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Descubriendo la Garrotxa desde un globo aerostático

Uno de mis objetivos en la vida es cumplir mis sueños. Y en una mañana fresca de finales de junio hice realidad uno de los que más ilusión me hacían: montar en globo. Una experiencia redonda que me dejó con ganas de más y que me permitió ver una de mis zonas favoritas de Catalunya desde las alturas y a un ritmo muy relajado. Fue, posiblemente, uno de los mejores días de mi vida (y no exagero).

A las 7 de la mañana de un sábado fresco y con algo de neblina llegaba a la Garrotxa, uno de los lugares que más me tienen el corazón robado. Después de desayunar algo ligero para sacudirme el sueño de encima, salimos a un prado en pleno parque natural y allí estaban un par de gigantes de tela, inflándose lentamente al amanecer sobre la hierba todavía húmeda de rocío mientras el equipo de Vol de Coloms iba de un lado a otro para asegurarse de que todo salía a la perfección.

Hinchando los globos de Vol de Coloms

Hinchando los globos de Vol de Coloms

Dentro del globo

Dentro del globo

¡Todavía no he había subido al globo y ya tenía mariposas en el estómago! El verde de las montañas, el fresco de las primeras horas del día, la expectación… Poco a poco las llamas del quemador se intensificaban y hacían crecer a nuestro medio de transporte para la mañana. Llegó el momento de la verdad y nuestro piloto, Xevi, nos llamó. ¡Era la hora de subir al globo!

Las cestas son grandes y espaciosas, con capacidad para 10 personas en pequeños espacios separados. El acceso se hace a través de una puerta en la mayoría de los casos, lo que lo hace accesible a todo tipo de personas (además, la empresa tiene globos adaptados para personas con mobilidad reducida). Y, de repente, el globo flota ligeramente encima de la hierba, como suspendido en el aire.

Globo de vol de coloms a punto de despegar

Globo de vol de coloms a punto de despegar

La sombra de nuestro globo sobrevolando la Garrotxa

La sombra de nuestro globo sobrevolando la Garrotxa

La sensación es indescriptible… Más rápido de lo que parece la cesta se eleva por encima de los paisajes verdes de la Garrotxa. La sombra de nuestro globo se hace pequeña, los perros ladran extrañados ante la forma que les sobrevuela y todo parece detenido en el tiempo. Dado que el globo aprovecha las corrientes y, por lo tanto, está dentro del viento, la experiencia es relajante y placentera. Al principio tenía miedo de que me diera vértigo… pero la experiencia es tan placentera que es fácil sentirse como en una nube. Es como estar suspendido en el aire, dejándote mecer. Mientras, intentaba capturar todo el paisaje, reconocer lugares conocidos, descubrir algunos nuevos…

A 2.000 metros de altura, Xevi nos tenía preparadas un par de sorpresas: la deliciosa coca de llardons de Olot y copas de cava rosado para celebrar el vuelo. Una experiencia única y fabulosa que no podría ser más perfecta. Lo había soñado muchas veces… y fue aún mejor de lo que esperaba.

Elevándonos sobre la Garrotxa

Elevándonos sobre la Garrotxa

El volcán de Santa Margarida desde el aire

El volcán de Santa Margarida desde el aire

Volando en globo al amanecer

Volando en globo al amanecer

Desde el cielo los volcanes por los que he caminado muchas veces parecen miniaturas. La fageda d’en Jordà es una gran mancha de verde que se extiende hasta donde alcanza la vista. Montañas y montañas se extienden ante nuestros ojos, hasta el Pirineo. Llegamos incluso a ver el reflejo del sol en las aguas de la bahía de Roses, en la Costa Brava… Lentamente la neblina se disipa y el globo se desliza suavemente, aprovechando las corrientes y dejándose llevar. Es difícil marcarle el rumbo a un globo, y eso forma parte de la magia del viaje. Sabes dónde empiezas… pero depende del viento dónde acabes.

Paisajes de la Garrotxa

Paisajes de la Garrotxa

Vuelo en globo en la Garrotxa

Vuelo en globo en la Garrotxa

Después de más de 1 hora y media en el aire, empieza la aventura de buscar “aparcamiento” para el globo. Sobrevolamos bosques centenarios, campos y poblaciones que se desperezan al alba… Hasta que finalmente divisamos un espacio llano perfecto para volver a poner los pies en tierra firme… aunque hubiera seguido volando durante horas 🙂 Si la Garrotxa es preciosa desde la tierra, desde el aire es aún mejor.

Xevi, nuestro piloto se encargó de que el aterrizaje fuera perfecto y poco turbulento, en plena urbanización. Los vecinos se asomaban a saludar todavía en pijamas, haciendo fotos del espectáculo y de los dos colosos deshinchándose… Entre todos, ayudamos a plegar las velas y volvimos al restaurante que Vol de Coloms tiene en pleno Parque Natural.

El grupo al completo con nuestro globo y piloto de Vol de Coloms

El grupo al completo con nuestro globo y piloto de Vol de Coloms

Uno de los globos de Vol de Coloms desinflándose

Uno de los globos de Vol de Coloms derritiéndose como un helado

Si la primera parte de la mañana fue estupenda, la segunda no se quedó atrás. Vol de Coloms nos dió un segundo desayuno (llegados a este punto me sentía un poco hobbit, para qué negarlo?) a base de productos de la tierra: pan con tomate y embutidos de la Garrotxa, fesols de Santa Pau y butifarra, regados por unos vinos riquísimos y un aceite tan exquisito que me llevé una botella a casa. Hasta el mediodía compartimos impresiones con nuestros compañeros de vuelo y pudimos comprobar cómo la pasión por los globos aerostáticos mueve a la familia que gestiona Vol de Coloms. Ellos son el ejemplo de que cuando amas lo que haces… todo sabe mejor.

Experiencias como sobrevolar en globo uno de los lugares más bonitos del país son inolvidables. ¿Cumplió mis expectativas? Sí, y las superó con creces. ¿Volamos otra vez?

Tierra de globos aerostáticos

Tierra de globos aerostáticos

MÁS INFORMACIÓN

  • Dónde: La Garrotxa, Cataluña
  • Con quién: Vol de Coloms
  • Precio: 170 € por adulto / 100 € los niños
  • Podéis consultar con ellos precios, horarios y cualquier duda.

¿Y vosotros, habéis volado alguna vez en globo? ¿Os gustó la experiencia?

Esta experiencia fue posible gracias a la colaboración de Vol de Coloms aunque, como siempre, las opiniones son totalmente personales y honestas. 

Un paseo por Santa Pau, el pueblo con más encanto de La Garrotxa

Santa Pau es uno de esos lugares de los que te enamoras a primera vista y a los que nunca te cansas de volver. Situado en el corazón de la Garrotxa, es pequeñito, medieval y está rodeado de verde. Perderse por sus calles, respirar el aire puro… el conjunto medieval, que mezcla el gótico y el renacimiento, permite hacerte una idea de lo importante que debió ser la baronía de Santa Pau durante la Edad Media.

Este pequeño pueblo con tanta historia es el lugar perfecto para descubrir la zona volcánica de la Garrotxa. Está a tiro de piedra de la Fageda d’en Jordà, pegada a los volcanes y tiene en su término municipal cantidad de alojamientos rurales con encanto como el fabuloso Mas Can Batlle del que ya os hablé hace algunos meses.

Pero vayamos por pasos…

QUÉ VER EN SANTA PAU, LA GARROTXA

Vista del pueblo medieval de Santa Pau

Vista del pueblo medieval de Santa Pau

Por el núcleo urbano no se puede circular en coche, así que lo mejor es dejar el coche aparcado en el parking municipal que hay al entrar en el pueblo. Es el punto de partida ideal, porque desde allí la panorámica del conjunto medieval es magnífica. El acceso se hace bajando a la zona del río, siempre verde y fresca en verano. Subimos unas escaleras y voilà! Empieza el viaje en el tiempo.

Entrando en Santa Pau en la Garrotxa

Entrando en Santa Pau

Rincón medieval de Santa Pau

Rincón medieval de Santa Pau

Siempre que voy subo por esas escaleras y me dejo llevar por las sensaciones… Es curioso echar un vistazo a los dinteles de las puertas y ventanas, a los escudos que llevan años grabados en sus piedras, intentar acariciar a los gatos que descansan en paz en los portales y mirar hacia arriba, buscando siempre la plaza Mayor o Firal dels Bous. Se llega allí tras cruzar el portal de la Vila Nova y sorprende lo bien conservada que está esta plaza porticada gótica en la que los arcos siguen diferentes estilos y reflejan elementos de los primeros tiempos del gótico, gótico florido y algunos ventanales de estilo renacentista. En verano, la sombra que dan es un verdadero respiro ante el calor. En la plaza también está iglesia de Santa María, sobria, preciosa, imponente. Si el día que vais está abierta, entrad.

Arcos de la plaza Firal dels Bous en Santa Pau

Arcos de la plaza Firal dels Bous en Santa Pau

Balcón gótico en Santa Pau

Balcón gótico en Santa Pau

La iglesia de Santa Maria vista desde uno de los arcos de la plaza del Firal dels Bous

La iglesia de Santa Maria vista desde uno de los arcos de la plaza del Firal dels Bous

Aquí mismo, en el corazón de Santa Pau se alza el castillo fortaleza. Es una mole impresionante que podréis ver más de cerca si subís las escaleras que hay en dos de sus extremos. Se trata de un edificio de planta cuadrada construido entre el siglo XIII y el XVIII perfectamente integrado. Lamentablemente, a día de hoy sigue cerrado desde que las monjas que regentaban una escuela en el edificio lo abandonaron en 1968. Eso sí, hay un plan para recuperarlo y restaurarlo por parte del ayuntamiento. Quizás algún día podamos volver a pasear por su plaza de armas, subir a sus torres y maravillarnos con sus estancias… Y si le dais la vuelta podréis descubrir a un personaje algo inquietante recostado contra su base.

Castillo de Santa Pau

Castillo de Santa Pau

Escultura en Santa Pau

Escultura en Santa Pau

Si seguís andando llegaréis sin pérdida hasta el portal del Mar, un mirador con unas vistas espectaculares del valle del Ser que rodea Santa Pau. Sentarse en uno de los muros bajos, contemplar el paisaje, ver cómo el verde de las montañas se mece al ritmo que marca el viento… Quizás por eso este sea uno de mis lugares favoritos 😉

Vistas del valle del Ser en Santa Pau, la Garrotxa

Vistas del valle del Ser en Santa Pau, la Garrotxa

Vistas del valle del Ser en Santa Pau, la Garrotxa

Vistas del valle del Ser en Santa Pau, la Garrotxa

Y vosotros… ¿os animáis a conocerlo?

CÓMO LLEGAR A SANTA PAU

El coche es el mejor medio de transporte, pero también podéis llegar en autobús desde Olot. No tiene pérdida.

  • Desde Olot, Santa Pau está a 9,7kms en la carretera GI-524
  • Desde Girona, podéis llegar tomando la C-66 hasta Banyoles, y desde allí la GI-524.

DÓNDE DORMIR EN SANTA PAU

Tanto en el núcleo del pueblo como en sus alrededores hay una buena selección de alojamientos y lugares donde dormir. Así que ni lo dudes y échale un buen vistazo a estos hoteles y casas rurales en Santa Pau.

Descubriendo volcanes en La Garrotxa

Uno de mis lugares preferidos en Catalunya es la zona volcánica de la Garrotxa. Desde pequeña ha sido el destino de varias escapadas con la escuela, la familia o amigos y nunca deja de sorprenderme cómo podemos tener tan cerca de casa el mejor ejemplo de paisaje volcánico de la Península Ibérica y uno de los más importantes de Europa. Así que aprovechando mi estancia en Mas Can Batlle, volví a encontrarme con dos viejos conocidos: el volcán Croscat y el volcán de Santa Margarida.

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Un fin de semana con encanto en Mas Can Batlle de la Garrotxa

A tan sólo 10 minutos de Santa Pau, en pleno corazón de la zona volcánica de la Garrotxa, está el Mas Can Batlle, la casa rural con más encanto en la que me he alojado y que es como un soplo de aire fresco tanto si quieres huir del estrés diario y relajarte en un entorno natural como si lo que necesitas es un fin de semana romántico.

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