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El Palau Güell, la obra maestra de Gaudí en pleno Raval

Sinceramente, creo que es imposible cansarse de la obra de Antoni Gaudí. Por más que la vea y la conozca siempre acabo descubriendo alguna cosa nueva, algún detalle que me fascina más que el anterior. Y una de las sorpresas más agradables que me he llevado este año ha sido comprobar lo precioso y espectacular que es el Palau Güell, en pleno corazón de Barcelona. De visita obligada en cualquier ruta modernista, se suma a la magnífica cripta de la Colonia Güell, a la fabulosa Torre Bellesguard y a las archiconocidas Sagrada Familia, Casa Milà i Casa Batlló. Con la ventaja de que todavía no está tan masificada, así que la visitas es más agradable y relajada.

Pero vayamos por pasos… El Palau Güell es una joya del modernismo catalán, Patrimonio de la Humanidad de la Unesco y fue la residencia privada del principal mecenas de Gaudí, Eusebi Güell. Fue también uno de los primeros encargos importantes que recibió Gaudí y una de sus obras cumbre que, sin embargo, ha pasado más desapercibida que otras. Las obras empezaron en 1886 y no se acabaron hasta 1890, aunque en 1888 con motivo de la Exposición Universal de Barcelona abrió sus puertas por primera vez a personajes ilustres de todo el mundo.

Fachada del Palau Güell

Fachada del Palau Güell

Puertas del Palau Güell

Puertas del Palau Güell

Cruzar sus puertas de reja que parecen colmenas, construidas con arcos parabólicos, es adentrarse en un lugar que no es de este mundo. En su fachada y su interior resuenan ecos del arte asiático, de la España mudéjar, en una sinfonía ecléctica que no deja indiferente. Pero antes de entrar, deteneos. La calle Nou de la Rambla es estrecha y contemplar el edificio de forma completa es difícil pero vale la pena aunque sea para disfrutar de las puertas de forja o de lo que se puede intuir de sus chimeneas de colores.

La fachada es de piedra del Garraf, donde Güell tenia una finca y unas bodegas. Pero lo más sorprendente son los escudos con las iniciales del mecenas encima de cada una de las dos puertas y el escudo de Cataluña coronado con un casco y un ave fénix en el espacio entre ambas. Por lo visto son tan altas para que los caballeros pudieran entrar montados a caballo hasta el vestíbulo, recubierto de mármol gris. Este espacio, menos luminoso, es increíblemente señorial y comunica con las espaciosas caballerizas gracias a una rampa helicoidal, mientras que las cocheras (algo muy innovador para la época) estaban al fondo, junto a un almacén para productos agrícolas.

Caballerizas del Palau Güell

Caballerizas del Palau Güell

Escalinata del Palau GüellEscalinata del Palau Güell

Escalinata del Palau Güell

Lámpara en el vestíbulo del Palau Güell

Lámpara en el vestíbulo del Palau Güell

Subiendo por una escalinata señorial se llega al entresuelo, un espacio de trabajo en el que destaca el antiguo despacho de Eusebi Güell y otras salas como su biblioteca. Por otra escalera, igual de bonita, se accede a la preciosa planta noble, la que le da su aspecto palaciego al Palau Güell. Todas las habitaciones se articulan alrededor del salón central, un espacio ricamente decorado que culmina en una cúpula parabólica tan alta como el edificio que ilumina el conjunto a través de un gran óculo central y multitud de pequeñas orificios que parecen un cielo lleno de estrellas. Deteneos debajo y respirad la paz. En este lugar era donde se celebraban los conciertos en el Palau Güell, junto al que estaba el órgano perdido para siempre durante la Guerra Civil y donde se organizaban oficios religiosos. La capilla-armario es una maravilla dorada.

A su alrededor están la sala de los pasos perdidos, con vistas a la calle y muy luminosa, y la contigua sala de visitas y el tocador para las damas que visitaban el Palau. Justo al otro lado, con vistas a la terraza y al patio interior están la sala de confianza (el espacio para las reuniones privadas y los conciertos de piano), la sala de fumadores y, más allá de una cancela de madera y hierro forjado, el comedor familiar. No os preocupéis si la mirada no sabe dónde posarse. Desde el suelo hasta los techos ricamente decorados es imposible no admirar cada uno de sus detalles… Tomaos vuestro tiempo, vale la pena.

Cúpula del Palau Güell

Cúpula del Palau Güell

Sala de los pasos perdidos en el Palau Güell

Sala de los pasos perdidos en el Palau Güell

Comedor del Palau Güell

Comedor del Palau Güell

Y si no habéis tenido suficiente, salid a la terraza. Aquí la piedra ha dejado paso a los azulejos y a formas caprichosas que recuerdan al arte oriental. Anexa a este espacio está la sala del billar, que también hizo las veces de taller de escultura y pintura para los hijos de los Güell.

De camino a las habitaciones se pasa por una planta intermedia en la que está la tribuna donde se colocaban los músicos. Las cámaras privadas de la familia, aunque desprovistas del mobiliario, rezuman lujo y diseño por los cuatro costados. Gaudí no dejó ningún detalle al azar y el precioso plafón que representa a la reina Isabel de Hungría es una maravilla.

Detalle de la terraza interior del Palau Güell

Detalle de la terraza interior del Palau Güell

Detalle de las habitaciones de la familia Güell en el Palau Güell

Detalle de las habitaciones de la familia Güell en el Palau Güell

La buhardilla, justo encima, fue durante años el piso en el que vivían y trabajan los sirvientes de la familia. Hoy es un espacio de exposición que permite contemplar el gran trabajo que el arquitecto realizó. El techo es irregular y tiene ventanas parabólicas que permiten contemplar la sala central desde las alturas. Desde aquí se accede a la azotea, uno de los espacios más mágicos y surrealistas del Palau Güell. Con sus veinte chimeneas y su aguja central de 15 metros de altura (la cúpula que ilumina el interior) es un prodigio. Antoni Gaudí quiso dotar a cada una de las chimeneas de una personalidad propia y las convirtió en esculturas insólitas. 14 de ellas están recubiertas de su famoso trencadís, mientras que las 6 restantes parecen desnudas con el ladrillo rojo a la vista. Son tan bonitas que no podría decir cuál me gusta más… Lo que me sorprendió fue saber que debido a su mal estado de conservación entre 1990 y 1994 fueron restauradas por artistas prestigiosos que intentaron respetar su personalidad original. Después de ver tantas maravillas es duro volver a la realidad bajando por la escalera de servicio, dejando atrás una casa que parece sacada de un cuadro de Dalí o propia de Alicia en el País de las Maravillas.

Azotea del Palau Güell

Azotea del Palau Güell

Chimeneas de trencadís en el Palau Güell

Chimeneas de trencadís en el Palau Güell

Chimenea del Palau Güell

Chimenea del Palau Güell

Cúpula central del Palau Güell

Cúpula central del Palau Güell

UNA CURIOSIDAD

Después de la Guerra Civil, en 1944, un millonario americano quiso comprar el Palau Güell para llevarselo piedra a piedra a los EEUU. Afortunadamente la Diputación de Barcelona intervino y lo adquirió para darle un uso cultural, tal y como su última propietaria (la hija pequeña de Güell, Mercè) deseaba. Tuvo varios usos pero desde 2011, cuando se acabó la restauración más extensiva, se puede visitar completamente.

INFORMACIÓN PRÁCTICA

  • Horario: 10 – 17.30h (del 1 de noviembre al 31 de marzo) y 10 – 20h (del 1 de abril al 31 de octubre).
  • Precio: 8€ – 12€
  • Dirección: c/ Nou de la Rambla 3-5 (08001) Barcelona
  • Teléfono: 93 472 57 75
  • Correo electrónico: palauguell@diba.cat
  • Página web oficial: http://palauguell.cat

Gaudí Nights en la Torre Bellesguard de Barcelona

La Torre Bellesguard (“bella vista” en catalán) es una de las obras más desconocidas y fascinantes de Antoni Gaudí. Se trata de una casa particular construida entre 1900 y 1909 por el genio modernista, la Casa Figueras (su nombre oficial) que parece un castillo medieval y que está en la parte alta de Barcelona, a los pies de la serra de Collserola en el barrio de Sant Gervasi. El lugar ha estado cerrado al público durante años, pero este mes de agosto la familia que la habita la quiere dar a conocer a la ciudadanía con un ciclo de buena música y cocktails en un ambiente único, las Gaudí Nights

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Una mañana perfecta en la Colònia Güell

La cripta de Gaudí fue un encargo del industrial y mecenas Eusebi Güell como edificio religioso para sus trabajadores de la Colonia Güell, en Santa Coloma de Cervelló. El edificio es espectacular, pero no es lo único que vale la pena en el lugar. Toda la colonia conserva un aire de finales del siglo XIX deliciosamente encantador. Parece como si el tiempo se hubiera detenido y es perfecta para disfrutar de una mañana o de una tarde soleada :)

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La cripta de Gaudí en la Colonia Güell

La Cripta de la Colonia Güellen Santa Coloma de Cervelló, es una de las obras maestras del genio de Antoni Gaudí. Pese a estar a tan sólo 20 minutos de Barcelona nunca había estado. Así que aproveché una mañana soleada de invierno para acercarme… sin saber que volvería fascinada con el lugar.

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