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Ruta senderista sobre la nieve de Esterri d’Àneu en el Pirineo catalán

Una de mis actividades favoritas es el senderismo. Adoro ir a la montaña o al campo y andar, seguir rutas y sendas, descubrir lugares en medio de la nada, estar rodeada de naturaleza. Quizás por eso el año pasado, cuando estuve con mi hermana y mis primos en el Pirineo de Cataluña no pude resistir la tentación. Esta es la ruta circular de 4 horas que hicimos desde Esterri d’Àneu y que pasa por varios pueblecitos de montaña del Alt Àneu.

La excusa inicial era hacer una excursión con raquetas de nieve en Espot el domingo por la mañana… Pero como llegamos el sábado a mediodía y hacía un sol buenísimo preguntamos en el hostal y nos recomendaron hacer la ruta que sale desde Esterri, pasa por València d’Àneu, Sorpe, Borèn e Isavarre para volver al punto de partida. La ruta es relativamente fácil, el desnivel es mínimo y está bastante bien señalizada si os fijáis en las pintadas que hay en árboles y piedras a lo largo del camino. Eso sí, nos dijeron que eran 2 horas… ¡y no! Son 4 horas. Así que entre que salimos un poco tarde y que no íbamos preparados para la noche el último tramo lo tuvimos que hacer algo rápido porque se nos echaba la oscuridad encima.

Esterri d'Àneu en el Pirineo Catalán

Esterri d’Àneu en el Pirineo Catalán

La ruta empieza saliendo de Esterri d’Àneu en dirección al precioso pueblecito de montaña de València d’Àneu, que está a 1,7kms. El sendero empieza a subir levemente y no tiene pérdida. Las vistas son increíbles e incluso ¡nos encontramos con un rebaño de cabras! En el pueblo, pequeño y muy típico, nos esperaba otra sorpresa. Un perro monísimo decidió acompañarnos y ser nuestro guía. Gracias a él no nos perdimos porque en pleno mes de febrero y casi un metro de nieve en algunos tramos algunas de las marcas del recorrido estaban ocultas.

Nuestro guía, esperándonos

Nuestro guía, esperándonos

Salimos de València en dirección a Sorpe, que está a unos 4 quilómetros. La subida es continua y el pueblo es el punto más alto de toda la ruta. A partir de aquí empieza el descenso. En cualquier caso, el recorrido transcurre entre bosques y prados, en un entorno precioso. Con nieve estaba increíble y seguro que en verano, todo verde, aún más.

El camino continua hasta Borén, un pueblo precioso junto al que pasa el río Noguera Pallaresa. Aquí (más o menos) empieza la segunda mitad de la ruta. El paisaje es algo más boscoso y con la nieve fue uno de los tramos por los que más nos costó orientarnos. Suerte que nuestro amigo de cuatro patas se conocía la ruta al dedillo y se paraba en todas las intersecciones. ¡Es increíble lo listos que son!

En otro momento, mientras bajábamos hacia Isavarre, nos encontramos con un pastor de ovejas que nos indicó que, en efecto, íbamos en la dirección correcta (llevábamos 2 horas andando… y por aquel entonces seguíamos creyendo lo que el recepcionista del hostal nos dijo). El momento divertido fue una zona con bastante desnivel que estaba llena de nieve. ¡Bajamos usando nuestros abrigos como trineos! Gran prueba de que puedes convertir en una aventura cualquier pequeño imprevisto.

Un alto en el camino... perfecto para inmortalizar una excursión en buena compañía

Un alto en el camino… perfecto para inmortalizar una excursión en buena compañía

Al llegar a Isavarre el sol se empezaba a poner. Nos quedaban 4 kilómetros de ruta, que teníamos que hacer sabiendo que teníamos que darnos prisa si no queríamos que se hiciera de noche. Como que nos habían dicho que la ruta eran 2 horas no llevábamos linternas ni agua. Por suerte, el recorrido no reviste ninguna complicación y no estábamos cansados.

Después de cruzar un riachuelo y subir una pendiente muy ligera empieza el descenso por un sendero pegado a la montaña. En algunos lugares hay que ir con cuidado porque no hay ninguna valla al lado. En cualquier caso, no tuvimos ningún problema más que toparnos con unos cuantos caballos sueltos, uno muerto y en descomposición en medio del camino y con otro perro que hizo buenas migas con nuestro amigo peludo y que nos acompañó hasta Esterri d’Àneu.

Llegamos a Esterri al caer la noche. El cielo estaba estrellado y justo se acababan de encender las farolas. Después de más de 12 quilómetros de caminata estábamos agotados. Por suerte, descubrimos una hamburguesería en Esterri d’Àneu que rivalizaría con cualquiera de las mejores de Nueva York: Sherry burger. Pequeñito pero con una carta increíble. Todas sus hamburguesas están hechas con productos de primerísima calidad, la carne es espectacular (también tienes opciones vegetarianas), el precio está muy bien y el lugar muy auténtico. La mía llevaba sobrasada… Creo que es la excusa perfecta para volver y la mejor recompensa después de quemar calorías andando.

Hamburguesa en Sherry Burger en Esterri d'Àneu

Hamburguesa en Sherry Burger en Esterri d’Àneu

Información práctica sobre la ruta

Desde aquí quiero dar las gracias a mi hermana, a Gio y a mi primo por un fin de semana maravilloso. Este tipo de cosas deberíamos hacerlas más a menudo. 

Otras rutas por el Pirineo

Las trincheras de Verdun, testimonio de la I Guerra Mundial en Francia

(Este post ha sido escrito desde un teclado francés, asi que os pido por adelantado disculpas por la falta de acentuacion de algunas palabras y por la ausencia de la letra enye. Cuando vuelva a casa lo corregiré)

La zona de la Lorena es posiblemente una de las menos conocidas turisticamente de Francia pero, sin embargo, esta llena de cosas que hacer y lugares que conocer. A falta de un post detallado, hoy quiero compartir una de las imagenes que mas me chocaron ayer.

Trinchera de la I Guerra Mundial en Verdun

Trincheras que cruzan bosques

Venciendo al frio, con 0 grados me lancé a descubrir los campos de batalla de la I Guerra Mundial en Verdun y decir que se me paro el corazon seria quedarme corta. Casi un siglo después de la “Gran Guerra”, las cicatrices siguen sobre el terreno verde y fértil. Los campos y los bosques ondulan bajo el peso de los impactos de los obuses, las trincheras llenas de musgo cruzan bosques, fuertes de piedra se hunden en el subsuelo lleno de humedad, mares de cruces llenan un paisaje de pueblos destruidos y vidas segadas… Lugares como éste deberian ser de visita obligada.

En breve os lo cuento todo :)

Descubriendo volcanes en La Garrotxa

Uno de mis lugares preferidos en Catalunya es la zona volcánica de la Garrotxa. Desde pequeña ha sido el destino de varias escapadas con la escuela, la familia o amigos y nunca deja de sorprenderme cómo podemos tener tan cerca de casa el mejor ejemplo de paisaje volcánico de la Península Ibérica y uno de los más importantes de Europa. Así que aprovechando mi estancia en la casa rural más encantadora del país, volví a encontrarme con dos viejos conocidos: el volcán Croscat y el volcán de Santa Margarida.

Colores y matices en la zona volcánica de la Garrotxa

Colores y matices en la zona volcánica de la Garrotxa

EL PARQUE NATURAL DE LA ZONA VOLCÁNICA DE LA GARROTXA

Con una extensión total de 12.007 hectáreas, casi 40 conos volcánicos en buen estado de conservación, y más de 20 coladas de lava basáltica, el Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa es el más grande de la Península. Justo al lado de la pequeña ciudad de Olot, a 45 minutos de Girona y a menos de 2 horas de Barcelona nos encontramos con paisajes de gran belleza donde el verde infinito se funde con el negro y los tonos cobrizos de la lava y el basalto que hace millones de años moldearon la zona. La Garroxa es un lugar tranquilo, rural y con un profundo respeto por la naturaleza y las tradiciones. Ideal para desconectar del día a día y disfrutar del momento con calma.

Vistas de la zona volcánica de la Garrotxa

Vistas de la zona volcánica de la Garrotxa

Decidí dedicar todo un día para explorarla bien y saborear una de las muchas rutas senderistas que se pueden hacer en la zona. Empezamos subiendo hasta Batet de la Serra, cruzando algunas carreteras rurales y viendo los volcanes desde las alturas… Para luego bajar hasta el Volcán Croscat y terminar el día en el de Santa Margarida.

En Batet vale la pena parar el coche para visitar el Santuario de la Santísima Trinidad, un templo románico del siglo X desde cuyo campanario se domina el paisaje y es fácil distinguir varios conos volcánicos. A las afueras de este pequeño núcleo rural hay el Oratorio de la Sagrada Familia y la iglesia románica de Santa María. Si tenéis tiempo, no os los perdáis.

Santuario de la Santísima Trinidad en Batet de la Serra

Santuario de la Santísima Trinidad en Batet de la Serra

Sendero en la zona volcánica de la Garrotxa

Sendero en la zona volcánica de la Garrotxa

VOLCÁN CROSCAT

Uno de mis favoritos (si no el preferido) el Croscat es uno de los más espectaculares de la Garrotxa. Es el volcán más joven de la zona y el último en entrar en erupción de la Península Ibérica. Tuvo dos erupciones: la primera hace 17.000 años y la segunda hace 11.500, que dieron lugar a un cráter en forma de herradura de unos 160 m de altura.

Grederas del volcán Croscat

Grederas del volcán Croscat

Paisajes lunares en el volcán Croscat

Paisajes lunares en el volcán Croscat

El lugar estuvo dedicado durante 25 años a la explotación de las gredas, hasta que la Generalitat consiguió parar las extracciones y dotar a la zona de la protección que merece.  El enorme tajo que hay detrás del volcán es el testimonio de esa época y también uno de sus mayores atractivos. Allí las capas originales de lava negra se mezclan con otras de colores rojizos y anaranjados, fruto de la oxidación natural, que le dan al lugar un encanto inimitable.

Mirando a través de la lava en el volcán Croscat

Mirando a través de la lava

El volcán Croscat

El volcán Croscat

El sendero para llegar hasta allí está muy bien señalizado. Podéis dejar el coche en el parking del volcán de Santa Margarida y andar unos 30 minutos por una ruta fácil y para todos los públicos.

VOLCÁN DE SANTA MARGARIDA

Resulta difícil imaginar que lo que ahora parece una colina más, esconde en su interior un cráter con una ermita románica. El volcán de Santa Margarida es uno de los más importantes y populares de la zona volcánica de la Garrotxa. Con sus 682 metros de altitud, su boca tiene un perímetro de 2.000 metros. El sendero que asciende hasta la parte superior del cono volcánico es algo empinado pero no tiene pérdida.

Subiendo al volcán de Santa Margarida

Subiendo al volcán de Santa Margarida

Ermita en el cráter del volcán de Santa Margarida

Ermita en el cráter del volcán de Santa Margarida

Una vez arriba las vistas compensan el esfuerzo. Y hay 2 opciones: recorrer bajo los árboles el sendero que da la vuelta al volcán y que nos permite comprobar lo grande que es o bajar hasta el cráter para relajarnos en la hierba frente a la ermita de Santa Margarida. Cualquiera de las dos es buena y, si tenéis tiempo, vale la pena el esfuerzo extra.

Senderismo en el volcán de Santa Margarida

Senderismo en el volcán de Santa Margarida

Ermita de Santa Margarida

Ermita de Santa Margarida

Andar bajo los árboles, pisando las hojas secas, oliendo la retama amarilla que lo inunda todo para luego descubrir una pequeña ermita no tiene precio… Ya estoy deseando volver  ;)

CÓMO LLEGAR A LA ZONA VOLCÁNICA DE LA GARROTXA

  • En coche: desde Girona (C-63 hasta Olot) o Barcelona (C-17 hasta Vic + C-37 hasta Olot), no tiene pérdida.
  • En bus: la empresa Teisa opera varios buses desde ciudades como Barcelona, Girona, Vic… Podéis consultar horarios en su página web
  • En avión: el aeropuerto más cercano es el de Girona.
  • En tren: al lado de la estación de tren de Girona salen autobuses hasta Olot.

El castillo de Tona y la plana de Vic

Si visitáis el Montseny desde la zona de Osona un buen broche final para el día es subir a la colina que hay en el pueblo de Tona y que domina toda la plana de Vic. Paisaje visto siempre desde el coche cuando vas desde Barcelona a Vic por la C-17, el promontorio con la torre medieval y la iglesia románica en la cima hacía tiempo que me llamaba la atención. A finales de enero pude saldar esa cuenta pendiente y disfrutar de algunas de las mejores vistas de la comarca y de un entorno increíblemente verde y lleno de historia.

Vistas del Montseny desde el castillo de Tona

Vistas del Montseny desde el castillo de Tona

El cerro, que termina en un precipicio sobre el municipio, nos permite disfrutar de un paisaje privilegiado, con el macizo del Montseny al final. El lugar es un remanso de paz, con el césped, los árboles, los edificios que han sobrevivido a casi mil años de Historia…

Lo primero que encontramos cuando se llega a la cima son los restos de una especie de cisterna a mano izquierda, ahora cubierta por las hierbas. Al final, la iglesia de Sant Andreu nos espera. Documentada desde el año 889, cuando fue consagrada junto con el castillo, en la primera mitad del siglo XI fue sustituida por que vemos hoy en día, de arquitectura lombarda. Sufrió algunas reformas posteriores, que le añadieron capillas laterales, el campanario o la portada renacentista… el conjunto es de una gran belleza y está muy bien conservado, aunque no siempre está abierta para visitar su interior.

Església de Sant Andreu del Castell de Tona

De camino a la Iglesia de Sant Andreu del castillo de Tona

Iglesia de Sant Andreu del castillo de Tona

Iglesia de Sant Andreu del castillo de Tona

Sin ninguna duda, subir la colina compensa. A su izquierda, en uno de los extremos del terreno queda el único testimonio del castillo de Tona: su torre de defensa. Algo castigada por el paso del tiempo, se asienta directamente sobre la roca y tiene una altura media exterior de 7,5 metros. Puede ser que sus orígenes se remonten al Imperio Romano, ya que la vía romana de Ausa (Vic) a Barcino (Barcelona) pasaba por aquí…

Sea cual sea su origen, la primera noticia que tenemos del castillo se remonta al año 889, cuando se consagró su iglesia. Pasó por las manos de varias familias nobles de la alta Edad Media (los condes de Barcelona, el conde de Besalú y, finalmente, la casa de Moncada) hasta que cayó en desuso a finales del siglo XV, después de la Guerra Remença.

Torre del Castillo de Tona

Torre del Castillo de Tona

Torre del Castillo de Tona

Torre del Castillo de Tona

Visitar el lugar al atardecer, cuando el cielo se tiñe de tonos rojizos le añade magia a la experiencia.

Si os quedáis con ganas de más, bajando del castillo de Tona está el Camp de les Lloses, un yacimiento romano del siglo II aC en el que podemos ver los restos de una fundición republicana. En el pueblo destaca la iglesia de Santa María del Barri (de 1011) y los pocos residuos del turismo termal que convirtió a Tona en lugar de veraneo de la burguesía barcelonesa en el último tercio del siglo XIX, entre los que destaca el Balneari Codina, que no tuve tiempo de probar.

¿CÓMO LLEGAR AL CASTILLO DE TONA?

  • En tren, hasta Seva con Renfe y luego bus a Tona
  • En coche, desde Barcelona por la carretera C-17. Os adentráis en el pueblo y seguís las indicaciones. No tiene pérdida! Llegaréis a un parking de tierra donde se puede dejar el coche. Luego hay que subir andando unos 10 minutos hasta la cima.

El Brull, íberos en el Montseny

El mismo domingo de enero que hicimos la cata de cerveza artesana en el Montseny aprovechamos para explorar una parte del parque natural que no conocía. Había oído hablar muy bien del pueblo de El Brull y cuando me enteré de que a sus afueras estaba uno de los poblados ausetanos más importantes de Cataluña no pude reprimirme.

Queríamos aprovechar el día y decidimos acercarnos primero al poblado íbero del Turó de Montgròs. Era una mañana soleada de enero y las primeras nieves habían teñido de blanco algunas zonas de El Montseny. Acceder es bastante fácil, sólo hay que seguir la carretera que sale de El Brull en dirección al pueblo de Montseny. Hay señales indicando la ruta hasta que, llegados a un punto, a mano derecha hay una pequeña pista que desciende. Parece que el coche no pasa por allí… pero sí! Un poco más adelante aparcamos y nos sumergimos en el entorno natural, siguiendo el camino hasta el yacimiento. Hay que andar un rato hasta llegar, pero el camino no tiene complicación y permite disfrutar del paisaje.

Bosque en El Montseny

Bosque en la zona de El Brull, en el parque natural de El Montseny

La Costa del Montseny

La Costa del Montseny

Nieve en el Montseny

Nieve en el Montseny

Arbusto en el Montseny

Arbusto en el Montseny

Lamentablemente, el yacimiento sólo está abierto los domingos hasta las 14h y, cuando llegamos, ya no se podía acceder a esta importante fortificación que controlaba la zona de coll Formic y el acceso desde la costa a la plana interior. Los orígenes del fortín íbero del Turó del Montgròs se remontan a la edad del bronce, aunque no fue hasta el año 300 aC cuando se levantó la imponente muralla que lo rodea y que se ve perfectamente desde el exterior, con sus 145 metros de longitud y 5 de grueso. Un poco más tarde se reforzó la fortificación con una torre central y otras defensas periféricas.

Junto con el yacimiento de l’Esquerda de Roda de Ter y el Casol de Puigcastellet en Folgueroles, es uno de los tres poblados ausetanos mejor conservados de la Cataluña central. Todas las teorías apuntan a que fue la sede de una guarnición militar permanente y lugar de refugio de la población local en caso de peligro. El lugar fue incendiado y destruido hacia el 205 aC, en plena Segunda Guerra Púnica. Después de siglos de abandono, hay evidencias de que se volvió a habitar o a utilizar de alguna manera del siglo X al XIV.

Nos quedamos con las ganas de explorarlo con calma, así que la próxima vez nos informaremos mejor de los horarios ;)

Fortaleza íbera del Turó de Montgròs

Fortaleza íbera del Turó de Montgròs

Fortaleza íbera del Turó de Montgròs

Fortaleza íbera del Turó de Montgròs

La zona, sin embargo, tiene suficientes atractivos como para encontrar alternativas. Así que volvimos a El Brull. Con apenas 200 habitantes y sin un núcleo definido, en su centro se alza la iglesia de Sant Martí del Brull, que es una maravilla del siglo XI reformada durante el Barroco. Vale la pena entrar y disfrutar del silencio. A su alrededor, junto a la antigua rectoría, unos gatos gordísimos retozaban al sol…

Mientras, al otro lado de la carretera se alza el único resto del castillo del Brull. Del siglo X y con una planta pentagonal, hoy en día sólo se conserva una cara de un muro y restos de una torre. Las vistas desde el promontorio son muy interesantes y justo al lado hay un famoso restaurante que no os deberíais perder si queréis recuperar fuerzas.

Iglesia de Sant Martí del Brull

Iglesia de Sant Martí del Brull

Restos de la torre del castillo de El Brull

Restos de la torre del castillo de El Brull

En las cercanías hay otros lugares interesantes, además de varias rutas senderistas, como la iglesia románica de Sant Jaume de Viladrover o la de Sant Cristófol de la Castanya. Ideal para pasar un día descubriendo la naturaleza y la historia del Montseny.