Archivo de la etiqueta: naturaleza

El verde infinito de la Fageda d’en Jordà en la Garrotxa

Creo que si tuviera que escoger mi paisaje favorito de Cataluña la Fageda d’en Jordà sería uno de los finalistas y muy posiblemente el elegido. Aprovechando la escapada del pasado mes de febrero al delicioso Mas Can Batlle, volví a acercarme. He estado creo que en todas las estaciones del año y si en otoño los tonos ocres que tiñen el cielo y la tierra son dignos de un cuadro impresionista, los verdes de la primavera no tienen nada que envidiarles.

Fageda d'en Jordà

Fageda d’en Jordà

Fageda d'en Jordà

Cielo de hojas en la Fageda d’en Jordà

La Fageda d’en Jordà (en castellano el hayedo de Jordá) es una reserva natural de casi 5 kilómetros cuadrados formada por un bosque de hayas único en España. Es singular porque a diferencia del resto, los árboles han crecido sobre un terreno llano, formado por una colada de lava enfriada procedente de una de las erupciones del volcán Croscat.  Su altitud, entre 550 y 650 metros, es muy rara en la Península Ibérica para este tipo de bosque. El hayedo forma parte del Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrocha y lo rodean varios de los 21 volcanes que hay en la comarca. Pasear por su interior es adentrarse en un mundo de leyendas y en un paisaje que podría pertenecer a la Tierra Media. Por todos lados surgen unas prominencias de lava tapizadas de hojas, los tossols, que pueden alcanzar más de 20 metros de altura.

Fageda d'en Jordà

Fageda d’en Jordà

Fageda d'en Jordà

Fageda d’en Jordà

La Fageda d’en Jordà, además de por su belleza, es famosa porque el poeta Joan Maragall le dedicó un poema homónimo. Hoy la ruta más popular que recorre el hayedo lleva su nombre y en su interior hay un monolito en su honor. El sendero Joan Maragall es una ruta circular que nos adentra en el bosque y nos permite catar algunas de sus maravillas en poco tiempo y con poca dificultad. En menos de 1 hora es posible descubrir lo hermosa que es la Fageda… Pero si os van las rutas algo más largas, en todo el Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa hay opciones para todos los gustos. Aunque si me dejáis recomendaros una, mi apuesta va por el sendero que cruza el hayedo, llega hasta el volcán de Santa Margarida y concluye en el volcán del Croscat. Es algo largo, pero vale la pena y permite disfrutar de los mejores paisajes de la zona a un ritmo pausado.

Fageda d'en Jordà

Fageda d’en Jordà

Fageda d'en Jordà

Fageda d’en Jordà

Fageda d'en Jordà

Fageda d’en Jordà

Fageda d'en Jordà

Fageda d’en Jordà

UN CONSEJO

Si después de tanto andar tenéis hambre o necesitáis un refresco, acercaos a la Granja de La Fageda, donde hacen unos yogures, helados y demás delicias para chuparse los dedos. Situada en pleno parque natural, es una de las empresas más socialmente responsables de todo el país y da trabajo a muchas personas discapacitadas (o con “capacidades especiales”, usando un lenguaje políticamente correcto). El entorno es privilegiado… y una vez hayáis probado sus productos, elaborados con mimo y de una manera muy tradicional, querréis repetir ;)

Cooperativa La Fageda

Cooperativa La Fageda

La dirección de la Cooperativa es esta:
Els Casals, s/n
17811 SANTA PAU (Girona)

T. 972 68 10 10
Teléfono de Visitas: 972 68 10 11

CÓMO LLEGAR A LA FAGEDA D’EN JORDÀ

  • En coche: es la mejor manera. Hay varias zonas a lo largo de la carretera de Olot a Santa Pau (km 4 y 4,5) donde se puede dejar el coche. Los senderos están bien marcados y si hacéis caso de las señales es difícil perderse. 

OTROS POSTS SOBRE LA FAGEDA D’EN JORDÀ

Descubriendo volcanes en La Garrotxa

Uno de mis lugares preferidos en Catalunya es la zona volcánica de la Garrotxa. Desde pequeña ha sido el destino de varias escapadas con la escuela, la familia o amigos y nunca deja de sorprenderme cómo podemos tener tan cerca de casa el mejor ejemplo de paisaje volcánico de la Península Ibérica y uno de los más importantes de Europa. Así que aprovechando mi estancia en la casa rural más encantadora del país, volví a encontrarme con dos viejos conocidos: el volcán Croscat y el volcán de Santa Margarida.

Colores y matices en la zona volcánica de la Garrotxa

Colores y matices en la zona volcánica de la Garrotxa

EL PARQUE NATURAL DE LA ZONA VOLCÁNICA DE LA GARROTXA

Con una extensión total de 12.007 hectáreas, casi 40 conos volcánicos en buen estado de conservación, y más de 20 coladas de lava basáltica, el Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa es el más grande de la Península. Justo al lado de la pequeña ciudad de Olot, a 45 minutos de Girona y a menos de 2 horas de Barcelona nos encontramos con paisajes de gran belleza donde el verde infinito se funde con el negro y los tonos cobrizos de la lava y el basalto que hace millones de años moldearon la zona. La Garroxa es un lugar tranquilo, rural y con un profundo respeto por la naturaleza y las tradiciones. Ideal para desconectar del día a día y disfrutar del momento con calma.

Vistas de la zona volcánica de la Garrotxa

Vistas de la zona volcánica de la Garrotxa

Decidí dedicar todo un día para explorarla bien y saborear una de las muchas rutas senderistas que se pueden hacer en la zona. Empezamos subiendo hasta Batet de la Serra, cruzando algunas carreteras rurales y viendo los volcanes desde las alturas… Para luego bajar hasta el Volcán Croscat y terminar el día en el de Santa Margarida.

En Batet vale la pena parar el coche para visitar el Santuario de la Santísima Trinidad, un templo románico del siglo X desde cuyo campanario se domina el paisaje y es fácil distinguir varios conos volcánicos. A las afueras de este pequeño núcleo rural hay el Oratorio de la Sagrada Familia y la iglesia románica de Santa María. Si tenéis tiempo, no os los perdáis.

Santuario de la Santísima Trinidad en Batet de la Serra

Santuario de la Santísima Trinidad en Batet de la Serra

Sendero en la zona volcánica de la Garrotxa

Sendero en la zona volcánica de la Garrotxa

VOLCÁN CROSCAT

Uno de mis favoritos (si no el preferido) el Croscat es uno de los más espectaculares de la Garrotxa. Es el volcán más joven de la zona y el último en entrar en erupción de la Península Ibérica. Tuvo dos erupciones: la primera hace 17.000 años y la segunda hace 11.500, que dieron lugar a un cráter en forma de herradura de unos 160 m de altura.

Grederas del volcán Croscat

Grederas del volcán Croscat

Paisajes lunares en el volcán Croscat

Paisajes lunares en el volcán Croscat

El lugar estuvo dedicado durante 25 años a la explotación de las gredas, hasta que la Generalitat consiguió parar las extracciones y dotar a la zona de la protección que merece.  El enorme tajo que hay detrás del volcán es el testimonio de esa época y también uno de sus mayores atractivos. Allí las capas originales de lava negra se mezclan con otras de colores rojizos y anaranjados, fruto de la oxidación natural, que le dan al lugar un encanto inimitable.

Mirando a través de la lava en el volcán Croscat

Mirando a través de la lava

El volcán Croscat

El volcán Croscat

El sendero para llegar hasta allí está muy bien señalizado. Podéis dejar el coche en el parking del volcán de Santa Margarida y andar unos 30 minutos por una ruta fácil y para todos los públicos.

VOLCÁN DE SANTA MARGARIDA

Resulta difícil imaginar que lo que ahora parece una colina más, esconde en su interior un cráter con una ermita románica. El volcán de Santa Margarida es uno de los más importantes y populares de la zona volcánica de la Garrotxa. Con sus 682 metros de altitud, su boca tiene un perímetro de 2.000 metros. El sendero que asciende hasta la parte superior del cono volcánico es algo empinado pero no tiene pérdida.

Subiendo al volcán de Santa Margarida

Subiendo al volcán de Santa Margarida

Ermita en el cráter del volcán de Santa Margarida

Ermita en el cráter del volcán de Santa Margarida

Una vez arriba las vistas compensan el esfuerzo. Y hay 2 opciones: recorrer bajo los árboles el sendero que da la vuelta al volcán y que nos permite comprobar lo grande que es o bajar hasta el cráter para relajarnos en la hierba frente a la ermita de Santa Margarida. Cualquiera de las dos es buena y, si tenéis tiempo, vale la pena el esfuerzo extra.

Senderismo en el volcán de Santa Margarida

Senderismo en el volcán de Santa Margarida

Ermita de Santa Margarida

Ermita de Santa Margarida

Andar bajo los árboles, pisando las hojas secas, oliendo la retama amarilla que lo inunda todo para luego descubrir una pequeña ermita no tiene precio… Ya estoy deseando volver  ;)

CÓMO LLEGAR A LA ZONA VOLCÁNICA DE LA GARROTXA

  • En coche: desde Girona (C-63 hasta Olot) o Barcelona (C-17 hasta Vic + C-37 hasta Olot), no tiene pérdida.
  • En bus: la empresa Teisa opera varios buses desde ciudades como Barcelona, Girona, Vic… Podéis consultar horarios en su página web
  • En avión: el aeropuerto más cercano es el de Girona.
  • En tren: al lado de la estación de tren de Girona salen autobuses hasta Olot.

El castillo de Tona y la plana de Vic

Si visitáis el Montseny desde la zona de Osona un buen broche final para el día es subir a la colina que hay en el pueblo de Tona y que domina toda la plana de Vic. Paisaje visto siempre desde el coche cuando vas desde Barcelona a Vic por la C-17, el promontorio con la torre medieval y la iglesia románica en la cima hacía tiempo que me llamaba la atención. A finales de enero pude saldar esa cuenta pendiente y disfrutar de algunas de las mejores vistas de la comarca y de un entorno increíblemente verde y lleno de historia.

Vistas del Montseny desde el castillo de Tona

Vistas del Montseny desde el castillo de Tona

El cerro, que termina en un precipicio sobre el municipio, nos permite disfrutar de un paisaje privilegiado, con el macizo del Montseny al final. El lugar es un remanso de paz, con el césped, los árboles, los edificios que han sobrevivido a casi mil años de Historia…

Lo primero que encontramos cuando se llega a la cima son los restos de una especie de cisterna a mano izquierda, ahora cubierta por las hierbas. Al final, la iglesia de Sant Andreu nos espera. Documentada desde el año 889, cuando fue consagrada junto con el castillo, en la primera mitad del siglo XI fue sustituida por que vemos hoy en día, de arquitectura lombarda. Sufrió algunas reformas posteriores, que le añadieron capillas laterales, el campanario o la portada renacentista… el conjunto es de una gran belleza y está muy bien conservado, aunque no siempre está abierta para visitar su interior.

Església de Sant Andreu del Castell de Tona

De camino a la Iglesia de Sant Andreu del castillo de Tona

Iglesia de Sant Andreu del castillo de Tona

Iglesia de Sant Andreu del castillo de Tona

Sin ninguna duda, subir la colina compensa. A su izquierda, en uno de los extremos del terreno queda el único testimonio del castillo de Tona: su torre de defensa. Algo castigada por el paso del tiempo, se asienta directamente sobre la roca y tiene una altura media exterior de 7,5 metros. Puede ser que sus orígenes se remonten al Imperio Romano, ya que la vía romana de Ausa (Vic) a Barcino (Barcelona) pasaba por aquí…

Sea cual sea su origen, la primera noticia que tenemos del castillo se remonta al año 889, cuando se consagró su iglesia. Pasó por las manos de varias familias nobles de la alta Edad Media (los condes de Barcelona, el conde de Besalú y, finalmente, la casa de Moncada) hasta que cayó en desuso a finales del siglo XV, después de la Guerra Remença.

Torre del Castillo de Tona

Torre del Castillo de Tona

Torre del Castillo de Tona

Torre del Castillo de Tona

Visitar el lugar al atardecer, cuando el cielo se tiñe de tonos rojizos le añade magia a la experiencia.

Si os quedáis con ganas de más, bajando del castillo de Tona está el Camp de les Lloses, un yacimiento romano del siglo II aC en el que podemos ver los restos de una fundición republicana. En el pueblo destaca la iglesia de Santa María del Barri (de 1011) y los pocos residuos del turismo termal que convirtió a Tona en lugar de veraneo de la burguesía barcelonesa en el último tercio del siglo XIX, entre los que destaca el Balneari Codina, que no tuve tiempo de probar.

¿CÓMO LLEGAR AL CASTILLO DE TONA?

  • En tren, hasta Seva con Renfe y luego bus a Tona
  • En coche, desde Barcelona por la carretera C-17. Os adentráis en el pueblo y seguís las indicaciones. No tiene pérdida! Llegaréis a un parking de tierra donde se puede dejar el coche. Luego hay que subir andando unos 10 minutos hasta la cima.

El Brull, íberos en el Montseny

El mismo domingo de enero que hicimos la cata de cerveza artesana en el Montseny aprovechamos para explorar una parte del parque natural que no conocía. Había oído hablar muy bien del pueblo de El Brull y cuando me enteré de que a sus afueras estaba uno de los poblados ausetanos más importantes de Cataluña no pude reprimirme.

Queríamos aprovechar el día y decidimos acercarnos primero al poblado íbero del Turó de Montgròs. Era una mañana soleada de enero y las primeras nieves habían teñido de blanco algunas zonas de El Montseny. Acceder es bastante fácil, sólo hay que seguir la carretera que sale de El Brull en dirección al pueblo de Montseny. Hay señales indicando la ruta hasta que, llegados a un punto, a mano derecha hay una pequeña pista que desciende. Parece que el coche no pasa por allí… pero sí! Un poco más adelante aparcamos y nos sumergimos en el entorno natural, siguiendo el camino hasta el yacimiento. Hay que andar un rato hasta llegar, pero el camino no tiene complicación y permite disfrutar del paisaje.

Bosque en El Montseny

Bosque en la zona de El Brull, en el parque natural de El Montseny

La Costa del Montseny

La Costa del Montseny

Nieve en el Montseny

Nieve en el Montseny

Arbusto en el Montseny

Arbusto en el Montseny

Lamentablemente, el yacimiento sólo está abierto los domingos hasta las 14h y, cuando llegamos, ya no se podía acceder a esta importante fortificación que controlaba la zona de coll Formic y el acceso desde la costa a la plana interior. Los orígenes del fortín íbero del Turó del Montgròs se remontan a la edad del bronce, aunque no fue hasta el año 300 aC cuando se levantó la imponente muralla que lo rodea y que se ve perfectamente desde el exterior, con sus 145 metros de longitud y 5 de grueso. Un poco más tarde se reforzó la fortificación con una torre central y otras defensas periféricas.

Junto con el yacimiento de l’Esquerda de Roda de Ter y el Casol de Puigcastellet en Folgueroles, es uno de los tres poblados ausetanos mejor conservados de la Cataluña central. Todas las teorías apuntan a que fue la sede de una guarnición militar permanente y lugar de refugio de la población local en caso de peligro. El lugar fue incendiado y destruido hacia el 205 aC, en plena Segunda Guerra Púnica. Después de siglos de abandono, hay evidencias de que se volvió a habitar o a utilizar de alguna manera del siglo X al XIV.

Nos quedamos con las ganas de explorarlo con calma, así que la próxima vez nos informaremos mejor de los horarios ;)

Fortaleza íbera del Turó de Montgròs

Fortaleza íbera del Turó de Montgròs

Fortaleza íbera del Turó de Montgròs

Fortaleza íbera del Turó de Montgròs

La zona, sin embargo, tiene suficientes atractivos como para encontrar alternativas. Así que volvimos a El Brull. Con apenas 200 habitantes y sin un núcleo definido, en su centro se alza la iglesia de Sant Martí del Brull, que es una maravilla del siglo XI reformada durante el Barroco. Vale la pena entrar y disfrutar del silencio. A su alrededor, junto a la antigua rectoría, unos gatos gordísimos retozaban al sol…

Mientras, al otro lado de la carretera se alza el único resto del castillo del Brull. Del siglo X y con una planta pentagonal, hoy en día sólo se conserva una cara de un muro y restos de una torre. Las vistas desde el promontorio son muy interesantes y justo al lado hay un famoso restaurante que no os deberíais perder si queréis recuperar fuerzas.

Iglesia de Sant Martí del Brull

Iglesia de Sant Martí del Brull

Restos de la torre del castillo de El Brull

Restos de la torre del castillo de El Brull

En las cercanías hay otros lugares interesantes, además de varias rutas senderistas, como la iglesia románica de Sant Jaume de Viladrover o la de Sant Cristófol de la Castanya. Ideal para pasar un día descubriendo la naturaleza y la historia del Montseny.

Ses Salines, el parque natural de la sal en Ibiza

Hace muchos años, quizás siglos, Ibiza era conocida como “la isla de la sal”. La explicación de este nombre está en el Parque Natural de Ses Salines de Ibiza, uno de los lugares más sorprendentes de las Islas Baleares y una verdadero paraíso en el que la sal convierte el paisaje en una postal. Situado entre las islas de Ibiza y Formentera (las Pitiusas), está protegido desde el año 2001 y desde el aire es tan espectacular como desde la tierra.

El parque natural de Ses Salines de Ibiza visto desde el avión

El parque natural de Ses Salines de Ibiza visto desde el avión

Aprovechando que mi vuelo no salía hasta las 11 de la mañana, me acerqué a primera hora, antes de ir al aeropuerto. El sol había salido hacía poco y no había nadie… Después del encanto de Dalt Vila, Ses Salines son ideales para desconectar. Aunque sólo puede explorar una parte muy pequeña de las 2.838 hectáreas del parque, que se extiende desde la ciudad de Ibiza al pueblo de Sant Josep de Sa Talaia, y que llega hasta las salinas de Formentera, a las que se añaden 13.000 hectáreas marinas de Es Freus, un estrecho de unos 6,3 km que une las dos islas.

Ya en el siglo V aC los Cartagineses fueron los primeros en explotar el humedal y en extraer este “oro blanco”. Durante siglos, las salinas de Ibiza fueron unas de las más importantes del Mediterráneo y hoy la extracción continúa. Se siguen usando métodos tradicionales y las montañas blancas de sal, casi irreales, dan forma a un paisaje único. Incluso el suelo es salado y los copos de sal parecen nieve seca.

Salina en Ibiza

Salina

Edificio en el Parque Natural de Ses Salines de Ibiza

Montón de sal en el Parque Natural de Ses Salines de Ibiza

Una carretera bastante solitaria cruza el parque. Conducir por allí, sin nadie a la vista, sin cruzarme con ningún otro coche es maravilloso. A ambos lados se suceden los humedales, los instrumentos para extraer la sal, una especie de presas… El Parque cuenta con un ecosistema de gran riqueza y es Zona de Especial Protección para las Aves. Se han catalogado más de 210 especies, entre las que destacan las garzas y los flamencos, que hacen descansan aquí durante su migración de julio a octubre y de febrero a mayo.

Sal en el Parque Natural de Ses Salines

Terreno salado

Poser en las salinas

Poser en las salinas

Al final de la carretera se llega a la fantástica playa de Ses Salines. Lugar de veraneo de famosos y lugareños, no pude bañarme en sus aguas cristalinas por falta de tiempo pero me quedé con las ganas. La playa forma una curva arenosa y está rodeada de pinos y dunas. El agua, turquesa y en calma, es el refugio de los bañistas y de unos cuantos veleros. No sé cómo será en hora punta ni en temporada alta de baño, pero el lugar me transmitió muchísima paz :)

Playa de Ses Salines en Ibiza

Playa de Ses Salines

Edificio en el Parque Natural de Ses Salines de Ibiza

Edificio en Ses Salines

Estoy deseando volver para disfrutar de la zona con calma…

Llegar a las Salinas es muy fácil, sobre todo si alquiláis un coche, y están muy cerca del aeropuerto de Ibiza (de hecho, se ven desde el avión). Podéis consultar ofertas de viajes en la web Dscuento, un rastreador de ofertas por Internet donde podéis reservar a buen precio hoteles, vuelos o incluso el alquiler de un coche desde el aeropuerto.