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Visita a la Casa Lleó Morera, una joya del modernismo en Barcelona

Barcelona es una de las ciudades con más patrimonio modernista (Art Nouveau, Art Déco… como queráis llamarlo) del mundo y nunca deja de sorprender. Una de las últimas incorporaciones al catálogo de edificios modernistas que se pueden visitar ha sido la fascinante Casa Lleó Morera, en plena Manzana de la Discordia en el Paseo de Gracia y vecina de la Casa Batlló y la Casa Amatller. El pasado mes de abril puede visitarla y salí enamorada.

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Ruta por el legado modernista en el Barrio Gótico de Barcelona

¿Habéis hecho alguna vez una ruta guiada por vuestra propia ciudad? Hasta hace algunos meses yo no… Pero desde el año pasado ha hecho unos cuantos. Aunque yo creía conocer bastante bien Barcelona, después de verla de la mano de uno de los tours de Barcelona Guide Bureau puedo afirmar que me queda mucho por descubrir. Sigue leyendo

El Palau Güell, la obra maestra de Gaudí en pleno Raval

Sinceramente, creo que es imposible cansarse de la obra de Antoni Gaudí. Por más que la vea y la conozca siempre acabo descubriendo alguna cosa nueva, algún detalle que me fascina más que el anterior. Y una de las sorpresas más agradables que me he llevado este año ha sido comprobar lo precioso y espectacular que es el Palau Güell, en pleno corazón de Barcelona. De visita obligada en cualquier ruta modernista, se suma a la magnífica cripta de la Colonia Güell, a la fabulosa Torre Bellesguard y a las archiconocidas Sagrada Familia, Casa Milà i Casa Batlló. Con la ventaja de que todavía no está tan masificada, así que la visitas es más agradable y relajada.

Pero vayamos por pasos… El Palau Güell es una joya del modernismo catalán, Patrimonio de la Humanidad de la Unesco y fue la residencia privada del principal mecenas de Gaudí, Eusebi Güell. Fue también uno de los primeros encargos importantes que recibió Gaudí y una de sus obras cumbre que, sin embargo, ha pasado más desapercibida que otras. Las obras empezaron en 1886 y no se acabaron hasta 1890, aunque en 1888 con motivo de la Exposición Universal de Barcelona abrió sus puertas por primera vez a personajes ilustres de todo el mundo.

Fachada del Palau Güell

Fachada del Palau Güell

Puertas del Palau Güell

Puertas del Palau Güell

Cruzar sus puertas de reja que parecen colmenas, construidas con arcos parabólicos, es adentrarse en un lugar que no es de este mundo. En su fachada y su interior resuenan ecos del arte asiático, de la España mudéjar, en una sinfonía ecléctica que no deja indiferente. Pero antes de entrar, deteneos. La calle Nou de la Rambla es estrecha y contemplar el edificio de forma completa es difícil pero vale la pena aunque sea para disfrutar de las puertas de forja o de lo que se puede intuir de sus chimeneas de colores.

La fachada es de piedra del Garraf, donde Güell tenia una finca y unas bodegas. Pero lo más sorprendente son los escudos con las iniciales del mecenas encima de cada una de las dos puertas y el escudo de Cataluña coronado con un casco y un ave fénix en el espacio entre ambas. Por lo visto son tan altas para que los caballeros pudieran entrar montados a caballo hasta el vestíbulo, recubierto de mármol gris. Este espacio, menos luminoso, es increíblemente señorial y comunica con las espaciosas caballerizas gracias a una rampa helicoidal, mientras que las cocheras (algo muy innovador para la época) estaban al fondo, junto a un almacén para productos agrícolas.

Caballerizas del Palau Güell

Caballerizas del Palau Güell

Escalinata del Palau GüellEscalinata del Palau Güell

Escalinata del Palau Güell

Lámpara en el vestíbulo del Palau Güell

Lámpara en el vestíbulo del Palau Güell

Subiendo por una escalinata señorial se llega al entresuelo, un espacio de trabajo en el que destaca el antiguo despacho de Eusebi Güell y otras salas como su biblioteca. Por otra escalera, igual de bonita, se accede a la preciosa planta noble, la que le da su aspecto palaciego al Palau Güell. Todas las habitaciones se articulan alrededor del salón central, un espacio ricamente decorado que culmina en una cúpula parabólica tan alta como el edificio que ilumina el conjunto a través de un gran óculo central y multitud de pequeñas orificios que parecen un cielo lleno de estrellas. Deteneos debajo y respirad la paz. En este lugar era donde se celebraban los conciertos en el Palau Güell, junto al que estaba el órgano perdido para siempre durante la Guerra Civil y donde se organizaban oficios religiosos. La capilla-armario es una maravilla dorada.

A su alrededor están la sala de los pasos perdidos, con vistas a la calle y muy luminosa, y la contigua sala de visitas y el tocador para las damas que visitaban el Palau. Justo al otro lado, con vistas a la terraza y al patio interior están la sala de confianza (el espacio para las reuniones privadas y los conciertos de piano), la sala de fumadores y, más allá de una cancela de madera y hierro forjado, el comedor familiar. No os preocupéis si la mirada no sabe dónde posarse. Desde el suelo hasta los techos ricamente decorados es imposible no admirar cada uno de sus detalles… Tomaos vuestro tiempo, vale la pena.

Cúpula del Palau Güell

Cúpula del Palau Güell

Sala de los pasos perdidos en el Palau Güell

Sala de los pasos perdidos en el Palau Güell

Comedor del Palau Güell

Comedor del Palau Güell

Y si no habéis tenido suficiente, salid a la terraza. Aquí la piedra ha dejado paso a los azulejos y a formas caprichosas que recuerdan al arte oriental. Anexa a este espacio está la sala del billar, que también hizo las veces de taller de escultura y pintura para los hijos de los Güell.

De camino a las habitaciones se pasa por una planta intermedia en la que está la tribuna donde se colocaban los músicos. Las cámaras privadas de la familia, aunque desprovistas del mobiliario, rezuman lujo y diseño por los cuatro costados. Gaudí no dejó ningún detalle al azar y el precioso plafón que representa a la reina Isabel de Hungría es una maravilla.

Detalle de la terraza interior del Palau Güell

Detalle de la terraza interior del Palau Güell

Detalle de las habitaciones de la familia Güell en el Palau Güell

Detalle de las habitaciones de la familia Güell en el Palau Güell

La buhardilla, justo encima, fue durante años el piso en el que vivían y trabajan los sirvientes de la familia. Hoy es un espacio de exposición que permite contemplar el gran trabajo que el arquitecto realizó. El techo es irregular y tiene ventanas parabólicas que permiten contemplar la sala central desde las alturas. Desde aquí se accede a la azotea, uno de los espacios más mágicos y surrealistas del Palau Güell. Con sus veinte chimeneas y su aguja central de 15 metros de altura (la cúpula que ilumina el interior) es un prodigio. Antoni Gaudí quiso dotar a cada una de las chimeneas de una personalidad propia y las convirtió en esculturas insólitas. 14 de ellas están recubiertas de su famoso trencadís, mientras que las 6 restantes parecen desnudas con el ladrillo rojo a la vista. Son tan bonitas que no podría decir cuál me gusta más… Lo que me sorprendió fue saber que debido a su mal estado de conservación entre 1990 y 1994 fueron restauradas por artistas prestigiosos que intentaron respetar su personalidad original. Después de ver tantas maravillas es duro volver a la realidad bajando por la escalera de servicio, dejando atrás una casa que parece sacada de un cuadro de Dalí o propia de Alicia en el País de las Maravillas.

Azotea del Palau Güell

Azotea del Palau Güell

Chimeneas de trencadís en el Palau Güell

Chimeneas de trencadís en el Palau Güell

Chimenea del Palau Güell

Chimenea del Palau Güell

Cúpula central del Palau Güell

Cúpula central del Palau Güell

UNA CURIOSIDAD

Después de la Guerra Civil, en 1944, un millonario americano quiso comprar el Palau Güell para llevarselo piedra a piedra a los EEUU. Afortunadamente la Diputación de Barcelona intervino y lo adquirió para darle un uso cultural, tal y como su última propietaria (la hija pequeña de Güell, Mercè) deseaba. Tuvo varios usos pero desde 2011, cuando se acabó la restauración más extensiva, se puede visitar completamente.

INFORMACIÓN PRÁCTICA

  • Horario: 10 – 17.30h (del 1 de noviembre al 31 de marzo) y 10 – 20h (del 1 de abril al 31 de octubre).
  • Precio: 8€ – 12€
  • Dirección: c/ Nou de la Rambla 3-5 (08001) Barcelona
  • Teléfono: 93 472 57 75
  • Correo electrónico: palauguell@diba.cat
  • Página web oficial: http://palauguell.cat

Ruta Modernista en Barcelona: Casa Garriga i Nogués

El Modernismo y Barcelona están tan vinculados que es casi imposible entenderlos por separado. El cambio del siglo XIX al XX embelleció la ciudad hasta extremos insospechados… Y aunque hay clásicos que forman parte de cualquier ruta modernista básica como la Sagrada Familia, el Park Güell, la Casa Batlló o la Pedrera, también hay rincones menos conocidos.

Si hace algunos meses descubrí algunos de estos secretos gracias a una ruta modernista por Barcelona en bicicleta, en septiembre visité uno de esos tesoros que a menudo pasamos por alto… La Casa Rovira i Nogués, actual sede de la Fundació Godia, es una maravilla modernista que merece ser más conocida de lo que es.

Fachada de la Casa Rovira i Nogués, sede de la Fundació Godia

Fachada de la Casa Rovira i Nogués, sede de la Fundació Godia

Las edades del hombre en la Casa Rovira i Nogués

Las edades del hombre de Eusebi Arnau

Situada en el número 250 de la calle Diputación de Barcelona, en pleno Eixample, la Casa Garriga Nogués es una construcción de 1901 que el financiero Rupert Garriga Miranda le encargó al prestigioso arquitecto Enric Sagnier. Su fachada mezcla elementos clásicos y barrocos con otros de inspiración modernista. Entre todos destacan las cuatro esculturas de Eusebi Arnau que representan las diferentes etapas de la vida. Su detalle y preciosismo son sobrecogedores: desde los niños que juegan hasta la joven que besa al anciano, pasando por la chica que deshoja una flor o el nacimiento de una nueva vida.

Y si el exterior es bonito, el interior de la Casa Garriga Nogués todavía lo es más. Nada más entrar llegamos a un gran vestíbulo presidido por una escalinata imponente de mármol, de líneas sinuosas. Sobre ella se alza una vidriera en tonos amarillos que da claridad al espacio, junto con las cristaleras del piso principal, en el que vivió la familia propietaria hasta el estallido de la Guerra Civil.

Detalle de la escalera de la Casa Garriga i Nogués

Detalle de la escalera de la Casa Garriga i Nogués

Vista del piso principal de la casa Garriga Nogués

Vista del piso principal de la casa Garriga Nogués

Durante y después de la Guerra el edificio entro en decadencia. Durante algún tiempo albergó a un colegio religioso y a partir de 1986 fue la sede de la Fundación Enciclopèdia Catalana, que lo rehabilitó. La casa, sin embargo, no recuperó su esplendor hasta 2007, cuando la Fundación Francisco Godia lo adaptó para convertirlo en la sede de la colección permanente de arte del mecenas y pionero del automobilismo en España Francisco Godia.

Su espectacular colección es un paseo por la Historia del Arte. En las salas del Piso Principal y antigua residencia de la familia Garriga Nogués se pueden contemplar obras maestras del arte medieval, la pintura barroca, el mejor modernismo, piezas de cerámica únicas y arte contemporáneo con joyas de Picasso o una espectacular escultura de Cristina Iglesias que está en la terraza y que se mimetiza con el entorno. Las visitas guiadas, increíblemente interesantes y entretenidas, culminan en la sala del billar, cuya pared que da a la calle es una vidriera que reproduce un paisaje obra del taller de Antoni Rigalt. 

Sala de tallas medievales en la Fundació Godia

Sala de tallas medievales en la Fundació Godia

Salón principal de la Fundación Godia

Salón principal de la Fundación Godia

Escultura de Cristina Iglesias en la Fundación Godia

Escultura de Cristina Iglesias en la Fundación Godia

Vidiera de la Fundació Godia

Vidiera de la Fundació Godia

Es fácil dejarse llevar entre sus habitaciones y obras de arte. Uno se olvida del momento en el que está y sueña con tiempos pasados y con maneras de hacer que no volverán. Si podéis y os apetece huir de los espacios masificados os recomiendo mucho que hagáis una de las visitas guiadas o actividades que se organizan en la Fundació Godia. Es la mejor manera de conocer el espacio… y lo que contiene. Porque, al final, quizás son los lugares menos conocidos los que hacen de cada viaje una experiencia única.

Más información sobre la Fundació Godia

  • Visitas guiadas: sábados y domingos a las 12h. Gratuitas, pero hay que llamar al  932 723 180 para reservar

En el interior del edificio no se pueden tomar fotografías, así que todas las imágenes aquí reproducidas han sido cedidas por la Fundación Godia. 

Modernismo secreto en el Hotel España de Barcelona

Una de las cosas buenas de vivir en Barcelona es que la ciudad nunca deja de sorprenderme. Siempre hay algún nuevo rincón, algún detalle, un diamante en bruto esperando a la vuelta de la esquina… Y eso fue precisamente lo que me pasó con el Hotel España, situado en pleno corazón de Barcelona, a dos pasos de la Rambla, el Liceu y la Boqueria. Es uno de los hoteles más antiguos de la ciudad y, sobre todo, una joya del modernismo llena de detalles como esta escalera tan bonita en la que se han dejado a la vista algunos de los azulejos originales después de la última reforma.

Escalera del Hotel España de Barcelona

Escalera del Hotel España de Barcelona

El Modernismo es una de mis corrientes artísticas favoritas, así que cuando en el mes de junio el hotel me invitó a descubrir su terraza Alaire Ramblas no pude resistirme. El Hotel España, de 4 estrellas, abrió sus puertas originalmente en el año 1859 con el nombre de Fonda España. Pero su aspecto cuidado al detalle y de líneas delicadas se debe a la reforma que el arquitecto modernista Lluís Domènech i Montaner llevó a cabo entre los años 1900 y 1903 para convertirlo en un hotel a la última en el que se instaló uno de los primeros ascensores de Barcelona y que tenía línea telefónica y electricidad. Para acabar de embellecerlo, Domènech i Montaner contó con la colaboración de artistas consagrados de la época. El pintor Ramon Casas, que se encargó de los esgrafiados de temática marina del comedor. El lugar, que se conocía en su época como “La Pecera” es hoy “El Salón de las Sirenas”, un nombre que no le podría hacer más justicia. 

Mosaico modernista en el Hotel España

Mosaico modernista en el Hotel España

Pinturas de Ramon Casas en el Salón de las Sirenas

Pinturas de Ramon Casas en el Salón de las Sirenas

Mientras que el escultor Eusebi Arnau se encargó de realizar la magnífica chimenea de alabastro de cinco metros de altura de la antigua sala de tertúlias (la actual cockteleria chic Bar Arnau) que representa las edades del hombre. Si podéis, observadla bien y deteneos en los detalles como los gatos que están a sus pies, o el rostro del anciano…

Chimenea de Eusebi Arnau en el Hotel España

Chimenea de Eusebi Arnau en el Hotel España

Detalle de la chimenea de alabastro del Hotel España

Detalle de la chimenea de alabastro del Hotel España

No os perdáis la decoración del restaurante Fonda España que dirige el chef Martín Berasategui. Rodeados de mosaico modernista original, lámparas de principios de siglo y mobiliario que evoca el de la época es difícil no trasladarse mentalmente a principios de siglo, a un tiempo en que los detalles eran tan importantes como el todo.

Techos de mosaico en el restaurante del Hotel España

Techos de mosaico en el restaurante del Hotel España

Restaurante Fonda Espanya

Restaurante Fonda Espanya

Lámparas modernistas

Lámparas modernistas

El Hotel España sobrevivió a los turbulentos principios de siglo en Barcelona, a la Guerra Civil pero el tiempo hizo mella en el lugar. Quedó desfasado, pasó de moda y llegaron las grandes cadenas y los rascacielos a la ciudad. Afortunadamente para todos los amantes de la historia y la arquitectura modernista, en 2010 el establecimiento se rehabilitó para recuperar el espíritu de Domènech i Montaner. Se devolvió a los espacios modernistas su aspecto original y, a la vez, se dotó al hotel de las últimas tecnologías. De manera que hoy es un hotel que combina con acierto la modernidad y el clasicismo dando lugar a un coctel delicioso.

Subir sus escaleras es transitar por la historia de Barcelona… Si podéis, asomaos al patio central alrededor del que se organizan algunas de las 82 habitaciones del Hotel España.  Levantado sobre el Salón de las Sirenas, se pueden ver a través del techo acristalado, del que surgen unas lámparas que parecen burbujas de oxígeno saliendo del océano.

Hotel España

Hotel España

Patio del Hotel España

Patio del Hotel España

Esgrafiados en las paredes del Hotel España

Esgrafiados en las paredes del Hotel España

 Alaire Ramblas, una terraza con mucha clase

La terraza Alaire Ramblas del Hotel España es una de las mejores terrazas de Barcelona.  De junio a septiembre abren al público todos los días de la semana de las 12 del mediodía a las 2 de la mañana. Es el lugar perfecto para tomar una copa, disfrutar de la excelente gastronomía y empaparse del buen tiempo y el genial ambiente de la ciudad condal. No os la perdáis ;)

Tapas en la terraza Alaire Ramblas

Tapas en la terraza Alaire Ramblas

Comida rica en la terraza Alaire Ramblas

Comida rica en la terraza Alaire Ramblas

En este vídeo podéis ver algo más de mi visita al Hotel España.

FASHION TRAVEL BLOGGERS from Fashion Travel Bloggers on Vimeo.

Visitas Guiadas al Hotel España

El Hotel España ofrece visitas guiadas de unos 40 minutos que permiten sumergirse en la magia de este edificio modernista.

  • Horario: de lunes a viernes a las 12.15 y las 16.30; en agosto miércoles y sábados a las 18h. 
  • Precio: 5€ (2,50€ para los clientes del hotel y del restaurante Fonda Espanya).
  • Reservas en recepción o por teléfono al 93 550 00 00

INFORMACIÓN PRÁCTICA

  • Dirección: Carrer Sant Pau, 9-11 · 08001 Barcelona
  • Teléfono: (+34) 93 550 00 00
  • Web: http://www.hotelespanya.com

El Hotel España me invitó a descubrir su patrimonio modernista y su terraza Alaire. Como siempre, las opiniones vertidas en este post son totalmente independientes, honestas y mías.