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Vivir el 4 de Julio en Estados Unidos

El 4 de julio de cada año desde 1776 los Estados Unidos de America celebran su Independence Day. Una fecha grabada a fuego en su historia y que se ha convertido en un símbolo mundial de su lucha por obtener la independencia de los británicos. El 4 de julio es el día de los picnics en el parque, los conciertos al aire libre, los desfiles llenos de banderas americanas y musica patriótica y de los castillos de fuegos artificiales que harían palidecer a cualquiera. Es un moment señalado en la agenda de los estadounidenses y que vale la pena vivir con ellos por lo menos una vez en la vida.

Hace un par de años, mientras me alojaba con una familia en el precioso y pequeño pueblo de Leesburg, Virginia (a 1 hora de Washington DC) pude sumergirme en esta fiesta tan especial. Te guste más o menos el sentido patriótico de los yankis, el 4 de julio es una gran celebración en la que es imposible no pasarlo bien.

La estatua de la Libertad en bicicleta en el desfile del 4 de julio en Leesburg, Virginia

La estatua de la Libertad en bicicleta en el desfile del 4 de julio en Leesburg, Virginia

Desfile del 4 de Julio en Leesburg, Virginia

Desfile del 4 de Julio en Leesburg, Virginia

¿QUÉ CELEBRAN LOS AMERICANOS EL 4 DE JULIO?

Los estadounidenses el 4 de Julio celebran el día de su Independencia, porque fue precisamente ese día de 1776 cuando se aprobó la Declaración de Indepencia con la que cortaron vínculos con el Imperio Británico. Fue la culminación de más de una década de agitación y malestar político contra los ingleses, que había cristalizado en las primeras batallas de la Guerra de la Independencia. Aunque los representantes de las 13 colonias estadounidenses votaron unánimemente por la independencia el 2 de julio de 1776, no fue ratificada por el Congreso Continental hasta dos días más tarde. Se enviaron copias por todo el país y se decretó que ese sería el Día de la Independencia. La guerra contra la Gran Bretaña se alargó 7 años más, hasta 1783, pero eso no fue ningún impedimento para que los jóvenes americanos adoptaran la tradición de celebrar el 4 de julio con conciertos, desfiles, comidas y fuegos artificiales, tal y como John Adams le sugirió a su esposa al día de firmar la Declaración. “Solemne con pompa y desfiles, con demostraciones, juegos, deportes, fusiles, campanas, fogatas e iluminaciones de uno a otro confín de este continente de ahora en adelante y para siempre jamás”, le escribió en una carta.

Los bomberos de Leesburg desfilan el 4 de JulioLos bomberos de Leesburg desfilan el 4 de Julio

Los bomberos de Leesburg desfilan el 4 de Julio

Desfile de los boy scouts el 4 de julio en Leesburg, VirginiaDesfile de los boy scouts el 4 de julio en Leesburg, Virginia

Desfile de los boy scouts el 4 de julio en Leesburg, Virginia

MI 4 DE JULIO EN ESTADOS UNIDOS

Mi primer 4 de julio fue perfecto. Empezó por la mañana con el tradicional desfile de la independencia por el centro de Leesburg. Bajo un sol de justicia asociaciones, entidades, vecinos, políticos y trabajadores locales pasearon sus colores y bandera, reivindicando una fecha tan señalada para ellos. Aunque era escéptica, el paso frente a mi del vehículo con los veteranos de la II Guerra Mundial me emocionó muchísimo, casi tanto como ver a toda la gente tan apasionada, sintiendo cada momento. A pesar de algún que otro momento surrealista, incluso en un pueblo tan pequeño como Leesburg los vecinos se habían echado a la calle para celebrar el Independence Day por todo lo alto. Los EEUU son un país de contrastes y muy diverso, pero si hay algo que les une como nada es el 4 de julio. Vivirlo como ellos es una experiencia que todavía me eriza el vello cuando la recuerdo.

Veteranos de la II Guerra Mundial en el desfile del 4 de julio en EEUU

Veteranos de la II Guerra Mundial en el desfile del 4 de julio en EEUU

Vecinos desfilando el 4 de julio

Vecinos desfilando el 4 de julio

Militares en el desfile

Militares en el desfile

Parade del 4 de julio en Leesburg, VirginiaParade del 4 de julio en Leesburg, Virginia

Parade del 4 de julio en Leesburg, Virginia

Al mediodía hicimos una barbacoa suculenta y luego agarramos una buena manta de picnic y nos plantamos en un prado enorme en Leesburg en el que el ayuntamiento lo había preparado todo para un gran fin de fiesta. Paradas de comida y golosinas, familias enteras, música country y rock en directo y, cuando cayó la noche, el castillo de fuegos artificiales más espectacular que he visto nunca. No me quiero ni imaginar cómo deben de tirar la casa por la ventana en las capitales y ciudades más grandes 😉 La verdad es que no hay que buscar mucho para vivir un 4 de julio único. Lo celebran en cada pueblo y ciudad del país. Es un día para celebrar y disfrutar, y de eso saben un rato.

Celebración del 4 de Julio en Leesburg

Celebración del 4 de Julio en Leesburg

Concierto de country en Leesburg, VirginiaConcierto de country en Leesburg, Virginia

Concierto de country en Leesburg, Virginia

Fuegos artificiales del 4 de julio en Washington DC, foto de Razvan Orendovici (licencia Creative Commons)

Fuegos artificiales del 4 de julio en Washington DC, foto de Razvan Orendovici (licencia Creative Commons)

Fuegos artificiales el 4 de julio junto a la Casa Blanca, foto de Matthew Straubmuller (licencia Creative Commons)

Fuegos artificiales el 4 de julio junto a la Casa Blanca, foto de Matthew Straubmuller (licencia Creative Commons)

Y vosotros, ¿habéis vivido alguna vez un 4 de Julio en EEUU? ¿Cómo fue vuestra experiencia?

Las dos fotos de los fuegos artificiales han sido realizadas por Razvan Orendovici y Matthew Straubmuller y usadas por este blog mediante una licencia Creative Commons.

Glenfiddich, el “agua de la vida” de Escocia

En Escocia, la tierra por excelencia del whisky, lo llaman “Uisge Beatha” o “Agua de vida”. Quizás porque el agua de sus ríos, filtrada a través de la turba, tiene tonalidades que oscilan entre el dorado y el rojizo. Durante siglos, en destilerías pequeñas y grandes repartidas por todo el territorio pero en especial por las Highlands se ha elaborado con mimo y atención una de las bebidas más preciadas en todo el mundo. Hablar de whisky escocés es hablar de malta, de tonos ocres, de sabor a cereal tostado y azúcar, de años de pasión por un oficio y amor por una tierra de mil matices y siempre bañada por la lluvia.

Cascada entre Ullapool y Plockton

Cascada entre Ullapool y Plockton. Foto de Roy Lathwell (Licencia Creative Commons)

River Affric in Scotland by Benoît Deniaud

River Affric in Scotland by Benoît Deniaud

Creo que a poéticos a los escoceses (más allá de mi parcialidad, de sobras conocida, por esa tierra) no les gana nadie. Si no, ¿por qué llamar a un whisky “El valle del ciervo” que es lo que Glenfiddich significa? Elaborado desde 1886 en la pequeña localidad de Dufftown en el valle de Spey en Escocia, los herederos de William Grant (su fundador) se han encargado de perpetuar la tradición y de llevar el nombre del país a todos los confines de la Tierra. Símbolo de un tiempo, un lugar y fiel a su historia, se “cocina” igual que hace más de un siglo en unos alambiques de cobre con cebada malteada y agua pura y blanda del manantial Robie Dhu, que brota en las colinas de Conval en un paisaje de aquellos que se te quedan grabados a fuego… y más si acompañas la visita con una copa del preciado líquido dorado. Los últimos matices del sabor, su suavidad y el tímido tono áureo se deben al envejecimiento a que se somete al whisky en barricas de roble añejas. La destilería de whisky escocés de malta Glenfiddich es un icono de Escocia y si os gusta el whisky no os podéis perder la visita a su destilería y al valle que la alberga.

Botella de whisky de malta de 12 años Glenfiddich

Botella de whisky de malta de 12 años Glenfiddich

Glenfiddich está de enhorabuena estos días y celebra su 125 aniversario renovando la imagen de la marca a través de la iniciativa Glenfiddich Collection 125, que ha retado a los jóvenes artistas a reinterpretar su emblema, el icónico ciervo. En el enlace anterior podéis ver algunas de sus creaciones, bastante espectaculares y sorprendentes, por cierto.

Al recibir la botella de whisky de 12 años no pude evitar salir a la terraza para recordar mi vida en Escocia y buscar junto a casa esos cielos y esos verdes que tanto echo de menos. Recuerdo esos 9 meses como los más intensos de mi vida y desde entonces vuelvo una vez al año por lo menos. Glenfiddich siempre está ahí para recordarme los sabores de mi país favorito tal y como un buen escocés haría, hay que degustarlo lentamente a temperatura ambiente y con un poco de agua, para que los aromas se abran y se fundan en el paladar…

Botella de whisky de malta de 12 años Glenfiddich

Botella de whisky de malta de 12 años Glenfiddich

Este post ha sido posible gracias a una acción promocional de Glenfiddich en la plataforma de Blog On Brands. La marca me obsequió con una botella de whisky de malta de 12 años para que les contara mis impresiones. Todas las opiniones vertidas en el post, sin embargo, son únicamente mías y totalmente honestas. 

Las fotos de este post han sido realizadas por Roy Lathwell y Benoît Deniaud y usadas por este blog mediante una licencia Creative Commons.