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Nuevo compañero de viaje. ¡Acogemos al Traveler “Dimoni”!

¡Bienvenido “Dimoni”!

Aunque llegó a casa hace algunos días, el pasado fin de semana hizo su primer viaje oficial conmigo. Así que hoy es el día perfecto para presentaros a mi nuevo y fiel compañero de viaje y aventuras a partir de ahora. Se llama “Dimoni” (obvio por su color rojo y su pinta de malote) y ha llegado con ganas de comerse el mundo.

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Qué ver y hacer en dos días en Edimburgo (día 2)

Después de explorar a fondo la Royal Mile de Edimburgo (y sus calles adyacentes) en nuestro primer día en la ciudad, el segundo lo dedicamos a la zona nueva o New Town y a explorar alguna área o monumento que el jueves no tuvimos tiempo de ver.

Nos levantamos pronto y desayunamos en el estupendo café de estilo parisino (nos apetecía algo diferente, para variar después de tantos días de Scottish Breakfast) Café Jaques, justo enfrente del Art Roch Hostel. Acto seguido, nos pusimos en marcha en dirección a Calton Hill. El barrio se proyectó en el siglo XVIII para solucionar los problemas de superpoblación e insalubridad del Edimburgo medieval, por entonces todavía confinado a la colina del Old Town, detrás de las murallas.

Edificios medievales vistos desde Princes Gardens, Edimburgo

Edificios medievales vistos desde Princes Gardens, Edimburgo

NEW TOWN

La Ciudad Nueva transcurre en paralelo a la Royal Mile, de la que está separada, entre otros, por los Princes Gardens, es una sucesión de calles (la principal es Princes Street, llena de tiendas) y plazas de arquitectura georgiana y neoclásica (los más completos y auténticos de todo el mundo, según me contaron). En esta zona están los grandes almacenes, las tiendas de los mejores diseñadores y muchísimos bares, restaurantes y hoteles. Además de la maravillosa Scottish National Gallery. Si tenéis tiempo, vale la pena (además, excepto las exposiciones temporales, es gratis)… Pero como no era el caso, a Calton Hill que nos fuimos.

De camino, a mano derecha, está el cementerio de Calton Hill donde están enterrados grandes de la talla de David Hume. Las vistas son espectaculares y los monumentos funerarios (si os van, a mi sí) son una maravilla. Algunas lápidas son tan antiguas que llevan siglos hundiéndose en el césped…

Calton Hill Cemetery / Cementerio de Calton Hill

Cementerio de Calton Hill – tumba de David Hume

Dejando de lado la nota macabra del día, subir a Calton Hill es muy fácil y apto para todo el mundo (incluso los que no están en forma). Las vistas desde esta impresionante acrópolis escocesa valen la pena, y su césped es ideal para un picnic al aire libre si hace bueno. La cima de la colina está dominada por los grandilocuentes monumentos (la mayoría del siglo XIX) que hicieron a Edimburgo merecedora del nombre de “La Atenas del Norte”.

Vistas desde Calton Hill, Edimburgo

Monumentos de Calton Hill

  • Burns Monument: construido en 1830, este templete de estilo griego se construyó para rendir homenaje al bardo por excelencia de Escocia, Robert Burns (o Rabbie Burns, cómo le llaman sus compatriotas).
  • National Monument: es una especie de Partenón a medias que tenía por objetivo honorar a los muertos escoceses en las Guerras Napoleónicas. El proyecto, increíblemente ambicioso, se empezó en 1822 pero se quedó sin fondos cuando tan sólo se habían completado las 12 columnas que se pueden ver hoy en día.
  • Nelson Monument: el monumento al almirante Lord Nelson (por su victoria en Trafalgar en 1805 contra los franceses) ofrece unas vistas aún más espectaculares desde su cima… pero realmente tampoco vale tanto la pena pagar por subir. Aún así, desde fuera es un must. 
  • City Observatory: el que se construyó en 1818 como Observatorio de la ciudad está inspirado en el templo ateniense dedicado a los vientos. Aunque perdió su utilidad bastante pronto (por lo que se ve, el humo de la estación de Waverley obligó a trasladar los instrumentos de observación al sur de Edimburgo, a Blackford Hills) vale la pena echarle un vistazo.

Aún así… que no nos engañen, la gente va a Calton Hill a disfrutar de unas vistas de 360 grados de Edimburgo. Vistas del Castillo, del Firth of Forth (el estuario donde el río se une con el mar, en el barrio de moda de Leith), la Ciudad Nueva, toda la calle de Princes Street y, cómo no, las mejores vistas de Arthur’s Seat y el Palacio de Holyrood, como éstas.

Arthur's Seat visto desde Calton Hill

Arthur’s Seat visto desde Calton Hill

De vuelta a Old Town, recorrimos Princes Street y nos maravillamos con la arquitectura georgiana de George Street, Charlotte Square y St. Andrew Square. Y nos volvimos a adentrar en el laberinto medieval que tanto me gusta.

El monumento a Walter Scott desde un callejón de Edimburgo

El monumento a Walter Scott desde un callejón de Edimburgo

Subiendo por Cockburn Street, de vuelta a la Royal Mile en dirección al castillo, giramos a la izquierda por George IV Bridge y empezamos a andar por la acera de la derecha…. En el número 21 está The Elephant House, famoso por su café y por ser el bar dónde J.K. Rowling escribió el primer libro de Harry Potter, en la época en que estaba en paro y no tenía dinero ni para pagar la calefacción… El sitio es una especie de meca de los fans de la saga, pero realmente está muy bien como bar. También lo frecuenta el escritor de novela policiaca Ian Rankin.

National Museum of Scotland

National Museum of Scotland

Una vez repuestas las fuerzas, fuimos hasta el National Museum of Scotland, que justo acababa de reinaugurarse después de una reforma de varios años. Es gratis (sí!) y en su interior, que combina la modernidad con el clasicismo victoriano, hay una gran colección de piezas celtas, pictas y romanas (atención a la armadura de un caballo romano, espectacular), piezas medievales e incluso la oveja Dolly disecada. Realmente, vale mucho le pena echar un vistazo. Y, si hace bueno, desde la terraza en el piso superior hay unas vistas inolvidables!

Continuamos por George IV Brigde hasta Greyfriars Kirk y su cementerio. La iglesia se inauguró en 1620 y es bastante pequeña. La mayoría de la gente va porque en su cementerio (que se cierra por la noche) están enterrados varios ilustres de la ciudad (el poeta Allan Ramsay o el arquitecto William Adam). Aún así, el inquilino más famoso es el Greyfriars Bobby, el terrier de Skye que, de 1858 a 1872 montó guardia en la tumba de su difunto amo, John Gray, un oficial de la policía de Edimburgo. Su pequeña tumba está justo al lado de la entrada del cementerio, marcada por una lápida de granito rosa. El perro era tan popular que a su muerte le erigieron una estatua frente al pub que lleva su nombre, en la esquina entre George IV Bridge y Candlemaker Row.

Acabamos nuestra visita con una sesión de shopping por dos de mis calles favoritas: Victoria Street y Cockburn Street, así como la zona de Grassmarket.  En breve, mis bares, pubs y restaurantes preferidos, y otras opciones para hacer en Edimburgo si tenéis más de dos días.