Hill House, la “casa sobre la colina” de Mackintosh en la costa oeste de Escocia

Una casa sobre una colina… Posiblemente una de las cosas más románticas, bucólicas e idílicas que uno podría imaginar. Pero esta “casa sobre una colina” a las afueras de Glasgow no es nada común. Hill House es la casa que Charles Rennie Mackintosh (“el Gaudí escocés”) diseñó para el editor Walter Blackie en 1902. Está en el pueblo de Helensburgh, en la costa oeste de Escocia, y es una maravilla de la arquitectura de principios de siglo. Incluso hoy, más de 100 años después de su construcción, sigue pareciendo futurista. Si me dejas, te cuento por qué deberías visitarla y todo lo que se puede ver en este rincón tan bonito del país. Y por qué es una excursión perfecta tanto desde Glasgow como desde Edimburgo.

Hill house de mackintosh en Helensburgh, Escocia

Historia de la Hill House

Hill House, en lo alto de una colina con vistas al estuario del río Clyde, es uno de los mejores trabajos que Mackintosh y Margaret Macdonald (su mujer) realizaron. Después de la Escuela de Arte, es posiblemente uno de sus edificios más significativos y ejemplariza la visión del arquitecto de Glasgow como ninguno. Si la visitas verás que aquí todo ha sido concebido con un objetivo y que la atención al detalle es exquisita y que comodidad y funcionalidad van de la mano del estilo sin estridencias.

Hill House fue el hogar del editor Walter Blackie, que buscaba construir un hogar para su familia al oeste de Glasgow. Un visionario con gustos poco convencionales, decidió contratar a Charles Rennie Mackintosh, un joven arquitecto que estaba dejando huella y que venía recomendado por su ilustrador de cabecera, el genial Talwin Morris.

Mackintosh, junto con su mujer, tomó nota de las preferencias de Blackie, estudió a su familia y les creó una casa única que se ajustaba a sus gustos y a sus necesidades sin renunciar a un estilo espectacular.

Hill house de mackintosh en Helensburgh, Escocia

Visitar la Hill House

En una época en la que los ricos se construían grandes mansiones que parecían castillos y palacios, el aspecto de la Hill House es más que sorprendente. Con su exterior uniforme y gris, de cemento portland, casi sin decoración, se funde a menudo con los cielos plomizos de Escocia. No es un edificio simétrico y tiene varios niveles y formas que rompen con lo que uno esperaría de la mansión de un rico editor.

Por fuera, la “casa de la colina” es austera, fría y dura si quieres. Sus ventanas son cuadradas, predomina la línea y los ornamentos son mínimos para luego dar paso a un interior cálido, estilizado, delicado y con una luz mágica. El concepto era que, al entrar en la casa, dejabas atrás el mundo exterior y penetrabas en un lugar fantástico y mitológico.

Hill house de mackintosh en Helensburgh, Escocia

Una vez dentro se puede comprobar de primera mano el excelente trabajo que realizaron Mackintosh y Margaret Macdonald para dotar a esta residencia familiar de alma. El matrimonio se esforzó para que fuera un espacio muy luminoso y “femenino” (por oposición a la dureza de su fachada) donde los estilos Arts and Crafts, Art Nouveau, Scottish Baronial y Japonismo se fusionan con elegancia. Juntos crearon tanto el exterior como buena parte de los interiores y casi todo el mobiliario, chimeneas, iluminación y textiles. Los espacios más trabajados fueron el recibidor, la biblioteca, el salón y la habitación principal.

En cuanto pongas un pie en la Hill House te darás cuenta de que el recibidor y la biblioteca, a su izquierda, son muy oscuros. Mackintosh usó para estos espacios madera oscura y líneas geométricas, con pinceladas de color en forma de cristal de colores y motivos orgánicos sobre los muros. La biblioteca, además, está llena de algunos de los objetos favoritos del dueño de la casa, el editor Walter Blackie. Y, si te fijas bien, en las estanterías hay muchísimos ejemplos de los libros coloridos e ilustrados que hicieron famosa a su editorial a finales del siglo XIX y principios del XX.

Desde aquí, damos paso a las “habitaciones blancas” que le han dado su fama internacional a Charles Rennie Mackintosh. Son espacios amplios, luminosos y sencillos que aprovechan la luz solar al máximo y que fueron una verdadera novedad en su momento. Fíjate bien en la mesa que hay en el centro, con sus dos sillas y su decoración. Siéntate en el sofá bajo la ventana, que tiene una pequeña estantería incorporada. Y, por lo que más quieras, no pierdas detalle del cuadro de la “Princesa durmiente” que Margaret Macdonald creó para el espacio sobre la chimenea. Es una joya.

Hill house de mackintosh en Helensburgh, Escocia

A su lado está el comedor, de estilo victoriano y donde la única influencia de Mackintosh se deja notar en la hipermoderna chimenea y en las lámparas. Esta habitación está presidida por un retrato de Walter Blackie, que contempla el espacio mientras sostiene su pipa.

Retrato de Walter Blackie en la HIll House de Mackintosh, Escocia Lámpara diseñada por Mackintosh en la Hill House, Helensburgh

Si sigues explorando la planta baja verás un par de despensas que Mackintosh también diseñó. Y donde un día estuvo la cocina victoriana hoy están la cafetería y la tienda de regalos.

Pero volvamos a la casa… Sube las escaleras y admira la maestría de Mackintosh al combinar luz natural, arquitectura y diseño. Una vez arriba, entra un momento en el baño, que tiene una ducha bastante moderna para ser de 1904. Y luego entra en el vestidor del Sr. Blackie. Otro espacio de tonos oscuros, con una cama individual, donde el dueño de la casa se afeitaba y se vestía.

Hill house de mackintosh en Helensburgh, Escocia Hill house de mackintosh en Helensburgh, Escocia

A su lado está la habitación principal. En cuanto entres te darás cuenta de por qué es una gema. Blanca y brillante, los muebles son sencillos, pero estéticamente bellísimos. Las rosas crecen (figurativamente) sobre las paredes blancas y las líneas suaves y curvas le dan al espacio una sensación de comodidad y tranquilidad ideales para el lugar donde uno va a descansar. Las vistas desde la ventana son espectaculares.

El resto de las habitaciones se han reconvertido en espacios de exposición y de interpretación de la obra de Mackintosh. No queda nada del mobiliario original (que Mackintosh no diseñó), así que hacen las veces de un pequeño museo donde descubrir mucho más sobre la vida y la obra del genio de Glasgow.

Si tienes tiempo, cuando acabes la visita de la Hill House de Mackintosh dedícale algo de tiempo a sus exteriores. El jardín es una maravilla y en verano las flores llenan el lugar de color y aroma. Si le das la vuelta a la casa y la observas desde todos los ángulos posibles entenderás mejor qué es lo que hace a Mackintosh un visionario único y una figura de la historia de la arquitectura y del arte que nadie debería pasar por alto.

El fantasma de Hill House

Aunque yo no le he visto (y casi que mejor lo dejamos así) se cuenta que el fantasma de Walter Blackie, vestido con una capa negra, emerge a veces del vestidor en el primer piso y desaparece en cuanto entra en la habitación blanca. Otros trabajadores afirman que a veces huele a tabaco de pipa (una de las aficiones favoritas del difunto) en la biblioteca. No sé si desearte que te lo encuentres… o que no. Eso ya lo decides tú.

Hill house de mackintosh en Helensburgh, Escocia

“The Box”, la solución del National Trust for Scotland para salvar la Hill House de Mackintosh

Con motivo del 150 aniversario de Mackintosh, el National Trust for Scotland se enfrenta a la tarea de proteger a la Hill House de la humedad y los estragos que ésta ha causado en su interior y en su exterior a lo largo de más de un siglo debido al material con el que el arquitecto recubrió la casa y que ha demostrado no ser un buen aislante: el cemento portland. El proyecto consiste en rodear la casa con una “caja” transparente de malla metálica semi permeable que la proteja de la lluvia y de los vientos de la costa oeste de Escocia para que se pueda secar de manera natural y los restauradores puedan restaurar los espacios que han resultado dañados.

Según los estudios del NTS, la Hill House puede tardar 3 años en secarse completamente. Hasta entonces los restauradores no podrán empezar a trabajar y, aun así, no es una solución definitiva. El National Trust buscará la mejor manera, tarde lo que tarde, de conservar esta joya de Mackintosh para futuras generaciones. Aunque esto implique tener la casa “en la caja” más de 10 años.

Sin embargo, no pienses que la Hill House va a estar cerrada todo este tiempo. Al contrario, en cuanto “la caja” se haya instalado y rodee el edificio se podrán hacer visitas para explorar el edificio desde fuera. Está previsto construir plataformas a diferentes niveles que darán una perspectiva completamente diferente de este lugar.

En la actualidad está cerrada para construir “the box” y no reabrirá al público hasta marzo de 2019.

Información práctica para visitar la Hill House de Mackintosh

Dirección: Upper Colquhoun Street, Helensburgh G84 9AJ

Fechas de apertura: 1 de marzo – 1 de enero (cerrado del 2 de enero al 28 de febrero)

Horarios de apertura: 11.30 – 17h (última hora de entrada a la casa, 16.30h).

Precio de la entrada: 10.50£ (adulto), 25.50£ (familia), 20.50£ (familia con un adulto), 7.50£ (entrada reducida). La entrada sólo para los jardines tiene un precio de 2.50£. Los socios del National Trust of Scotland entran gratis.

Página web oficial: https://www.nts.org.uk/visit/places/the-hill-house/getting-here

Qué hacer y qué ver en Helensburgh, además de la Hill House

Mackintosh Club

Web – 40 Sinclair Street, Helensburgh, G84 8SU – £10

Situado a dos pasos del Paseo Marítimo de Helensburgh, el Mackintosh Club fue el primer encargo completo que se le hizo a un joven Charles Rennie Mackintosh. Diseñado en 1894, hoy es un centro creativo para arquitectura, arte, diseño y música. Suelen tener una exposición permanente dedicada a “Los cuatro de Glasgow” y organizan eventos de todo tipo.

Pasear entre mansiones victorianas

Entre el centro de Helensburgh y la Hill House hay muchísimas mansiones victorianas que nos hablan de su legado como lugar de residencia y de veraneo de los ricos industriales y empresarios de Glasgow. Date una vuelta y admíralas.

mansión victoriana en Helensburgh, Escocia

Comer un helado en Dino’s

Web – 31-32 W Clyde St, Helensburgh G84 8AW

Si te digo la verdad, aparte del legado de Mackintosh, Helensburgh no tiene gran cosa. Su pasado de ciudad de veraneo quedó atrás hace tiempo, pero, aun así, tienes algunas cosas más que ver y que hacer si tienes tiempo antes de seguir con tu ruta. Y una de las mejores es comerte uno de los helados que preparan en Dino’s Café.

Heladería Dino's en Helensburgh, Escocia

Dar un paseo junto al mar

Como te comentaba, no hay mucho que hacer en Helensburgh más allá de visitar el legado de Mackintosh y de pasear entre mansiones victorianas en la parte alta del pueblo. Pero quizás vale la pena que te des un paseo por el paseo marítimo y disfrutes de las vistas del estuario del río Clyde y del puerto de Greenock, en la otra orilla.

paseo marítimo de Helensburgh, Escocia

Escultura de John Logie Baird

Seguramente no lo sepas, pero el inventor de la televisión fue un escocés y nació en Helensburgh en 1888. Se trata de John Logie Baird, célebre por conseguir transmitir por primera vez imágenes a distancia, allá por 1924. Su lugar de nacimiento le ha dedicado un busto en pleno paseo marítimo desde donde otea el horizonte.

estatua de john logie baird, el inventor de la televisión, en Helensburgh, Escocia

Cómo llegar a la Hill House de Mackintosh en Helensburgh

Desde Edimburgo:

  • En coche: quizás sea la manera más rápida. Tardarás cerca de 1 hora y media tanto si tomas la M8 como la M9.
  • En tren: se tarda 2 horas y 16 minutos y hay tren directo desde Edimburgo hasta Helensburgh. Luego es un paseíto cuesta arriba de unos 20 minutos con buenas vistas. En la web de Scotrail tienes los horarios.

Desde Glasgow:

  • En coche: si tomas la M8 y la A82, en 41 minutos te plantarás en Helensburgh desde el centro de Glasgow.
  • En tren: hay tren directo desde la estación de Glasgow Queen Street hasta Helensburgh. El viaje dura alrededor de una hora y cuando llegues a la estación tendrás que andar un poquito hasta llegar a la casa.

Hill house mackintosh, helensburgh

Completa tu ruta de Mackintosh con estos artículos:

¿Te animas a visitar la Hill House y el resto de los edificios de Mackintosh? Te prometo que te van a sorprender.

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Periodista, viajera y soñadora enamorada de Escocia y sus paisajes pero siempre dispuesta a descubrir nuevos rincones del mundo.

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