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Visita al Reino de los Mallos, una maravilla natural de Aragón

Tomando como base Loarre y su castillo, la zona de la Hoya de Huesca tiene muchas posibilidades para explorar si te gustan la naturaleza, la historia y la cultura. En el plano natural, este rincón tan especial de Aragón está dominado por unas formaciones geológicas de piedra conglomerada: los mallos.

Mallos de Riglos

Los mallos de Riglos vistos desde el río Gállego

Moldeados por la erosión a lo largo de milenios, estas moles de sólidas se alzan imponentes, como si fueran los guardianes de la tierra. Los pueblos, situados a sus pies, parecen diminutos y ayudan a dar forma a unos paisajes únicos y, sin dudas, muy especiales. Quizás por eso la zona es conocida por el singular nombre de “El reino de los mallos”, porque en el fondo estos gigantes de piedra dormidos puede que algún día despierten y reclamen sus dominios para volver a mojarse los pies en las aguas azul turquesa del río Gállego.

Mallos de Riglos

Los mallos de Riglos con el pueblo a sus pies

RIGLOS, capital del Reino de los Mallos

Situada al abrigo de estas enormes formaciones pétreas, la pequeña población de Riglos, fue en el siglo XI la capital del breve y aún más pequeño estado que se llamó “El Reino de los Mallos”. Según la historia (o la leyenda, no lo tengo muy claro) el rey Pedro I de Aragón regaló en 1097 como dote en el día de su boda a su segunda esposa, la reina Doña Berta. Lamentablemente, el reino desapareció pocos años más tarde, alrededor de 1110.
Llegando por carretera desde Ayerbe hay un mirador fantástico desde el que se puede disfrutar de las vistas del núcleo de Riglos con los mallos a su espalda. Cada uno de estos pilares de piedra tiene un nombre propio y, en conjunto, se han convertido en un paraíso para los amantes de la escalada (entre los que no estoy).  Eso sí, hay una ruta circular de varios quilómetros que permite conocer todos los mallos de Riglos y disfrutar de un paisaje muy desconocido que os recomiendo mucho. Todo el esfuerzo se ve recompensado.
Mallos de Riglos

Vista de los mallos de Riglos

Mallos de Riglos

Vista de los Mallos de Riglos

El pueblo de Riglos en sí, por comparación con los mallos, parece minúsculo. Es fácil sentirse muy muy pequeño mientras lo exploras y pese a su popularidad como lugar para la escalada, conserva el encanto de aquellos lugares en los que el tiempo parece haberse detenido. Además de los omnipresentes gigantes de piedra, en su núcleo destacan iglesia románica del siglo XI -que antaño fue la capilla del desaparecido monasterio de San Martín- y la iglesia parroquial de Nuestra Señora del Mallo. Esta última estaba cerrada cuando estuve y no pudimos ver sus dos tallas románicas de la Virgen del Mallo y la de Carcavilla.

Mallos de Riglos

Los Mallos de Riglos

Mallos de Riglos

Los mallos de Riglos vistos desde el pueblo

Las cimas y paredes de los mallos son el hogar de una importantísima colonia de buitres leonados y otras aves rapaces. Si os gusta la ornitología, no dejéis de pasaros por el Centro de Interpretación de Aves ARCAZ. Disfrutaréis como niños y podréis ver los nidos como si estuvierais allí mismo.

Los mallos de AGÜERO

Aunque algo menos espectaculares que los de Riglos, los mallos de Agüero no desmerecen a sus vecinos. Una vez más, las vistas desde la carretera son espectaculares.

Vista del pueblo de Agüero con sus mallos detrás

Vista del pueblo de Agüero con sus mallos detrás

Si tenéis tiempo, aprovechad para acercaros a la ermita de Santiago, una singular construcción románica del siglo XII en las afueras del pueblo que quedó inacabada pero que tiene unos capiteles preciosos en su portada. La iglesia de San Salvador vale la pena por sus pinturas románicas y por albergar, en la casa parroquial, el singular (y según algunas fuentes, el único) Museo del Órgano.

Turismo activo en la Hoya de Huesca

Además de por sus formaciones rocosas y por las múltiples rutas senderistas y de escalada que hay, la zona de la Hoya de Huesca es conocida por su gran oferta de deportes de aventura. El río Gállego, que la cruza parcialmente, es una gran fuente de diversión y ejercicio, además de un lugar increíblemente fotogénico.

Río Gállego, Huesca

Río Gállego, Huesca

Embalse del río Gállego

Embalse del río Gállego

Vistas desde Riglos

Vistas desde Riglos

¿Cómo llegar al Reino de los Mallos?

  • En coche, desde Huesca y cruzando Ayerbe, se llega tanto a Riglos como a Agüero por la carretera A-132 y por varias carreteras locales. Está muy bien señalizado, así que no hay pérdida :)

¿Os animáis a explorar la zona?

¿Dónde he estado en 2012?

En pocas horas se acaba este año. El funesto 2012 en el que el mundo tenía que acabarse llega a su fin y aunque no soy muy dada a mirar atrás, me ha parecido apropiado hacer memoria y recordar los lugares en los que he estado, lo que he visto y lo que he vivido.

No ha sido un año de grandes viajes, pero sí de muchas escapadas, de rutas senderistas y de una vuelta a las raíces. Y me hace muy feliz acordarme de todos los buenos momentos vividos en la carretera, en aviones, en la montaña o en el extranjero. Así que allá vamos.

Enero

Huesca

Empecé el año con una escapada a la comarca de la Litera, en Huesca. Fue una oferta de última hora y todo un descubrimiento. Un fin de semana descubriendo el castillo de Monzón, catando quesos y vinos y explorando los preciosos pueblos de Fonz y Azanuy fue la manera perfecta de empezar el año viajero. La combinación perfecta de relax, historia, gastronomía y naturaleza. ¿Qué más se puede pedir?

Castillo de Monzón

Castillo de Monzón

Carcassonne

Una semana después de volver de Huesca, me fui con mis amigas defin de semana de chicas a Carcassonne. Además de explorar la ciudad (pasando mucho frío) y su impresionante ciudadela medieval, catamos en un chateau unos de los vinos más ricos que he probadoy descubrimos los encantos de la preciosa Lagrasse.

Ciudadela de Carcassonne

Ciudadela de Carcassonne

Abril: Núria y Queralbs

En plena Semana Santa fui con unos amigos a un apartamento en Queralbs, en los Pirineos catalanes. Además de hacer varias rutas a pie que tengo pendiente contaros, disfrutamos del Valle de Núria completamente nevado y con el lago helado… Quería volver al pueblo a pie, pero hacía tanto frío que tuve que desistir. Así que ya tengo excusa para volver :)

Valle de Núria nevado

Valle de Núria nevado

Mayo: Berlín

Gracias a un concurso gané un vuelo a donde quisiera… y acabé pasando un fin de semana fabuloso (aunque algo frío para ser mayo) en Berlín. Dos días para explorar el pasado de la capital alemana y para descubrir su cara más alternativa.  Eso sí, me di cuenta de que Berlín tiene tanto por ver y por ofrecer que sólo dos días no son suficientes. Tocará volver, y pronto.

Control de pasaportes en el muro de Berlín

Control de pasaportes en el muro de Berlín

Junio: Ibiza

Por motivos profesionales, a principios del verano tuve que ir varias veces a Ibiza. Aunque normalmente no tenía tiempo para hacer turismo, me dio tiempo a callejear por las calles empedradas y medievales de Dalt Vila y a soñar en la zona de las Salinas… Suficiente como para darme cuenta de que la Ibiza fiestera no es lo mío, pero sus playas y pueblos sí.

Callejuelas en Dalt Vila, Ibiza

Callejuelas en Dalt Vila, Ibiza

Julio: Viena

Después de varios años visitando Viena en Navidad para disfrutar de sus mercados de Navidad, este año fui por primera vez en verano. Aunque esperaba buen tiempo y poder bañarme en el Danubio, coincidí con una ola de frío. En lugar de frustrarme, aproveché para descubrir la Viena que sale en la película “Antes del Amanecer”, una de mis preferidas, para pasear por Naschmarkt, tomar muchos cafés y disfrutar de la ciudad como si viviera allí. El reto de bañarme sigue en pie… y no soy de las que se dan por vencidas, así que volveré.

Noria del Prater, Viena

Noria del Prater, Viena

Agosto

Cadiz

Por temas presupuestarios y sentimentales, este verano volví a la tierra de mi madre y de mis vacaciones cuando era pequeña. Además de visitar a la familia, que vive en la bahía de Algeciras, mi hermana y yo aprovechamos para visitar los pueblos blancos, redescubrir la tacita de plata, tapear en Tarifa, decepcionarnos con Tánger y bañarnos en algunas de las mejores playas que tiene el país (y el mundo). Fue una gran experiencia y no descarto repetirla más a menudo, porque me dejé muchos pueblos y playas en el tintero.

Playa en Barbate

Playa en Barbate

Roma

El último fin de semana de agosto (y primero de septiembre) pude cumplir uno de mis sueños: visitar Roma. Me acompañó Isabella, mi amiga de Viena y aunque sólo estuvimos 48 horas tuvimos tiempo de ver lo esencial y quedarnos con ganas de volver. Después de pisar el Coliseo y empaparnos de historia y arte el primer día, el segundo lo dedicamos al Vaticano. Fue el viaje del timo del helado y de la comida deliciosa

Río Tíber, Roma

Río Tíber, Roma

Huesca: Loarre, el Reino de los Mallos y San Juan de la Peña

A la semana de volver a Roma, aproveché una oferta de hotel en Loarre para ver su castillo, que hacía años que me llamaba la atención. Y, ya de paso, exploré la zona. El “Reino de los Mallos” es precioso, el turquesa del río Gállego una maravilla y el románico de San Juan de la Peña uno de los más espectaculares que he visto. La zona de la Hoya de Huesca tiene muchísimo por ver y el turismo rural es ideal para eso.

Castillo de Loarre, Huesca

Castillo de Loarre, Huesca

Octubre: Blogtrip a Albacete

Aunque tengo amigos en Albacete, nunca antes había estado. La oportunidad llegó de la mano de mi primer blogtrip, la #ABexperience. Con una compañía inmejorable, pudimos descubrir lo mucho que tiene por ofrecer una de las provincias menos explotadas turísticamente de España. Albacete vale la pena, y no sólo por sus ricas tapas o por el Museo de la Cuchillería, sino por una naturaleza privilegiada y escenarios de película a los que quiero volver para disfrutarlos con más calma.

#ABExperience en Ayna, la Suiza Manchega

#ABExperience en Ayna, la Suiza Manchega

Noviembre: Escocia

Aprovechando que una de mis mejores amigas organizaba un Ceilidh por su cumpleaños, me tomé 4 días para volver a mi lugar preferido en el mundo. Días de reencuentros con mis ex compañeras de piso, de mercados de Navidad, de excursiones, de rutas por valles poco conocidos, de visitar nuevos castillos y de fotografiar puentes y templos góticos, de probar nuevas comidas… Pero, sobre todo, días muy felices en los que mis amigas me recordaron que da igual que no nos veamos cada día porque sabemos que nos tenemos. En 2013 volveré, como cada año ;)

Castillo Campbell, Escocia

Castillo Campbell, Escocia

Diciembre: Viena

Dos veces en un año… pero no podía faltar a mi cita navideña con Viena. Esta vez nos centramos en curiosear los mercados de Navidad que hay en cada rincón con más calma, en saborear los cafés con más calma, recrearnos con las obras de Klimt… y en explorar por primera vez Viena bajo el manto de nieve que cubría todas las calles. Creo que no he pasado más frío en la vida, pero fue precioso!

Palacio del Belvedere bajo la nieve

Palacio del Belvedere bajo la nieve

Además, 2012 ha sido un año de muchas rutas de senderismo (una al mes, como mínimo), de descubrir rincones que tenía al lado de casa y que apenas conocía… He visitado varias zonas de Osona (el Santuario de Cabrera, el poblado íbero de Roda de Ter, el santuario de Sant Feliu, el Mercado Medieval de Vic…), seguido los pasos de Gaudí en la colonia Güell, probado los mejores bocadillos de Barcelona en Sagàs, descubierto el patrimonio natural y cultural de la Serralada Litoral, probado las nuevas camas de los hoteles Ibis y mucho más. Y quizás ese sea el mayor descubrimiento: aprender a disfrutar de aquellos lugares que están cerca y que no deberíamos pasar por alto. Porque para viajar no hace falta cruzar el planeta, sino disfrutar de cada nueva experiencia.

Santuari de Cabrera, Osona

Santuari de Cabrera, Osona

¿Qué le pido al 2013?

Pues además de salud para todos, estabilidad laboral para poder seguir cumpliendo sueños viajeros… Puestos a desear:

  • Aprender a manejar un trineo tirado por huskys (el lugar me da igual)
  • Una escapada a Bélgica o Amsterdam con mis amigas
  • Volver a Praga a ver a uno de mis mejores amigos.
  • Brasil o Argentina en verano
  • Volver a Londres
  • Visitar de una vez por todas a mis amigas que viven en varios lugares de Alemania (Freiburg, Frankfurt, Munich)
  • Ir a ver a mis amigos del País Vasco, Cantabria y Asturias (sería ideal una ruta en coche)
  • Australia y Nueva Zelanda, please… Si no este año, ¡de 2014 no pasa!
  • Volar a Copenhague con Isabella, mi amiga de Viena
  • Relajarme varios días en Formentera
  • Descubrir el sureste asiático y, en concreto, Camboya y Vietnam.
  • y mucho más… aunque todo se andará, porque me da que tendré que improvisar mucho ;)

Y vosotros, ¿qué le pedís al año que viene?

Qué ver en un fin de semana en Roma (día 1)

Roma era mi asignatura pendiente desde hacía mucho tiempo. Como buena enamorada de la historia de la República y el Imperio Romano, me llamaba mucho la atención y todos los que me conocen que ya habían estado me repetían que me iba a encantar… y así fue. 

La bella Roma, milenaria, luminosa, abierta, bulliciosa y caótica está llena de sorpresas en cada rincón. Pasé allí un fin de semana en septiembre con una amiga, 48 horas que me permitieron conocer un poco más de cerca una de las ciudades con más encanto que he pisado y empaparme de su historia antigua.

Una tarde a la romana

Llegué a Roma con un par de horas de retraso, porque mi vuelo decidió salir más tarde de lo previsto… Pero después de tomar el tren hacia Termini, allí estaba a las 3 de la tarde. El primer paso era dejar la maleta en el hotel y recoger a Isabella, mi amiga vienesa que me esperaba allí desde hacía un par de horas…

El primer objetivo era el Coliseo y su zona. Pero en lugar de salir corriendo en metro, preferimos tomárnoslo con más calma y callejear hasta allí, para empaparnos de Roma lentamente

Así dimos de bruces con la majestuosa basílica de Santa María Maggiore.

Iglesia de Santa Maria Maggiore, Roma

Iglesia de Santa Maria Maggiore, Roma

Y pudimos comprobar con nuestros propios ojos el amor que los italianos les profesan a sus coches.

Coches romanos

Coches romanos

Deambular por sus calles y dejarte llevar es una de las mejores maneras de descubrir las ciudades… Por ejemplo, dimos por casualidad con algunos rincones de gran belleza y nos topamos sin quererlo con el Moisés de Miguel Ángelprácticamente oculto en un lateral de la iglesia de San Pietro in Vincoli, llamada así porque supuestamente alberga las cadenas (“vincoli” en italiano) con las que ataron a San Pedro durante su encarcelamiento en Jerusalén.

Pasaje romano

Pasaje romano

El Moisés de Miguel Ángel en San Pietro in Vincoli, Roma

El Moisés de Miguel Ángel en San Pietro in Vincoli, Roma

Desde allí el Coloseo está a tiro de piedra, pero aún así nos dejamos llevar por el buen día y paseamos por el precioso y tranquilo Parco di Traiano. Situado en lo que antiguamente fue una de las siete colinas de Roma, el Esquilino, alberga ruinas muy interesantes como las de las Termas de Trajano y la actualmente cerrada Domus Aurea

Parque de Trajano, Roma

Parque de Trajano, Roma

Lamentablemente, el Coliseo de Roma ya no admitía visitas y estaba a punto de cerrar… así que nos recreamos haciéndole fotos y decidimos volver a primera hora del sábado.

Coliseo, Roma

Coliseo, Roma

Nos maravillamos con el buen estado de conservación de los relieves del Arco de Tito y con la fotogenia del conjunto. Quizás por ser última hora de la tarde, las hordas de turistas no eran tales y pudimos disfrutar del lugar con bastante tranquilidad.

Arco de Tito, Roma

Arco de Tito, Roma

Y también descartamos entrar en el Foro Romano y el Palatino hasta la mañana siguiente. Era aún pronto para nosotras y con la energía y los nervios del que descubre una ciudad por primera vez, echamos a andar por la amplia Via dei Fori Imperiali junto a estatuas de emperadores muertos hace siglos y con vistas a los restos que nos han llegado de su civilización.

Mercados de Trajano, Foro de Trajano, Roma

Mercados de Trajano, Foro de Trajano, Roma

Como el Mercado de Trajano o los Foros Imperiales de Romaa los que la luz dorada del atardecer daba unas tonalidades rojizas encantadoras. Allí mismo está la famosa Columna de Trajanoque conmemora desde el año 114 la victoria del emperador sobre los Dacios, una tribu de la zona que hoy ocupa Rumanía.

Columna Trajana, Roma

Columna Trajana, Roma

Pero no sólo de historia se alimentan mis viajes… Atardeceres silueteados como este le roban el corazón a cualquiera.

Contraluz en Roma

Contraluz en Roma

Centro de Roma al atardecer

Centro de Roma al atardecer

Ya con algo de hambre, pasamos por esa mole imponente y de dudoso gusto que es el Monumento a Vittorio Emanuele II.

Monumento a Vittorio Emanuele II, Roma

Monumento a Vittorio Emanuele II, Roma

Subimos ya de noche a la Plaza del Campidoglio que proyectó Miguel Ángel por encargo del Papa Pablo III sobre la cima de la Colina CapitolinaEs verdaderamente espectacular y a esas horas las vistas que ofrecía del Foro Romano eran impagables.

Plaza del Campidoglio al anochecer (Roma)

Plaza del Campidoglio al anochecer (Roma)

Dejamos atrás del imponente Teatro de Marcelo y pusimos rumbo hacia el bullicioso barrio del Trastevere. Andar junto al río Tíber, cruzar el puente más antiguo de Roma (Puente Fabricio), deambular por la Isla Tiberina y luego atravesar el Puente Cestio en una noche de verano tiene su magia…

Anochecer sobre el río Tíber

Anochecer sobre el río Tíber

Cenamos en una pequeña trattoria monísima en el Trastevere… pero eso mejor lo dejo para otro post de recomendaciones gastronómicas romanas.

¿Dónde alojarse en Roma?

  • Encontrar un hotel bueno, bonito y barato en Roma parecía misión imposible hasta que Mercè de Mil Camins me hechó un cable y me recomendó uno. El Hotel Dina estaba perfectamente ubicado a 5 minutos de Termini (cuando tienes poco tiempo y quieres aprovecharlo al máximo, para mi es muy importante estar cerca del transporte hasta el aeropuerto, para poder apurar los minutos), limpio, con un desayuno espectacular y tranquilo… No es un hotel de diseño, pero para pasar algunos días por 60€ la habitación doble, me pareció que estaba muy bien.

Tres días en Albacete: Alcalá del Júcar y el turismo rural en Castilla la Mancha

El domingo 21 de octubre la #ABexperience llegaba a su fin, no sin antes dejarnos con nuevos paisajes albaceteños impresos en la retina. Fue un día corto (porque la mitad, más o menos, me la pasé en un tren de vuelta a Barcelona) pero muy intenso. El objetivo era descubrir la comarca de La Manchuela

Lluvia sobre el río Júcar, Albacete

Lluvia sobre el río Júcar, Albacete

Pero… la lluvia truncó un poco el planning. La idea inicial era hacer alguna actividad o deporte de aventura en el río Júcar. Pero viendo que no paraba, en lugar de eso fuimos al Hotel Rural Avenjúcar donde nos resguardamos del frío y tuvimos una conversación muy interesante con el equipo de esta empresa pionera en los deportes de aventura en Castilla la Mancha. Hablamos sobre la blogosfera, el turismo rural y sobre lo mucho que nos estaba sorprendiendo Albacete.

Entrando en calor en Avenjúcar, Alcalá del Júcar (Albacete)

Entrando en calor en Avenjúcar, Alcalá del Júcar (Albacete)

Esperábamos quizás que el tiempo mejorara para poder lanzarnos a las limpias aguas del río Júcar

Río Júcar a su paso por Alcalá del Júcar

Río Júcar a su paso por Alcalá del Júcar

Pero viendo que esto no pasaba y para no perder el ritmo de buen comer, disfrutamos de un riquísimo almuerzo albaceteño. Increíblemente consistente y perfecto para entrar en calor, fue el colofón gastronómico perfecto y, para muestra, esta foto.

Almuerzo en Avenjúcar, Alcalá del Júcar (Albacete)

Almuerzo consistente en Avenjúcar, Alcalá del Júcar (Albacete)

Con el tiempo justo, poco antes del mediodía uno de los fundadores de Avenjúcar nos acompañó hasta el precioso pueblo de Alcalá del Júcar.

Alcalá del Júcar, Albacete

Alcalá del Júcar, Albacete

Situado en la hoz del río Júcar, es uno de los pueblos más pintorescos de Albacete . De hecho, su espectacularidad hizo que en 1982 se le otorgara la consideración de Conjunto histórico-artístico. Cuatro años más tarde, en 1986, consiguieron el 3r Premio a la mejor iluminación artística (por detrás de la Torre Eiffel y de la Gran Mezquita de Estambul). Aunque no nos dió tiempo a verla porque nos marchamos al mediodía, viendo el paisaje, estoy segura de que vale muchísimo la pena quedarse hasta que anochezca…

 

Vista de la iglesia parroquial de Alcalá del Júcar, Albacete

Vista de la iglesia parroquial de Alcalá del Júcar, Albacete

El pueblo está lleno de encantos: su iglesia parroquial, el castillo que domina todo el paisaje, las cuevas que, cual queso de Gruyère horadan la roca, sus calles empinadas… Pero eso lo dejamos para otro día ;) Valga decir que el lugar es maravilloso y que se me hizo muy corta nuestra estancia allí. Daría lo que fuera por volver…

Vista del castillo de Alcalá del Júcar

Vista del castillo de Alcalá del Júcar

Después de visitar rápidamente el casco histórico de Alcalá del Júcar, volvimos al bus… y a Albacete. La #ABExperience llegaba a su fin con un “hasta pronto” en la estación de tren. El tren a Barcelona se retrasó pero la espera siempre es buena si la compartes con gente como SeleRebecaXipo y Javier.

Paisaje desde Albacete desde el tren

Paisaje de Albacete desde el tren

Y, para despedirnos de la sorprendente Albacete, uno de los paisajes más típicos visto desde la ventana del tren.

El yacimiento íbero de l’Esquerda en Roda de Ter

Siempre he creído que el que no viaja o visita lugares de interés no tiene excusa. Cerca de casa tenemos lugares que vale la pena muchísimo descubrir y que, a menudo, están prácticamente vacíos. Y, ¿no es ese el sueño de cualquier viajero? Explorar un lugar completamente solo, disfrutarlo, empaparte de su historia, tocar las piedras y pensar en las generaciones que pasaron por allí antes que tú…

Pues bien, a poco más de una hora en coche de Barcelona, en el pueblo de Roda de Ter (cerca de Vic) hay uno de los yacimientos ausetanos y medievales más importantes de la zona: L’Esquerda. El lugar es perfecto para una escapada o excursión, y está tan bien cuidado que pasear entre los restos arqueológicos es muy placentero :)

Vista aérea del yacimiento de l'Esquerda, en Roda de Ter

Vista aérea del yacimiento de l’Esquerda, en Roda de Ter

Situado en el municipio de les Masies de Roda y pegado a Roda de Ter, l’Esquerda conjuga en un promontorio los restos de un pequeño poblado íberoun núcleo medieval. El precioso río lo rodea por ambos lados, ya que el sitio está emplazado estratégicamente en un meandro del Ter, y desde allí se goza de unas vistas maravillosas de toda la zona. ¡Nuestros antepasados no eran nada tontos!

Entrada al yacimiento de l'Esquerda, en Roda de Ter

Entrada al yacimiento de l’Esquerda, en Roda de Ter

Abierto todos los días del año, al yacimiento de l’Esquerda se accede dejando a la derecha la muralla íbera. Enorme y bastante consistente a pesar de tener más de 2.500 años de historia, es un verdadero prodigio. Todo el recorrido está perfectamente señalizado y hay paneles informativos en cada punto.

YACIMIENTO ÍBERO

Se ha documentado la primera ocupación de la zona entre los siglos VIII y VII aC, gracias a varias piezas de cerámica aparecidas en excavaciones de la zona. Después de esto, hubo un abandono del poblado, hasta el siglo V aC, cuando el poblado se fortifica y se organiza.

Yacimiento íbero de l'Esquerda, en Roda de Ter

Yacimiento íbero de l’Esquerda, en Roda de Ter

La potente muralla de seis metros de ancho es del siglo V aC (que se reconstruyó entre el siglo II y I aC). Atravesada por una calle tiene varios habitáculos interiores que, a juzgar por los restos de grandes recipientes para guardar grano y líquidos, tuvieron una función de almacén comunitario. Aunque queda poco más que los cimientos de las paredes, el lugar deja mucho espacio para hacer volar la imaginación. A finales del siglo II hubo otro abandono del poblado en el que la muralla y las habitaciones fueron destruidos. Por su ubicación estratégica, el lugar se repobló en los siglos II y I aC. Es entonces cuando el hábitat se sitúa en el nivel más alto actual. Lamentablemente, los trabajos que se han hecho hasta el momento han arrojado poca luz sobre los últimos años de población íbera (los ausetanos eran la tribu íbera que dominaba la plana de Vic). A partir del siglo I aC l’Esquerda es abandonada definitivamente.

Yacimiento íbero de l'Esquerda, en Roda de Ter

Yacimiento íbero de l’Esquerda, en Roda de Ter

YACIMIENTO MEDIEVAL

Desde la parte íbera, se ve a la perfección lo que queda de la iglésia románica de Sant Pere y, a su alrededor, de los restos de las viviendas medievales que la rodearon un día. Los romanos nunca se establecieron en la zona y no es hasta el medioevo cuando se vuelve a ocupar el promontorio. Está documentado que los Carolingios fortificaron la línea del Ter en puntos clave como l’Esquerda o Sant Pere de Casserres para intentar frenar los avances musulmanes.Y recientemente se han encontrado restos que confirman la presencia visigótica y carolingia en el lugar: una gran muralla excepcional.

Poblado medieval de l'Esquerda, en Roda de Ter

Poblado medieval de l’Esquerda, en Roda de Ter

Andamos por calles a trozos de piedra, con las canalizaciones visibles, tocando los muros bajos de casas que ya no existen, cruzando umbrales que ya no están… A partir del siglo X está documentada la primera iglesia dedicada a Sant Pere en la zona, rodeada de una necrópolis de tumbas antropomorfas excavadas en la roca (hoy perfectamente visibles).

Iglésia románica de Sant Pere en l'Esquerda, Roda de Ter

Iglésia románica de Sant Pere en l’Esquerda, Roda de Ter

Tumba antropomorfa excavada en la roca en l'Esquerda, Roda de Ter

Tumba antropomorfa excavada en la roca en l’Esquerda, Roda de Ter

En el siglo XII se amplió la iglesia románica y la mayoría de los restos de viviendas que se pueden ver corresponden al periodo de ocupación bajo-medieval de los siglos XII y XIII. Las casas se abren a una plaza central y se distribuyen a lo largo de una calle principal que se puede reconocer sin problemas.

Coincidiendo con una época de feroces luchas feudales, el poblado se empieza a abandonar hacia finales del siglo XIII. La zona sufrió varios incendios y fue destruido definitivamente en 1314. Sus habitantes, buscando más tranquilidad y mejores comunicaciones se instalan cerca del puente románico sobre el río Ter, dando origen a la actual población de Roda de Ter.

Yacimiento medieval de l'Esquerda, en Roda de Ter

Yacimiento medieval de l’Esquerda, en Roda de Ter

Alrededor del yacimiento se ha articulado una ruta botánica para conocer la flora autóctona. Si se sigue (va en paralelo al recorrido histórico) es posible disfrutar de este paraje desde otra perspectiva. Situado a 462 metros sobre el nivel del Mar, l’Esquerda permite disfrutar de unas vistas preciosas de la sierra de les Guilleríes. El lugar es ideal para hacer una excursión o disfrutar de un picnic histórico.

Vistas del río Ter desde l'Esquerda, Roda de Ter

Vistas del río Ter desde l’Esquerda, Roda de Ter

Justo a la entrada del yacimiento, en un edificio histórico, está el Museo Arqueológico de l’EsquerdaHacen muchas actividades especiales, así que consultad su página web ;)

HORARIO

  • Yacimiento abierto siempre
  • Museo Arqueológico: 11-13h (martes-viernes), 12-14h (domingos y festivos), 17-19h (sábados del 31/10 al 30/04) y de 18-20h (sábados del 01/05 al 30/10)

PRECIO

  • Entrada libre
  • Visitas guiadas: 3,50 €

CÓMO LLEGAR

  • En coche: por la carretera comarcal de Vic a Olot.
  • Dirección: calle Bac de Roda, 6. (08510) Roda de Ter

CONTACTO

  • Tel. 93 854 02 71