Ver un entreno de sumo en Tokio, una experiencia imprescindible en Japón

Muchas veces, aquello que no planificas y que no esperas es lo que más te sorprende. Al menos, una sensación parecida me quedó después de presenciar en vivo y en directo un entreno de luchadores de sumo en una heya en Tokio. ¿Quieres saber cómo visitar una escuela de sumo? Pues sigue leyendo y descubre por qué es una de las cosas que deberías hacer en Japón.

Voy a reconocer que visitar una heya (escuela de sumo en japonés) no entraba en mis planes en mi viaje a Japón. Sin embargo, mi hermana y su chico habían contactado con una y no pude resistir la tentación de unirme al plan pese al madrugón, mis dificultades para orientarme y mis reticencias iniciales.

Si vas a visitar el país del sol naciente en verano, justo cuando no hay campeonatos de sumo, tendrás que conformarte con ver un entreno. Contemplar cómo se preparan los luchadores en una escuela de sumo es una experiencia imborrable. El ruido de los pasos, de los golpes, del esfuerzo; el sudor que casi te salpica; la arena pegada a su piel al caer; los rituales ancestrales… Presenciar un entreno de sumo en Japón es adentrarse en una parcela de la cultura nipona fascinante. ¿Empezamos?

Entreno de Sumo en Tomozuna Beya

A las 8 de la mañana teníamos que estar en la Tomozuna Beya (“establo Tomozuna”, en japonés), una de las muchas heyas que proliferan en Tokio. Una heya es “el gimnasio” en el que entrenan los luchadores de sumo (rikishi) bajo la batuta de su entrenador (oyakata). Y es el lugar perfecto para ver un entreno de sumo si no tienes la suerte de poder ver un combate.

Los entrenamientos empiezan a primera hora de la mañana, aunque son los novatos, los luchadores de rango más bajo, los primeros en pisar el terreno: el sagrado dohyo. Pese a que nos perdimos y llegamos un poco tarde, todavía pudimos ver cómo los más jóvenes (y menos gordos) trazan el círculo de arcilla sobre el que se batirán con los luchadores de rango superior, que son los únicos que pueden arrojar la sal purificadora al terreno de batalla. De un lado a otro, siguiendo las indicaciones de su entrenador, entran en calor.

Entreno de Sumo en Tomozuna Beya © Walter Valderrama

Entreno de Sumo en Tomozuna Beya © Walter Valderrama

 

Luego, empieza la lucha, siempre empezando por los luchadores más novatos y ascendiendo en rango a medida que avanza la mañana. Estas moles de hombres con piernas como troncos de árboles, brazos descomunales y unas tripas que dejarían en ridículo al galo Obélix, se empujan, se enzarza, se agarran del calzón con el objetivo de arrojar al suelo o fuera del círculo del dohyo a su rival. El nivel de los combates entre los rikishi más profesionales es mucho mayor. Pero la crudeza (y, en cierto punto, la crueldad) de sus enfrentamientos con los aprendices es algo que no me dejó indiferente. Ver a esos jóvenes sin coleta y con el calzón negro (los superiores, los Juryo, llevan el pelo recogido y visten calzón blanco) sudando la gota gorda, esforzándose y hasta llorando de frustración al morder el polvo es sobrecogedor. Algo que difícilmente te dejaría igual.

Avanza la mañana y la tensión se palpa en el ambiente a medida que el aire se calienta y aguantar el calor sentado en posición de flor de loto llega a ser doloroso. Los luchadores nos observan y nos corrigen si nos movemos demasiado. Me sentía tan incómoda que apenas me atreví a sacar la cámara de fotos o a pedir permiso para hacerlo. Presenciar un ritual con más de 1.000 años de historia es algo muy serio, o al menos, debería serlo.

Entreno de sumo en la escuela de sumo Tomozuna Beya

Entreno de sumo en la escuela de sumo Tomozuna Beya

Me sorprendió que los sekitori de más nivel, los luchadores que han superado la fase de aprendiz, llegaron más tarde y que los más jóvenes actuaban casi como sus sirvientes en la escuela de sumo Tomozuna Beya. También que a medida que el entrenamiento de sumo llegaba a su fin éstos últimos se retiraban para empezar a cocinar el chanko-nabe, la calórica comida típica de los luchadores de sumo. Mientras que otros se quedan en el dohyo para atender las necesidades de los sekitori.

Sobre las 10 de la mañana el entrenamiento de sumo ya ha finalizado. A partir de entonces los luchadores se asearán (por turnos, por supuesto, en función de su rango) y luego comerán (también por orden de importancia). Es el momento de los agradecimientos, del adiós y de reflexionar sobre lo visto y lo vivido. En cierta manera, una heya es una sociedad de estilo feudal, congelada en tiempos pasados. Y quizás ahí reside el encanto y la fascinación de ver un entreno de sumo. Es como si pudieras mirar por el ojo de una cerradura y contemplar un mundo secreto que pocos conocen.

Entreno de Sumo en Tomozuna Beya © Walter Valderrama

Entreno de Sumo en Tomozuna Beya © Walter Valderrama

Las casi 4 horas pasadas en la escuela de sumo Tomozuna beya de Tokio fueron una experiencia inigualable que todavía recuerdo como si fuera ayer. Un momento único y singular que cualquiera que visite Japón debería vivir. ¿Qué si repetiría? ¡Por supuesto!

 

Reglas para ver un entreno en una escuela de sumo en Japón

Aquí van algunas normas básicas de comportamiento que deberías seguir si visitas una heya:

  • Llega puntual, antes de que empiece en el entreno. Podrás ver todo el ritual del sumo desde el principio y valdrá la pena pese al madrugón. Los entrenamientos suelen empezar antes de las 8 de la mañana y a eso de las 11 ya se han acabado.
  • Silencio
  • Está quieto (ni te tumbes ni te pongas de pie durante el Keiko, y no te muevas demasiado ni les des las espalda a los luchadores)
  • Siéntate con las piernas cruzadas o “en plan japonés” con las piernas dobladas por debajo del cuerpo. Y ni se te ocurra enseñarle las plantas de los pies a los luchadores.
  • No comas (ni bebas, a ser posible).
  • No hagas fotos o grabes en video sin permiso del staff de la escuela de sumo
  • Ni se te ocurra bajar al terreno de entreno, el dohyo.
  • No te vayas antes de que se haya acabado.
  • Saluda con una inclinación de cabeza al entrenador y los jugadores. Es una muestra de respeto que será bien recibida.
  • Al acabar el entreno de sumo, da las gracias al oyakata. Ser cortés nunca está de más.

 

Cómo ver un entreno de sumo en la Tomozuna Beya

Dirección de correo electrónico: overseas_visitor@tomozuna-beya.jp (mándales un correo con suficiente antelación).

Página web de la escuela de sumo Tomozuna en inglés: http://www.tomozuna-beya-fansite.biz/

Página web de la Tomozuna beya en japonés: http://www.tomozuna-beya.jp/

Dirección: 3-1-9 Narihira, Tokio, Japan

Cómo llegar a la Tomozuna Beya: en tren, con la línea Hanzômon hasta Oshiage, salida A2. Está bastante cerca del SkyTree.

 

Nosotros visitamos el establo de sumo Tomozuna, pero hay más heyas que aceptan la visita de extranjeros. No son la mayoría, pero en este mapa podrás localizar dónde está exactamente la Tomozuna Beya y la ubicación de todos los “establos de sumo” de Japón en Google Maps.

Para más información sobre sumo o Japón, no te pierdas el blog Japonismo.com

¿Quieres más? Pues échale un vistazo a mi ruta de 14 días por Japón por libre.

Periodista, viajera y soñadora enamorada de Escocia y sus paisajes pero siempre dispuesta a descubrir nuevos rincones del mundo.

22 pensamientos en “Ver un entreno de sumo en Tokio, una experiencia imprescindible en Japón

  1. Viajar code: Verónica

    Genial experiencia!!!
    Si no se quiere estar las 4h en la beya Arashio no dejan entrar peropuedes verlo a través del ventanal e irte cuando quieras. Dicen que se ve muy bien y que algunos luchadores salen afuera a estirar etc…otra alternativa 😉

    Creo que la jerarquía del sumo, casi feudal como dices, se puede comprar al tema maikos/geishas… los aprendices hacen un gran esfuerzo.

    un abrazo!

    Responder
    1. Patricia Autor

      Gracias por el comentario y por la info Verónica! La verdad es que, ya puestos y con el madrugón encima, es bastante estupendo ver todo el ritual del entrenamiento de sumo, desde principio a fin. Eso sí, si vas justo de tiempo y no quieres tener que reservar/avisar, siempre viene bien tener una alternativa.
      Japón, menudo país!!! Tengo mil ganas de volver!

      Responder
    1. Patricia Autor

      Mola!!! A ver si hay suerte y te dicen que sí 😉 Antes de ponerte en postura de loto haz estiramientos y… tómatelo con calma! Yo al final ya no sabía no cómo ponerme!

      Un abrazo grande

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  2. Sandra

    Qué curioso! Nunca hubiera pensado que se podía ver un entreno de sumo! Realmente tiene que ser una experiencia curiosísima, aunque yo no sé si sería capaz de aguantar las dos horas sentada, con las piernas cruzadas y sin moverme!

    Responder
    1. Patricia Autor

      Yo tampoco lo sabía hasta que a mis compañeros de viaje les dio por ahí. Como experiencia, vale la pena, por duro que sea estar ahí quieto y sin moverte.. jiji… 😉

      Responder
    1. Patricia Autor

      Hola Beatriz!
      Pues la verdad es que a mi el tiempo se me pasó rápido. Sí que hay momentos en los que te mueves un poco, cambias un poco la postura… pero vale la pena (o al menos a mi me lo pareció). Empiezan antes de las 8 y acaban pasadas las 11 de la mañana, así que son casi 4 horas. No nos costó nada, sólo consultar con ellos por email y que nos dieran el OK.

      Espero que te guste mucho!

      Responder
  3. Karen Narváez

    Hola Patricia! buen día! cuando fuiste al entrenamiento de sumo, como le hicieron para llegar hasta la Tomozuna Beya?

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    1. Patricia Cuni Autor

      Hola Karen, fuimos en metro y luego andamos hasta la beya. No está muy lejos de la parada del metro, pero nosotros nos perdimos y dimos mil vueltas. Así que, si puedes, llega con google maps o llévate un buen mapa 😉

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  4. Juanmi

    Hola Patricia. Gracias por tu publicación sobre Japón. ¿Para comunicarte con Tomozuna beya lo hicistes en japonés o en inglés? Según que heya, esto es un handicap. Gracias

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  5. Sandra

    Hola Patricia, gracias por tu post. Nosotros viajamos a Japón con un niño de dos años, ¿crees que supondrá mucho inconveniente para poder ir a un entrenamiento? Gracias

    Responder
    1. Patricia Cuni Autor

      Hola Sandra, pues la verdad es que si te soy honesta creo que un entreno de sumo de 3 horas donde se requiere silencio absoluto, no se puede comer y no te puedes mover (incluso te miran mal si apuntas con los pies a la arena de entrenamiento) ni irte sea el mejor lugar para ir con un niño de dos años. Los entrenos de sumo son un ritual que se respeta de manera casi religiosa y yo me llevé más de una mala mirada por moverme por estar incómoda… Quizás es mejor que intentéis ver una lucha en directo, que habrá mucha más gente en el estadio. O directamente que descartéis ver el entreno.

      Es mi opinión, pero te recomiendo que si les escribes les comentes que vais a ir con un niño de 2 años por si ellos le ven problema.

      ¡Mucha suerte!

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        1. Patricia Cuni Autor

          Sí, es muy largo… Y no puedes ir cuando quieres. Tienes que estar allí antes de que empiecen, porque todo es muy ritual y si te dan permiso para verlo esperan que sea tú el que se adapta. Y no te puedes ir hasta que han acabado… Se hace largo, y más si vas con un peque. A unas malas puedes hacer lo que comentaba una lectora un poco más arriba: acercarte a la beya de Arashio, que no se puede entrar pero sí te dejan mirar por una ventana…

          ¡Suerte!

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  6. Xis

    Hola! Quiero pasar por esta experiencia tambien! Estoy intentando enviar correo pero me los devuelve.. no hay manera! alguien sabe de otro sitio para poder ver un entrenamiento? Las buenas recomendaciones siempre son mejores que ir q probar suerte! 😉

    Gracias!

    Responder
    1. Patricia Cuni Autor

      Hola Xis,

      Lo he consultado en su página y por lo visto ya no aceptan visitas a los entrenos. Pero échale un ojo al mapa que tengo en el artículo o consulta en Japonismo.com, fijo que hay más lugares donde vivir la experiencia 😉

      ¡Suerte!

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