoy un poco harta de que me digan que en Glasgow no hay nada que ver, que es fea, gris y no se cuantas cosas más. Y aquí va el primero de varios posts para demostraros que en Glasgow hay mucho por ver y por hacer. Y aunque sólo sea para conocer la obra del genial Charles Rennie Mackintosh vale la pena que le dediquéis por lo menos un día.

La Escuela de Arte de Glasgow (Glasgow School of Art) es la obra maestra de Mackintosh y un prodigio de la arquitectura de finales del siglo XIX. Increíblemente moderna y funcional aún hoy, la mejor manera de conocer sus entrañas es disfrutar de una de las visitas guiadas que organizan y ofrecen sus estudiantes. Tuve la oportunidad de visitarla a principios del pasado mes de septiembre de la mano de Laura, una apasionada del edificio y del genio… ¿Queréis saber por qué me gustó tanto? Seguid leyendo… 

Maqueta de la Escuela de Arte de Glasgow de Charles Rennie Mackintosh

Maqueta de la Escuela de Arte de Glasgow

Entrada de la Escuela de Arte de Glasgow

Entrada de la Escuela de Arte de Glasgow

Detalle de la entrada de la Glasgow School of Art de Charles Rennie Mackintosh

Detalle de la entrada de la Escuela de Arte

Charles Rennie Mackintosh

Con tan sólo 29 años, en 1896 Mackintosh, entonces pasante en el despacho de arquitectos Honeyman & Keppie, recibió el encargo de proyectar la que se convertiría en una de sus obras cumbre. La Escuela de Arte de Glasgow había crecido tanto que necesitaban una nueva sede que se ajustara a sus necesidades y a las de sus estudiantes. Mackintosh diseñó un edificio único y ecléctico que fusiona la arquitectura baronial escocesa con sus grandes volúmenes de piedra, la delicadeza de los motivos florales y geométricos del Art Nouveau (el modernismo) y materiales y técnicas modernas como las ventanas enormes de estilo industrial. Nacía así el Glasgow Style, una nueva manera de concebir la arquitectura y el arte que

El “Gaudí escocés” no fue demasiado afortunado en vida y aunque nos ha legado joyas de la arquitectura y las artes decorativas su obra ha pasado desapercibida hasta hace relativamente poco tiempo. Fuertemente vinculado a Escocia consiguió crear un estilo propio en el que quizás no abundan los colores… pero sí la luz, las líneas puras y una atención al detalle raramente vista. Quizás fue un incomprendido, porque aún hoy sus trabajos son de una modernidad apabullante. No os perdáis todos los objetos decorativos, creados por su mujer, la brillante artista Margaret MacDonald.

Lateral de la Escuela de Arte de Glasgow

Lateral de la Escuela de Arte de Glasgow

Lateral derecho de la Glasgow School of Art

Lateral derecho de la Glasgow School of Art

Piedra, hierro y austeridad exterior

La Escuela de Arte de Glasgow se construyó en dos fases: 1896-1899 y 1907-1910. Y esto se puede percibir tanto en el interior como el exterior. Situado en la calle Renfrew sobre una fuerte pendiente, el edificio se alza imponente, como una mole de piedra, una fortaleza. Pero si lo miramos con atención tras esa fachada dura y austera se esconden detalles que la suavizan y la hacen especial, como si fuera una metáfora de Glasgow. Sus laterales parecen las torres de un castillo, mientras que sus dos fachadas (la norte y la sur) son una explosión de luz y simbolismo, con sus grandes ventanas perfectas para iluminar los estudios de los artistas, sus rejas con formas florales y detalles animales. Si os fijáis con atención, mientras que en el primer nivel los capullos brotan de las barandas, en el segundo ya tienen el aspecto de las rosas que Mackintosh tanto adoraba, y en el tercero su tamaño es mayor. El arquitecto quería simbolizar así el proceso del crecimiento y el aprendizaje. Aunque apenas visible desde la calle, Mackintosh también incorporó las leyendas asociadas a la ciudad y a su patrón, San Mungo, a la Escuela:

There’s the tree that never grew,
There’s the bird that never flew,
There’s the fish that never swam,
There’s the bell that never rang.

Buscad árboles, pájaros, peces y campanas en su trabajo de forja… porque están ahí.

Detalle de la verja de la Escuela de Arte de Glasgow de Mackintosh

Detalle de la verja de la Escuela de Arte de Glasgow de Mackintosh

Ventana de la Escuela de Arte de Glasgow

Ventana de la Escuela de Arte de Glasgow

Una explosión de luz y espacio ideal para crear

La Escuela de Arte de Glasgow es, como su nombre indica, un centro educativo dedicado desde mediados del siglo XIX a la educación artística. Por eso además de ser estéticamente bonito el nuevo edificio tenía que ser funcional. Algo de lo que es muy fácil darse cuenta al cruzar las mismas puertas que hace más de un siglo cruzan miles de estudiantes.

Tristemente, no dejan hacer fotos en el interior, pero el lugar es espectacular. Desde la recepción hasta las escaleras, pasando por los vestíbulos y un espacio central en la última planta de estilo oriental en el que se hacen exposiciones. La madera oscura se combina con el blanco inmaculado de las paredes, las líneas rectas se funden con las curvas en una sinfonía armónica en la que es fácil dejarse llevar. No os perdáis la Biblioteca ni sus lámparas futuristas que parece una metrópolis que irradia luz. Ni el pasillo que comunica las dos alas y que se conoce como “henrun”… desde allí hay unas vistas impagables de Glasgow.

Escalera Este de la Escuela de Arte de Glasgow. Foto (c) The Glasgow School of Art

Escalera Este de la Escuela de Arte de Glasgow. Foto (c) The Glasgow School of Art

Henrun.  Foto (c) The Glasgow School of Art

Henrun. Foto (c) The Glasgow School of Art

Biblioteca de la Escuela de Arte de Glasgow  Foto (c) The Glasgow School of Art

Biblioteca de la Escuela de Arte de Glasgow Foto (c) The Glasgow School of Art

Sala de Juntas de la Escuela de Arte de Glasgow  Foto (c) The Glasgow School of Art

Sala de Juntas de la Escuela de Arte de Glasgow Foto (c) The Glasgow School of Art

En mi visita pude además asomarme a algunos de los amplios estudios en los que los alumnos de la escuela crean, y echar un breve vistazo al Despacho del Director, que en aquel momento tenía la puerta abierta porque lo estaban limpiando.

Antes de salir dedicadle algo de tiempo a la Galería de Mobiliario de Charles Rennie Mackintosh que la Escuela ha podido reunir. Sus sillas de respaldos infinitos son quizás las más famosas, pero cada pieza es una joya…

Galería de mobiliario de Mackintosh en la Escuela de Arte de Glasgow Foto (c) The Glasgow School of Art

Galería de mobiliario de Mackintosh en la Escuela de Arte de Glasgow Foto (c) The Glasgow School of Art

Información práctica sobre la Glasgow School of Art

 

Visité la Escuela de Arte de Glasgow invitada por esta institución pero, como siempre, todas mis opiniones son absolutamente sinceras, honestas y sólo mías. El lugar es fascinante… y creo que me quedo corta ;)

Todas las fotografías de interiores han sido cedidas por la Glasgow School of Art. 

The Kingsmills, el mejor hotel de las Highlands

This post has a version in English

La ciudad de Inverness es una pequeña joya en las Highlands a la que siempre encuentro algún buen motivo para volver. Se puede visitar fácilmente en un sólo día pero en mi última visita sólo estuve allí para pasar la noche, ya que mi destino final estaba más al norte, en Orkney. Desde el momento en el que supe que iba a subir tan arriba, decidí que sería una buena idea pasar algunas horas en uno de los lugares más vibrantes de las Highlands de Escocia. Y el magnífico Kingsmills Hotel era el lugar en el que quedarme. 

Perfectamente situado cerca de un campo de golf y a tan sólo 1 milla del centro histórico de Inverness, el hotel Kingsmills fue elegido el Mejor Hotel de las Highlands y las Islas en 2012 (y este año ha quedado finalista). Después de pasar una noche allí, puedo ver claramente por qué. .

The magnificient Kingsmills Hotel in Inverness, Scotland

El magnífico hotel Kingsmills

Interior of the Kingsmills Hotel in InvernessInterior of the Kingsmills Hotel in Inverness

Sala donde se puede ver la carta de Robert Burns en el Hotel Kingsmills

Bar y Lounge del hotel Kingsmills

Kingsmills Bar and Lounge

Este es un lugar en el que historia, tradición, confort y lujo van de la mano. El Hotel Kingsmills es un resort de lujo de cuatro estrellas con Spa y opciones de Ocio ubicado dentro de 4 acres de jardines cuidados al detalle y con vistas del campo de golf de al lado. El hotel toma su nombre de un molino que estuvo en este lugar hasta 1950 y dispone de dos edificios: la elegante e histórica mansión principal, construida en 1786 para William Inglis, y visitada un año más tarde por el famoso bardo Robert Burns (se puede ver incluso la carta que le envió al propietario en agradecimiento, ya que está enmarcada y cuelga de una de las paredes); y el KingsClub, un spa de lujo perfecto para relajarte y disfrutar de la vida slow… Una pena que no tuviera tiempo para probar sus tratamientos. Lo cual quiere decir que… tendré que volver! ;)

Desde el primer momento de mi llegada, todo el mundo fue tan encantador, educado y familiar que me sentí como en casa. Y algunas sorpresas esperaban en mi habitación, que estaba en el estiloso Kingsclub and Spa, la última incorporación al hotel. La habitación era preciosa y me dio la bienvenida con un mensaje muy cálido de los managers del Kingsmills y varios bocados deliciosos y muy escoceses: tablet, shortbread y un cupcake (junto con una botella de prosecco). La cama era más cómoda imposible y había incluso un despertador en el que podía conectar mi ipod.

Testing my awesome bed for the night at the Kingsmills Hotel

Probando mi cama en el Kingsmills Hotel

A cup of prosecco to celebrate Scotland in style

Una copa de prosecco para brindar por Escocia

Welcome treats at the Kingsmills Hotel in Inverness

Dulces de bienvenida en el Hotel Kingsmills

Early morning from my balcony at the Kingsmills Hotel

El amanecer desde mi balcón

Aparte de por su historia y grandes instalaciones, el Hotel Kingsmills es conocido por su  fabulosa cocina local y de temporada. El mejor hotel de Inverness tiene dos restaurantes: Inglis y The Conservatory. Disfruté de una de las mejores cenas que nunca he comido en Escocia en el Conservatory: rico y fresco carpaccio de salmón marinado con limón, una hamburguesa buenísima y el mejor bizcocho de chocolate caliente del mundo. Miro las fotos y se me hace la boca agua todavía hoy.

Dinner at the Kingsmills Hotel

Cena en el Hotel Kingsmills

Burger at the Kingsmills Hotel

Hamburguesa de ternera de Angus para cenar

Chocolate sponge cake

Bizcocho de chocolate con helado de vainilla

Restaurante The Conservatory

Restaurante The Conservatory

Y ya que hablamos de comida en el Hotel Kingsmills, el desayuno es de campeonato. La selección de comida no tiene fin: desde fruta a platos calientes como el porridge, los huevos o la salchicha; diferentes tipos de cereales, tostadas, mermeladas y muchos zumos diferentes. La manera perfecta de empezar un día en las Highlands. No sé cuando volveré a Inverness pero, cuando vuelva, ya sé dónde voy a quedarme. 

Muffins for breakfast

Muffins para desayunar

Información útil sobre el Hotel Kingsmills de Inverness:

Aunque mi estancia en el Hotel Kingsmills es parte de una colaboración con el hotel todas las opiniones expresadas en este post son sólo mías y totalmente honestas. 

The Kingsmills, the best hotel in Inverness

The city of Inverness is a little gem in the Highlands and I always find a good reason to go back. It is easily explored in one day but on my last visit I was there only for the night, since I was bound north to Orkney. From the moment I knew my  final destination, I decided it would be a good idea to spend a few hours at one of the most vibrant spots in the Highlands in Scotland. And the magnificent Kingsmills Hotel was the place to be.

Perfectly located near a golf course just 1 mile away from the city centre, the Kingsmills Hotel was chosen the Best Hotel in the Highlands and Islands in 2012. After having stayed there I can see clearly why.

The magnificient Kingsmills Hotel in Inverness, Scotland

The magnificient Kingsmills Hotel

Interior of the Kingsmills Hotel in InvernessInterior of the Kingsmills Hotel in Inverness

Interior of the Kingsmills Hotel in Inverness

Kingsmills Bar and Lounge

Kingsmills Bar and Lounge

This is a place where history, tradition, comfort and luxury come together. The Kingsmills Hotel is a luxury four-star resort with Spa and Leisure Facilities set within 4 acres of manicured grounds and views over the neighbouring golf course. The hotel takes its name from a meal mill which stood in its grounds until the 1950s and has got two buildings: the elegant historic mansion house, built in 1786 for William Inglis, and visited one year later by the famous bard Robert Burns (you can even see the letter he sent the owner, as it is framed and hanging from one of the walls); and the KingsClub, a luxury spa perfect to relax and enjoy the slow life… Shame I didn’t have time to try their treatments. Which means… I will have to go back.

From the very moment I arrived, everybody was so polite, nice and charming that I felt at home. And a few surprises awaited in my room, which was in the classy and hip Kingsclub and Spa, the last addition to the hotel. The room was stunning and I was greeted by a very nice message from the managers of the Kingsmills and some yummy and very Scottish treats: tablet, shortbread and a cupcake (together with a prosecco bottle). The bed was as comfy as you can get and there was even an alarm clock where I could play my own ipod.

Testing my awesome bed for the night at the Kingsmills Hotel

Testing my awesome bed for the night at the Kingsmills Hotel

A cup of prosecco to celebrate Scotland in style

A cup of prosecco to celebrate Scotland in style

Welcome treats at the Kingsmills Hotel in Inverness

Welcome treats at the Kingsmills Hotel in Inverness

Early morning from my balcony at the Kingsmills Hotel

Early morning from my balcony at the Kingsmills Hotel

Apart from its history and great facilities, the Kingsmills Hotel is well-known for its superb local and seasonal cuisine. The best hotel in Inverness gives you a choice of two restaurants: Inglis and The Conservatory. I had one of the tastiest dinners I have had in Scotland at the Conservatory: yummy and fresh salmon carpaccio marinated with lemon, a really awesome burger and the best chocolate cake ever. I look at the pictures and my mouth waters.

Dinner at the Kingsmills Hotel

Dinner at the Kingsmills Hotel

Burger at the Kingsmills Hotel

Burger for dinner

Chocolate sponge cake

Chocolate sponge cake

The Conservatory restaurant at the Kingsmills Hotel

The Conservatory restaurant at the Kingsmills Hotel

Talking about food at the Kingsmills Hotel, breakfast is awesome. The selection of food is endless: from fruit to warm dishes like porridge, eggs or sausage; different kinds of cereal, toast and quite a choice of juices. Just the perfect way to start any day in the Highlands. I do not know when will I go back to Inverness but, whenever I do, I already know where I will stay.

Muffins for breakfast

Muffins for breakfast

 

Useful information about the Kingsmills Hotel

Although my stay at The Kingsmills Hotel is part of a collaboration with the hotel all the opinions expressed in this post are my own and totally honest. 

Este post tiene una versión en castellano