Ruta por los 20 cementerios de Edimburgo más bonitos

Hay pocos lugares en el mundo más llenos de leyendas que Edimburgo. La capital de Escocia es un destino imprescindible para los amantes del misterio y lo paranormal. E incluso si no crees en estas cosas, ya te digo que dar un paseo por los cementerios de Edimburgo más bonitos tiene su aquel. Si te gusta el turismo oscuro, sigue leyendo porque aquí tienes los 20 cementerios de Edimburgo que no deberías perderte… Y sus leyendas e historias.

Los cementerios de Edimburgo suelen tener dos caras. De día son espacios ajardinados y verdes en los que la naturaleza se funde con la tristeza de las lápidas y donde pasear es un placer lleno de paz. De noche, con las sombras y la oscuridad, se tiñen de misterio y no es de extrañar que haya tantas leyendas e historias paranormales sobre ellos. Vayas cuando vayas, tanto si estás dando un paseo como si te has apuntado a un free tour o estás haciendo un tour de fantasmas lo cierto es que cualquier cementerio de Edimburgo bien vale una visita.

Seguramente conozcas el famoso cementerio de Greyfriars, con la famosa historia del perrito Bobby, el supuesto vínculo entre Harry Potter (desmentido por J.K. Rowling), el poltergeist de Bloody Mackenzie, el mausoleo negro y la prisión de los Covenanters. Quizás hayas visto de camino a Calton Hill el Old Calton Cemetery con su monumento a la Guerra Civil americana y la tumba de Hume en Edimburgo. O a lo mejor te suena el cementerio de Canongate, con sus tumbas de más de 500 años junto a la Royal Mile, a dos pasos del Palacio de Holyroodhouse.

Pues bien, hay más cementerios en Edimburgo que esos y todos merecen la pena. ¿Vamos?

Curiosidades de los cementerios de Edimburgo

Antes de entrar en materia y contaros cuales son mis cementerios de Edimburgo favoritos me gustaría aclarar algunas cosas que cuentan algunos guías y que salen en algunos blogs y que no son ciertas. Me imagino que es más el deseo de “adornar” la historia o el desconocimiento de la realidad que las ganas de engañar el responsable de que esas mentiras se hayan extendido como la pólvora. Pero como periodista, amante de la historia y persona que cree en contar la verdad tal y como es tengo la obligación moral de poner varios puntos sobre las íes y de contarte en qué deberías fijarte si vas a visitar un cementerio en Edimburgo o Escocia.

Las lápidas con calaveras son tumbas de muertos de peste (o de piratas) = falso

Que las lápidas con calaveras son tumbas de muertos durante las varias epidemias de peste que azotaron Edimburgo es una de las “mentirijillas” favoritas de muchos guías y otros tantos bloggers. He llegado incluso a oír que son tumbas de piratas.

La realidad es bastante menos pintoresca pero seguramente más interesante que lo que os han contado. Lo cierto es que los relieves de calaveras y huesos son un clásico en la decoración de las tumbas del siglo XVI y XVII. En una época en la que la mayoría de la población era analfabeta se usaban como símbolo del “Memento Mori”, un recuerdo de que todos vamos a morir y que independientemente de cual sea nuestro estatus social todos somos iguales antes la muerte.

A veces hay sólo la calavera. Otras veces la calavera y los huesos. Otras directamente esqueletos con guadañas. Otras verás calaveras con alas o cabezas de querubines con alas, que representan la ascensión del alma al Cielo o su regeneración.

Por cierto, a la gran mayoría de muertos de peste se les enterraba en fosas comunes, en tumbas sin marcar. En casos de pandemia había que actuar rápido y normalmente no había tiempo para hacer lápidas bonitas. De hecho, cada cierto tiempo se descubren en Edimburgo fosas comunes de la peste. Aquí se las llama “Plague Pits” y han aparecido en zonas de Bruntsfield, Leith y otras partes de la ciudad. Ninguna es un cementerio y, por supuesto, no hay lápidas.

El símbolo del “Green Man” en lápidas funerarias

En algunas tumbas que se encuentran en Escocia verás que en la lápida se ha grabado una cara de la que salen ramas u hojas. Pues bien, es el green man, un símbolo de origen pagano que se incorporó al cristianismo y que representa por una parte la carne del pecado que se descompone con la muerte mientras las ramas simbolizan la resurrección.

Cabezas con alas y el símbolo del alma

Con el paso de los siglos las calaveras y los huesos dejaron de estar de moda para las lápidas y dieron paso a la imagen de un querubín o un ángel con alas que representa el alma del difunto y su ascensión al reino de los cielos.

Cabeza con alas y “memento mori” en el cementerio de Old Calton

Símbolos masones en tumbas

La fascinación con el secretismo de la masonería nos hace creer que cualquier tumba donde hay un relieve con un compás, un martillo, una pala o cualquier otro objeto debió ser la tumba de un masón. Una vez más, la leyenda y las ganas de creer superan a la realidad.

A día de hoy, y a no ser que esté indicado específicamente que el difunto perteneció a la orden de la Masonería, lo más posible (al menos en Escocia) es que esos símbolos no hagan más que recordar el oficio al que se dedicaba el fallecido. Así de sencillo. Quizás fuera masón. Quizás no. Varios siglos más tarde es difícil saberlo sin que ellos lo hayan dejado por escrito.

Tumba con símbolos profesionales en el cementerio de North Leith

Por ejemplo, en las tumbas de herreros y trabajadores del metal es fácil reconocer martillos o tornillos. En las lápidas de muchos carpinteros y constructores verás escuadras y cartabones. En las de los zapateros suele haber un tipo de cuchillo que se usaba para cortar el cuero. La lira se puede ver en algunas lápidas de personas que se dedicaron a las artes.

Tumba en el cementerio de South Leith con el símbolo del gremio de los panaderos

Otros símbolos comunes en las lápidas de los cementerios británicos

  • Ataúd: simboliza a la muerte
  • Un reloj: representa el paso del tiempo y, en algunos casos, las manijas indican el tiempo del deceso del fallecido.
  • Tela sobre una tumba: es una representación del fino velo que hay entre la vida y la muerte y el paso de un plano al otro. Para otra gente también simboliza la protección de Dios hasta la Resurrección.
  • Reloj de arena: simboliza el rápido paso del tiempo y que estamos una hora más cerca de la muerte. Si el reloj de arena se encuentra en el lateral de la lápida puede representar que el muerto falleció de manera inesperada.
  • Guadaña: otro símbolo de la muerte.

Para más información os recomiendo que le echéis un vistazo a esta página web británica que descifra el significado de los símbolos más comunes en las lápidas funerarias de este país.

1. Cementerio de Greyfriars (Greyfriars Kirkyard)

Página web – 26A Candlemaker Row, Edimburgo EH1 2QE – Abierto 24 horas

Muchos dicen que el cementerio de Greyfriars es uno de los más embrujados del mundo. Y con razón. Este cementerio de Edimburgo tiene leyendas para parar un tren: el violento poltergeist de Bloody Mackenzie, la tumba del perrito Bobby, las historias de los ladrones de cuerpos, y algún que otro vínculo con Harry Potter que la gente sigue creyendo a pesar de que J.K. Rowling lo haya desmentido. Con tanto por descubrir, Greyfriars es uno de los cementerios de Edimburgo más misteriosos y no deberías perdértelo, de día… o de noche. Si haces un free tour por Edimburgo, un tour de fantasmas o una ruta de Harry Potter seguro que te traen porque es una parada garantizada.

El cementerio de Edimburgo más famoso es hoy un lugar precioso con vistas del castillo, lleno de árboles y encajado en plena Old Town. Se creó en la década de 1560 y tiene una espectacular colección de lápidas e historias que harían las delicias de cualquier cuentacuentos. En otro artículo te contaré más pero hoy sólo me limitaré a contarte lo que no te puedes perder si visitas el cementerio de Greyfriars.

La primera parada es la tumba del perrito Bobby, que está a la entrada (la estatua, a la que no deberías tocarle la nariz, está fuera del cementerio). Este terrier de la isla de Skye se hizo famoso por montar guardia durante 14 años junto a la tumba de su dueño.

El segundo lugar imprescindible que ver en Greyfriars es el Mausoleo Negro, la tumba de George Mackenzie, popularmente conocido como “Bloody Mackenzie” (“Mackenzie el sanguinario”). En este edificio tétrico está enterrado George Mackenzie, la persona que más persiguió a los covenanters, los miembros de un movimiento religioso popular en la escocia del siglo XVII. Se dice que el lugar está embrujado y que su poltergeist ataca a los visitantes. Justo al lado está la prisión donde los Covenanters fueron encerrados. Y donde muchos murieron.

A pesar de que en 2020 J.K. Rowling desmintió la leyenda de que se había inspirado en los nombres de algunas de las tumbas del cementerio de Greyfriars para los personajes de Harry Potter, mucha gente sigue creyéndolo. Lo cierto es que aquí encontrarás tumbas como la de un poeta apellidado MacGonagall y la de un tal “Thomas Riddell”, que cuentan los guías que fue la inspiración para el nombre real de Lord Voldemort.

Además de todo esto, disfruta del lugar. Está lleno de lápidas con más de 500 años de antigüedad, todo tipo de símbolos, buenas vistas y ejemplos perfectos de los “mortsafes, esas jaulas de hierro que se puso de moda poner sobre las tumbas en el siglo XIX para evitar los robos de cadáveres.

Aquí tienes una ruta súper completa de Edinburgh World Heritage para descubrir algunos de los rincones más interesantes del Cementerio de Greyfriars, al que Sir Walter Scott llamó “la Abadía de Westminster de Escocia” debido a la importancia de la gente que está enterrada aquí y también a lo elaborado de sus lápidas.

2. Cementerio de Canongate (Canongate Kirkyard)

Página web – 153 Canongate, Edimburgo EH8 8BN – Abierto 24 horas

En la parte de Edimburgo que es Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO hay cinco cementerios históricos y uno de ellos es el de Canongate, que se estableció en 1687. Aquí están enterradas personalidades tan distinguidas como el economista Adam Smith, el pensador Dugald Stewart y el poeta Robert Fergusson (la escultura que hay a la entrada es él).

En la actualidad se conservan aproximadamente 352 lápidas, monumentos, tumbas y otras estructuras funerarias en este cementerio de Edimburgo lleno de historia. El camposanto de Canongate es uno de esos lugares de la ciudad en los que parece que el tiempo no pasa. Todavía hoy se parece muchísimo a cómo debería verse cuando se fundó.

Si buscas más tumbas interesantes, aquí encontrarás la tumba de Agnes MacLehose, la “Clarinda” del poeta Robert Burns y la mujer que inspiró los versos del maravilloso poema que dice “Ae fond kiss, and then we sever; Ae fareweel, alas, for ever!”.

No muy lejos está la supuesta tumba del músico italiano y favorito de María Estuardo, David Rizzio. El 9 de febrero de 1566 el marido de la reina, Lord Darnley, y un grupo de nobles armados le asesinaron a sangre fría frente a la mirada aterrorizada de María. Le dieron más de 50 puñaladas y se cree que cien años después de su muerte sus restos fueron trasladados desde la Abadía de Holyrood hasta el cementerio de Canongate.

Por otra parte, la tumba del poeta Robert Fergusson, muerto a los 24 años en 1774, fue pagada por Robert Burns, que admiraba. Si la buscas, también encontrarás la curiosa lápida de los cocheros, dedicada a todos los miembros de este gremio que se dedicaban a cubrir la ruta Edimburgo-Londres en carruaje antes de la llegada del ferrocarril y los vehículos de motor.

El cementerio de Canongate está lleno de historias y curiosidades relacionadas con todas y cada una de las tumbas que hay en él. ¡Si buscas bien puede que incluso des con la del actor que inspiró el personaje de “Mr. Darcy” en la novela Orgullo y Prejuicio de Jane Austen! Por suerte tanto Edinburgh World Heritage como los Friends of Canongate Kirkyard han creado varios mapas y rutas que te permitirán descubrirlas.

3. Cementerio de St Cuthbert’s (St. Cuthbert’s Kirkyard)

Página web – 5 Lothian Rd, Edimburgo EH1 2EP

Sin lugar a dudas, uno de mis cementerios de Edimburgo favoritos, el cementerio de St. Cuthbert es posiblemente el más antiguo de la ciudad y está lleno de rincones fascinantes. Puede que esté en pleno corazón de la ciudad, a dos pasos del bullicio… Y, sin embargo, aquí lo único que se respira es paz.

El cementerio de la “iglesia bajo el castillo” es un lugar de vital importancia en la historia de la cristiandad en Escocia desde principios de la Edad Media hasta la actualidad. Cuenta la leyenda que el misionero y santo Cuthbert predicó en este lugar exacto en el siglo XVII y también que fue él quien fundó la primera iglesia que hubo en este rincón de Edimburgo, hace ya 1.300 años.

Con una historia tan antigua es fácil entender que aquí haya unas 747 lápidas, monumentos, tumbas y otro tipo de memoriales. La torre de vigía que hay en la esquina es una de las pocas que se conservan en la ciudad y es testimonio de los cambios que se tuvieron que introducir en los cementerios desde finales del siglo XVIII hasta principios del XIX cuando se puso de “moda” eso de robar cuerpos para venderlos a la ciencia y que lanzó a la fama de lo macabro a los asesinos Burke y Hare.

En el cementerio de St. Cuthbert están enterrados el pintor Sir Henry Raeburn (el del cuadro del Reverendo patinando en el lago de Duddingston); el descubridor de los algoritmos John Napier; el arquitecto del monumento a Walter Scott, George Meikle Kemp; el escritor Thomas de Quincy; la sufragista Priscilla Bright McLaren y la novelista Susan Ferrier. Échale un vistazo a esta guía para descargar del Cementerio de St. Cuthbert.

4. Cementerio de Old Calton (Old Calton Cemetery)

Waterloo Pl, Edinburgh EH8 8BG – Abierto de 9 a 17h

La necrópolis de Old Calton es un lugar curioso porque rompe con la tradición de los cementerios alrededor de una iglesia. Construido en 1718, este cementerio de Edimburgo fue creado por una asociación de artesanos y profesionales llamada Incorporated Trades of Calton. Y aunque ahora no se nota, este camposanto fue dividido en dos partes cuando se construyó Waterloo Place durante el desarrollo urbanístico de la New Town y de Calton Hill. La parte principal es la que queda a mano derecha, junto a la calle. La parte “secreta” está algo escondida y buscarla es parte del misterio, aunque yo te la he dejado marcada en el mapa interactivo de arriba.

En esta verdadera ciudad de los muertos hay 412 lápidas, monumentos y otras estructuras funerarias del siglo XVIII y XIX. Son realmente excepcionales y algunas te llamarán la atención especialmente. Por lo que más quieras no te vayas sin ver el Monumento a los Mártires (es el obelisco enorme), la estatua de Lincoln (es un memorial a los caídos escoceses durante la Guerra Civil americana) y el mausoleo del filósofo David Hume. También verás muchísimas lápidas del siglo XVIII con relieves dedicados al oficio del fallecido o que simbolizan la mortalidad.

Si quieres explorarlo por tu cuenta aquí tienes dos rutas súper completas:

5. Cementerio de New Calton (New Calton Cemetery)

1759 Regent Rd, Edimburgo EH7 – Abierto de 9 a 17h

No muy lejos del cementerio de Old Calton encontramos el camposanto de New Calton. También lo fundaron los miembros de Incorporated Trades of Calton, en 1817, y el lugar es importante principalmente porque fue un precursor del cementerio victoriano.

Aquí encontrarás un espacio diseñado con mimo, con terrazas y construido sobre una pendiente con vistas al Parlamento de Escocia, el palacio de Holyroodhouse y el parque de Holyrood. Tiene alrededor de mil lápidas, monumentos y todo tipo de estructuras del siglo XVIII y XIX, entre las que se incluye una de esas torres para controlar que nadie fuera a profanar tumbas.

Si sigues esta ruta a pie por el cementerio de New Calton descubrirás la tumba de los arquitectos David Bryce y Archibald Elliot; del abogado Andrew Skene; del campeón de damas Richard Jordan; del médico, abogado y soldado polaco Andreas Gregorowicz; y de la familia Stevenson, famosa por construir la mayoría de faros de Escocia. No esperes encontrar la tumba del hijo más ilustre de los Stevenson, el escritor Robert Louis Stevenson, ya que él está enterrado en Samoa.

6. Cementerio de Dean (Dean Cemetery)

Página web – 63 Dean Path, Edinburgh EH5 3AT – Abierto de 9 a 17h

Al norte de Dean Village y casi pegado a la Scottish National Gallery of Modern Art, este cementerio victoriano en Edimburgo es un verdadero oasis de paz.

Lo planificó David Cousin en 1846 como un lugar elegante para el descanso eterno de las clases medias y altas de la sociedad de Edimburgo. Con sus senderos flanqueados por árboles y su aire tranquilo se convirtió rápido en el camposanto más de moda en la ciudad en el siglo XIX y también en uno de los más seguros en una época en la que el recuerdo de Burke y Hare y otros profanadores de tumbas estaba fresco.

Aquí están enterrados montones de personas importantes y de la “alta sociedad” como David Octavius Hill, pionero de la fotografía; los pintores Samuel Bough, Francis Cadell y JD Ferguson; el 5º Barón Abercromby; la actriz Lena Ashwell; el escultor William Francis Beattie; Joseph Bell, el médico personal de la reina Victoria; la sufragista Agnes Henderson Brown o Elsie Inglis, pionera de la medicina y héroe de guerra.

El cementerio de Dean se sigue usando hoy en día, así que si lo visitas por favor sé respetuoso.

7. Cementerio de St John’s

Página web – 1ª Lothian Rd, Edinburgh EH1 2AB

El cementerio de la iglesia episcopal de St. John formó en su día parte del cementerio de St. Cuthbert, que está al lado. Es bastante pequeño y se distribuye en terrazas para superar el desnivel.

Aquí encontrarás varios memoriales como el que está dedicado al pintor Sir Henry Raeburn o la cruz celta del deán Edward Bannerman Ramsay. En el cementerio también se encuentra la tumba de Lesley Baillie, a la que el poeta Robert Burns le dedicó el poema “Bonnie Lesley; la del fundador del colegio Donaldson para sordos, James Donaldson; Anne Rutherford, la madre de Sir Walter Scott; la escritora Catherine Sinclair o Malvina Wells, la única persona enterrada en Edimburgo que nació esclava.

8. Cementerio de Warriston (Warriston Cemetery)

Página web – 36 Warriston Rd, Edimburgo EH7 4HW – Abierto de 9 a 17h

Este cementerio de Edimburgo es posiblemente el más bonito de todos lo victorianos de la ciudad y, sin lugar a dudas, mi favorito. Se estableció en 1843 como el primer cementerio jardín, lo diseñó también David Cousin y a mi me recuerda con fuerza al cementerio de Highgate de Londres. Aquí la maleza y la vegetación han tomado el control y trepan por las lápidas en una fusión de belleza y tristeza sin igual en Edimburgo.

El cementerio de Warriston es enorme y en su interior hay decenas de miles de lápidas y tumbas entre las que hay algunas de las figuras más notables de la sociedad victoriana y eduardiana. Hoy en día pertenece al ayuntamiento de Edimburgo aunque un grupo de voluntarios, los Friends of Warriston Cemetery, son los que se encargan de su conservación.

La tumba más famosa del cementerio de Warriston son los restos de la “Tumba de la dama roja”. Se trata del lugar del descanso eterno de Mary Ann Robertson, fallecida a los 32 años en 1858. El mausoleo de mármol blanco con la escultura de una mujer acostada tenía un techo de cristal rojo que le dio el nombre por el que lo conocían los locales. Por desgracia, el lugar fue vandalizado hasta tal punto que tuvo que ser demolido y hoy sólo se puede ver el relieve de Mary Ann en piedra, dormida para siempre.

Tumba de la dama roja en el cementerio de Warriston

Aquí también está enterrado Sir James Young Simpson, el médico que popularizó las propiedades anestésicas del cloroformo; el artista George Aikman; el botanista John Hutton Balfour; David Dundas, Lord Dundas; la cirujana Elizabeth Marianne Erskine; el compositor y violinista polaco en el exilio Feliks Janiewicz o el montañero Harold Raeburn.

Como curiosidad, este camposanto de Edimburgo lo cruzó entre 1845 y la década de 1950 la línea de ferrocarril de Leith y Newhaven. Lo verás claro cuando llegues al túnel que separa la parte norte y la parte sur del cementerio, además de que las antiguas vías se han convertido en una vía verde y un sendero por donde pasean cada día cientos de personas. Todavía hoy, pasear por aquí es un plan ideal si necesitas pensar y vas en busca de paz interior.

9. Cementerio de Dalry (Dalry Cemetery)

Página web – Dalry Rd, Edinburgh EH11 2JY – Abierto de 9 a 16h

Otra verdadera joya que poca gente excepto sus vecinos visitan, el cementerio de Dalry es otro de los cementerios victorianos que hay en Edimburgo. Un poco como el de Warriston, pero a menor escala, es un lugar con un cierto aire salvaje donde parece que la naturaleza se ha hecho dueña y señora por obra y gracia del paso del tiempo.

El cementerio de Dalry se proyectó en 1846 y lo diseñó David Cousin, el mismo tipo que se encargó de proyectar los camposantos de Warriston, Dean, Rosebank y Newington. Con los años fue abandonado y en 1987 el ayuntamiento de Edimburgo lo compró. Hoy es un gran espacio verde ideal para dar un paseo, leer las historias que cuentan las lápidas y recordar lo breve que es la vida.

En total, se calcula que hay más de 26.000 personas enterradas aquí pero la mayoría de las tumbas están sin marcar. Entre sus residentes más ilustres se encuentran el explorador y diplomático Sir Alexandre Burnes, el cirujano Alexander Gillespie, los miliares Sir Neil Douglas y Sir John Douglas, el escultor George MacCallum, la enfermera de la I Guerra Mundial Jessie Smith Jamieson, el periodista George Cupples y la escritora Anne Jane Cupples y el escritor David Kerr.

10. Tumba de John Livingston en 1 Chamberlain Road

Página web – 1 Chamberlain Rd, EH10 4DJ – Abierto 24 horas

Escondida en un pequeño jardín en la esquina del número 1 de Chamberlain Road, en el barrio de Bruntsfield, se encuentra el mausoleo a John Livingston, un boticario que murió de la peste en 1645 a los 53 años. La tumba está dentro de los terrenos de la que fue su casa y la hizo construir su hijo.

En la lápida, que está pegada a la pared y sobre la que cuelga la hiedra, se puede ver una calavera con huesos grabada en la piedra. Es posiblemente la única tumba de una víctima de la peste que se conserva en la ciudad.

11. Cementerio de Grange (Grange Cemetery)

Página web – 60A Grange Rd, Edinburgh EH9 1TT – Abierto de 9 a 17h

El cementerio del barrio de Grange, al sur de la ciudad, es otro de esos cementerios de Edimburgo que no deberías perderte si te gusta el “turismo oscuro”. Lo diseñó en 1847 el arquitecto David Bryce y tiene una estructura mucho más rectilínea que el resto de cementerios victorianos de Edimburgo.

Una de sus tumbas más curiosas, o al menos la que más me gusta a mi, es una lápida de inspiración egipcia. Es un “portal egipcio” al mundo de los muertos para la mujer de un tal William Stuart, fallecida en 1868. Es obra del escultor Robert Thompson y llama la atención por la palmera realista que parece querer salir de la piedra.

Paseando entre árboles llegarás a las catacumbas que cruzan toda la parte central de este curioso camposanto edimburgués y en las que yo no me metería de noche ni con varias copas de whisky. También encontrarás muchísimas cruces celtas y monumentos a personalidades de la época como el pionero de la fotografía Robert Henry Bow, el artista Hugh Cameron; Jessie Gellatly, una de las primeras mujeres médico del Reino Unido; el artista Robert Herdman o la periodista y feminista Christian Isobel Johnstone.

12. Cementerio judío de Sciennes (Sciennes Jewish Burial Ground)

Página web – 4 Sciennes House Pl, Newington, Edinburgh EH9 1NW – Abierto de 9 a 17h

Muy cerca del parque de los Meadows, en un lugar donde no te lo esperas se encuentra uno de los cementerios judíos más antiguos de Escocia. Este pequeño trocito de tierra en el barrio de Sciennes conserva unas cuantas lápidas escritas en hebreo y que han visto mejores tiempos. Es un lugar sorprendente y muy interesante, a pesar que los años no han sido benevolentes con él.

Este pequeño cementerio judío se instauró en 1816 y el último entierro tuvo lugar en 1867. En total hay 29 lápidas que representan a cuatro generaciones de familias judías escocesas. No te llevará mucho tiempo visitarlo y es posible que te encuentres la puerta cerrada, pero puedes verlo desde la reja.

13. Cementerio de East Preston (East Preston Street Burial Ground)

Página web – 31 East Preston St, Edinburgh EH8 9QE – Abierto 24 horas

Este cementerio del sur de Edimburgo tiene tumbas del siglo XIX y XX y un buen ejemplo de las torres de vigía típicas de la época de los ladrones de cuerpos. Es propiedad del ayuntamiento de Edimburgo, aunque podrían tenerlo algo más cuidado, si os digo la verdad.

El cementerio de la calle East Preston se creó en 1820 como un camposanto secular, independiente de cualquier iglesia. No es muy grande pero tiene unas vistas excelentes de Arthur’s Seat y es perfecto para un paseo contemplativo si estás por la zona.

14. Cementerio de Rosebank (Rosebank Cemetery)

Página web – 104 Pilrig St, Edinburgh EH6 5BB – Abierto 24 horas

En el cruce entre Pilrig Street y Broughton Road encontramos este cementerio victoriano de Edimburgo construido en el siglo XIX que todavía se usa. Se construyó en 1846 siguiendo un diseño del omnipresente David Cousin y tiene una superficie de algo más de 4 hectáreas.

A pesar de que el entorno tiene un aire un poco más industrial que el resto de los camposantos que hemos visitado en esta ruta por los cementerios de Edimburgo, vale la pena. El memorial más célebre del cementerio de Rosebank es el que está dedicado al desastre ferroviario de Gretna, que todavía hoy es el mayor accidente de ferrocarril del Reino Unido. Sucedió el 22 de mayo de 1915 y en él murieron 215 soldados de Leith que iban de camino al frente de la batalla de Gallipoli.

Además de este memorial, si te fijas en las inscripciones de las lápidas podrás identificar a un buen número de comerciantes, navieros, constructores de barcos y capitanes del barrio de Leith.

15 . Cementerio de North Leith (North Leith Burial Ground)

Página web – 17ª Coburg St, Leith, Edinburgh EH6 6ET – Abierto 24 horas

Pequeño, escondido en un rinconcito que pasa fácilmente desapercibido junto al Water of Leith y muy cerca del bullicioso barrio de The Shore, este cementerio es una verdadera sorpresa. Son los restos del cementerio de la iglesia de San Ninian y las tumbas van de 1664 a 1820.

Aunque hoy no lo parezca, este rincón de Edimburgo está íntimamente relacionado con el puerto histórico de la ciudad y el mar. Muchas de las lápidas han desaparecido o no se conservan pero, si te fijas bien, podrás ver su espectacular colección de calaveras y huesos, relojes de arena y ángeles. Aquí están enterrados los abuelos del primer ministro británico del siglo XIX W. E. Gladstone; Lady Macintosh, que financió un regimiento para la Revuelta Jacobita de 1745; y varios marineros y comerciantes de Leith, de los tiempos en los que era independiente.

16. Cementerio de South Leith Parish Church

Página web – Kirkgate, Leith, Edinburgh EH6 6BJ

Alrededor de la iglesia de South Leith (que originalmente se llamaba Iglesia de Nuestra Señora Santa María) se encuentra otro cementerio de Edimburgo que no deberías perderte. La parroquia se fundó en el siglo XV y su camposanto contiene tumbas de más de 500 años. Si le dedicas algo de tiempo seguro que descubres algo interesante.

cementerios de edimburgo: south Leith

La historia del cementerio de South Leith es fascinante. Durante el Cortejo Rudo del rey Enrique VIII a María Estuardo, a la que quería casar con su hijo y heredero al trono de Inglaterra, la comunidad local tuvo que refugiarse aquí. Años más tarde, los ingleses la usaron como cárcel para nobles escoceses. María de Guisa, la madre de María Estuardo, venía a esta iglesia a rezar en 1559. Durante el Sitio de Leith, en 1560, el lugar fue dañado por la artillería inglesa. En el siglo XVII la iglesia de South Leith estuvo bastante implicada en iniciar y promover medidas de sanidad y ayuda para las víctimas durante la Peste de 1645 que diezmó al 50% de la población de Leith. Y así hasta ahora con la lista de cosas que le han pasado a este lugar.

Una última curiosidad es que durante las obras de extensión de los tranvías al barrio de Leith y Newhaven se descubrieron más de 200 tumbas que habían formado parte de este cementerio bajo el asfalto de Constitution Street.

17. Cementerio de Cramond (Cramond Cemetery)

Página web – 18 Cramond Glebe Rd, Edinburgh EH4 6NS – Abierto 24 horas

Al igual que Leith, hubo un día en que el barrio de Cramond era un pueblo independiente de Edimburgo. Hoy es uno de los barrios con más encanto del norte de la ciudad y también el hogar de uno de los cementerios de Edimburgo más bonitos.

En primavera, cuando los árboles están en flor, la estampa es verdaderamente maravillosa. Y en otoño, cuando caen las hojas de los árboles y convierten el césped en una alfombra de tonos ocres, todavía más.

Además de pasear entre las lápidas, leer sus inscripciones y admirar la iglesia parroquial, deberías saber que en este lugar hubo hace unos 2.000 años un fuerte romano. Si sales por la puerta trasera todavía hoy podrás ver parte de las ruinas de los barracones donde descansaban los legionarios.

18. Cementerio de Corstorphine (Corstorphine Old Parish Church Cemetery)

Página web – 2a Corstorphine High St, Corstorphine, Edinburgh EH12 7ST – Abierto 24 horas

Corstorphine en su día fue una villa independiente, situada estratégicamente en la carretera que lleva a Glasgow. Hoy alrededor de la High Street se conservan todavía edificios históricos, casas antiguas y una iglesia que lleva aquí desde 1128. Es un lugar precioso y seguramente uno de los mejores lugares donde vivir la floración de los cerezos en Edimburgo, como ya te conté en su día.

Pero otro motivo para visitar este cementerio de Edimburgo es su pequeña pero impresionante colección de lápidas antiguas llenas de símbolos de “Memento Mori. Si te fijas bien verás casi junto a la entrada de la iglesia la del granjero Francis Glog, que murió en 1736. Aquí hay representados un segador y un sembrador, un “green man” y varios símbolos curiosos. No muy lejos está la tumba de 1677 del padre del sastre local James Allan, con unas tijeras y una especie de plancha que representan al oficio. Las tumbas de los carpinteros llevan el emblema de la escuadra y el cartabón. Y cuando te canses de investigar las lápidas, siéntate en el banco y respira. Este lugar es paz.

19. Liberton Kirk

Página web – 28-30 Kirkgate, Edinburgh EH16 6RY – Abierto 24 horas

La iglesia de Liberton, en un barrio a las afueras de Edimburgo, se ha hecho muy famosa en los últimos años gracias al ubicuo Instagram. Cada otoño, la hiedra que cubre las paredes de esta iglesia preciosa se tiñe de un tono rojo cobrizo que, combinado con la belleza de la arquitectura y sus puertas rojas, es una verdadera visión.

A pesar de que el edificio actual se construyó en el siglo XIX, aquí ha habido una iglesia desde el año 800. Las 200 tumbas que rodean a la iglesia son de antes de 1855 y es posible localizar verdaderas maravillas del arte fúnebre. Este rincón secreto de Edimburgo bien merece una excursión.

 

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20. Cementerio de perros del Castillo de Edimburgo

Castillo de Edimburgo, Edimburgo EH1 2YT – Sólo visible con entrada al castillo (£17.50)

¿Sabías que dentro del Castillo de Edimburgo hay un cementerio? Pues en un rincón que pasa bastante desapercibido se encuentra el que es posiblemente el cementerio de Edimburgo más curioso: el camposanto donde descansan los perros de los soldados.

Se construyó en 1837, el mismo año en el que la Reina Victoria ascendió al trono, y es un reflejo excelente del aprecio por los animales y las mascotas de la sociedad de la época. Es un lugar insólito porque hasta entonces sólo se enterraba dentro de los castillos a nobles y militares, así que estas 20 tumbas son algo único. Fíjate bien y podrás ver la tumba de Jess o de Winkle.

Si quieres verlo tendrás que subir hasta la parte más alta del Castillo, si miras hacia abajo desde la Argyle Battery, al este del cañón Mons Meg y la capilla de Santa Margarita.

 

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¿Te he convencido para que explores los cementerios de Edimburgo más allá de los conocidos? Cuéntame cuál es tu favorito en la sección de comentarios de aquí debajo.

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2 comentarios en “Ruta por los 20 cementerios de Edimburgo más bonitos”

  1. ¡Ayyyy alguien que aprecia los cementerios como yo! Son mis lugares de paz (¿eterna? jajajaja). He ido a casi todos los que mencionas, pero tengo ganas de volver porque me perdí de muchos detalles que mencionas. Fíjate que antes de vivir en Edinburgo, también viví en Stirling por 10 meses y amaba el cementerio con su vista de 360° de la ciudad y la iglesia de Holy Rude. Por un tiempo di tours por el Old Town y en el cementerio yo explicaba la simbología de los grabados en las lápidas; me encantó ver que escribiste sobre eso, pues mucho tenía olvidado ya y otras cosillas no sabía.

    Tienes una nueva seguidora, me encantó tu contenido. ¡Sigue, sigue!

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    • ¡Bienvenida al club de los fans de pasear por cementerios! Son lugares super tranquilos y muy bonitos. Me encanta que sean tan verdes, que estén tan llenos de historia y algunas de las lápidas son maravillosamente preciosas.
      Por cierto, gran coincidencia eso de haber pasado también 10 meses en Stirling. Es una maravilla de pueblo 🙂

      Espero seguir leyendo tus comentarios… Y que sigas disfrutando de Escocia tanto como yo

      Responder

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Patricia Cuni
Patricia Cuni

✍️ Journalist and travel writer.
💚 Living and loving #Scotland since 2005.
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